lunes, 1 de abril de 2013

El indomable Jack London


El vagabundo de las estrellas podría pasar por ser uno de los libros más verdaderamente antisistema que hayan sido escritos nunca. Podría competir con él, quizá, aunque en un tono muy distinto, eso sí, La conjura de los necios, del malogrado genio John Kennedy Toole. En esta extraordinaria y rara novela (rara por su fuerza imaginativa, por lo inusual de sus planteamientos y por su insólita y adusta sinceridad), Jack London narra la historia de Darrell Standing, un preso injustamente condenado a muerte, por una de esas leyes de su tiempo tan reales como absurdas, que, siendo repetidas veces sometido a la tortura de una especie de camisa de fuerza, logra escapar mentalmente rememorando las diversas encarnaciones que ha tenido a lo largo de los siglos: un espadachín en la Francia barroca, un niño mormón en una caravana acosada por los indios, un marinero inglés, perdido en la remota Corea, un náufrago refugiado en un minúsculo islote del Pacífico, o un vikingo que llega a formar parte de la guardia de Pilatos en la Palestina de Cristo.

London nos ofrece una buena reflexión sobre la vida y la libertad del ser humano, sobre su capacidad de decisión, y sobre la posibilidad de elegir ser feliz más allá de las dificultades. Pero sobre todo es este libro un compendio de lo vulnerable y repetidamente intrascendente que es el hombre -y lo ha sido siempre- en el mundo. Y también de la inmensa capacidad de liberación que supone la fábula, el relato, la literatura misma.

El vagabundo de las estrellas es la última novela que escribió London, poco antes de romper con el partido socialista americano y suicidarse en su rancho Glen Ellen, en California. Este gigante de la narración, al que los pazguatos de la literatura artrítica han querido rebajar etiquetándolo de escritor juvenil (y, ¿saben que les digo?, que ¡ojalá todos los escritores fueran escritores juveniles!), es en esta novela más libre y pesimista que nunca. «El individuo humano no ha hecho progreso moral alguno en los últimos diez mil años», afirma. Y también aquí, es más que nunca visionario de la endeblez con que las sociedades han cimentado su altas y rutilantes torres de mentira y las consecuencias de ello: «He oído que Europa está en crisis desde hace dos años, y que hubo despidos masivos, y que ahora les llega el turno a los Estados Unidos. Eso significa que pronto puede haber una crisis económica, tal vez un ataque de pánico financiero, y que habrá más parados el próximo invierno, y que las colas del pan serán largas...».

Necesitamos que nos cuenten historias. Necesitamos ficción. Necesitamos salir de esta estúpida y abrumadora realidad.

Necesitamos -ahora quizá más que nunca- al indomable Jack London.  

24 comentarios:

  1. Leo a Jack London desde hace años y nunca he pensado que fuera un escritor solo para jóvenes. Aunque desde luego ofrece opiniones y enseñanzas que vienen bien a todas las edades. Recordar que el coraje o la honestidad son dos valores necesarios para el individuo y que he encontrado muchas veces en sus novelas no es "juvenil", es necesario. Denunciar lo peor que puede producir el ser humano como hizo en La peste escarlata o El talón de hierro, aunque fueran futurístas no es más que enfrentarnos con la realidad.
    Me apunto este libro que nos traes y que no le conocía.
    Un saludo.

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    1. Absolutamente de acuerdo contigo. Y ya digo, cada vez encuentro más frescura, más literatura en estado puro en estos supuestos "autores juveniles".

      Un saludo.

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  2. Hola:
    Hace poco he leído dos libros de London, Martin Eden y Las memorias alcohólicas, y los dos me han gustado mucho. la crítica social que hace London en ellos sigue estando totalmente vigente.
    Este que comentas tiene buena pinta.

    Por cierto, al leer esos libros y leer un poco sobre la vida de London para documentarme para el blog, leí que la idea de que se suicidó no está muy fundada y que es más creible que enfermara. No sé, por si te apetece mirarlo.

    saludos

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    1. "Martin Eden", ya lo hemos comentado en alguna ocasión tú y yo, es sencillamente una obra maestra, sin ningún tipo de duda. "Las memorias alcohólicas" no lo he leído, pero me imagino que será la versión no novelada de "Martin".

      Y en cuanto a lo que me dices del suicidio, no lo sabía. Ahora mirando sobre el tema, es verdad que los biógrafos se inclinan por la enfermedad, sin descartar, aunque sin seguridad, el añadido del suicidio. Es decir, un misterio.

      Gracias, David.

      Un saludo.

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  3. ¿Esto se puede hacer? "Esto", es variar los titulos de los libros escritos en lengua extranjera a capricho de la editorial que los edite en cada momento ¿Es legítimo hacerlo?

    La novela que se reseña aquí, la editó Siruela, hara unos ¿15, 20 años...? bajo el título de El Peregrino Astral. En este caso, a poco avispado que sea el lector no incurrirá en el error de comprarla dos veces. Pero en otros, como en algunas obras de Mahfuz en las que los títulos nada se parecen entre sí, es muy fácil que te la cuelen.

    Así pues ojo a los títulos, que aquí, con la que está cayendo, somos bien capaces de retitular La Montaña Mágica como "Costuras Entre Sombras".

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    1. Mi edición de Fontana se titula así. Lo que no se entiende, Bluff, es por qué coño las editoriales indies se empeñan en traducir y volver a editar siempre las mismas putas obras clásicas. Joder, ya que publican sólo clásicos, digo yo que sería infinitamente más interesante publicar a autores muertos de la risa (románticos alemanes, decadentes franceses, italianos despeinados, naturalistas ingleses y rusos de segunda fila, libres de derechos todos ellos), más o menos modernos y asequibles para el gran público en vez de estar editando obras que puedes adquirir por dos euros en rastros y librerías de viejo e incluso mejor traducidas muchas veces. Que me perdonen, pero no se entiende.

      Un abrazo.

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    2. Jajaja. Pues sí. El título que tú comentas ("El peregrino astral") es de la edición de Hiperión. Luego también está "El peregrino de las estrellas" (en Valdemar) y éste de ahora, "El vagabundo de las estrellas", de Nórdica, que también apareció en Alianza.

      Parece no haber una idea clara de cómo traducir "The wanderer of the Stars", que es el título original.

      Estas variantes de traducción del título no son raras en algunas obras de London traducidas al español. También ocurre, por ejemplo con "The call of the Wild", traducida como "La llamada de la naturaleza", La llamada de la selva, "La llamada de lo salvaje" y otras.

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    3. Vicente,

      No se editan románticos alemanes, decadentes franceses, italianos despeinados, naturalistas ingleses y rusos de segunda fila, porque la gente -y parece mentira que no lo sepas tú, llamándote Vicente- sólo se fía de lo que le suena. Cosa distinta es que, de repente, a los de Hollywood les de por hacer una película basada en una de las obras de, pongamos por caso, Huysmans, entonces sí, entonces si a Des Esseintes la banda le puede poner mentalmente el rostro de Orlando Bloom es factible que sí que editen la novela.

      Pero claro... en tu caso el nombre no responde al dicho. Ni Vicente va donde va la gente. Ni la gente -lástima- acude donde vas él. Sevidumbres del talento.

      ¡Un abrazo para todos!

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    4. ¡Pues no se disparó la venta de Homeros (La Ilíada, concretamente, de la que salieron numerosas ediciones) a raíz de la película Troya!

      El poder del cine y de la televisión es enorme en la promoción de determinados autores y obras. Ya lo he dicho muchas veces, si mañana saliera Mercedes Milá diciendo que Danilo Kis cambió su vida, o que Clarice Lispector es su autora de cabecera( dos escritores grandiosos, por cierto), sus libros, se agotarían en librerías (otra cosa es que se leyeran, claro).

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    5. Bueno, la etimología de Vicente, Bluff, guarda mucha relación con el diablo curiosamente. Digamos que el seudónimo es una tautología. Parece mentira que no me conozcas a estas alturas, querido Julian, jejeje.

      Y hablando de adaptaciones, la película de The Jacket protagonizada por Brody, estrenada hace unos años, malísima por cierto, recuerda sobremanera a la historia de London. Acabo de buscarlo y parece que la wikipedia confirma que el director se basa en la novela.

      Ninguna de las traducciones se ajusta al verdadero significado de "wanderer", creo yo Barbusse. Hay una clara referencia a la figura del proscrito de la sociedad anglosaxon y que hizo posible esa pieza maestra del género elegíaco titulada precisamente "The Wanderer". El título que más me convence, pues, sería "El proscrito de las estrellas".

      Un abrazo.

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  4. La leí hace años y me fascinó cómo la "jacket" se convierte en esta extranísima novela de London en un instrumento para alcanzar un estado místico del alma, una vía purgativa de la memoria y una vía iluminativa a través de la cual se accede a un conocimiento elevado y extrasensorial. Vamos, que a San Juan y a Fray Luis les hubiera encantado la novela. Hay bastante teosofía en London. Hay que contar que es el momento álgido de la Blavatsky y del Fortismo. Menuda época de locos.

    Saludos Barbusse.

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    1. Así es, Diable. Es una obra místico-tántrica maravillosa. La jacket es la religión sin Dios de Darrel Standing.

      Un saludo.

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  5. Interesante el debate suscitado por tu reseña. Julian Bluff tiene toda la razón al decir que los editores apuestan por lo "que suena", es decir, siempre más de lo mismo. Lo único bueno es que de vez en cuando alguno más osado se atreve con uno de esos autores olvidados y, mira por donde, tiene éxito. Entonces, es la rebatiña a ver quién se da más prisa por recuperar esas obras que dormían en polvorientos anaqueles. Es lo que pasó con Stefan Zweig, cuya obra hasta hace unos años sólo era posible encontrarla en ediciones de segunda mano. O con Sándor Marái. Y en estos casos ni siquiera ha sido necesaria la peliculita de Hollywood... Aún hay esperanzas.

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    1. Hay parte de razón en lo que decís, apuestan a caballo ganador, pero bien es cierto que en muchas ocasiones dignifican a los clásicos con buenas traducciones, algunas antiguas son francamente terribles.
      Y es verdad que el milagro se produce cuando un autor no traducido antes se da a conocer y es un absoluto descubrimiento, como ocurrió con Márai. Esto enriquece el panorama, sin ninguna duda, pero también es cierto que la reedición de autores conocidos es una manera de reafirmar el valor de determinadas obras para las nuevas generaciones de lectores.

      Sea como sea, creo que en España tenemos una oferta editorial excelente.

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    2. Estoy de acuerdo con que tenemos una oferta editorial excepcional, pero muchas veces algunos editores adolecen de cierta falta de criterio, sobre todo porque los lectores a quienes van dirigidas este tipo de obras nos manejamos bien en las librerías de viejo donde consigues muchos de estos libros editados poco menos que al peso. Por ejemplo, es incomprensible que Acantilado, editorial por la que siento un profundo respeto, haya reeditado a Fallada cuando es un autor más que prescindible, best-selleresco y cuyas obras son folletines (es un clásico de la librerías de viejo y sus obras son historias con mucho gancho pero poca chicha). Lo mismo sucede con muchas novelas que se están publicando de un tiempo a esta parte traducciones de escritores del Este de Europa y ciertas escritoras anglosajonas que han ido quedando libres de derechos y que, de vez en cuando, uno lee no vaya a ser (la poca novedad que llega a las bibliotecas de provincias) y se lleva auténticos chascos. Pero bueno, es criticar por criticar, pero como sigamos así acabaremos viendo reeditados los tropecientos volúmenes de Fantomas, Rocambole y los grandes éxitos de Montepin (soy coleccionista de folletines y best-sellers de época, curiosamente, aunque no me pegue mucho).

      Pero hay que decir que editoriales como Siruela, Pre-Textos o Alba han sacado verdaderas joyas en la última década. En los últimos tiempos me quedo con la labor de Impedimenta y últimamente con Raig verd, Rey Lear y Cómplices. Pena que otras como Valdemar se hayan venido un poco abajo y no hablemos del cierre de editoriales como Jaguar, que eran auténticos suicidios editoriales. Poder leer Zanoni, Zofloya, Madame Putifar, Anton Reiser, Ardinghello, Sister Carrie o la gloriosa The Awakening de Kate Chopin en español no ha tenido precio. Y no hablemos, lo comentábamos en algunos posts anteriores, la suerte de poder contar con una editorial como Gredos, tanto en su vertiente grecolatina como medieval, que junto a Siruela es para mí, la mejor editorial editorial del país.

      Un abrazo y gracias sinceramente, Barbusse, por escribir este blog. De lo mejor de la red sin duda.

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    3. Diable, de acuerdo en lo de Fallada, solo un pequeño desliz por tu parte. A este autor lo está reeditando Seix-Barra, no Acantilado. Pero bueno, para el caso es lo mismo.

      Yo también me quedaría con esa gran pequeña editorial que es Minúscula y las delicatessen que publica.

      En cuanto a Gredos, ¿qué sería yo sin Gredos?

      Y muchas gracias por tus palabras, exageras mucho. Muchísimo.

      Un abrazo.

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    4. Yo no conozco absolutamente a nadie de los que hablan. Estoy desconcertado, ahora bien si he leido Martin Eden. Buenisimo

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    5. No te preocupes, Antonio Luis. Con "Martin Eden" estás más que bien servido, jajaja.

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    6. Yo tampoco conozco de nada a esos tipos de los que hablan uds.Y mi intención, sin duda, es continuar en ese desconocimiento. Menos mal que tambien lei Martin Eden.

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    7. Jajaja. Hombre, tampoco seas tan tajante....

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  6. Me gusto mucho "El vagabundo de las estrellas" (creo que el titulo original es "The star rover"), una novela bastante sorprendente por su estructura y por lo alucinado de los relatos que va presentando, y desde luego muy actual, como gran parte de la obra de London. Este es uno de esos escritores, como Stevenson, en los que la simpatia hacia la figura del autor se mezcla con la grandeza de lo que han escrito. A mi lo mejor de London me siguen pareciendo sus relatos de Alaska y de los Mares del Sur, y tambien la magnifica "Colmillo Blanco".
    Un saludo.

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    1. Desde luego, Antonio, sus relatos del Yukón son maravillosos. Y "Colmillo blanco" y "La llamada de la naturaleza" y tantas otras. Su literatura ha ganado con el tiempo, está fresca y viva, lo contrario que sucede con algunos autores.

      Un saludo.

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  7. Hace más años de los que quiero reconocer, tuve mi época London. Estaba completamente enamorada y lo quemé leyendo tantas cosas seguidas. Viví muchísimas cosas con él, sobre todo (muchas) aventuras en el Yukón, pero también los Mares del Sur, después de la catástrofe, antes de Adán...

    Así que llevaba años sin atreverme a volver a sus brazos, pero mira, a lo mejor me animo con este libro.

    Y en fin, es uno de tantos autores que me da rabia que la gente no conozca, o solo asocie con una colección de literatura juvenil ilustrada que había pululando por su casa.

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    1. >me da rabia que la gente no conozca, o solo asocie con una colección de literatura juvenil ilustrada que había pululando por su casa>>

      Así de lamentable es el panorama.

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