miércoles, 13 de marzo de 2013

Botiquín grecolatino de primeros auxilios


Qué pobres seríamos sin el impresionante legado literario de la antigua Grecia y Roma. Cuando abro cualquiera de estas obras me sorprendo siempre: hace dos mil años o más sus autores ya plantearon los asuntos, conflictos e inquietudes esenciales del hombre, y lo hicieron con una proximidad y con una emoción difíciles de encontrar después.

Parece que, desligados de su conexión con la obligatoriedad de las aulas escolares, los clásicos más clásicos se presentan más audaces y diversos, y se hacen valer por su propia elegancia, saber, vivacidad y hondura literarias. Y es difícil encontrar, si uno sabe leerlos, textos tan sugerentes, tan ricos en imágenes y de tan matizados ecos, tan capaces del diálogo con el lector, como estos antiguos poetas, dramaturgos, historiadores y filósofos. Como dice el profesor Carlos García Gual "sus ideas y palabras, sus reflexiones y fantasías, vienen resonantes desde lejos, pero nos llegan con una vivaz extrañeza y una familiar claridad."

A pesar de que sabemos que nos ha llegado solo una mínima parte de lo que se escribió, un lector de hoy tiene a su disposición, no obstante, un corpus amplio y diverso de autores, géneros y títulos. Comparto con ustedes algunas de mis preferencias con un botiquín de primeros auxilios formado por diez clásicos griegos y otros tantos latinos fundamentales. Son libros que deberían estar en todas las casas. Libros luminosos, que procuran bienestar, recogimiento y diversión inagotables. Con ellos, usted podrá ir a todas partes. Hay muchos más, que un lector perspicaz podrá ir descubriendo por su propia cuenta e interés. No se deje liar por quienes dicen que su lectura es difícil y aburrida. La gente dice tantas cosas, la mayoría de las veces tan indocumentadas, tan complacientemente estúpidas...

Clásicos en lengua griega

Homero. Odisea
Heródoto. Historia
Esquilo. Orestíada
Sófocles. Tragedias
Eurípides. Tragedias
Aristófanes. Comedias
Diógenes Laercio. Vidas de filósofos ilustres
Luciano de Samósata. Diálogos
Marco Aurelio. Meditaciones
Plutarco. Vidas paralelas

Clásicos en lengua latina

Séneca. Cartas a Lucilio
Cicerón. Tusculanas
Virgilio. Eneida
Apuleyo. El asno de oro
Petronio. Satiricón
Terencio. Comedias
Ovidio. Las metamorfosis
Tácito. Anales
Suetonio. Vida de los doce césares
Horacio. Odas. Epístolas. Sátiras

De todas estas obras hay magníficas traducciones en español publicadas por Gredos. También en Cátedra y Alianza.

35 comentarios:

  1. Los clásicos grecolatinos siempre me han llamado la atención. Estudié en el instituto latín, griego y literatura universal y a los 17 años disfrutaba enormemente con ellos. Me enamoré de las tragedias de Eurípides que, a día de hoy, continúa siendo mi autor preferido de todos los que mencionas. Y del resto aún tengo pendiente la Ilíada, con la que mantengo una relación de amor-odio desde hace largo tiempo, y tengo muchísimas ganas de ponerme con Suetonio y sus Césares.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi trágico preferido es Esquilo, por su arrebatadora capacidad para crear belleza con las palabras. Pero reconozco que Eurípides es más cercano: su "Medea" o "Las bacantes" son enormes.
      Un saludo, amiga.

      Eliminar
  2. Yo tengo en casa, leí y leo cada vez que me surge una duda "Vida de los doce cesares" de Suetonio y es una maravilla. Olvídense de los libros que hablan de la época romana, estos libros modernos que trazan una trama sobre cualquier Cesar, se darán cuenta que son copia de Suetonio.
    un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Absolutamente de acuerdo, Antonio Luis. La gente prefiere leer copias (y encima infumables) al original, brillante, sugerente y nítido... pero en fin, ¿qué le vamos a hacer?

      Estoy seguro de que si Mercedes Milá (vade retro) dijera que el de Suetonio es un libro magnífico y que le ha aportado mucho en su vida, al día siguiente, el Suetonio estaría agotado y con una larga lista de espera de pedidos a la editorial. Pero no, hasta el momento lo único que ha dicho Milá (vade retro) sobre libros (sic), se refiere a una cosa llamada "La enzima prodigiosa" o algo así. Qué país!

      Eliminar
    2. "La enzima prodigiosa" es maravilloso. Yo lo tengo en varios formatos...

      Eliminar
    3. ¿Qué es la enzima prodigiosa?

      Eliminar
  3. Veo que Barbusse se decanta por la "Odisea" en lugar de la "Ilíada". La verdad es que la primera a mí me parece mucho más apasionante, una historia de aventuras que se lee con igual placer cada vez que se acude a ella, y yo lo he hecho en varias ocasiones. Por cierto que cada vez que lo hago me gusta más.

    En cuanto al resto del botiquín, he de reconocer que solo he leído a Sófocles (que me encanta), Virgilio y Ovidio.

    Seguiré los consejos de hacerme con varios títulos más, pues desde luego la lectura de estos clásicos deja un sabor que no desaparece.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la Odisea la prefiero a la Ilíada para un botiquín básico.

      Y, no me extraña, Esteban, que cada vez que la lees, te guste más. Decía Borges que la Odisea había que leerla varias veces en la vida porque solo así podíamos hacernos una idea completa de su belleza y de sus matices, como el mar contemplado en distintos momentos del día.

      Saludos.

      Eliminar
  4. Me encanta Suetonio, sobre todo su "Vida de los doce césares", la descubrí en la facultad y me quedé prendada. Por cierto, a tu maravillosa lista de primeros auxilios me apunto una nota personal para los amantes de la Historia: Tucídides y su "Guerra del Peloponeso". No importa cuánto hayan escrito sobre política o conflictos los estadistas posteriores, antes ya lo había escrito Tucídides en este libro. Un saludo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mónica, claro Tucídides era duda importante para el botiquín. Pero me decanto por la Historia (más inventada que real) de Heródoto, que la historia más documentada de Tucídides. Pero, desde luego, el estilo y el brío de la prosa de Tucídides son maravillosos. Queda para una ampliación del botiquín.

      En los romanos, me pasa algo parecido, prefiero a Tácito (por su fuerza literaria) que a Tito Livio (con una prosa más funcional).

      Un abrazo.

      Eliminar
  5. La Odisea me parece un libro maravilloso y otra joya son las Cartas a Lucilio. Son libros insuperables. La Vida de los doce césares no le he leido, pero habrá que ponerse a ello, ya que tantos lo recomendais.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, Ramón. Séneca es el súmmum. Habría que haber metido todo de él (su Consolaciones, sus Diálogos, sus tragedias...), pero lo básico básico son estas Epístolas o Cartas a Lucilio que habría que tener siempre a mano. Y no subrayar nada de él, porque si no, tendríamos que subrayar todo el libro.

      Eliminar
  6. Tuve el placer de leer o releer (según los casos)recientemente varias de etas obras en un curso online de Mitología griega y latina al que me apunté. (Coursera, impartido por la Universidad de Pennsylvania, y encima gratis.) ¡Una gozada! Me he quedado con ganas de más, estos clásicos son insuperables.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es uno de los efectos más típico: cuando los conoces, te quedan ganas de más.

      Eliminar
  7. Difícil escoger entre tanto bueno. Añadiría de lo que he leído como imprescindibles las Argonáuticas de Apolonio, la Alejandra de Licofrón, y a alguno de los novelistas tipo Cariton o Heliodoro, en Grecia. En Roma, la Farsalia de Lucano, la Historia natural de Plinio, el viejo, las Sátiras de Juvenal, Noches Áticas de Aulo Gelio y Saturnarles de Macrobio. También la Antología griega y palatina que incluyen lo mejor de la poesía grecolatina.

    Así se defiende el libro y así se defiende la literatura. Me quito el sombrero, Barbusse.

    Un placer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Diable: me fue difícil, no creas, seleccionar. Mucho. Apolonio fue candidato hasta el último momento, pero lo desbancó Luciano de Samósata, el gran humorista y descreído, al que había que incluir sí o sí. También me ha dolido dejar fuera a Plinio el Viejo, desde luego, pero de Diógenes Laercio también se aprende mucho. En fin, ya te digo, difícil ha sido preparar un botiquín de 10 griegos y 10 latinos.

      Sabía que intervendrías en este post (era de cajón).

      Gracias y un saludo.

      Eliminar
  8. Querido Dr. diable, pero si parece la alineación de la Juventus. Jajaja. que es broma.

    ResponderEliminar
  9. Por cierto, le pediría a Barbusse a ser posible que eliminara de su blog este rollo de los simbolos a la hora de introducir un comentario, he tenido que repetirlos tres veces. A las personas con cierta falta de vista nos resulta muy complicado ver los números. Es una sugerencia que daría más agilidad.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me parece que va a ser imposible, es algo relacionado con la autenticación del propio sistema de comentarios del blog. No lo decido yo. Lo siento, antonio luis.

      Eliminar
  10. Coincido con el Dr. Diable en añadir a los anaqueles del botiquín la Naturalis historia de Plinio, especialmente los libros dedicados a zoología y botánica.

    Por otro lado, también sugeriría crear otros botiquines literarios igualmente beneficiosos, comenzando con un set de primeros auxilios de literatura del Próximo Oriente Antiguo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, sí, lo sé, es doloroso haber dejado fuera a Plinio. Pero su reiterada reivindicación aquí supone tenerlo en consideración como un complemento indispensable del botiquín.

      En cuanto al Próximo Oriente antiguo, no sé yo si me atrevería, más allá del Gilgamesh no conozco mucho.

      Eliminar
    2. Yo podría echar una mano con el tema próximo-oriental. El único problema (si como problema se quiere ver) es que la gran mayoría de ediciones críticas de textos cuneiformes no se han publicado en español, y eso limita en gran medida el acceso del público lector a las fuentes. Ea, si me animo a emular su botiquín en mi humilde blog, le aviso.

      Eliminar
    3. Yo también puedo ayudar con el tema próximo oriental.

      Eliminar
  11. Respuestas
    1. Yo pensé lo mismo que augustbecker, que me faltaba Catulo, yo sin Catulo ya no puedo vivir.

      Eliminar
    2. El procaz y, al mismo tiempo, refinado Catulo es, desde luego, uno de los grandes. Y absolutamente moderno. Pero, ya digo, es un botiquín, y para él he preferido a Horacio, en lugar de a Catulo.

      Eliminar
    3. Antonio Luis: ¿cuáles de los poemas catulianos prefieres, los dedicados a Lesbia o los de Juvencio?

      Eliminar
    4. Los dos son maravillosos, pero quizás me incline más por los dedicados a Juvencio.
      un saludo

      Eliminar
    5. Comparados con los dedicados a Lesbia, los dedicados a Juvencio son como de broma. Esto lo ve cualquiera... que no esté obsesionado por los Juvencios.

      Eliminar
  12. Y también las Cartas de Plinio (el joven).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Idem de la respuesta anterior, había que elegir y, en cuestión de epístolas, prefiero las de Séneca a las de Plinio, guardando las distancias, claro, de estilo, densidad y tono de unas y otras.

      Eso no quita que la prosa de Plinio el joven sea sencillamente deliciosa.

      Eliminar