jueves, 31 de octubre de 2013

Otoño Kafka 6. Kafka y más allá

Fotograma de la película El proceso de Orson Welles basada en la novela de Kafka

«¿No te parece que los pobres seres humanos somos cómicos hasta el ridículo?» (F. Kafka, Carta a Milena)

«La obra de Kafka ha sido sometida a una revisión masiva por no menos de tres legiones de intérpretes. Los que leen a Kafka como alegoría social ven un estudio de las frustraciones y la locura de la moderna burocracia y, en última instancia, de los estados totalitarios. Los que buscan en Kafka una alegoría psicoanalítica ven revelaciones desesperadas de los miedos de Kafka hacia su padre, sus ansiedades de castración, su sentimiento de impotencia, la esclavitud de sus sueños. Los que leen a Kafka como alegoría religiosa, explican que K, en El castillo trata de ganar la entrada en el paraíso, que Joseph K. en El proceso es juzgado por la inexorable y misteriosa justicia de Dios.» (Susan Sontag)

«Los modernistas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial se caracterizaban por su pesimismo y su sentimiento de sociedad fallida, fragmentada, en la que un desvalido individuo es engullido por irresistibles fuerzas ajenas al propio control. Ejemplos hay, de forma más o menos evidente, en las delirantes visiones de Franz Kafka.» (P. Childs)

«Franz Kafka es el novelista europeo más famoso del expresionismo (P. Childs)

La obra de Escher está muy influenciada por Kafka
«De acuerdo con Sartre, Mauricel Blanchot y Kafka abandonaron sus intentos de describir seres extraordinarios; para ellos, sólo hay un objeto fantástico: el hombre. No el hombre de las religiones y los espiritualismos, sólo a medias entregado al mundo corporal, sino el hombre tal cual, el hombre como naturaleza, como sociedad, el hombre que se quita el sombrero ante un coche fúnebre, que se arrodilla en las iglesias, que marcha bajo una bandera. El hombre "normal" es precisamente el ser fantástico; lo fantástico constituye la norma, no la excepción.» (T. Todorov)

«El mundo subjetivo y aparentemente irracional de Kafka, que oculta un corazón de significados, es freudiano cien por cien. Su calidad realista y creadora de mitos es freudiana. Su concepción del sueño es, a grandes rasgos, la misma que la de Freud; ambos lo entienden como la expresión de lo inconsciente.» (M. Greenberg)

«Kafka está más próximo al libro de Job que a lo que se ha llamado "literatura moderna". Su trabajo se basa en una conciencia religiosa, y concretamente la judía; su reproducción en otros contextos carece de significado. Kafka veía su obra como un acto de fe, y no era su propósito desalentar a la humanidad.» (J.L. Borges)

«La mayoría de los críticos, o bien se limitan a vagas generalidades, o bien proceden de una imagen del judaismo que nada tiene que ver con el ambiente judío que rodeó la vida de Kafka.» (K. E. Grozinger)

«El eje de toda la obra de Kafka es el eje de toda su vida: la lucha del yo consigo mismo para ser él mismo.» (Harold Bloom)

«La semejanza entre las obras de Kafka y la Cábala, radica en que ambas tratan de la búsqueda por parte de sus protagonistas del conocimiento que les proporcione la paz.» (Steven Coots)

Los críticos de Kafka defienden celosamente su teorías

«Su obra es una crítica al frenético y despiadadamente competitivo mundo del trabajo, como una denuncia de esa sociedad industrial mecanizada, esclavizada y esclavizados, que nos tritura en sus inexorables mecanismos económicos y psicológicos.» (P. Heller)

«Kafka se remonta a Kierkegaard tanto como a Pascal; puede decirse que es el único legítimo heredero de ambos. En los tres se da un tema religioso esencial, dolorosamente ingrato: el hombre está siempre en pecado ante Dios.» (P. Heller)

«La obra de Kafka refleja la filosofía existencialista, al concentrarse en las dificultades del individuo, visto como un ser impotente e incapaz de controlar su propio destino.» (Steven Coots)

«La filosofía eternamente inquisitiva de Nietzsche, encuentra eco en la literatura de Kafka. Ambos examinaron los valores morales y la fe en Dios. Mientras que en el mundo literario de Kafka Dios está ausente, Nietzsche pronunció el aserto 'Dios ha muerto'.» (S. Coots)

Kafka también ha llegado al cómic
«Kafka plantea más interrogantes de los que contesta. Sus obras encarnan muchas cuestiones que siguen siendo de interés en la actualidad. No sólo fascina a los intelectuales, sino también a artistas y personas de toda índole. Las mentes creativas parecen sentirse irresistiblemente atraídas hacia la figura de Kafka y les sirve de inspiración; su obra conecta con el individuo, y ésa es posiblemente la razón por la que muchos escritores y artistas se identifican con ella.» (S. Coots)

«La mediocridad de Joseph K. era mía, y su medianía y sus miedos también eran míos: el 'antihéroe' luchando para encontrar el ego que le conduciría a la salvación.» (S. Berkoff)

«Algunas de sus cosas constituyen las combinaciones de palabras más turbadoras que haya leído nunca. Si Kafka escribiera una película policiaca, yo estaría allí. Con toda seguridad, me encantaría dirigirla.» (David Lynch)

«Cervantes y Kafka son los dos escritores que verdaderamente han llegado a la verdad y, paradójicamente, ambos a través de la ficción. Kafka es casi insoportable porque presenta la verdad desnuda, sin paliativos. La verdad de Kafka es confirmar todo aquello que sospechábamos que era cierto pero nos negábamos a oír porque no nos gustaba: que no hay esperanza, que no hay escapatoria posible (Enrique Vila-Matas)
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ACTIVIDAD 6:
El lugar de preeminencia que ocupa Kafka en la historia de la literatura ha sido puesto de manifiesto por numerosos críticos, escritores, intelectuales y personas del mundo del arte en general. "Kafka es el más grande escritor alemán de nuestro tiempo", ha dicho Vladimir Nabokov. Mario Vargas Llosa defiende que "la obra de Kafka constituye uno de los pilares de la literatura moderna". Y Borges escribió que "Kafka es el gran escritor clásico del atormentado y extraño siglo XX". Sin embargo, la sensibilidad, originalidad y genialidad literaria de Kafka no ha sido percibida de manera unánime. Veamos el vídeo en el que Eduardo Mendoza habla acerca del escritor de Praga. ¿Qué opinión te merece? ¿Crees, con Mendoza, que hay una forma establecida para empezar y acabar un relato? ¿Habría evolucionado la literatura si no es por los escritores que han forzado las reglas y los enfoques narrativos que imperaban en determinadas épocas? 

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:

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lunes, 28 de octubre de 2013

Otoño Kafka 5. El hacha para el mar helado

Kafka en 1922

«Si el libro que estamos leyendo no nos espabila de un mazazo en la cabeza, ¿para qué lo leemos? [...] Necesitamos que los libros nos afecten igual que una catástrofe, que nos duelan en lo más hondo, como la muerte de alguien a quien queremos más que a nuestra propia vida, como ser desterrados a un bosque alejados de todos, como un suicidio. Un libro debe ser el hacha para el mar helado de nuestro interior.» (F. Kafka, Carta a Max Brod)

«Resulta tentador mezclar la vida y la obra de Kafka, ya que utilizó mucho material de su propia vida y de su personalidad para dar forma a su obra. En una primera lectura de su obra, es fácil dejarse llevar por la impresión de que buena parte de ella es autobiográfica. Por ejemplo, Kafka trabajaba en una compañía de seguros, por lo que parecería lógico que, en El proceso, se hiciera referencia directa a la rutina de su vida laboral.

Ilustración de Bengt Fosshag para El proceso
Hay conexiones fascinantes entre las novelas de Kafka y su vida "real". Si nos fijamos en los nombres de algunos de sus personajes, podemos ver algunas de las conexiones. En El proceso utiliza el nombre de Josef K. ¿Puede esa K. referirse a Kafka? En El castillo el nombre está forzado aún más hasta una sencilla K. Ambas novelas abordan preocupaciones de Kafka, concretamente la batalla entre su vida más convencional y la de escritor. En La metamorfosis, el nombre del protagonista tiene ciertas semejanzas con el de su autor: Samsa = Kafka. Las vocales coinciden y las consonantes mantienen un mismo patrón a ambos lados. En La condena, las iniciales de la prometida del protagonista, F. B., coinciden con las de la prometida de Kafka en la vida real. En sus diarios, Kafka registraba sucesos, reflexionaba en torno a ideas y pensamientos y ensayaba relatos de ficción. 

Realidad y ficción se mezclan en las páginas de sus diarios y establecer una clara distinción entre ambas es prácticamente imposible. En cierto modo, Kafka registraba su propia vida en sus novelas. Kafka tomaba elementos de su vida y los exageraba en sus novelas para examinar aquello que le interesaba. En efecto, sus novelas parten de hechos reales, pero daba rienda suelta a la interpretación de esos hechos en sus relatos. Kafka se convirtió en su propia novela. Podemos indagar en su vida para establecer conexiones, pero debemos tener cuidado con la línea que separa ficción de realidad, pues es borrosa y traicionera.

Ilustración de Max para El fogonero
Kafka tomó su experiencia y exagerándola, creó una distorsión grotesca, incluso caricaturesca y con ello deformó la realidad perceptible, para hacerla más discernible. Así, K. es y no es Kafka. Finalmente, la obra de Kafka se independiza de su creador. Si Kafka el hombre se elimina de la ecuación, sus textos tendrán aún vida propia. El tema principal de sus obras es él mismo. Esto resulta relevante para Kafka y para aquellos que se acercan a su obra teniendo su biografía presente pero, para el lector que sólo se fija en el texto, es algo puramente anecdótico.

Como consecuencia de lo anterior, otro de los temas principales de la obra de Kafka era la búsqueda universal del yo y su interpretación. Al igual que muchos otros escritores, como Beckett o Ionesco, Kafka estaba "primordialmente interesado en tratar de comunicar su propia conciencia de ser, decirle al mundo cómo lo siente, qué significa para él decir soy o estoy vivo" (M. Esslin, El teatro del absurdo).

Kafka obliga a sus personajes a luchar contra lo que son, contra lo que se supone que son. Si se mira bajo la superficie, la búsqueda de la identidad, dentro o fuera de la sociedad, es constante. Sus personajes pugnan por encontrar su lugar en el mundo. ¿Era Josef K. culpable, o no? ¿Le proporcionará su abogado la respuesta? ¿Es el castillo salvador, o destructor? ¿En qué podemos confiar y cuál es la verdad? Kafka expíoraba todas estas cuestiones en sus textos: '"Kafka tenía que levantar barreras a cualquier  compromiso entre fantasía y realidad, porque su arte dependía de su incertidumbre -de su representación de la incertidumbre". (F. Karl, Franz Kafka, Representative Man).

Para Kafka, su obra era un viaje en busca del yo y del equilibrio.»

(Fragmento de Kafka. A beginner's guide, por Steven Coots, 2003) 
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ACTIVIDAD 5:
Es evidente que Franz Kafka subvierte el arte de la narrativa mediante una obra original, única e inconfundible. Cita y explica muy brevemente tres rasgos característicos en los que se fundamenta la literatura kafkiana. Pietro Cicati ha dicho que "es difícil comprender a Dickens, no a Kafka": ¿por qué?
 
FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:
"Sobre el arte narrativo de Kafka", por Pietro Cicati

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jueves, 24 de octubre de 2013

Otoño Kafka 4. Un mundo formidable en mi cabeza

Fotomontaje con retrato de Kafka a los 6 años de edad

«Tengo un mundo formidable en mi cabeza, pero ¿cómo liberarme y liberarlo sin salir hecho añicos? Y antes mil veces verme hecho añicos que retenerlo o sepultarlo dentro de mí. Por eso, sin duda, estoy aquí, esto lo veo perfectamente claro.» (F. Kafka, Diarios)

«Toda la obra de Kafka está envuelta por tinieblas y atmósferas opresivas. Podría parecemos un escritor desgraciado, obsesionado por los aspectos más negativos de la existencia: desamparo, culpa y miedo de no ser comprendido. Cuando nos acercamos a la obra de Kafka, es muy fácil reaccionar ante el texto con un sentimiento de desolación que se sobrepone al placer de la narración. Las situaciones en que coloca a sus personajes son verdaderamente sombrías e implacables, pero también son absurdas, y en ellas caricaturiza a los sistemas sociales con los que sus héroes tienen que enfrentarse. Kafka convierte el mundo en un broma grotesca.

Ilustración para una edición francesa de El proceso
Aunque Kafka era un escritor que hurgaba en su propio miedo y autodesprecio, al final su paranoia desemboca en una gran carcajada. El humor explota en gran medida la burla de uno mismo, una componente muy desarrollada en el sentido del humor de la cultura judía. El sentido del humor es patente en la obra de Kafka, aunque no de manera obvia. En realidad, habitualmente pasa desapercibido, oculto bajo su oscura visión del mundo. Surgiendo de un humor negro, la tragedia se puede convertir fácilmente en comedia en la obra de Kafka como, por ejemplo, cuando Joseph K., en El proceso, tiene que tratar con su incompetente abogado. Como Alan Bennett ha comentado: "El proceso, por ejemplo, es un libro mucho más divertido de lo que se ha reconocido y las bromas que Kafka hace de sí mismo son la mejor opción ante tan desesperadas circunstancias".

Kafka nació en el seno de la comunidad judía de la Europa oriental, que posee una larga tradición narrativa, y esto ayudó a Kafka a dar forma a su estilo. La historia del Golem, por ejemplo, le fascinaba  particularmente. En efecto, lo que Kafka hacía era escribir cuentos de hadas para adultos, utilizando la iconografía y los símbolos de su mundo para narrar cuentos y alegorías que pudieran contarse a todas las generaciones. Pero, cuidado. La obra de Kafka no sigue una narración directa. Es fácil sentirse decepcionado por su obra si se espera una narración lineal. En  sus principales obras, se busca explorar y desarrollar una idea central. Martin Greenberg lo explica así: 
"El estilo narrativo de Kafka descansa sobre la elaboración, sobre el despliegue de una imagen básica, más que sobre la representación tradicional de una acción. Las historias de Kafka no son dramáticas, sino visionarias; no parten de un principio para llegar hasta un desenlace de la acción, sino que progresan a través de intensas visiones para alcanzar una mirada más profunda." (Modern Critical Views: Kafka. H. Bloom. ed.)
Por tanto, no debemos esperar brillantes desenlaces en las obras de Kafka. El final de El castillo, por ejemplo, se extingue lentamente y El proceso lo hace con una sombría ejecución.

Primeras ediciones de El castillo (póstuma, 1926) y Contemplación (1913)

Lo que más fuertemente anida en nuestra memoria tras leer un texto de Kafka, es la siniestra imaginería que emplea en sus relatos. Personajes que son arrestados sin motivo, lúgubres castillos góticos que se ciernen sobre las aldeas, hambrientos artistas de variedades que desaparecen y viajantes que se transforman en insectos gigantes. Kafka poseía una viva imaginación y una fluida comunicación con su inconsciente. Espoleaba sus fantasías en beneficio de su creatividad, y materializaba sus miedos. Son esas imágenes y la exploración de las situaciones, más que una cuidada y hábil narración, las que han otorgado a Kafka un puesto entre los grandes escritores.

Al leer a Kafka es importante tener presente que la mayoría de sus obras no llegaron a terminarse. La mayor parte se publicó después de su muerte, reunidas por Max Brod, su amigo y posteriormente editor, a partir de los fragmentos dejados por Kafka, quien escribía más por placer que con intenciones "profesionales". Como dice Harold Bloom: "Sus novelas -América, El proceso, incluso El castillo- son mejores por algunas partes aisladas que en su conjunto; y sus relatos más largos, incluso La metamorfosis, comienzan con más brillantez de lo que suelen acabar." (H. Bloom, El canon occidental)

En la obra de Kafka también hay lugar para el sentido del humor
Buena parte de la obra de Kafka aparece en pequeños fragmentos, como en Reflexiones sobre el pecado, el sufrimiento, la esperanza y el verdadero camino, una colección de 109 ideas y aforismos. De nuevo, lleva al lector a comprobar que el valor de la obra de Kafka se encuentra en momentos, en hallazgos aislados y meditaciones. Kafka también fue un excelente escritor de cartas y diarios. Tanto las cartas como los diarios, dan soporte y moldean los relatos de ficción. En cierto modo, sus narraciones pueden verse como la extensión de ellos. Las cartas son la comunicación con el exterior, los diarios actúan como eje y los relatos de ficción como comunicaciones interiores.

Estos elementos de la obra kafkiana no pueden leerse de manera completamente separada, ya que se fertilizan mutuamente. La literatura de Kafka no es autobiográfica, pero sí una forma de dar sentido a su mundo. Si se mira bajo este prisma, la fragmentación y la sensación de inconclusión, empiezan a resultar menos incómodas para el lector.»

(Fragmento de Kafka. A beginner's guide, por Steven Coots, 2003) 
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ACTIVIDAD 4:
A) Contesta sucintamente a estas preguntas relacionadas con la obra de Franz Kafka: 1) ¿Dónde crees que está la clave de que su obra haya fascinado y siga fascinando a generaciones de lectores? 2) ¿Influyó de algún modo en su escritura el tipo de trabajo que desempeñaba el autor? 3) ¿En qué clase de animal se transforma el protagonista de La metamorfosis? 4) ¿Por qué puede considerarse esta obra una contrafábula? 5) ¿Qué obra de Kafka protagoniza Josef K. y cuál es el argumento? 6) ¿Cuál de sus obras suele considerarse la más ligera? 7) ¿Y la más compleja? 8) ¿Qué profesión tiene K., el protagonista de El castillo? 9) ¿Conocemos el final de su novela El proceso o está inacabada? 10) ¿Por qué otro u otros títulos se conoce también América? 11) Cita el título de un par de relatos de Kafka.

B) Razona por qué La transformación es una traducción más adecuada que La metamorfosis como título para la famosa obra de Kafka.

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:

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lunes, 21 de octubre de 2013

Otoño Kafka 3. La vida es sencillamente terrible

Franz Kafka con Felice Bauer, en 1917

«Felice, cuídate de pensar que la vida es banal, si por banal quieres decir inocua, vulgar, insignificante. La vida es sencillamente terrible; es algo que siento como pocos. A menudo (y en lo más profundo de mi ser quizá todo el tiempo) dudo de que yo sea un ser humano.» (F. Kafka, Carta a Felice Bauer)

«Al igual que Flaubert, decía que todos los que tenían hijos estaban "en lo cierto". Le bastaba con ver una mesa con dos sillas grandes y una más pequeña para pensar que él no ocuparía nunca esas sillas con su mujer y su hijo, y para sentir un deseo desesperado de esta alegría. Habría exaltado la "infinita, cálida, profunda, redentora felicidad de estar cerca de la cuna del niño, enfrente de la madre". Imaginaba que sólo teniendo hijos podemos olvidar nuestro yo, anular el "tormento de los nervios", el esfuerzo y la tensión, abandonarnos a esa quietud pasiva y a esa agradable distensión que la continuidad de las generaciones asegura. Colaborar con los demás, alguna vez, le producía la misma felicidad. Esperaba que las tremendas cargas que llevaba sobre sus espaldas se volvieran, secretamente, comunes a todos, y que todos acudieran a prestarle ayuda: "A partir del momento en que una o varias personas me agradan -escribirá a Felice-, ya este agrado no conoce límites. Me es imposible saciarme de tener contactos; indecente como pueda parecer, me gusta colgarme de tales personas, desentrelazar mi brazo del suyo y volverlo a enlazar enseguida si me place; sin cesar quisiera aguijonearles para que hablen, pero no para escuchar lo que ellas quisieran decir, sino lo que yo quiero oír". [...]

La soledad, para algunos, puede ser un placer, una comodidad o un alivio o un momento de paz; pero la soledad del soltero y de Kafka era la soledad sin gestos ni palabras del animal condenado, que se encierra en la madriguera y no querría salir más de ella; la soledad de un objeto que está en el desván de una casa, y a por el que nadie subirá nunca más. [...]
 
Nadie entendió a Kafka mejor que Milena Jesenská
El soltero, el extranjero, que había en Kafka, sentía desagrado por la vida: precisamente la vida de cada día, la que parece más conmovedora e indefensa, provocaba en él el terrible odio del gnóstico. No podía vivir en el desorden y el caos; no podía soportar la residencia de verano de los suyos, donde el algodón hidrófilo estaba al lado del plato lleno de comida, donde camisones, trajes y jerséis se acumulaban sobre las camas deshechas, donde el cuñado llamaba cariñosamente a su mujer "tesoro mío" y "vida mía", donde el niño hacía sus necesidades en el mismo suelo, donde el padre cantaba, daba voces y palmadas para divertir a su nietecito. "Me aburro dando conversación -decía Kafka-, me aburro haciendo visitas, las alegrías y los dolores de mis parientes me aburren hasta el fondo del alma. La conversación le quita a todo cuanto pienso su importancia, seriedad y verdad". [...] 

Así, poco a poco, el soltero se construyó su propia cárcel. Sufría por ello. Sentía que estaba totalmente aprisionado dentro de sí mismo, oía las lejanas voces de los hombres, amigos, mujeres amadas; y extendía desesperadamente los brazos para que le liberasen. La vida le parecía terriblemente monótona, se asemejaba a los castigos escolares en los que el alumno, a fin de expiar alguna culpa, ha de escribir diez, cien o más veces la misma frase. Se sentía oprimido por die Enge, "la estrechez": su yo, la casa, Praga, la oficina, la literatura (esa muralla de límites), el universo entero lo constreñía por todas partes hasta hacerle sentir que se asfixiaba. [...] Buscó, trató de liberarse de esta cárcel; huyó al aire libre; pidió auxilio a gritos: quizá la literatura fue para él tambíén una fuga grandiosa hacia el infinito; pero ¿el deseo de casarse -Felice, Julie- no representó, a su vez, el deseo de otra, más compacta, cárcel?

Dibujo de Franz Kafka
Así, hacia el final, escribió: "Mi celda en la cárcel: mi fortaleza". Y, en un estupendo aforismo, añadió que la prisión en la que había vivido había sido una falsa prisión. Era una jaula: las rejas estaban a bastantes metros entre sí: por ellas entraban los colores y los ruidos del mundo, indiferentes e imperiosos como si estuvieran en su propia casa; y, en rigor, él era libre, podía participar en todo, no se le escapaba nada de lo que ocurría afuera, basta habría podido abandonar la jaula. Su vertiginosa claustrofilia no sabía qué hacer con esta situación a medio camino entre la libertad y la cárcel. Quería estar totalmente encerrado, atrancado, separado, abandonado del mundo: quería unos altísimos e impenetrables muros, como los de la habitación de Gregor Samsa o los del sótano en el que soñaba escribir.»

(Fragmento de Kafka, por Pietro Citati, 2007)  
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ACTIVIDAD 3: 
Seguimos con el documental ¿Quién era Kafka?, cuya segunda parte (a partir de 59':36") se centra en la relación con Milena Jesenká y con Dora Diamant. Fijémonos, en primer lugar, en el obituario que escribió Milena sobre Franz Kafka. ¿Crees que es un elogio exagerado escrito por alguien en un momento de honda emoción o, por el contrario, desprende un conocimiento certero y profundo de la personalidad y valía literaria del autor? Destaca del mismo algunas frases que te hayan llamado la atención. Detengámonos ahora en la figura de Max Brod, ¿cómo justifica éste su desobediencia al deseo de Kafka de que a su muerte toda su obra fuese quemada? Por último, ¿crees que Dora Diamant podría haber sido la compañera ideal de Kafka si la enfermedad y posteriormente la muerte del escritor no hubiesen sesgado su incipiente relación? Justifica tu respuesta.

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:
¿Quién era Kafka?, por R. Dindo, 2006 (desde 59':36")


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jueves, 17 de octubre de 2013

Otoño Kafka 2. La mampara de cristal

Franz Kafka en 1907

«Soy una persona retraída, callada, insociable y descontenta. De la vida que llevo en casa pueden sacarse al menos algunas conclusiones. Vivo en medio de la familia, entre las personas más buenas y cariñosas, más extraño que un extraño. Con mi madre no he hablado en los últimos años ni siquiera veinte palabras al día por término medio; con mi padre casi nunca he intercambiado más que los buenos días. Con mis hermanas casadas y mis cuñados no cruzo palabra y eso que no estamos enfadados.» (F. Kafka, Carta al padre de Felice Bauer)

«Todas las personas que conocieron a Franz Kafka en su juventud o en su madurez tuvieron la impresión de que le rodeaba una 'mampara de cristal'. Allí estaba, detrás de ese cristal muy transparente, caminaba con gracia, gesticulaba, hablaba: sonreía como un ángel meticuloso y ligero; y su sonrisa era la última flor de una gentileza que se daba y enseguida se hurtaba, se prodigaba y se replegaba celosamente en sí misma. Parecía decir: "Soy como vosotros. Soy uno de vosotros, sufro y gozo como hacéis vosotros". Pero cuanto más participaba del destino y de los sufrimientos ajenos, más se excluía del juego, y esa sombra sutil de invitación y de exclusión en la comisura de sus labios aseguraba que él no podría estar nunca presente, que vivía lejos, muy lejos, en un mundo que tampoco era el suyo.

Kafka junto con Max Brod
Pero ¿qué veían los otros detrás de la frágil mampara de cristal? Era un hombre alto, flaco, endeble, que paseaba su largo cuerpo como si lo hubiera recibido de regalo. Tenía la impresión de que no crecería nunca; y que jamás conocería el peso, la estabilidad y el horror de lo que los demás llaman con una incomprensible alegría la "edad madura". En cierta ocasión le confesó a Max Brod: 'Yo no alcanzaré nunca la edad de hombre: de niño pasaré a ser enseguida un viejo con el pelo blanco'.

Todos se sentían atraídos por sus grandes ojos, que él mantenía siempre muy abiertos y en ocasiones desencajados y que en fotografía, impresionados por el imprevisto destello del magnesio, parecían de poseído o de visionario. Tenía unas largas pestañas y unas pupilas que son definidas a veces como marrones, otras grises, cuando no azul acero, o simplemente oscuras, mientras que un pasaporte asegura que eran de "un gris azulado oscuro". Cuando se miraba al espejo le parecía que sus miradas eran «increíblemente enérgicas». Pero los demás no se cansaban de comentar e interpretar sus ojos, como si solamente ellos ofrecieran una puerta de entrada a su alma.

Alguno los juzgaba llenos de tristeza; otro se sentía observado y escrutado; otro los veía iluminarse de repente, resplandecer cual pepitas de oro y luego volverse pensativos e incluso distantes; otro los veía teñidos de una ironía unas veces indulgente, otras corrosiva; otro descubría en ellos asombro y una extraña astucia; otro, que lo había querido mucho, tratando de mil maneras de descubrir su enigma, pensaba que, al igual que Tolstói, sabía alguna cosa que el resto de los hombres ignoraba totalmente; otro los encontraba impenetrables; otro, por último, creía que una calma pétrea, un vacío mortal, una extrañeza fúnebre dominaba a veces su mirada.»

(Fragmento de Kafka, por Pietro Citati, 2007) 
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ACTIVIDAD 2: 
Para realizar esta y la siguiente actividad, veremos el excelente documental ¿Quién era Kafka?, dirigido por el suizo Richard Dindo en 2006. En él se intenta que el espectador tenga la sensación de haber conocido a las personas más allegadas a Kafka, mediante varios actores que interpretan a estas personas a través de fragmentos de las cartas de Kafka y de varias biografías y testimonios sobre el autor. La  primera parte del documental, que es la que nos ocupará en esta actividad, se centra en la relación entre Franz y su padre, y en la del escritor con su prometida Felice Bauer. Elige dos frases que aparezcan en el documental que sirvan para ilustrar cómo era la relación de Kafka con su padre, y otras dos frases que condensen o expliquen la relación de Kafka con Felice Bauer y por qué ésta no fructificó. Finalmente contesta: ¿cómo se sentía Kafka en Praga, su ciudad natal?, y ¿qué opinión le merecía a él su literatura? La primera parte del documental dura hasta los 59':35" (el resto lo trabajaremos en la próxima actividad).

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:
¿Quién era Kafka?, por R. Dindo, 2006 (hasta 59':35")


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lunes, 14 de octubre de 2013

Otoño Kafka 1. Un modesto oficinista de Praga

Franz Kafka y su hermana Ottla


«¿Cómo pudo un modesto empleado de una compañía de seguros de principios del siglo XX atraer la imaginación de tantas personas? A lo largo de su vida, Kafka apenas publicó un puñado de pequeñas historias, no mantuvo lazos estrechos con ningún círculo literario, no terminó sus novelas y era su deseo que sus obras fueran destruidas después de su muerte.

Sin embargo, una sencilla búsqueda en Internet nos dará como resultado más de 15 millones de entradas referidas al autor. Según el dramaturgo Alan Bennett: 'Su obra ha sido guarnecida por ejércitos de críticos con unos 15.000 volúmenes dedicados a él, según el último recuento'. Más aún, el crítico Martin Seymour-Smith llega a asegurar que Kafka '... ha sido más influyente y más traducido que ningún otro escritor moderno. Si no es el más importante autor en prosa del siglo, está entre los dos o tres principales'.

Pero, ¿por qué tantas alabanzas?

La obra de Kafka explora la agitación de alguien perdido en un mundo de miedos, culpa y confusión. Basta echar un vistazo a expresiones tales como 'Familia disfuncional', 'Síndrome de estrés post-traumático' o 'Derechos humanos', por citar sólo algunas, habituales en nuestro moderno lenguaje, para darse cuenta de en qué medida la obra de Kafka guarda estrecha relación con nuestra sociedad contemporánea.

La obra de Kafka se ha convertido en todo un símbolo para aquellos que luchan contra lo invisible, ya sea una autoridad externa o su confusión interna. El comienzo de El proceso expresa esto a la perfección. 'Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido'. (F. Kafka, El proceso). 

Kafka y Praga, ilustración de Jiri Votruba (detalle)
Su obra dirige una mirada crítica hacia cualquier sociedad que utilice la autoridad como forma de control, desde los padres hasta los gobiernos. [...] Las obras de Kafka nacen de su experiencia personal, pero son relevantes para el mundo en general. Por ello, ha sido adoptado por tantos ideólogos y filósofos. Los judíos han tomado a Kafka como emblema de la persecución contra su cultura, los pensadores existencialistas reconocen en él la lucha de la identidad y, en el lado de la política, representa la lucha de los desposeídos contra una autoridad totalitaria. Tuvo que pasar largo tiempo, pero finalmente Kafka es reconocido como una figura destacada, no sólo para el estudio ele la literatura, sino para la comprensión de la sociedad europea y el de su historia, así como del judaismo. Kafka es de esos pocos escritores que ha dado lugar a un adjetivo. El término 'kafkiano' es ya un lugar común en nuestro lenguaje, como sinónimo del 'miedo, aislamiento y perplejidad del hombre sumido en un mundo tenebroso y deshumanizado' (según el Collins English Dictionary).

El crítico Martin Esslin, en su libro sobre el teatro del absurdo, señala que 'las palabras de Kafka se han convertido en la suprema expresión de la situación del hombre moderno'. Y Alan Bennett, quien escribió la obra de teatro Kafka's Dick, aproximadamente basada en la vida de Kafka, dice: 'Su obra anticipa el futuro, con frecuencia de una manera a la vez detallada y asombrosa, y eso es parte de su popularidad'. [...] Por su parte, el biógrafo Frederick Karl afirma que 'la grandeza de Kafka es que nos fuerza a repensar todo aquello que dábamos por seguro'. 

Café Franz Kafka, calle Siroka, Praga
Finalmente, la obra de Kafka ha comenzado a escapar del gueto de Praga, donde fue creada, para recibir el abrazo de la ciudad que una vez lo denostó. En las zonas turísticas, es prácticamente imposible dar un paso, sin tropezar con vendedores de camisetas y jarras de Kafka, que se ha convertido en una figura indiscutible en los museos de cera checos, y cuyo nombre está unido a multitud de sociedades, cafés y librerías. Mientras una autoridad sin rostro, oculta entre las sombras, mientras el miedo y la culpa nos corroan constantemente y nos sintamos confusos en nuestro mundo, seguiremos teniendo presente a Kafka. Aún se lee su obra porque evidenció la lucha por comprender lo absurdo de la autoridad y la sociedad.»

(Fragmento de Kafka, a beginner's guide, por Steven Coots, 2003)
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ACTIVIDAD 1:
A) Contesta sucintamente a estas preguntas relacionadas con la vida y entorno familiar de Franz Kafka: 1) Nombre del mejor amigo de Kafka que publicó su obra póstumamente en contra del deseo del autor. 2) Nombre de la hermana preferida del escritor. 3) ¿Qué tipo de negocio regentaba el padre de Kafka? 4). ¿En qué obra el escritor reprocha al padre su carácter despótico? 5) Carrera que estudió el escritor. 6) ¿Con quién llegó a comprometerse dos veces en matrimonio? 7) ¿Qué relación tuvo con Milena? 8. Ciudad a la que se fue a vivir con Dora Diamond. 9 ¿De qué enfermedad murió? 10) ¿Qué significado simbólico dió a su enfermedad? 

B) Explica brevemente qué crees que quiso decir el escritor con esta frase: "Dios no quiere que yo escriba, pero debo hacerlo".

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:

¡¡Envía esta actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las restantes propuestas que se formularán próximamente en Otoño Kafka, antes del 3 de noviembre y gana uno de los tres ejemplares de La metamorfosis  (edición de Libros del zorro rojo) que se sortean!!

martes, 8 de octubre de 2013

Incontenibles bibliopatías

Johann Georg Tinius, el santo patrón de los bibliópatas
«En 1653, Sabbatai Zevi, uno de tantos mesías que el pueblo de Israel se ha dado, decidió afirmar su autoridad casándose con los Rollos de la Ley. La boda se celebró en Salónica ante numerosos testigos, y mientras la Tora aguardaba impaciente a su esposo vestida de novia, Sabbatai deslizó el anillo en uno de los rodillos que sirven para desplazar el texto. Es el único caso que se recuerda de un hombre casado con un libro y no ante un libro. Con ser mucho, no es nada comparado con la devoción que Frederic Rowland Marvin guardó a su favorito. Exigió que tras su muerte abrieran su pecho y bajo las costillas, bien cerca de su corazón, enterraran cierto pequeño volumen que había atesorado durante largos años.

Pasión más devoradora fue la que aplastó a Fray Vicents, un monje secularizado que vivió como librero de viejo en la Barcelona de 1830. Una bibliofilia incurable hizo del propio Vicents su mejor cliente. Su amor por los libros fue tal, que acabó matando a sus clientes para recuperar aquello de lo que con tanto dolor se desprendía. Un mal día, un grupo de estudiosos se unieron en su contra para arrebatarle en una puja un valioso incunable. El librero no paró hasta asesinar a los cinco molestos competidores y así pudo acariciar a su antojo el tesoro por el que vivía y respiraba. Fue encontrado culpable, pero la auténtica condena le llegó al enterarse que aquel maravilloso volumen no era único. Otro ejemplar campaba en una biblioteca de Francia.

La figura de Vicents forma parte de las leyendas románticas pero la de Johann Georg Tinius es dolorosamente real. A los cuarenta y cinco años nuestro hombre era un teólogo respetado y un párroco muy querido por los feligreses de su aldea de Poserna, en Prusia. En 1809 lo tenía todo. Los vecinos alababan su sentido del deber, su manera de conducirse y su inagotable espíritu inquisitivo. Tal vez pecó de excesiva curiosidad, pues su sed de conocimiento desembocó en una insaciable avaricia libresca. Pronto sus ahorros, la herencia de su primera mujer y las rentas de su segundo matrimonio se revelaron insuficientes para apilar en los anaqueles los libros que tan ardientemente perseguía. Así que nuestro buen sacerdote comenzó con pequeñas sisas del cepillo de la iglesia, continuó robando limosnas a manos llenas y acabó viajando en diligencia en busca de nuevas presas por la región. Johann era un hombre de temple. Abordaba a los viajeros convenientemente disfrazado, les ofrecía amistoso un poco de rapé envenenado, y cuando su víctima caía desvanecida, aligeraba gentil el peso de sus bolsas.

Pero nada era suficiente para calmar el ansia libresca de nuestro bibliópata, así que la mañana del 28 de enero de 1812 mató a eruditos martillazos a su primer hombre y pudo llenar un parde estantes más. Un año después, hundió el cráneo de la viuda Kundhart en Leipzig de la misma manera. Fue su última tentativa recaudatoria. La policía descubrió en su casa una lista con los nombres de las personas más adineradas de la comarca, numerosas pelucas y barbas postizas, y cierto famoso martillo. Pero lo que más sorprendió a los agentes fue contemplar una ingobernable biblioteca de más de sesenta mil volúmenes que se desparramaba como un mar embravecido por todas las habitaciones, cubría las sillas, levantaba las camas y rompía en grandes olas contra las paredes del granero.»

Libros malditos, malditos libros. Juan Carlos Díez Jayo. Ed. Piel de Zapa, 2013

Esta y otras cincuenta y pico suculentas raciones de historias sobre libros es lo que nos regala Juan Carlos Díez Jayo en su Libros malditos, malditos libros. Amenas, atractivas y maravillosamente bien escritas, estas crónicas -o miradas detenidas- se mueven siempre entre la realidad y la ficción y componen un volumen que debería ser de lectura obligada para cualquier aficionado a la lectura y al mundo de los libros, por no decir ya de los bibliópatas deshauciados, rehabilitados o en proceso de rehabilitación. Tan sólo un pequeño defecto: se hace corto. In girum imus nocte et consumimur igni.

viernes, 4 de octubre de 2013

Otoño Kafka


Kafka es uno de los escritores más importantes del siglo XX. Sus obras -o más bien deberíamos decir pesadillas-, una vez leídas, son difíciles de borrar de la memoria. Su prosa, limpia y sencilla, se contrapone a la dificultad de sus argumentos, que poseen una enorme capacidad de sugerencia y están dotados de una honda ambigüedad que ha llevado a esgrimir todo tipo de interpretaciones. Pero, por encima de las interpretaciones -siempre parciales y reduccionistas-, está lo grandioso de su literatura, su originalidad, la penetración de sus fábulas desnudas y directas cuya lectura ha venido sacudiendo la imaginación de generaciones y generaciones de lectores. Y lo seguirá haciendo...

Otoño Kafka es un monográfico ideado y realizado por El infierno de Barbusse, centrado en la figura del gran escritor checo y especialmente en una de sus obras más emblemáticas, La metamorfosis. Otoño Kafka aspira a ser una forma divertida pero seria –ambos adjetivos no son contrapuestos– de divulgación de la figura del gran escritor de Praga entre todos los seguidores y lectores de este blog y de la blogosfera en general.

Otoño Kafka consta de dos grandes bloques, consecutivos e independientes:

Bloque I. Introducción al universo de Kafka

Consiste en una introducción a la vida y obra de Franz Kafka (1883-1924). A lo largo de octubre se publicarán en el blog diferentes entradas temáticas sobre el autor y su obra. En total serán 6 entradas que aparecerán cada lunes y jueves, desde el 14 de octubre, la primera, hasta el 31 del mismo mes, la última. Cada entrada incluirá una propuesta de actividad que ha de ser elaborada por los participantes. El infierno de Barbusse aportará las herramientas necesarias para conocer adecuadamente al autor de La metamorfosis, pero es cada participante quien ha de coger “papel y lápiz” y conocer de primera mano, a través del estudio de diferentes fuentes, el universo kafkiano y el contexto en el que nace esta obra maestra de la literatura.

Para animar a la participación y hacerla amena, todos aquellos que completen las 6 propuestas de trabajo entrarán en un sorteo de 3 ejemplares de la magnífica edición de La metamorfosis de la editorial Libros del Zorro Rojo, que cuenta con unas impresionantes ilustraciones de Luis Sacafati. 

El sorteo se realizará el día 3 de Noviembre, y para participar se deberán realizar las seis propuestas de actividad que se formularán en el blog los días antes indicados. Los interesados deberán remitir sus trabajos o actividades al mail del blog El infierno de Barbusse (elinfiernodebarbusse@gmail.com). El envío de los mismos puede hacerse de uno en uno, conforme vayan apareciendo las propuestas, o bien todos de una vez en un mismo envío. En cualquier caso, los trabajos tienen que haber sido enviados al mail citado antes del 2 de noviembre a las 23:59 h. Podrá participar cualquier persona. Por cada participante que haya enviado sus trabajos en la fecha tope establecida, se adjudicará un número, que será con el que participe en el sorteo.

Edición de Libros del Zorro Rojo


Bloque II. Lectura guiada y participativa de La metamorfosis

En el segundo bloque se llevará a cabo una lectura guiada y participativa de La metamorfosis. La lectura comenzará el día 4 de noviembre y acabará el 18 de noviembre. En esta lectura podrá participar cualquier persona, haya o no participado con anterioridad en el bloque I.

A lo largo del proceso de lectura se irán publicando diversas entradas con las pautas y claves de lectura que han de seguir los participantes. Cada entrada está pensada para que el lector trabaje a título individual y en privado y, al mismo tiempo, pueda compartir públicamente su opinión con otros lectore sobre alguno de los temas de debate que serán planteados. Habrá cuatro entradas: los dias 7, 11, 14 y 18 de Noviembre. Los participantes pueden seguir el ritmo de lectura que deseen, aunque les resultará más provechoso seguir el calendario de entradas y pautas de lectura marcado por el blog

En cuanto a la edición que pueden utilizar para la lectura, hay numerosas ediciones publicadas en papel (Alianza, Cátedra, etc.) y también la posibilidad de compra a través de Internet de diferentes ediciones digitales o ebooks. Dos opciones excelentes son las ediciones de Libros del Zorro Rojo, que cuenta con la traducción de César Aira, y la más reciente de Astiberri Editorial, con traducción de José Rafael Hernández Arias. Será precisamente esta última edición la que servirá de base para todas las citas y referencias de la obra que se hagan por parte del blog en el proceso de lectura.

Al finalizar la lectura, habrá un nuevo sorteo de 3 ejemplares de La metamorfosis de la editorial Astiberri,  que incluye además otros relatos de Kafka y ha sido ilustrada por Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008). El sorteo será el 21 de Noviembre de 2013 y entrarán en él todos los participantes que hayan realizado comentarios a los temas de debate o reflexión propuestos en cada una de las cuatro entradas que se publicarán en el blog a lo largo del proceso de lectura de la obra. Los participantes que resulten premiados en el sorteo del bloque I, quedan excluidos de este segundo sorteo.

Edición de Astiberri

El autor de este blog quiere agradecer a las editoriales Libros del Zorro Rojo y Astiberri su amable colaboración en este Otoño Kafka con la donación de los ejemplares que entrarán en sorteo.


Calendario general de este Otoño Kafka:

Bloque I. Introducción al universo de Kafka

      14 de octubre: Entrada y actividad 1
      17 de octubre: Entrada y actividad 2
      21 de octubre: Entrada y actividad 3
      24 de octubre: Entrada y actividad 4
      28 de octubre: Entrada y actividad 5
      31 de octubre: Entrada y actividad 6
      2 de noviembre: Fecha tope entrega actividades
      3 de noviembre: Sorteo de 3 ejemplares (Cortesía Editorial Libros del Zorro Rojo)

Bloque II. Lectura guiada y participativa de La metamorfosis

      4 de noviembre: Presentación de la obra y comienzo de lectura
      7 de noviembre: Entrada con pautas y claves de lectura capítulo 1
      11 de noviembre: Entrada con pautas y claves de lectura capítulo 2
      14 de noviembre: Entrada con pautas y claves de lectura capítulo 3. Fin de lectura
      17 de noviembre: Sorteo de 3 ejemplares (Cortesía Editorial Astiberri)
   

miércoles, 2 de octubre de 2013

Obcecaciones

Mirando las cosas desde otra óptica

"No mantengas en ti mismo sólo un punto de vista: el de lo que tú dices y nada más es lo que está bien. Pues los que creen que ellos únicamente son sensatos o que poseen una lengua o una inteligencia cual ningún otro, éstos, cuando quedan al descubierto, se muestran vacíos.

Pero nada tiene de vergonzoso que un hombre, aunque sea sabio, aprenda mucho y no se obstine en demasía. Puedes ver a lo largo del lecho de las torrenteras que, cuantos árboles ceden, conservan sus ramas, mientras que los que ofrecen resistencia son destrozados desde las raíces. De la misma manera el que tensa firmemente las escotas de una nave sin aflojar nada, después de hacerla volcar, navega el resto del tiempo con la cubierta invertida.

Así que haz ceder tu cólera y consiente en cambiar. Y si tengo algo de razón - aunque sea más joven-, afirmo que es preferible con mucho que el hombre esté por naturaleza completamente lleno de sabiduría. Pero, si no lo está -pues no suele inclinarse la balanza a este lado-, es bueno también que aprenda de los que hablan con moderación."

(Antígona, 705-725. Trad. de Assela Alamillo)

Es curioso -y luminoso- que Sófocles en su Antígona haga recaer el peso de la cordura, la moderación y el sentido común en un muchacho, el joven Hemón, hijo de Creonte. Es éste quien dirige a su padre, en pleno conflicto, estas maravillosas palabras sobre la inflexibilidad y las consecuencias que ésta trae, sobre la arrogancia de aquellos que creen estar en posesión de la verdad, sobre las estúpidas intransigencias.

Antígona, la extraordinaria obra de Sófocles, habla del choque entre individuo y sociedad, del conflicto entre los deberes y creencias particulares, y los colectivos o impuestos por el Estado. El argumento es relativamente sencillo, pero no las interrogaciones que plantea. Creonte, rey de Tebas, impone la prohibición de dar sepultura a Polinices, alzado contra el Estado y muerto en lucha fraticida. Antígona, hermana de Polinices, contraviniendo esas órdenes explícitas, arroja un puñado de tierra sobre el cadáver de su hermano, proporcionándole así un enterramiento simbólico. Antígona es inflexible respecto a su deber personal, como también lo es Creonte respecto al suyo como gobernante, por lo que el pathos y la tragedia están servidas. Ambas posturas, como moles, irreconciliables, encarnan dos caras de un mismo error de conducta, por mucho que nos sintamos muy cercanos al modo de actuar de la joven muchacha tebana, o nos admire su valentía.

Sin juicio y sin capacidad de oír, Creonte se siente doblemente ofendido en su autoridad: como padre, por una parte, y como soberano por otra. Aunque el pueblo grita y exige perdón para Antígona, Creonte le vuelve la espalda y la condena a morir. Tampoco él queda exento de la desgracia, ya que perderá a su hijo, Hemón, que pone fin a su vida tras la condena de Antígona, de la que estaba enamorado.