viernes, 5 de abril de 2013

Vidas, opiniones y alguna confusión


¡Cuánta gana tenía de leer este libro! 

He tenido, tengo y tendré tantas y tan buenas referencias y opiniones sobre la que es considerada una obra capital de la literatura inglesa y, en general, de la literatura, a secas.

Insólita, anómala, satírica, paródica, pícara y cómica, la obra fue tan mal recibida en su tiempo por la crítica como adorada -en su tiempo y despúes-, por ríos, mares de lectores que la tienen por su novela favorita, como obra de mesilla de noche, para tenerla a mano y alegrar con ella el espíritu de las turbiedades y de las hostiles groserías del mundo exterior. Samuel Johnson dijo refiriéndose a ella que «Nada extravagante puede perdurar». Se equivocó por completo, claro, pues ha sido todo lo contrario.     

Así que, me he dicho, "de hoy no pasa". Consecuencia: meterme en la primera librería que tenía de camino para hacerme con un ejemplar (digno) de La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy. Tenía la posibilidad de elegir entre dos ediciones, cada una con sus pros y contras. La primera la de Alfaguara, de decente tamaño de letra y generoso formato, sin rozar lo inconveniente por exagerado, lleva, además, la célebre y premiada traducción de Javier Marías, defensor y promotor acérrimo de la obra. Sólo un pero, que las notas al texto van al final de la obra, y eso resulta un poco incómodo.


La otra edición es la de Cátedra, formato bolsillo, más manejera, con la traducción de José Antonio López de Letona, que fue la primera publicada en España de esta obra, y que me da la impresión, por lo que he podido ojear, que también es bastante solvente. Desventajas: letra lilliputiense; bueno, no tanto, pero no apta para mi consumo. Eso sí, las notas van a pie de página, un detalle.


Comparación de precios: Cátedra 14, Alfaguara, 23. La diferencia está ahí, claro, pero tampoco escatimo cuando estoy en pleno proceso de compra de una buena edición de una buena obra. No me disuade, por si solo, ese aspecto.

Conclusión: confusión.
.................................................................................

Finalmente, me he decidido a llevarme la edición de Marías. Creo que he acertado.

Les contaré. 

21 comentarios:

  1. Te entiendo perfectamente, Barbusse. Ambas edicones tienen aciertos y desaciertos, pero los desaciertos de Alfaguara son pecata minuta. La traducción de Marías ya justifica sobradamente la compra de este libro extraodinario que, una vez que lo lees, se queda con uno para siempre.

    Que lo disfrutes.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así lo creo yo también, por eso ha sido la que he elegido.

      Empiezo hoy, ahora, con él.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. A mi las notas al final del texto me matan y más de una vez he dejado de comprar un libro por esta razón, el problema es que la letra minúscula también me mata y menos en una edición de bolsillo de Cátedra que suelen ser de hojas sueltas y odio que los libros terminen por descomponerse.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Luego también te hubieras mostrado confusa.

      Pero, no. Ahora que tengo el libro en las manos, me alegro de mi elección.

      Un saludo.

      Eliminar
  3. Ha circulado por ahí -creo- otra edición, de bolsillo, de Bruguera, que es a la que yo en, su día, me parece haber dado un tiento con resultados decididamente insatisfactorios. Saqué la conclusión de que este Tristam Shandy era como una especie de WILT del siglo XVIII y el tal Sterne una especie de predencesor de Tom Sharpe. Y a mí ni Tom Sharpe ni su peronaje me hacen la menor gracia. Vamos... ¡qué ni me sonrío!. Ya nos contarássss...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya. No tengo yo esa intuición, pero bueno, iré contando.

      Eliminar
    2. No, no se parece a Wilt, o mejor dicho, Wilt es como beberse una copita de clarete (bastante flojo), y esto es como una bodega entera de los vinos más variados.

      Eso sí, se acaba con una borrachera...

      Eliminar
  4. Qué más da que las notas vengan a pie de página que al final, si esas notas no hacen más que complicarte la lectura. La verdad Barbusse se fijan ustedes en unas cosas.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por cierto, quién diablos es WILT, sigo sin enterarme de nada y lo malo es que ya no me da tiempo de asimilar tantas cosas juntas. WILT, ¿Pero quien coño es o qué es?

      Eliminar
    2. En parte llevas razón en lo de las notas, pero cuando tienes curiosidad por algunos aspectos de la obra, como va a ser con este libro, tener que ir al final y localizar la nota esun engorro, jajaja.

      En cuanto a Wilt, es un qué y un quien. Es el personaje de las novelas de Tom Sharpe que dan título a las mismas.

      Siempre hay tiempo para asimilar, hombre, no es para tanto, jajaja.

      Eliminar
    3. Este comentarista antonio Luis, lo contrataria sin pensarlo para mi empresa, como Director de Recursos Humanos.
      El tio tiene su gracia, ante tanta seriedad que nos rodea. Jajajajaja.
      Un saludo despues de tanto tiempo.

      Eliminar
    4. Gracias Francisco, te acepto la oferta de trabajo. Por lo que se refiere a los comentarios, los hago para quitarle un poco de hierro al asunto, tanta erudicción me abruma, y eso que no me considero tonto del todo, leo, tengo curiosidad por temas de literatura, pero querido Gopar, es imposible estar a este nivel, cuando ya te enteras de quien es Wilt, aparece de pro to Walt y cuando no, Welt, no se puede, no se puede, pero bueno seguiré intentandolo.
      Gracias de nuevo

      Eliminar
    5. Erudicción, la que yo encuentro en el periódico "Marca", eso sí que es erudicción.

      Sigue así, no cambies! Antonio Luis. El infierno no sería el mismo, jajaja.

      Francisco, me alegra leerte de nuevo por aquí.

      Eliminar
  5. Tengo la edición de Cátedra por casa y la letra es infernal. Me desanima siempre que me acerco a abrirlo pero ya he dicho que de estas vacaciones no paso, tengo que conocer a Shandy. Por cierto, me parece haber leído que la primera edición de la novela se hizo en nueve tomos, nada más y nada menos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, Mónica, y porque su autor murió, si no, ya tenía planificados nuevos tomos.

      Enshandízate, anímate, no lo dudes.

      Eliminar
  6. Yo empecé a leerlo el año pasado y entre unas cosas y otras lo decidí posponer para el verano. Pero ya te adelanto que me lo estaba pasando muy bien con Tristram.
    Mi edición es la catalana de la editorial Proa. Tapa dura, letra y tamaño grandes (más o menos como la de Alfagura) a un precio similar. Y muy, muy bien traducida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Llevo poco leído, pero no salgo de mi asombro. Atrapa. Abduce. Seduce. Hipnotiza.

      Eliminar
  7. A veces se habla tanto de la grandeza como traductor de Javier Marías que parece que nadie en España traduzca como él (me viene a la cabeza Francisco Torres Oliver, cuya versión en castellano de "La muerte de Arturo" es excelente), pero al mismo tiempo hay que reconocer que sus traducciones de "Tristam Shandy" y de "El espejo del mar" son perfectas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marìas ha puesto de manifiesto muchas veces lo importante que ha sido su labor de traductor para conocer a fondo una lengua, para desarrollar su oficio de escritor. Esta exigencia es algo que se nota en una traducción. Algunos creen que traducir es simplemente buscar una equivalencia en otro idioma, pero es mucho más, es pensar esa obra en tu propio idioma, deshacerla para luego construirla con las reglas y musicalidades de ese otro idioma. En España tenemos la suerte de tener a un gran número de buenos, excelente traductores, entee ellos Torres Oliver, que tú citas.

      Un saludo,

      Eliminar
  8. Yo me leí la de Alfaguara, que efectivamente tiene un buen tamaño de letra, y (por lo que dicen) una buena traducción. Para mí el problema no fue que las notas estuvieran al final, es que eran MUCHAS, no MUCHÍSIMAS.

    Yo dejé de leermelas por sistema, y solo consultaba alguna cosa en concreto, para evitar ir a casa de Marías y decirle "Pero ¿te quieres callar un ratito?", y es que como él mismo pone en el prólogo se cree que escribió el libro con Sterne, lo llama "este libro que hemos escrito juntos".

    No hijo, ni de lejos has escrito tú ese libro, lo has traducido (con todo lo meritorio que es) y punto.

    Y el libro... bueno el libro son confusiones, confusiones y confusiones. De su vida, nanay y de sus opiniones muchas.

    ResponderEliminar
  9. También me decidí por la edición de Alfagura porque "el tamaño si importa" al menos el de la letra, sobre todo a ciertas edades. En cuanto a las notas coincido contigo en que son mucho más prácticas para el lector cuando están a pie de página.
    En cualquier caso, una lectura altamente recomendable con la que disfruté mucho y estoy segura de que también lo estarás haciendo.

    ResponderEliminar