lunes, 10 de junio de 2013

Sobre feria y feriantes


Fue una revelación el sábado la Feria del Libro de Madrid. Pululando, junto a mi amigo A., alrededor de sus coloristas casetas -coloristas por su contenido, no por su continente, y más coloristas aún por cuanto el cielo de Madrid amaneció nublado-, tuve la suerte de descubrir a pujantes escritores que están intentando, con tesón y humilde honestidad, hacerse un hueco en este mundo tan difícil de la literatura. Paz Padilla, Carmen Bazán y Mario Vaquerizo son tres claros ejemplos de oficio literario bien entendido, cuyas obras, ya clásicos instantáneos -me atrevo a vaticinar-, suponen una visión muy meditada y decididamente rupturista con respecto a la novela metaliteraria que tanto han cultivado los escritores de la generación de la década pasada, y cuyo mejor exponente es, como sabemos, Vila-Matas. De esos tres flamantes y prometedores autores yo tan solo he tenido el gusto de leer, hasta el momento, la obra de Carmen Bazán, la extraordinaria Una nueva vida es posible -título que parece sacado de la mente de Paulo Coelho-, y les aseguro que no leía algo tan introspectivo y audaz desde el Faulkner de Mientras agonizo. En fin, ojalá no le ocurra como a Carmen Laforet -que después de su novela Nada no publicó nada- y  Bazán nos obsequie con muchos más auténticos uppercuts como éste. 

Otro de los pesos pesados del sábado en la feria y cuya caseta quedaba pared con pared con la de Muñoz Molina -al que por cierto, pasé de largo, ya saben que la literatura basura no me interesa-, era Mercedes Milá. Su gran número de admiradores -mucho de los cuales eran jóvenes de no más de dieciocho años, por aquello de que Milá se estudia ya, merecidamente, en los libros de texto de bachillerato-, daban la vuelta al quiosquillo-cafetería. No es de extrañar. Su nervuda y rítmica prosa tiene un sello propio y está dotada de una profundidad imaginativa que recuerda a la mejor Flannery O'Connor o, si acaso, a la gran Carson McCullers de La balada del café triste. En su nuevo libro, el inolvidable Lo que me sale del bolo, Milá se vuelve a superar y nos lleva a lugares de nuestro yo que ni Montaigne hubiese sospechado que se pudiesen explorar, ni Henry James expresar. Desde luego, esta autora va camino de convertirse en la nueva Ana María Matute y, tiempo al tiempo, en la mejor escritora española de la primera mitad del siglo XXI. El tiempo lo dirá. Veremos. Y confiemos.

Además de estos autores revelación, también pude ver por allí a Luis Alberto de Cuenca, Andrés Trapiello, Javier Cercas, Juan José Millás, Julio Llamazares, Edmundo Pérez Soldán, Fernando Aramburu... Éstos, a juzgar por la menguada hilera de parroquianos que se congregaban en las proximidades de la caseta donde los habían colocado, debían de ser de una talla intelectual más discreta que los primeros, los cuales acaparaban tumultuosas humanidades. Al autor de la magistral La vida iba en serio no pude verlo, pues al ser éste un ser -como Voltaire- tan menudo físicamente, el río de admiradores que esperaban la anhelada firma tapaba por completo su figura.

Las casetas de las editoriales, lo mejor. Era muy agradable contemplar sus colecciones completas con todos los ejemplares perfectamente ordenados por tamaños y series, rutilantes, a la completa e inmediata disposición del lector interesado. En la caseta de Anagrama, Jorge Herralde, con pelo grisáceo y encrespado, miraba, ausente, al infinito. En la de Periférica, una chica muy amable me reveló el título de la obra de London que publicarán próximamente y a la que han dado tanto suspense (en absoluto es para tanto, ya les digo). Más allá, en la caseta de Impedimenta (compartida con Asteroide y Nórdica), un señor con cara de besugo, vestido con traje colonial y con gafas de concha talla XL -parecía uno de esos personajes orondos y complacientes que pueblan las novelas de Dashiell Hammett-, no paraba de hablar -sin previamente haberle preguntado- acerca de las gracias del que supuestamente -decía- era su libro-criatura: un Pequeño diccionario de cinema para mitómanos amateur, el cual, por cierto, estaba bellamente ilustrado por Ana Bustelo. Finalmente, antes de abandonar la feria, en el stand de Errata Naturae me llamó la atención una Guía de la novela negra, que aun no siendo novedad, a mí se me reveló como tal. Según me comentó la entusiasta dependienta, el autor de esta guía es un secreto bajo llave, pues, aunque aparece firmada bajo el nombre de Héctor Malverde, resulta que se trata de un seudónimo y que solo el dueño de la editorial conoce la verdadera identidad del mismo. Lo único que ha trascendido de él es que se trata de un hombre del mundo de la cultura, que residió varios años en Berlín, que es amante del cine y que odia a Galdós.

Cuando estaba saliendo del Retiro, lentamente caía la lluvia sobre toda la feria y los feriantes.

36 comentarios:

  1. Un auténtico y verdadero placer poder cruzarte con el señor Mario Vaquerizo en lo que viene siendo prácticamente ya, su segunda casa.Es algo que forma ya parte de la vida de estos geniales escritores, la literatura. Sin duda para mi el mejor momento fue poder ver a tan sólo unos pasos a la gran Mercedes Milá con ese gran libro que rompe todos los pronósticos de cualquier lector, si es que hay alguien que pueda comprender realmente "Lo que me sale del bolo".Una genialidad, de 10. Me gustaria añadir a esta entrada uno de los mejores momentos en mi viaje a Madrid, y es uno de esos momentos que escuchas sin quererlo, pero más tarde te alegras de haber podido presenciar esa conversación ajena.En esta conversación pude descubrir dos grandes libros, de lo que parece una saga "Como ser una perfecta cabrona" y "Como ser una perfecta cabrona: en el trabajo".Sin palabras, y con muchas ganas de leer estos grandes símbolos de la literatura moderna.

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    1. Así es, Alberto, queremos ya un estudio serio sobre el significado metafórico e intertextual de Lo que me sale del bolo. Las generaciones futuras lo agradecerán.

      Y "Cómo ser una perfecta cabrona" y su secuela laboral, obras dos hallazgos por añadidura, junto con el individuo que hablaba de ellos. :)

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    2. Me resulta más complicada la literatura tan culta de Milá que la del mismísimo Góngora... Claro que, al lado de Mercedes, la narrativa de Góngora sirve para poco más que para limpiarse el culo...

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  2. Jaja, qué bueno, así de tragicómico es el asunto. Brillante texto.

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    1. Lo es (como el título de la obra de Frank McCourt).

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  3. Las ferias del libro siempre me han gustado ! Desde los 7 cuando organizaron una en mi escuela y tuve chance de encontrar (y comprar) ese libro que ahora veo gusta tanto "en donde viven los monstruos/ were the wild things are" creo que me fascino estar rodeado de tantas letras y papel, jeje. En dónde vivo van muchos autores de la universidad del estado y a veces por no ser "famosos" como que nadie les hace caso pero hablar con el autor de un libro es siempre interesante. Besos

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    1. Desde luego, una cosa es la fama y otra el reconocimiento. A veces se confunden, peligrosamente...

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  4. Era algo que yo sospechaba ya desde hace bastante tiempo, pero no me atrevía a aseverar en público. Las dudas han quedado definitivamente despejadas. Por su propia boca...

    la Milá... tiene bolo. ;-)

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    1. Julian, tu tampoco te has leido el libro, porque Mercedes desmiente en el libro lo del bolo. Ay, hay que leerse más en profundidad este tipo de obras (sé que es difícil, pero tampoco es "Oficio de Tinieblas", eh).

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  5. Muy divertida la crónica, Barbusse.

    UNa mezcla de O'Connor y McCullers, buff, menuda explosión :)

    Un saludo.

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  6. Aguda e ilustrativa crónica, Barbusse. Echo de menos un acercamiento a algunas editoriales modestas, como la que ha publicado con gran humildad a otro de esos grandes autores sin los que no podríamos pasar, Dan Brown y su "Inferno". Pero claro, hay sellos que todo lo hacen a pequeña escala y sin hacer ruido, no es extraño que frente a otros gigantes de la literatura como los que mencionas quedase un poco eclipsado.

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    1. Uf, es que el "Inferno" se me escapó. Fue unos días antes. Y eso que me hubiese apasionado, porque el título tiene cierta afinidad con el de este blog. Al menos, Brown se encierra y escribe (mal o peor), pero pone un sustantivo al lado del adjetivo, o al revés.

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  7. Magnifica exposición Barbusse, fina ironía y afilada pluma...
    A mi "Lo que me sale del bolo", me encantó....el de vaquerizo sin embargo, me dejó un poco frio. Lo retomaré.

    Pd. En mi trabajo, concretamente, alguién ha leido y releido los dos ejemmplares del "manual de la perfecta cabrona".....y también hay más de uno al que le ha encantado "lo que me sale del bolo".....es que no es para menos..

    Saludos

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    1. No es por llevar la contraria, pero a mí personalmente "Lo que me sale del bolo", me parece una obra redonda. No sé a cuento de qué tanto criticar.
      Tiene párrafos que son dignos de subrayarse o bien de anotarse en la libreta Moleskine que siempre llevo encima. A mi como dice Belmont me encantaría hablar con la autora de este libro del bolo, me causaría un éxtasis maravilloso.

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    2. Elévenos con uno de esos párrafos, cortapichas. Para la buena prosa siempre es buen momento...

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    3. Los textos que componen este libro colocan al lector ante la Mercedes Milá más íntima, la que se expresa con absoluta sinceridad, apartada de focos televisivos. Una mujer sensible y concienciada ante el mundo que nos rodea, que opina sobre diversos temas. Algunos se relacionan directamente con la actualidad, muchos tienen un contenido económico y político; otros hablan de sentimientos universales e incorporan comentarios que destilan ternura.Lo hay también de tono crítico y combativo, escritos para expresar la indignación ante la injusticia y el dolor.
      Estas páginas nos muestran una cara quizá algo desconocida de su autora, una mujer que celebra y agradece las cosas buenas de la vida con la misma energía que denuncia los errores y la inmoralidad. Entrañable y como nunca, Mercedes Milá comparte con nosotros un pedazo de su corazón.


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    4. Ramón: lo que te pudo pasar con el de Vaquerizo es que usa tanto vocabulario que tienes que leerlo con un diccionario al lado (como a Delibes). Pero bueno, eso tienen algunos grandes.

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    5. No, no, cortapichas; eso está tomado de la contracubierta.

      Yo quiero un párrafo escrito por la divina mano de doña Mercedes.

      Venga, no sea perezoso...

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    6. Que tipo de lectura podemos esperar que le guste a este señor con ese nombre...

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    7. chavalotes, cada uno lee lo que puede y sobre todo lo que quiere. Y a mi es que "Lo que me sale del bolo" es que me ha cautivado por completo. No sé porque critican mi lectura cuando el autor del blog visitó cada una de las casetas donde se presentaban estos libros.

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    8. Que va a saber usted de ironía leyendo esos "libros"...

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    9. A ver, comparta alguna perla narrativa -un cacho, que diría la Milá- con nosotros, cortapichas. Alguno de esos que tiene subrayados, ¿o es que teme que le demande la susodicha por reproducción parcial no autorizada de su "bolo"...? :)

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    10. Jajajaja tendría que escribir todo el libro...

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  8. Al principio, señor Barbusse, he tenido que mirar dos veces la cabecera de esta página porque pensaba que me había equivocado de blog. Hasta que he comprendido (un poco lenta sin el café de las mañanas si que estoy)
    ¿Se llevó un antiácido a la feria, señor Barbusse?

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    1. Cuarto y mitad.

      Y las "Disertaciones" de Epicteto, como coraza.

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  9. Di que si, cortapichas, yo estoy contigo, me encanta Lo que me sale del bolo......

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    1. Gracias Reginald, por fin alguien que me comprende.

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    2. Me encanta su Nick, cortapichas....

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    3. Mucha admiración y devoción veo yo aquí a David Nobbs y mucha burla de la gran escritora que es MM.

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  10. Madre mia. Madre mia. Madre mia. Y dime solo una cosa: ¿tenían mucha cola de gente estos individuos/as para firmar sus ejemplares?.
    Y lo que aun me interesa mas: ¿no tenías a mano un bidón de gasolina y un zippo?
    Voy a digerir lo que he leido. Con el recuerdo romántico que yo tenía de mi única visita a esa ilustre Feria.
    Gracias por abrirme los ojos.

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    1. Hemos de quedarnos con lo bueno, Óscar. También estaba allí Risto Mejide, María Teresa Campos y Miguel Ángel Revilla, o sea, que tampoco hay que exagerar...

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  11. Soberbia entrada, compañero. Andaba lamentándome por no haber pasado aún por El Retiro, pero visto lo visto, temo que entre tanto peso pesado de la literatura me tomen por un entrometido y me acusen de intrusismo vocacional. Un saludo desde A DESHORAS.

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    1. Gracias, Raúl. Sí, vete con ojo porque ya sabes lo que pasa con estos grupos literarios, que son muy suyos (sic elitistas), acuérdate del Bloomsbury Group...

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  12. Buen texto para expresar una ironía, en la que los que menos merecen más tienen, y además en literatura, que es lo que más fastidia. En fin, al menos sabes sacarle partido y verle el lado satírico a la vida, que si no...
    Saludos!

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