sábado, 22 de diciembre de 2012

Sorteo final Otoño Flaubert


Les dejo aquí el resultado del sorteo del tercer ejemplar de La señora Bovary (Alba) que se ha realizado entre todos los participantes de la lectura guiada y participativa.

Enhorabuena al ganador. Y Feliz Navidad a todos.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Clausura de Otoño Flaubert

Federico Faruffini. La letricce, (1864-1865 ca.)

Pues se acabó el Otoño Flaubert. Han sido casi dos meses y medio dedicados al estudio de este gran escritor francés y a una obra indispensable de la literatura, La señora Bovary. Esta propuesta, de la que no había precedentes en el mundo de los blogs, consistente en un estudio monográfico y documentado sobre un autor, seguido de una lectura guiada y participativa de una de sus obras, se ha ido convirtiendo semana tras semana en una experiencia intensísima, que ha requerido un gran esfuerzo y dedicación, pero también una gran satisfacción. "Nada que merezca la pena es fácil", dice Plutarco. Y es verdad. 

Me gustaría agradecer a Mario Vargas Llosa y a Vladimir Nabokov el asesoramiento y ayuda desinteresados que me han prestado a lo largo de este Otoño. Asimismo, quiero expresar mi agradecimiento, por su inestimable apoyo, a Harold Bloom, Antonio Muñoz Molina, Ramón García Pradas, Germán Palacios, Rubén López Rodríguez, Javier del Prado y Carlos Pujol. A María Teresa Gallego Urrutia por su impagable traducción de La señora Bovary y por sus motivantes visitas comentadas. A la editorial Alba, por seguir creyendo que la edición es creación. Y, por supuesto, a vosotros, los participantes (auténticos graduados ya en Flaubert) que habéis hecho posible que este Otoño Flaubert sea fructífero e inolvidable. 

Este Otoño de El Infierno de Barbusse 2012 queda clausurado. Se convoca el Otoño de El infierno de Barbusse 2013. Están todos ustedes invitados.

(Recuerden que el día 22 se sorteará un ejemplar de La señora Bovary entre todos los participantes de la lectura guiada. Suerte.)

Muchas gracias.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Lectura Madame Bovary, III, caps. 1-11

Después de su encuentro en la ópera, Léon y Emma inician una apasionada historia de amor. Emma da rienda suelta a sus ansias de amor y riqueza y gasta más de lo que tiene instigada por Lheureux, que conoce la relación de los jóvenes. A Léon lo asusta el desenfreno de Emma y pone fin a la relación. Emma, acuciada por las deudas, que arruinan a Charles, y trastornada por su fracaso sentimental, decide poner fin a su vida. Se suicida tomando arsénico y muere tras una horrenda agonía. Charles cae en un abatimiento atroz, sobre todo tras descubrir las cartas que Léon enviaba a Emma. Un día su hija lo encuentra muerto y ella debe ir a vivir con una tía lejana.

Guión de lectura:

1. Al encontrarse con Léon en la catedral, Emma acepta que les enseñen la iglesia: ¿qué paso definitivo parece querer eludir o retrasar con ello? ¿Le entrega a Léon la carta que había tenía preparada? [cap. 1]

2.Tiene lugar en este capítulo una de las más famosas escenas de la novela: el paseo de Emma y Léon en el coche con las cortinillas echadas que deambula sin rumbo por las calles de Ruán. El lector se ve obligado así a imaginar la escena, puesto que el narrador se limita a recalcar la velocidad del coche y a señalar los nombres de las calles por las que circula. Al final, una mano que asoma por debajo de las cortinillas arroja al aire pedacitos de papel: ¿qué revela este detalle? [cap. 1]

3. Oberva cómo al final del capítulo la perspectiva del narrador se adapta a la de los burgueses que miran asombrados pasar una y otra vez aquel extraño coche.  [cap. 1]

4. ¿Cómo se contrasta el "mundo" de Emma con el de Yonville cuando ella regresa del pueblo? [cap. 2]

5. Fíjate en los sentimientos de Emma hacia Charles tras conocerse la noticia de la muerte del padre de éste. [cap. 2]  

6. Emma ha aprendido a ocultar su vida y se las ingenia para ir una vez por semana a ver a Léon a Ruán. El uso de la ironía es patente aquí de nuevo cuando Flaubert, para describir la estratagema ideada por Emma para ver a solas a Léon, escribe: "Fue por entonces, es decir, a comienzos del invierno, cuando pareció aquejarle un ardiente entusiasmo por la música" [cap. 4]

7. Observa cómo se describe la ciudad de Ruán, al llegar allí los jueves por la mañana en la diligencia, no de forma objetiva, sino a través de las impresiones de Emma. [cap. 5]

8. Mientras la mentira se convierte para Emma en una necesidad y Lheréux va estrechando el cerco económico contra ella, ¿qué cariz van tomando las relaciones con Léon? [cap. 6]

9. ¿Se siente Emma feliz? ¿Se ha sentido alguna vez feliz? ¿Ha encontrado alguna vez lo que buscaba? [cap. 6]

10. ¿Qué influye en Léon para hacerle pensar que tiene que abandonar sus relaciones con Emma? [cap. 6]

11. Los acontecimientos se precipitan: se ponen a la venta los bienes embargados a Emma, que se siente desbordada por lo que está pasando. ¿A quién le da sus últimos cinco francos? ¿Qué significado crees que tiene el hecho? [cap. 7]

12. Observa de nuevo el cambio de perspectiva: ¿desde dónde y a través de quién se narra ahora el encuentro entre Emma y Binet? [cap. 7]

13. ¿Tiene conciencia Emma de la propia degradación moral al visitar a Rodolphe? ¿Cómo reacciona este? Observa otra vez el impresionismo descriptivo: al salir de la casa de Rodolphe, el paisaje es descrito como lo ve Emma. [cap. 8]

14. ¿Qué objeto recuerda Emma de la casa de Homais y qué determinación toma al hacerse con él? Fíjate en el final trágico de la protagonista: su muerte patética contrasta con el pragmatismo burgués. (Como hemos venido comentando en el transcurso de la lectura, la contraposición de la mentalidad romántica de Emma con la mediocre vida burguesa que la rodea es una constante a lo largo de la novela). [cap. 8]

15. ¿Crees que Charles se agranda como personaje en este capítulo? [cap. 9]

16. Observa la reacción de los distintos personajes ante el entierro de Emma: Homais, Lheréux, la madre de Charles... Fijémonos en Justin, ese personaje de corte dickensiano, enamorado platónicamente de Emma, que la va a llorar, en soledad, al cementerio. Es probablemente el único personaje sobre el que Flaubert extiende una mirada tierna y benevolente. [cap. 10]

17. Las dificultades se abaten sobre Charles, y todos parecen darle la espalda, incluso Homais. ¿Cambia en algo su forma de ser? ¿Se parece más al hombre que a Emma le hubiera gustado que fuera? [cap. 11]

18. ¿Cómo vuelven a aparecer en escena Léon y Rodolphe? Observa cómo se pone de relieve el romanticismo afectado del primero. ¿Qué otros personajes estrechamente relacionados con Emma aparecen? [cap. 11]

19. Compara en final de Berthe, la hija de Charles y Emma, con el de Homais. ¿Cómo queda retratado este último? ¿Puede tener algún significado el "triunfo" final de Homais? [cap. 11]

El pasaje favorito de Otoño Flaubert:

No escojo en esta ocasión un pasaje concreto, sino diferentes detalles y momentos que tienen lugar en el desenlace de la historia. Hay un momento inolvidable en la novela en que el entrometido Homais y por el prosaico sacerdote Bournisien —el creyente en los fármacos y el creyente en Dios— se quedan dormidos en sendas butacas, cerca del cadáver de Emma, el uno enfrente del otro, roncando mano a mano, con sus barrigas abultadas y las mandíbulas caídas, hermanados por el sueño, unidos al fin por la misma debilidad humana del sueño. El pesimismo de Flaubert sobre el ser humano es total, como parece ilustrar aquí. Pocos personajes se salvan en esta novela. Y, luego, ¡qué insulto para el destino de la infeliz Emma, el epitafio que Homais idea para su tumba! Tiene la cabeza atiborrada de latinajos, pero al principio no es capaz de encontrar otra cosa que sta viator, «detente, caminante». ¿Detente dónde? El final de esta cita latina es heroam calcas, «para no hollar a un héroe». Pero finalmente, Homais, con su atrevimiento habitual, sustituye «para no hollar a un héroe» por «para no hollar a una amable esposa». «Detente, caminante, para no hollar a una amable esposa»; lo último que se podría decir del pobre Charles, quien, a pesar de toda su estupidez, amaba a Emma con una adoración profunda, patética, de la que ella toma conciencia durante un instante fugaz, antes de morir. ¿Y dónde muere él? En el mismo cenador donde Rodolphe y Emma solían amarse. Ya digo, detalles que cierran el círculo, la terrible visión que Flaubert nos da del ser humano. Detalles que se añaden a todo lo demás que hemos venido analizando y que elevan a esta obra a la categoría de auténtica obra maestra del arte literario, y aun del arte.

Claves de lectura:

1. Uno de los temas planteados en la novela —tal vez más importante de lo que a simple vista pueda parecer— es el derroche económico, el consumismo que practica su protagonista y el consiguiente endeudamiento que trae como consecuencia. A este respecto el escritor Antonio Muñoz Molina en un brillante artículo titulado "El porvenir de Emma Rouault" (que les aconsejo leer integro aquí) ha dicho: "El hermoso instinto de felicidad de Emma Rouault queda malogrado por un orden social siniestro y por una afición excesiva a la literatura. Y si no estuviera siempre tan ebria de novelas, versos, y óperas, tal vez habría sabido averiguar a tiempo que su desgracia no la traerá el amor, sino los engranajes crueles del dinero, que entonces, igual que ahora, actúan con perfecto sigilo bajo el ruido de la literatura, de la política, de la religión, de la propaganda. Emma Bovary es tan contemporánea nuestra que sucumbe bajo el peso monstruoso de una deuda que no puede pagar." ¿Estás de acuerdo con Muñoz Molina en que Emma prefigura el consumismo del siglo XX, que ella está más próxima al hombre actual por su materialismo, por su irrefrenable compulsión a la compra y a la adquisición de cosas y más cosas de las que le son necesarias y, sobre todo, de las que puede permitirse? ¿Hasta qué punto crees que Emma se suicida por la asfixia que le supone su deuda? 

2. Gran poder simbólico tiene la figura del horrendo vagabundo que Emma ve con frecuencia en Ruán y al que, posteriormente, oirá cantar bajo su ventana justo en el momento de su muerte. ¿Que te sugiere este personaje? ¿Qué crees que puede simbolizar?

viernes, 14 de diciembre de 2012

Robustos libros para macilentas navidades (y 3)


Y esta es mi tercera recomendación para estas próximas proximidades de obtener algún presente a modo de libro. Es otra oportunidad única, la de adentrarse en la literatura de un gran escritor mediante una recopilación de todas sus novelas (que suelen ser más bien nouvelles, salvando, si acaso, uno o dos títulos). Acantilado reúne en este maravilloso volumen los siguientes títulos: Ardiente secreto, Carta de una desconocida, Los ojos del hermano eterno, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, El candelabro enterrado, La impaciencia del corazón, Novela de ajedrez, La embriaguez de la metamorfosis; y las inéditas, en  esta editorial, Miedo, Confusión de sentimientos y Clarissa. El volumen, en tapa dura, buen papel ahuesado y preciosa imagen de cubierta. Lo demás lo ponen un conjunto de excelentes traductores. La mejor puerta de entrada para conocer a Zweig, quien no haya tenido la suerte todavía, y para reconocerlo, quien ya lo haya frecuentado. Usted mismo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Robustos libros para macilentas navidades (2)


Cuando un  libro de estas características sale a la luz y se presenta ante nuestra mirada, y se materializa, se deja palpar y oler y admirar..., es mi obligación, comprenderán, traerlo aquí y hacerle un merecido y privilegiado hueco en este infierno, y proclamarles, de paso, que también en estos tiempos de exangüe panorama económico a la par que de pésimo gusto estético, todavía es posible el arte sofisticado de la buena edición, del trabajo hecho para perdurar. Y no se trata de un milagro, se trata de Libros del Zorro Rojo, editorial que lleva años apostando por la belleza bibliográfica y que entiende la profesión como una labor artística donde se cuida hasta el último detalle. Ahora (ayer, tal vez), ha hecho realidad este Fausto, de Goethe, una edición que tiene el valor añadido de incorporar las extraordinarias ilustraciones que la editorial George G. Harrap de Londres encargó en 1925 al gran artista irlandés Harry Clarke. La virtuosa ejecución de las más de setenta imágenes que iluminan esta tragedia deslumbra por su perturbador estilo vanguardista. Por otra parte, la traducción del texto es de José María Valverde, una de las mejores realizadas del texto del escritor alemán. La conclusión está clara: es una buena ocasión -quizá la mejor- para acercarse a esta obra cumbre de la literatura universal, háyala leído ya o no. Un poquito más de información y de recreo visual, aquí.

martes, 11 de diciembre de 2012

Robustos libros para macilentas navidades (1)

Hay libros que hablan por sí solos. Y autores cuyo apellido es rotundo, descomunal, epicéntrico. Y títulos que forman parte de nuestras vidas, de nuestro imaginario literario, de nuestra cultura permanente. Y editoriales cuyo nombre ya es garantía de impecable hacer, de rigor, de gusto estético, de sólida elegancia. Bastaría, en estos casos, con incluir aquí al lado la imagen de la cubierta de una de sus ediciones para que los seguidores de este blog y yo nos entendieramos a la perfección, sin necesidad de añadir anodinas y espurias palabras que nada más aportarán a la excelencia del producto, del objeto bibliográfico. 

Por eso, y por muchas más razones, aquí acaba este post. Y aquí me callo. 

Y, ahora, ya ustedes, que son adultos y libres y honestamente responsables de sus actos, y de sus aciertos y errores, deciden. 

Es una de mis (varias) recomendaciones (sin riesgo de fracaso) para que se den un homenaje estas macilentas navidades. Clic aquí para más. Y aquí.

Atte.,
Barbusse.

Importante nota posterior a la compra del libro: aquí.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Lectura Madame Bovary, II, caps. 11-15

Charles lleva a cabo una operación para curar del pie zopo a Hippolyte, el mozo cuadra de la fonda El León de Oro. Rodolphe, que se revela como un hombre independiente y egoísta, acaba por sentirse atrapado por Emma y, cuando habían planeado escaparse juntos, la abandona. La joven cae entonces gravemente enferma. Meses después empieza a recuperarse y Charles, para animarla, la lleva a ver una obra de teatro a Rouen.

Guión de lectura:

1. Tras el fracaso del experimento médico llevado a cabo por Charles, ¿qué siente Emma? ¿Por qué ella misma le había animado a hacerlo? ¿De qué manera repercute en las relaciones entre Charles y Emma el episodio de la pierna amputada al pobre Hippolyte? [cap. 11]

2. De la irritación ante Charles, Emma pasa a la repulsión por él. A continuación, experimenta una serie de cambios, tanto en su relación con Rodolphe como en su comportamiento, en sus modales y en su forma de vestir. ¿Qué hay en el fondo de estos cambios? ¿A qué obedecen? [cap. 12]

3. Observa el contraste entre los sueños y proyectos de Charles, familiares y hogareños, y los de Emma, llenos de fantasía, exaltados, novelescos e idealizados. Fíjate también en los fundamentos librescos, fruto de sus lecturas, de las expresiones y el comportamiento de Emma al final del capítulo, así como el contraste con las reflexiones de Rodolphe. [cap. 12]

4. En la escena de Emma sola y abandonada, como una heroína ante la fatalidad, leyendo la carta de Rodolphe en el desván: ¿qué tentaciones le asaltan? [cap. 13]

5. Pese a su situación económica, que empieza a ser desesperada (Lhereux se aprovecha de ello), Charles ignorante de todo, solo se preocupa por Emma, quien, por otra parte, siente incluso deseos de ser santa. ¿Es auténtica la religiosidad de Emma? [cap. 14]

6. Observa que todo en Emma es excesivo (sus sentimientos religiosos, sus inclinaciones caritativas...), porque todo es fruto de su idealismo y de su temperamento soñador. [cap. 14]

7. Por boca del cura Bournisien se exponen las opiniones eclesiásticas sobre la literatura y particularmente sobre el teatro y los actores. Es curioso saber por qué excomulgaba la Iglesia a los cómicos. [cap. 14]

8. La ópera a la que asiste la señora Bovary en Ruán -Lucia de Lammermoor, de Donizetti, está inspirada en una novela de Walter Scott, uno de los autores más leídos por Emma- vuelve a recordarle las novelas de adolescente y hace que vuelva a ser la de antes: soñadora, exaltada, sentimental... ¿Qué actitud muestra Charles ante la obra que se representa? ¿Y cuál es la de Emma? [cap. 15]

9. Como don Quijote, de nuevo la protagonista, durante la representación de la obra, confunde y mezcla su vida real con la que es solo ficción literaria. Al contrastar las dos en su mente, ¿qué se destaca de una y de otra? [cap. 15]

10. Con la marcha de Léon, Emma pierde las posibilidad de alcanzar sus sueños. ¿Por qué se sobresalta cuando Homais y Charles hablan sobre la vida de Léon en París? [cap. 15]

El pasaje favorito de Otoño Flaubert:

Es difícil elegir un pasaje de estos capítulos porque hay muchos y muy buenos, entre ellos todo un capítulo completo, el de la operación de Hippolyte, uno de los más logrados de la novela. Me quedo, no obstante, con un pasaje donde la ironía de Flaubert se acentúa sobremanera. Es el momento en que Charles y Homais hablan de la causa del desmayo de Emma y del olor de los albaricoques:

"-¡Extraordinario! -siguió diciendo el boticario-. Pero ¡entra dentro de lo posible que los albaricoques le hayan causado el síncope! ¡Hay naturalezas tan impresionables ante determinados olores! Y sería incluso un estupendo tema de estudio, tanto desde el punto de vista de la patología como del de la fisiología. Los sacerdotes saben lo importan te que es eso y siempre han usado plantas aromáticas en sus ceremonias. Para dejar estupefacto el entendimiento y causar éxtasis, cosa fácil de conseguir por lo demás en las personas del bello sexo, que son más delicadas que las demás. Se dice que las hay que se desmayan con el olor del cuerno quemado, con el del pan tierno...
-Tenga cuidado, no la vaya a despertar -dijo Bovary en voz baja.
-Y no solo están sometidos a esas anomalías los humanos -prosiguió el boticario-, sino también los animales. No ignorará usted, por ejemplo, el efecto singularmente afrodisíaco que produce la nepeta cataría, comúnmente llamada menta de gato, en la raza felina; y, por lo demás, por citar un caso de cuya autenticidad doy fe, Bridoux (uno de mis antiguos compañeros que actualmente tiene su establecimiento en la calle de Malpalu) tiene un perro que padece convulsiones en cuanto le acercan una tabaquera. Muchas veces ha realizado el experimento en presencia de sus amigos, en el pabellón que tiene en Bois-Guillaume. ¿Podría uno pensar que un simple estornudatorio cause tales estragos al organismo de un cuadrúpedo? Es curiosísimo, ¿verdad?
-Sí -dijo Charles, que no lo estaba escuchando.
-Lo cual nos demuestra -añadió Homais sonriendo con expresión de superioridad bondadosa- las incontables irregularidades del sistema nervioso. En lo referido a la señora, siempre me ha parecido, lo reconozco, una auténtica sensitiva. Así que no le aconsejo, mi querido amigo, ninguno de esos supuestos remedios que, so pretexto de atacar los síntomas, atacan el temperamento. ¡No, nada de medicación innecesaria! ¡Un régimen y ya está! ¡Sedantes, emolientes, dulcificantes! ¿Y no cree usted además que habría que estimularle un poco la imaginación?
-¿En qué y cómo? -dijo Bovary.
-¡All, ésa es la cuestión! Esa es efectivamente la cuestión: That is the question!, como leí hace poco en el periódico. 
Pero Emma se despertó y exclamó:
-¿Y la carta? ¿Y la carta?
Creyeron que deliraba; y deliró a partir de las doce de la noche: se le había declarado una fiebre cerebral."
 (La señora Bovary, p. 242-243. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia)

Claves de lectura

1) Sobre el personaje de Homais, Nabokov ha dicho: "Es de una vulgaridad intelectual mastodóntica: su ciencia procede de los folletos; su cultura general, de los periódicos; sus gustos literarios son pésimos, sobre todo por la mezcla de autores que cita. En su ignorancia, llega a comentar: «That is the question, como leí hace poco en el periódico», ignorando que cita a Shakespeare y no a un periodista de Ruán..., aunque probablemente, lo ignoraba también el autor del artículo político. Además es un traidor, un sinvergüenza, un asqueroso, y no le importa sacrificar su dignidad a los intereses más importantes de su negocio o para conseguir una condecoración. Es cobarde, y a pesar de sus valientes palabras, le da miedo la sangre, la muerte, los cadáveres. Es despiadado y venenosamente vengativo. Es un asno pomposo, un farsante fatuo, un magnífico filisteo, un pilar de la sociedad, como lo son tantos filisteos." ¿Estás de acuerdo o crees que es exagerado? ¿No se salva nada en él?

2) La incomunicación y, más allá, la inservibilidad del lenguaje para expresar sentimientos complejos y precisos es un tema que está explícitamente plasmado en la novela. Hay en Flaubert una profunda desconfianza en la capacidad del lenguaje verbal, especialmente en sus modos más cotidianos, no sólo para servir de vehículo de comunicación entre los seres humanos, sino mucho menos para entenderse y reconocerse, para ser. Flaubert se adelanta, de este modo, a los postulados del teatro europeo del absurdo del siglo XX. Es por esto, una vez más, plenamente actual. Hay un momento en el capítulo 12 en que lo que comentamos, que habita toda la novela, se expresa de manera muy clara. Flaubert lo incluye como un pensamiento de Rodolphe: "Como unos labios libertinos o venales le habían susurrado frases semejantes, no creía gran cosa en el candor de estas de ahora; había que restarles, pensaba, las palabras exageradas que ocultan afectos mediocres; como si la plenitud del alma no recurriera a veces para desbordarse a las metáforas más vacuas, ya que nadie, nunca, puede dar la medida exacta de sus necesidades, ni de su forma de concebir las cosas, ni de sus dolores; y la palabra humana es como un caldero rajado con el que tocamos melodías para que bailen los osos, cuando lo que querríamos es llegar a las estrellas." (II, 12, p. 225) ¿Estás de acuerdo en que el lenguaje es inútil para expresar determinados sentimientos o para matizar reflexiones profundas y complejas? ¿Estamos abocados a la incomunicación?

lunes, 3 de diciembre de 2012

Lectura Madame Bovary, II, caps. 7-10

Tras la marcha de Leon, Emma entra nuevamente en una depresión, pero conoce a Rodolphe Boulanger, mujeriego, vividor y rico que se propone seducir a la señora Bovary, consciente de la infelicidad de la mujer a lado de Charles, a quien él considera un patán. Emma se enamora perdidamente de su amante, no guarda suficiente discreción, aunque Charles no sospecha nada, gasta cada vez más, deseosa de estar a la altura de la clase social de Rodolphe.

Guión de lectura:

1. Observa de nuevo al comienzo del capítulo el uso del estilo indirecto libre para mostrar los sentimientos de Emma: ¿cuáles son esos sentimientos? [cap. 7]

2. ¿Qué imagen emplea a continuación el autor para describir el estado anímico de la protagonista?
[cap. 7]

3. ¿Cómo se justifica Emma a sí misma la adquisición del reclinatorio gótico y otros caprichos? ¿Es auténtica su piedad religiosa? [cap. 7]

4. En este capítulo vuelve a aparecer un paralelismo entre Emma y Don Quijote. Localiza el pasaje y analiza cómo afecta a Emma la lectura en su comportamiento. [cap. 7]

5. Cómo se presenta la relación con Rodolphe? ¿Es fruto del descubrimiento del amor, como la primera, o se trata de una seducción convencional? [cap. 7]

6. Observa cómo nuevamente Flaubert usa la técnica del contrapunto en el impresionante capítulo de la feria agrícola. Establece medidas y llamativas interrupciones entre el discurso de las autoridades de la fiesta y el diálogo de seducción iniciado por Rodolphe. En relación con este diálogo, ¿a qué temas lleva la conversación este personaje con el fin de persuadir a Emma y hacer tambalear sus posibles prejuicios? [cap. 8]

7. El hecho de que el narrador añada a la visión general que ya tenemos de la feria la crónica que Homais envía al periódico (en lo que puede verse un ejemplo de relativismo narrativo), ¿crees que puede obedecer a un propósito de objetividad? ¿Puede tomarse la crónica de Homais como una parodia del estilo periodístico de la época? [cap. 8]

8. ¿Hace efecto en Emma el lenguaje afectado de Rodolphe? ¿Por qué? ¿Percibe el lector que Rodolphe finge y exagera? [cap. 9]

9. ¿Qué detalle, mínimo a primera vista, pero significativo, empuja definitivamente a Emma a aceptar la proposición de Rodolphe de montar a caballo? (Por cierto, en la novela del siglo XIX, la escena de los amantes a caballo solía significar la pérdida de la virtud). [cap. 9]

10. En ningún otro tema es tan patente la maestría de Flaubert como en la dosificación y distribución de lo erótico en la novela. El sexo está en la base de lo que ocurre, es, junto con el dinero, la clave de los conflictos, y la vida sexual y la económica se confunden en una trama tan íntima que no se puede entender la una sin la otra. Sin embargo, para sortear las limitaciones de la época (el siniestro puritanismo del Segundo Imperio llevó al banquillo a los dos grandes libros de su tiempo: Madame Bovary y Les Fleurs du Mal) y la amenaza de irrealidad, el sexo está presente a menudo de manera emboscada, bañando los episodios desde la sombra de sensualidad y malicia. La escena del paseo a caballo de Rodolphe y Emma por el bosque es uno de los más significativos en este sentido. Observa cómo Flaubert combina magistralmente el diálogo, la descripción (con profusión de imágenes visuales y sensoriales), y las sutiles impresiones psicológicas de los personajes para dotar al episodio de veracidad y fuerza narrativa. [cap. 9]

11. ¿Qué sentimiento y reflexiones expone Emma después de haber sucumbido por la tarde a los deseos de Rodolphe? [cap. 9]

12. ¿Por qué recuerda Emma ahora a las heroínas de los libros que ha leído? [cap. 9]

13. Analiza qué nuevos sentimientos descubre Emma en su relación con Rodolphe. [cap. 10]

14. ¿Qué efectos produce en Emma la lectura de la carta de su padre? [cap. 10]

El pasaje favorito de Otoño Flaubert:

No elijo un pasaje breve, sino un capítulo completo que es una obra maestra en sí mismo dentro de la novela. Se trata del capítulo 9, donde se relata la feria agrícola comarcal. Aquí está presente el pueblo entero de Yonville, hablan y evolucionan casi todos los personajes aparecidos hasta entonces y es impecable la síntesis de lo general y lo particular, la alternancia de lo colectivo y lo individual. Las treinta páginas del episodio le llevaron Flaubert tres meses de duro trabajo y el discurso del miembro del Consejo está rehecho siete veces. En una carta a Louise Colet, fechada el 7 de septiembre de 1853, Flaubert escribe: “¡Qué difícil es...! Este capítulo me resulta penoso. Contiene a todos los personajes de mi libro entremezclados, en acción y dialogando, con un gran paisaje que los envuelve. Si lo consigo, va a ser de lo más sinfónico." En otra carta, del 12 de octubre, dice: "Si alguna vez se han trasladado los valores de una sinfonía a la literatura, habrá sido en este capítulo de mi novela. Tiene que ser una vibrante totalidad de sonidos. Deberá oírse simultáneamente el mugido de los bueyes, el murmullo del amor, y los discursos de los políticos. El sol lo ilumina todo, y hay ráfagas de viento que agitan las tocas blancas... Consigo el movimiento dramático meramente a través de la interacción de los diálogos y el contraste de los personajes."

En la feria agrícola se vuelve a utilizar la interrupción paralela o método del contrapunto que comentábamos en el bloque anterior. Rodolphe encuentra tres taburetes, los junta para formar un banco, y él y Emma se sientan allí en el balcón del ayuntamiento, a contemplar el espectáculo del estrado, escuchar a los oradores, y entregarse a una conversación galante. Técnicamente, no son amantes todavía. En el primer movimiento del contrapunto, el concejal habla, ensartando horribles metáforas en el discurso y contradiciéndose llevado por el automatismo verbal. La conversación de Rodolphe y Emma se alterna con fragmentos del discurso oficial. Flaubert recoge todos los clichés de los discursos periodísticos y políticos; sin embargo, es muy importante reparar en que, si los discursos oficiales son "lenguaje periodístico" trillado, la conversación romántica entre Rodolphe y Emma es "lenguaje romántico" trillado. Como ha dicho Nabokov "toda la belleza de la escena está en que no es el bien y el mal interrumpiéndose mutuamente, sino una clase de mal entremezclándose con otra clase de mal." 

El segundo movimiento empieza cuando el concejal Lieuvain se sienta y toma la palabra el señor Derozerays. En contraste con el movimiento anterior, al principio, la conversación de los dos y el discurso del estrado están presentados de forma descriptiva, hasta que, en un tercer movimiento, se reanuda la cita directa, y los retazos de exclamaciones, provenientes del estrado donde se reparten los premios arrastrados por el viento, se alternan con rapidez, sin comentarios ni descripciones. 

El cuarto movimiento empieza cuando enmudecen los dos, y desde el estrado donde se está concediendo ahora un premio especial se oyen con claridad las palabras que Flaubert transmite con comentarios: “Rodolphe ya no decía nada. Se miraban. Los labios resecos les temblaban de deseo supremo; y blandamente, sin esfuerzo, trenzaron los dedos.”

Es un capítulo maravilloso. Tuvo una gran influencia en James Joyce; y no parece que, a pesar de las innovaciones superficiales, Joyce haya podido llegar más lejos que Flaubert.

Claves de lectura:

1) Centrémonos en el personaje de Rodolphe Boulanger. Al margen de su "donjuanismo", éste es el único que parece llegar a entender a la señora Bovary, tanto es así que Emma le cuenta confidencias y le hace partícipe de sentimientos íntimos que nunca antes había compartido con nadie. ¿Por qué crees que esto es así?

2) En mitad de la aventura que mantienen ambos, y a raiz de la lectura de una carta del señor Rouault que recuerda a Emma su pasado, se produce un quiebro sentimental y la protagonista nuevamente toma conciencia de su insatisfacción vital. La oímos pensar: "¡Qué felicidad en aquellos tiempos! ¡Qué libertad! ¡Qué esperanza! ¡Qué abundancia de ilusiones! ¡Ya no le quedaba ninguna! Se las había gastado en todas las aventuras del alma, en todas sus condiciones sucesivas, en la virginidad, en el matrimonio y en el amor; y las había ido perdiendo continuamente según vivía, como un viajero que se deja algo de su riqueza en todas las posadas del camino. Pero ¿quién la hacía sentirse tan desdichada? ¿Y dónde estaba la catástrofe extraordinaria que la había trastornado?" A partir de ahí, Emma parece girar sus pensamientos y sentimientos hacia su hija y su marido. ¿Hay detrás de ello una cierta consciencia de que esa felicidad que busca no existe? ¿Cómo interpretas esta actitud?

lunes, 26 de noviembre de 2012

Lectura Madame Bovary, II, caps. 1-6

Los Bovary llegan a Yonville donde son recibidos con gran expectación por todos los vecinos. Emma, que pensaba que allí podría ser feliz pronto se asfixia en el ambiente puritano y rutinario del pueblo. Ni siquiera el nacimiento de su hija Berthe llenará su vida. Como contraste, Charles es completamente feliz y enseguida se mimetiza con los aldeanos, para espanto de Emma. Esta empieza a sentirse atraída por el joven pasante, Léon, que comparte con ella el gusto por las artes. Aunque Léon intenta un acercamiento Emma no es capaz de engañar a su marido. León entonces decide cumplir su sueño y se marcha a París. 

Guión de lectura:

1. El primer capítulo de esta segunda parte es fundamentalmente descriptivo, para preparar el escenario al que van a llegar los Bovary. Yonville es, como Tostes, un lugar inventado por Flaubert. ¿Cuáles son los centros neurálgicos del pueblo? [Cap. 1]

2. No resulta difícil adivinar en este primer capítulo qué personaje del pueblo va a tener un protagonismo más destacado en la novela. ¿De qué personaje se trata?  [Cap. 1]

3. Observa la habilidad con que Flaubert logra crear dos mundos diferentes en la velada nocturna. Este lo logra con un depurado uso del método del contrapunto, que consiste en las interrupciones paralelas de dos o más conversaciones o corrientes de pensamiento. Este método lo empleará el autor más veces a lo largo de la novela (sin ir más lejos en el capítulo 5, en la escena de la conversación entre Emma y el cura, interrumpida continuamente por los niños, que incordian y desvían la atención del sacerdote), pero es ésta la primera vez que nos aparece. Exactamente un año después de empezar a componer el libro, Flaubert escribió a su amante Louise Colet el 19 de setiembre de 1852: «¡Qué pesadez es mi Bovary!... Esta escena de la posada puede llevarme tres meses. A veces me siento al borde de las lágrimas, tan profundamente siento mi impotencia. Pero prefiero que me estalle el cerebro, antes que prescindir de esa escena. Tengo que situar simultáneamente, en la misma conversación, a cinco o seis personajes (hablando), a varios otros (de quienes se habla), a toda la región, descripciones de personas y cosas... y en medio de todo eso, mostrar a un caballero y a una dama que empiezan a enamorarse el uno del otro porque tienen gustos comunes. ¡Y si por lo menos tuviese espacio suficiente! Pero la verdad es que la escena tiene que ser rápida sin que resulte seca, y amplia sin que resulte farragosa.». El lector juzgará si Flaubert consigue su propósito o no. [Cap. 2]

4. ¿En qué parecen coincidir los gustos de Emma y de Léon? ¿Qué frase del narrador es reveladora del interés y la admiración que Emma empieza a sentir por Léon? [Cap. 2]

5. ¿Por qué prefiere Emma que su hijo sea varón? El párrafo en el que encontrarás la respuesta es un ejemplo perfecto de estilo indirecto libre, del cual ya hemos hablado. [Cap. 3]

6. Reflexiona sobre los sentimientos de Emma hacia su hija: ¿puede hablarse de insensibilidad? [Cap. 3]

7. Fijémonos ahora en las palabras que aparecen en cursiva en estas dos frases: "En Yonville opinaban que tenía unos modales muy como es debido." [cap. 3, p. 111] y "A finales de esa misma tarde ya lo sabían en Yonville, y la señora Tuvache, la mujer del alcalde, dijo delante de la criada que la señora Bovary se estaba comprometiendo." [cap. 3, p. 117]. Anteriormente ya nos han ido apareciendo algunos ejemplos y no surgirán muchos más a lo largo de la novela. Es interesante que el lector sepa, si es que no se ha dado cuenta ya por sí mismo, que, en estos casos, se produce, por brevísimo tiempo pero sin que quepa duda, un cambio del punto de vista narrativo. Al comienzo de cada frase, quien está contando es el narrador omnisciente, pero a la mitad de esas frases una voz intrusa —la de un narrador/personaje— se añade y superpone a la suya. Ésa es la importancia de las cursivas: reflejan la voz de los propios personajes. Naturalmente, la cursiva era innecesaria; Flaubert hubiera podido prescindir de ella, como lo hace un novelista moderno, que no vacila en mezclar las voces de un narrador omnisciente y de narradores-personajes en una misma frase si lo cree necesario. Esa elasticidad del punto de vista es hoy posible gracias a que alguien, un día, lo hizo por primera vez. Y quien comenzó a efectuar esas mudas —subrayándolas con una señal gráfica para evitar confusiones, quizás asustado de su audacia, quizá sin darse bien cuenta de la revolución que iniciaba al romper la rígida separación entre narrador omnisciente y narrador-personaje, quienes antes no compartían jamás una misma frase— fue Flaubert, en esta obra. [Cap. 3]

7. ¿Se corresponden los sentimientos de Léon con los de Emma? [Cap. 4]

8. En cuanto a los sentimientos de Emma enamorada: ¿qué hace para no exteriorizarlos? ¿Qué contradicciones experimenta?  [Cap. 5]

9. ¿Cómo influyen en la conducta de Emma sus sentimientos hacia Charles? [Cap. 5]

10. Emma, con la marcha de Léon, pierde la posibilidad de alcanzar sus sueños. ¿Por que se sobresalta cuando Homais y Charles hablan sobre la vida de Léon en París? [Cap. 5] 

11. Fijémonos en la presencia de elementos cargados de simbolismo en la novela. Ya nos habían aparecido varios en la primera parte: la gorra de Charles, el ramo de novia, la cigarrera. En estos capítulos aparecen otros. Por ejemplo, la galguita italiana de Emma. La pérdida del animal en el viaje de Tostes a Yonville simboliza el fin de los sueños benignamente románticos y elegíacos en Tostes, y el inicio de sensaciones más apasionadas en la nueva localidad. Otro símbolo destacable son las ventanas. La figura de Emma aparece —y ya desde la primera parte de la novela— muy ligada al hecho de mirar por las ventanas. Sin duda, representan la posibilidad de huída, el anhelo de libertad y de escape. 

El pasaje favorito de Otoño Flaubert:

Flaubert fue un maestro del contrapunto —como hemos visto más arriba—, pero también de las transiciones suaves y elegantes, de un tema a otro dentro de los capítulos. En esta ocasión, el pasaje que elijo, de largo recorrido [cap. 6, p.143-148], incluye una magistral y compleja transición que nos lleva de Emma y su estado de ánimo a Léon y el suyo, y de éste a su despedida. Al efectuar esta transición, Flaubert, como hace varias veces en el libro, aprovecha las sinuosidades estructurales de la transición para examinar a alguno de sus personajes, tomando y analizando rápidamente, por así decir, algunos de sus rasgos. Empezamos con Emma en el momento en que regresa a casa tras una entrevista decepcionante con el cura (intentaba apaciguar la fiebre que Léon había despertado en ella), molesta de que todo esté tranquilo en casa mientras ella siente un torbellino en su interior. Aparta con impaciencia a su hija Berthe, que cae y se corta la mejilla. Charles acude corriendo a Homais, el boticario, en busca de esparadrapo, y le cubre la herida. Le asegura a Emma que la cortadura no es grave, pero ella decide no bajar a cenar, y se queda con Berthe hasta que la niña se duerme. Después de cenar, Charles va a devolver el esparadrapo, y se entretiene en la botica hablando con Homais y su mujer sobre los peligros que corren los niños. Charles lleva aparte a Léon y le pide que pregunte en Ruán el precio de un daguerrotipo que, con patética presuntuosidad tiene intención de regalarle a Emma. Homais sospecha que Léon tiene algún lío amoroso en Ruán, y la posadera, la señora Lefrançois pregunta al recaudador Binet si sabe algo. La conversación de Léon con Binet contribuye, quizá, a que cristalice su aburrimiento por el hecho de amar a Emma sin ningún resultado. Se alude a su miedo a cambiar de localidad, pero decide irse a París. Flaubert consigue lo que se proponía, y efectúa una transición impecable desde el estado de ánimo de Emma al estado de ánimo de Léon y su decisión de marcharse de Yonville.

Claves de lectura (para puesta en común):

1) El 15 de enero de 1853, a punto de empezar la segunda parte de su obra, Flaubert escribe a Louise Colet: «He tardado cinco días en escribir una página... Lo que me preocupa de esta novela es la insuficiencia del llamado elemento divertido. Hay poca acción. Pero sigo opinando que las imágenes son acción. Es más difícil mantener el interés de un libro por este medio; pero si se fracasa, es por culpa del estilo. Tengo cinco capítulos seguidos de mi segunda parte en los que no sucede nada. Es un cuadro continuo de la vida de una pequeña ciudad y de una aventura amorosa inactiva, una aventura que resulta particularmente difícil de plasmar pues es a la vez tímida y profunda; pero, ¡ay!, sin una pasión interior tempestuosa. Léon, mi joven amante, es de naturaleza sobria. Ya en la primera parte del libro me he enfrentado con algo parecido: el marido ama a su esposa un poco a la manera de este amante. Los dos son mediocridades en el mismo ambiente, y aun así es preciso diferenciarlos. Si lo consigo, será toda una proeza, porque supone pintar un color sobre otro color, sin contrastes definidos.» Hasta donde llevamos leído, ¿qué opinas de Léon? ¿Crees que puede considerarse como un alma gemela de la señora Bovary por su carácter fantasioso y superficial? ¿Está Léon más cerca de Charles en tanto que siente un amor sincero por Emma?  

2. Analicemos el tema de la maternidad en la novela. ¿Podemos calificar a Emma Bovary de "mala" madre? ¿Hasta qué punto hubiese sido diferente su actitud en el caso de haber dado a luz a un hijo en lugar de una hija? Sabemos que Emma quedó huérfana de madre siendo niña y su padre, el señor Rouault, la cuidó lo mejor que supo. Teniendo en cuenta este dato, ¿crees que el personaje de la señora Bovary es coherente, desde un punto de vista psicológico, en el trato a su hija Berthe? 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Lectura Madame Bovary, I, caps. 6-9

La vida transcurre sin grandes acontecimientos en la casa de los Bovary. Así como Charles llega a la cima de su felicidad, Emma descubre pronto que su vida matrimonial no tiene nada que ver con la vida de las heroínas de los libros románticos a cuya lectura se aficionó tanto desde su época de formación en un convento de monjas ursulinas. Casualmente, son invitados a un baile donde Emma descubre que la vida de los libros existe en la realidad, pero también comprende que esta vida le está negada a ella. Su estado anímico se resiente y Charles decide buscar otro destino para que su mujer se recupere. Emma se queda embarazada.

Guión de lectura:

1. Observa cómo se engarza el final del capítulo anterior con el comienzo de este. Como antes ocurriera con Charles, el narrador vuelve ahora atrás en el tiempo para contar la infancia y adolescencia de Emma. ¿Cómo influyó en ella el ambiente en que se educó? [cap. 6]

2. Es clásico ya el paralelismo establecido entre Don Quijote y Emma por su intensa afición a los libros y, a partir de ahí, por su idealización de la realidad. En este capítulo se establecen las bases para justificar ese parecido. Al igual que Cervantes parodiaba las novelas de caballería, aquí, Flaubert lo hace con las novelas románticas. Fíjate en los detalles que las ridiculizan. [cap. 6]

3. ¿Por qué le atraían tanto a Emma los grabados de los libros? [cap. 6]

4. ¿Qué echa de menos Emma en su marido? ¿Qué le disgusta de él? [cap. 7]

5. ¿Cómo hace Emma el papel de enamorada? ¿Qué pretende con ello? [cap. 7]

6. A Emma se le ocurren varios pensamientos sobre su matrimonio mientras pasea por el campo con su galguita. ¿Cómo describe su vida y con qué la compara? Fíjate en cómo la descripción del clima (ventoso y desapacible) y del paisaje (que transmite, visto al atardecer, una sensación de inquietud y miedo), parecen estar en sintonía con el estado anímico de incertidumbre y desilusión de la protagonista. Esta es otra de las características de esta novela. [cap. 7]

7.¿Qué le seduce a Emma de la vida y las personas que conoce en el castillo del marqués de Andervilliers? [cap. 8]

8. En los dos últimos párrafos del capítulo, se condensan los efectos o secuelas que ha producido en la vida de Emma esa estancia en el castillo. Atiende a cuáles son. [cap. 8]

9. Uno de los grandes aportes técnicos de Flaubert es el estilo indirecto libre. Consiste en reproducir los pensamientos o las palabras de los personajes dentro del discurso del narrador, sin que medio un verbo de lengua (dijo, pensó...) ni un nexo subordinante (que). De este modo, el narrador omnisciente se acerca tanto al personaje que las fronteras entre ambos se evaporan, hasta tal punto que el lector no sabe si aquello que el narrador dice proviene del relator invisible o del propio personaje que está monologando mentalmente. Es un estilo empleado para narrar la intimidad (recuerdos, sentimientos, sensaciones, ideas) desde adentro y permite una aproximación a la conciencia del personaje que Flaubert logra gracias al uso del pretérito imperfecto y, frecuentemente, de la interrogación. En el cap. 9 tenemos varios ejemplos: "¿Cómo era París? ¡Qué nombre desmedido!" (p. 79), "¿Por qué no tenía al menos por marido a uno de esos hombres de pasiones taciturnas que andan metidos en los libros por las noches y lucen por fin, a los sesenta años, cuando llega la edad del reúma, un pasador con condecoraciones en el frac negro y mal cortado?" (p. 83), "¡Así que en adelante pasarían así los días, en fila, siempre los mismos, incontables, sin traer nada consigo!" (p. 85), "¿Iba a durar siempre aquel infortunio?" (p. 89). Este procedimiento es la base para el desarrollo del stream of consciousness o monólogo interior que perfeccionaron Marcel Proust, James Joyce, Virgina Woolf y, más tarde, William Faulkner en el siglo XX. Piensa en lo diferente e, indudablemente, menos efectiva que hubiese sido la historia que se nos cuenta en el libro sin el empleo de este procedimiento y, por tanto, sin la posibilidad de que el lector acceda a los pensamientos que surgen en la cabeza de los protagonistas [cap. 9]

10. ¿Qué le sugiere París a Emma? ¿A qué tres mundos o clases reduce ella la sociedad parisina? Por contraste, ¿cómo ve el mundo que la rodea? [cap. 9]

11. Una serie de detalles de la vida cotidiana van acentuando el desencanto de Emma. ¿Cómo interpreta Charles la actitud de Emma ante esos detalles? Por otro lado, Charles la irrita cada vez más, y Emma, desencantada e indolente, espera "un acontecimiento": ¿qué deja traslucir esa espera? [cap. 9]

El pasaje favorito de Otoño Flaubert:

Elijo uno de esos momentos sordos y desoladores que tienen lugar en casa del matrimonio Bovary a la hora de la comida. Flaubert emplea aquí un tiempo narrativo circular para contar una situación reiterativa, que se repite un día tras otro. Lo usa en escenas que no exhiben una acción específica sino una actividad serial, reincidente, un hábito, una costumbre. En esta escena, el ojo del narrador fija su atención en los objetos más imperfectos de la casa (la chimenea que humea, la puerta que chirría...) y en los más cotidianos (el cocido, el hule) para transmitirnos esa sensación de vacío, soledad e incomunicación que se va adueñando de Emma y que acentúa su ahogo vital y su desesperación. En el cocido humeante la protagonista parece proyectar todo su asco por la realidad en la que se haya inmersa. Charles y Emma, sentados a la misma mesa, viven, en realidad, en mundos muy distantes.
"Pero era sobre todo a la hora de las comidas cuando no podía ya aguantar más en aquella salita de la planta baja, donde la estufa humeaba, la puerta chirriaba, el agua rezumaba de las paredes y el suelo estaba húmedo; le parecía que tenía servida en el plato toda la amargura de la existencia y, según humeaba el cocido, le subía del fondo del alma algo así como otras bocanadas de insipidez. Charles tardaba mucho en comer; ella mordisqueaba unas avellanas o, apoyada en el codo, se entretenía haciendo rayas en el hule con la punta del cuchillo."
(La señora Bovary, cap. 9, p.87, trad. de María Teresa Gallego Urrutia)  

Claves de lectura (para puesta en común):

1) La imagen romántica que Emma se hace de París emerge de la cigarrera de seda que recoge de esa carretera desierta, al regresar de Vaubyessard, muy a la manera en que en la novela de Proust En busca del tiempo perdido, la más grande de la primera mitad del siglo XX, la pequeña ciudad de Combray, con todos sus jardines (una evocación), emerge de una taza de té. Esta visión de París es uno de los muchos ensueños de Emma que aparecen a lo largo del libro. El tema de los ensueños se enlaza con toda naturalidad al tema del engaño. Nabokov, autor de un estudio exhaustivo de la novela, ha dicho: "Emma esconde la cigarrera que le hace soñar; engaña a Charles desde el principio, a fin de que la lleve a vivir a otro lugar. Fingiendo estar enferma, consigue que se trasladen a Yonville, que pasa por tener mejor clima." ¿Compartes esta opinión? ¿Crees que Emma finge su malestar o realmente está entrando en una depresión nerviosa?

2) ¿Por qué crees que Charles ha conseguido ser feliz y Emma no? Valora hasta qué punto la insatisfacción de Emma es consecuencia de sus lecturas y de su imaginario literario.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Sorderas y cegueras voluntarias

Este libro data de esa fecha en la que todavía muchos ciudadanos alemanes, por no decir del resto del mundo, eran incrédulos y negadores —por mucho que hubieran oído, no hay sordo peor que el sordo voluntario— acerca de la realidad de los campos de exterminio de judíos. Es precisamente lo temprano de su redación con respecto a los acontecimientos narrados lo que resulta asombroso de este breve Medallones. Ocho relatos, escritos en 1946, a cual más espeluznante, ocho testimonios de otros tantos protagonistas que vivieron de primera mano y en sus propias carnes la atrocidad del genocidio nazi. Repito y subrayo, por si el adjetivo ha podido pasar inadvertido: espeluznante. En ocasiones, repulsivos, rozando casi lo nauseabundo. Ya la cita de tintes hobbianos (en la línea de homo homini lupus) que preside la entrada del libro turba al lector, y lo prepara para lo que va a encontrarse en las siguientes y escasas noventa páginas de que consta la obra: «Fueron hombres quienes a otros hombres depararon semejante destino».

Desde su posición privilegiada de miembro de la Comisión de Investigación de los Crímenes Hitlerianos en Polonia, Zofía Nalkowska compone una obra a caballo entre el volumen de relatos y el reportaje, con la fuerza y la penetración que tienen los documentos inmediatos en el tiempo a los acontecimientos que se narran. No es un libro sórdido, no obstante, sino estremecedor —que es distinto—, luminosamente estremecedor, porque la prosa de Nalkowska es recia y decidida, concisa y reveladora, compacta y documental, pero también capaz de diseccionar sentimientos, sin recrearse en ellos, y, por tanto, generar belleza a partir de ingredientes tan monstruosos y delicados como con los que literariamente trabaja. Nosotros tenemos la suerte de que la editorial Minúscula haya rescatado esta joya —triste y devastadora, pero joya, en definitiva— donde podemos leer, no sin escalofríos, verdades imperecederas como las que dejó fijadas, con mano firme y para vergüenza del ser humano, su autora: «La realidad es soportable porque no la experimentamos en su totalidad. O no la experimentamos toda a la vez. Nos llega en fracciones de acontecimientos, en briznas de relatos, en ecos de disparos, en lejanas humaredas que se desvanecen en el cielo, en incendios de los que dice la historia que "reducen a cenizas", aunque nadie se imagina el alcance de estas palabras. Esa realidad que es lejana y al mismo tiempo se desarrolla al otro lado del muro no parece verdadera. Solo el pensamiento puede intentar recomponerla, fijarla y  comprenderla.»

La otra cara de la misma horrenda moneda es Un mundo aparte, la novela-testimonio que Gustaw Herling-Grudziński escribió sobre los dos años que pasó en el campo de trabajo de Arkangelsk en el Gulag soviético. Al igual que ocurre con Medallones, destaca este libro por ser un temprano testimonio, en esta ocasión en dar a conocer en Occidente la infamia del Gulag. Es curioso, impactante y, hasta cierto punto, irritante observar cómo la atención prestada a los campos de exterminio nazi sigue siendo mucho mayor que a los del estalinismo, a los que aún hoy cubre una bruma de confusión, cuando no de ignorancia, entre una parte no desdeñable del público. Auschwitch se ha convertido en sí mismo en un género literario, mientras que Kolima o cualquier otra isla de muerte del archipiélago Gulag suenan a terrores lejanos, esteparios, que no nos atañen de una manera tan directa, tan medular, pese a que la suma de víctimas en ellos fuera mayor. No se trata de establecer jerarquías, sino de ser honesto, tener alergia a los partidismos y reconocer que el Horror es uno y múltiple. Precisamente esta es la talla intelectual (y humana) que no demostraron tener quienes relegaron al ostracismo público al autor de esta obra, objeto de una auténtica caza de brujas por parte de la izquierda ortodoxa europea que negaba la existencia de los campos. 

Un  mundo aparte  fue escrita en polaco entre julio de 1949 y julio de 1950, coincidiendo con una estancia en Inglaterra. En 1951 la editorial londinense Heinemann publicó la versión inglesa con un prólogo de Bertrand Russell. En 1953 apareció la primera edición en su lengua original publicada por la editorial polaca en el exilio Kultura. En Francia, ninguna editorial tuvo el valor de publicarlo a pesar de que los derechos se compraron varias veces y de que Albert Camus —un intelectual comprometido que pensaba por sí mismo, sin siglas de partido grabadas en la frente— recomendó el libro a varios editores, aun así el libro tardó más de treinta años en publicarse allí. En 1990 pudo por fin publicarse en Rusia y en Polonia, donde durante décadas había encabezado el índice de libros prohibidos por el régimen comunista. Y, ahora, la editorial Libros del Asteroide nos permite conocer a los lectores en lengua española toda su terrorífica verdad a partir de una traducción directa del polaco.  

Este libro no es únicamente un testimonio del horror, sino también una obra que analiza el sufrimiento humano en clave de piedad y esperanza. Bien escrito, con prosa poderosa, Bertrand Russell destacó de él su "extraña fuerza descriptiva, sencilla y vívida" y Camus incidió en que era una obra que  "tendría que ser publicada y leída en todos los países, tanto por lo que es como por lo que dice."

lunes, 12 de noviembre de 2012

Lectura Madame Bovary, I, caps. 1-5

Al comienzo de la novela asistimos a los primeros años de vida de Charles Bovary, joven introvertido y poco ambicioso, dominado por su madre. Estudia medicina, pero su falta de interés y su escasa inteligencia lo convertirán en un médico mediocre. Sin demasiado convencimiento se casa con una mujer viuda mayor que él, Heloïse, a la que no ama. Un día, en una visita médica conoce a Emma Rouault, hija de un labrador adinerado, y se queda prendado de su belleza. Meses después enviuda y decide perdirle la mano de su hija al señor Rouault. Tanto éste como Emma están de acuerdo, por lo que la boda se celebra una vez acaba el luto que guarda Charles por su primera esposa. Después de la celebración, a la que "asistieron cuarenta y tres personas que pasaron sentadas a la mesa dieciséis horas", el joven matrimonio se instala en Tostes. Emma, al casarse, creía experimentar el amor, pero ahora se da cuenta de que no era así.

Guión de lectura:

1. Es significativo que Flaubert no abra la novela fijando la atención en la figura de su protagonista principal, Emma, sino en Charles Bovary, al que vemos llegar, como alumno nuevo, al colegio. Este personaje es presentado con rasgos negativos, proporcionando así una imagen premonitoria de lo que será luego su vida. Fíjate en los más destacados. [Cap. 1]

2. La exhaustiva descripción que de la gorra de Charles Bovary (p. 20) hace el narrador nos anticipa la importancia que los objetos van a tener en la obra. Vargas Llosa ha hablado de "la humanización de las cosas" en Madame Bovary. Más adelante comentaremos esto, ahora simplemente vuelve a leer ese pasaje y observa la pericia detallista de Flaubert. [Cap. 1]

3. Después del primer episodio, la llegada al colegio, narrada con cierto detalle, la acción se acelera, y en pocas páginas, o incluso en pocas líneas, se pasa de la infancia a la juventud de Charles. Este es un rasgo característico de esta novela: los períodos de desarrollo sosegado, de lenta sucesión de hechos de poca importancia, alternan con bruscas aceleraciones en que la acción de un hecho importante se condensa en una pocas líneas. Observa cómo se sintetiza en unos párrafos la iniciación a la vida de Charles, y cómo, al final, ocurre lo mismo con su matrimonio. [Cap. 1]

4. Tras una sosegada descripción de la casa de Les Bertaux, Charles ve por primera vez a Emma: ¿qué impresión le causa? Fíjate en qué detalles de su aspecto le atraen, y en cuáles le desagradan. [Cap. 2]

5. Sabemos que Flaubert era un gran fetichista (sentía debilidad, por ejemplo, por los pies de las mujeres y por los botines). ¿Qué objetos concretos del vestuario de Emma atraen particularmente, a manera de fetiches, la atención de Charles? [Cap. 2]

6. Emma, se dice en la obra, ha recibido una "esmerada educación", ¿qué se entendía por tal en la época? [Cap. 2]

7. ¿Comienza el matrimonio con la pasión propia de una relación amorosa? ¿Cómo se explica que no sea así? ¿Deja traslucir Emma alguna emoción al día siguiente de la boda? [Cap. 4]

8. Charles es feliz y el narrador así lo recalca, pero ¿dice algo de cómo se siente Emma? ¿Qué indica su silencio? [Cap. 5]

9. Las premoniciones van a ser frecuentes en la novela. ¿Qué objeto despierta momentáneamente en Emma una primera premonición de un final trágico? [Cap. 5]

El pasaje favorito de Otoño Flaubert:

Hay una escena que me parece espléndida. Es aquella en la que Charles pide a Rouault la mano de su hija Emma, aunque en realidad, más bien sucede al revés, y es Rouault quien se adelanta a las intenciones que no termina de trasnsmitirle Charles. Flaubert es aquí genial, una vez más, tanto en la manera de relatar como en la perspectiva escogida para hacerlo. A diferencia de lo que cabría esperar, Flaubert escatima al lector la conversación que Rouault mantiene con Emma, dejando que sea cada cual quien componga la escena en su imaginación. Nunca sabremos por qué se demoró tanto ese momento (cerca de una hora), qué dijo Emma, cuál fue su reacción. El lector, al igual que Charles, solo llega a conocer que la respuesta de Emma es afirmativa, y esto mediante la señal que Rouault ha convenido en hacer en tal caso: abrir de par en par los postigos de la ventana. Una escena muy inteligente, que trata al lector como inteligente.
  "-Compadre Rouault, me gustaría decirle algo
  Se detuvieron. Charles callaba.
  -Pero ¡cuénteme lo que sea! ¿Acaso no estoy enterado de todo? -dijo Rouault, riéndose bajito.
  -Compadre Rouault... Compadre Rouault... -balbució Charles.
  -A mí me parece muy bien -siguió diciendo el granjero-. Y, aunque seguramente la niña coincide conmigo, no queda más remedio que preguntarle qué opina. Váyase; me vuelvo a casa. Si dice que sí, atienda bien, no hace falta que vuelva, por la gente, y, además, ella se impresionaría mucho. Pero, para que no se consuma demasiado, abriré del todo la celosía de la ventana y la pegaré a la pared: podrá verla por la parte de atrás si se asoma al seto.
  Y se alejó.
  Charles ató el caballo a un árbol. Fue corriendo a colocarse en el camino; esperó. Pasada media hora, contó luego diecinueve minutos en el reloj. De pronto, se oyó un ruído contra la pared; la celosía estaba abierta y la falleba se estremecía aún."
(La señora Bovary, p. 41. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia)

Claves de lectura (para puesta en común):

1) Las mudas del narrador:

La novela comienza con un narrador en primera persona del plural ("Nous étions à l'étude, quand le Proviseur..."; en la traducción al español se pierde el pronombre Nous (Nosotros) y queda "Estábamos en el aula de estudio cuando entró el director..., p. 19). Este narrador misterioso es alguien que está allí en el aula en la que Charles entra precedido del director. Es un narrador que oye -y quizás participe en ellas- las burlas con las que los demás reciben al muchacho provinciano. Convive con Charles los años que éste pasa en el colegio. Es un narrador testigo del que no sabemos nada, que se esconde en un "nous" plural y general, como si fuese un narrador colectivo, como si se refiriese a un grupo de alumnos y no a un ser individual, lo que mantiene aún más el anonimato. Este narrador está presente solo en el primer capítulo y se desvanece imperceptiblemente (en un alarde de sutileza técnica de Flaubert) para dar lugar a otro narrador, ya que se van a contar los antecedentes familiares de Charles, algo que el enigmático "nous" no puede conocer. Ese otro narrador es un narrador omnisciente, en tercera persona del singular, y es el que perdura a lo largo de la obra, con ligeras mudas e intencionalidades. Con éste, la realidad externa como la vida interior de los personajes se cuenta con objetividad: el narrador muestra, pero no juzga. Esta objetividad fue una de las obsesiones de Flaubert, empeñado en lograr la desaparición del narrador en la novela. Es por esto que aún resulta más llamativa, si cabe, la apertura de la obra con ese misterioso "Nous". ¿Qué crees que aporta a la historia este narrador anónimo? ¿Cuáles son, a tu parecer, los efectos que logra en el lector?

2) Charles Bovary:

Se nos ha dicho que la mayoría de los personajes de Madame Bovary son burgueses. Pero una cosa que debemos dejar muy clara es el significado que Flaubert da al término bourgeois. Salvo cuando significa simplemente ciudadano, como sucede a menudo en francés, el término bourgeois utilizado por Flaubert equivale a "filisteo", personas preocupadas por el aspecto material de la vida y que sólo creen en los valores convencionales. Nunca emplea la palabra bourgeois con connotaciones político-económicas marxistas de ningún género. Burgués, para Flaubert, es un estado del espíritu, no un estado del bolsillo. Aclarado esto, centrémosnos en Charles Bovary. Este personaje ha sido calificado por Vladimir Nabokov, en su Curso de literatura europea, como "un cargante, un pesado sin atractivo, inteligencia ni cultura, y con toda una serie de ideas y hábitos convencionales. Es un filisteo; pero es también un ser humano patético." ¿Se corresponde esta definición con tu visión del personaje hasta el momento?

viernes, 9 de noviembre de 2012

Comienza la lectura de Madame Bovary

Bienvenidos a este segundo bloque de Otoño Flaubert, dedicado a la lectura guiada y participativa de Madame Bovary (o La señora Bovary). Como reflejan sus bases, en esta lectura puede participar cualquier persona, haya o no participado con anterioridad en el bloque monográfico de introducción a la vida y obra de Gustave Flaubert, que concluyó el pasado día 2 de noviembre. Son, por lo tanto, dos bloques complementarios, pero independientes.

A lo largo del proceso de lectura se irán publicando diversas entradas con las pautas y claves de lectura que han de seguir los participantes. Cada entrada está pensada para que el lector trabaje a título individual y, al mismo tiempo, pueda compartir opiniones sobre alguno de los temas planteados o sobre algùn aspecto que le haya llamado especialmente la atención. Las entradas han de ser abordadas por el lector una vez haya leído los capítulos a los que se hace referencia. Es por esto que para poder trabajar adecuadamente la primera entrada, que se publicará el día 12 de noviembre, el lector deberá haber leído los cinco primeros capítulos de la obra.

Cada entrada constará de las siguientes partes:

1. Un breve resumen argumental de los capítulos leídos.

2. Guión de lectura: se compone de una batería de preguntas y observaciones sobre el texto que tiene como objetivo sacarle el máximo partido a la lectura realizada. Esta parte no está pensada para ser resuelta ni comentada en común por los lectores, sino para ser trabajada a nivel particular por cada lector, bien por escrito o bien mentalmente, como desee cada cual. No obstante, los participantes podrán, si lo desean, hacer comentarios sobre cualquier aspecto tratado, pregunta o duda que deseen exponer.

3. Fragmento: se cita un fragmento significativo o que destaque por su relevancia, alcance o construcción narrativa.

4. Claves de lectura: se destaca uno o varios aspectos, ya sea de tipo técnico como argumental o narrativo de la obra, y se propone alguna pregunta o reflexión para que los participantes en la lectura expresen sus opiniones y puntos de vista mediante comentarios. La puesta en común y el intercambio de impresiones redunda en una mayor riqueza de la experiencia lectora.

En cuanto a la edición que pueden utilizar para la lectura, como se dijo en su momento hay numerosas ediciones publicadas en papel (Alianza, Cátedra, etc.) y también la posibilidad de compra a través de Internet de diferentes ediciones digitales o ebooks, aunque, sin duda, la mejor opción de lectura, por su traducción y cuidado es la reciente edición de Alba Editorial, La señora Bovary, con la excelente traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Es precisamente esta edición la que servirá de base para todas las citas y referencias de la obra que se hagan por parte del blog en el proceso de lectura.

Los participantes pueden seguir el ritmo de lectura que deseen, aunque les resultará más provechoso seguir el calendario de entradas y pautas de lectura marcado por el blog, que es el siguiente:

Inicio de lectura (9 de noviembre)

Parte I
Caps. 1-5 (12 de noviembre)
Caps. 6-9 (19 de noviembre)

Parte II
Caps. 1-6 (26 de noviembre)
Caps. 7-10 (3 de diciembre)
Caps. 11-15 (10 de diciembre)

Parte III
Caps. 1-11 (17 de diciembre) 

Fin de lectura (21 de diciembre)

Por último, Otoño Flaubert quiere tener un detalle con todos los participantes en la lectura sorteando, al término de la misma, un ejemplar de La señora Bovary (Alba Editorial). El sorteo será el 22 de diciembre de 2012 y entrarán en él todos los participantes que hayan realizado comentarios a lo largo del proceso de lectura de la obra. A cada participante se adjudicará uno o varios números para entrar en sorteo, en función del grado de participación que haya tenido a lo largo del proceso de lectura. Así, quien haya contribuido con un total de 1 a 5 comentarios durante el desarrollo de la lectura, se le adjudicará 1 número en el sorteo; quien haya contribuido con un total de 6 a 10 comentarios, participará con 2 números; y, finalmente, quien haya realizado de 11 a 15 comentarios, lo hará con 3 números. El sorteo se hará con la herramienta Sortea2, para garantizar la objetividad y claridad del proceso. (Nota: Los participantes que ya fueron premiados con anterioridad en el sorteo del bloque I de Otoño Flaubert quedan excluidos de este sorteo.)

Y, ahora, a leer. Que lo disfruten.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡Por mis patas de conejo!
("El canto del cisne" de Edmund Crispin)

Quien se lo pasó en grande -y yo fui uno de ellos- con las aventuras cómicamente detectivescas o detectivescamente cómicas -aún no lo sé bien- de ese excéntrico profesor de Oxford y aficionado a desenredar insólitos crímenes llamado Gervase Fen, está de enhorabuena, y de campana repiqueteante, y de albricias, porque dispone ahora, para su solaz, de una nueva y prometedora y recién horneada aventura del protagonista de La juguetería errante.

Que ¿qué pienso de esta literatura? ¡Que es más eficaz que los tranquimazines, los ibuprofenos y los acidoacetilsalicílicos para alejar el potencial y diverso abanico de malestares que pueden hospedarse en nuestros maltrechos cuerpos y en nuestras dislocadas mentes y en nuestros confusos espíritus occidentales imbuidos en esta pertinaz crisis de la civilización! Aquí ya les dejé mi opinión sobre La juguetería..., y aventuro que este nuevo episodio va a estar en la misma línea de diversión y de puzzle mental. Y, además, traduce -igual que en la anterior entrega- el solvente José C. Vales. E Impedimenta edita, con sus preciosas y elegantes cubiertas. ¿Por qué no, entonces, habrían de esperarme unas cuantas horas de lúdica lectura?    

El canto del cisne es el segundo título que se publica en España de esta serie escrita en los años cuarenta del siglo pasado por Edmund Crispin, autor inglés por los cuatro costados, ¡y porque no hay cinco! En esta ocasión Crispin nos sitúa a Gervase Fen en el mundillo de la ópera, que tanto gustaba al autor. Y es que una encopetada compañía de ópera recala en Oxford para poner en marcha la primera producción posbélica de Los maestros cantores de Núremberg, de Wagner. La felicidad que reina en el ambiente, sin embargo, pronto quedará ensombrecida por la aparición del odioso y molesto tenor Edwin Shorthouse. Todo el mundo tiene un motivo personal para odiar con toda su alma a Shorthouse, pero ¿quién de los presentes será tan torpe como para acabar con él ahorcándole y apuñalándole en su propio camerino, cerrado por dentro? Y es que como dice Edmund Crispin en la primera línea de esta perspicaz novela: «Pocas criaturas hay en el mundo más estúpidas que un cantante».

Ya saben. Ya les digo. Ya les comento. Avisados quedan. Luego no me vengan con que no se enteraron, ¡por mis patas de conejo! (que diría Fen).

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un must de la aventura remozado

Uno, que ha dejado ya las lecturas de Verne en el recuerdo inmarcesible de la más recóndita juventud, envueltas en largas tardes de cálida atmósfera y sol trepidante, no puede impedir, cuando surge una belleza como la que acaba de editar Nórdica (una pieza absolutamente llamada a ser huésped de la biblioteca de cualquier detector de maestrías bibliográficas, como es mi caso), no puede impedir, digo, que las papilas gustativas por el papel impreso se reactiven y anhelen una revisitación -como dicen "los pedantones al paño" (vid Machado)- de un clásico de la aventura como es Veinte mil leguas de viaje submarino.

Los viajes hacia abajo son para Verne un especial motivo de inspiración aventurera. Recordemos ese otro gran periplo literario por el subterráneo que es Viaje al centro de la tierra. No obstante, a diferencia de las interioridades terrestres, la profundidad marina representa no un mundo de ida y vuelta, de visita, sino un mundo paralelo, literalmente para desterrados. Los que lo eligen, mueren a todos los efectos en su vida anterior. La tripulación de ese buque errante y fantasma, el Nautilus, está formada exclusivamente por muertos. Su capitán ha perdido su anterior nombre y rango para llamarse Nemo (palabra latina que significa Nadie). Es muy acertado lo que dice Fernando Savater en su inolvidable ensayo La infancia recuperada acerca de que Nemo es como un Ulises que ha renunciado consciente y definitivamente a la ilusión de encontrar su Ítaca. La figura del capitán se reviste de una especie de aura romántica, la búsqueda de la libertad es el corazón mismo de su personaje. El propio Nemo lo declara en su apasionado elogio al mar: "El mar no pertenece a los déspotas. en su superficie, pueden todavía ejercer sus derechos inicuos, allí pueden luchar, devorarse y trasladar ahí todos los horrores terrestres. ¡Pero a treinta pies por debajo de su nivel, su poder cesa, su influencia se apaga, su poderío desaparece! ¡Ah, señor mío, viva, viva usted en el seno de los mares! ¡Solamente aquí hay independencia! ¡Aquí no reconozco amos! ¡Aquí soy libre!" Personaje desgraciado y brillante, con un oscuro pasado, el misántropo Nemo entiende la independencia como mayor acopio de fuerza y resistencia para hacer su voluntad, y, al mismo tiempo, la libertad que anhela está más cerca del ímpetu que mueve a los conquistadores de imperios que a la intención humanista de los grandes exploradores.

La ambición personal produce aventura y desde este punto de vista Veinte mil leguas de viaje submarino constituye todo un festival de acontecimientos, experiencias y descubrimientos que elevan la obra a la categoría de auténtico must indiscutible del género. La novela, que se lee con el mismo excitante interés que en la fecha en que publicó, 1869, ha sido ahora, felizmente, objeto de atención de Nórdica, que pone en nuestras manos una impresionante edición con nueva traducción (¡Aleluia!) y el valor añadido de más de cincuenta extraordinarias ilustraciones a color de Agustín Comotto.

Muchos han tachado a Verne, tanto en su tiempo como en el nuestro, de escritor "menor", de mero escritor de novelas de aventuras (¡como si escribir aventura no implicara talento creativo o imaginativo!, ¡qué se lo digan a Homero, Apolonio o Luciano de Samósata!). Y digo yo, ¿cómo alguien dotado con una capacidad tan arrolladora de fabulación, con una visión tan anticipatoria de la ambición humana (en su vertiente positiva y negativa), y con una gran habilidad para dibujar personajes que han traspasado el tiempo puede ser considerado "menor"?  El tiempo, como un puzzle, encaja cada pieza en su lugar.

Aquí, para su disfrute, el vídeo de presentación de esta preciosa edición de Nórdica: