miércoles, 11 de julio de 2012

Lo pagadero o El amor tuneado

«Un león, enamorado de la hija de un labrador, la pidió por esposa. El labrador, que no se atrevía a entregar a su hija a una fiera, ni tampoco podía negarse por el miedo que le tenía, se le ocurrió lo siguiente: como el león lo apremiaba continuamente, le dijo que lo consideraba digno de desposar a su hija, pero que no se la podía dar a menos que se dejara arrancar los dientes y cortar las uñas, porque esto es lo que le daba terror a la muchacha. El león, por amor, se dejó hacer las dos cosas, entonces el labrador, perdido todo el respeto hacia él, en cuanto se presentó lo echó a palos.»
(El león enamorado. Fábulas. Esopo. Trad. de Pedro Bádenas. Ed. Gredos)
Todas las fábulas terminan con una moraleja. Aquí he prescindido de ella, porque creo que es mucho más interesante dejar que la imaginación trabaje a la plasmación objetiva, general e inamovible de una sentencia con un único significado. Además, en este caso la moraleja sería doble, ¿no les parece?, dependiendo de si interpretamos la fábula desde el punto de vista del león o de la hija del labrador. Los curiosos, no obstante, disponen de múltiples ediciones de las fábulas de Esopo donde pueden leer la moraleja. Yo, si me permiten un consejo, no lo haría.

Ilustración de Gustave Doré, 1868

4 comentarios:

  1. Me gusta este fragmento a la libre interpretación del usuario.
    Pienso que el amor te ciega, pero no por esa razón dejas de hacer cosas que no desees. El león hizo lo que quiso y tomó, errónea o no, la opción que más deseaba. Así es el amor, aunque con el tiempo todo se pone en su sitio.

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    1. De acuerdo, Álvaro, en que el león tomó libremente la decisión. Pero por lo que respecta a la hija del labrador, ésta no quería al león tal como era, sino tal como deseaba que fuera, un león a medida, a su propio gusto, despersonalizado, tuneado. Y eso puede durar un cierto tiempo, pero no mucho... ¿no te parece?

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  2. Jesús no se cual es la moraleja que nos aconsejas no leer pero aquí la hija del labrador no dice ni mu. No sabemos si a la pobre chiquilla le gustaban los dientes de su enamorado. Dicen que sarna con gusto no pica. Buen verano a todos, y gracias por estos fragmentos que nos hacen activar la mente. Un saludo

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    1. Isabel: jajaja, es verdad que la muchacha no dice ni mu; solo, a través de su padre, sabemos que no le gustan ni los dientes ni las uñas del león.

      Y es verdad que sarna con gusto no pica, al menos mientras que dura la sarna...

      Buen veranito.
      Un saludo.

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