viernes, 29 de noviembre de 2013

De fantasmas y de hombres


Me gustan los relatos de fantasmas. Por eso es obligado traer aquí a mi diario esta anotación: 

"Espíritu festivo
Robertson Davies
Libros del asteroide
recopilación de cuentos de fantasmas
hacerse con él más tarde o más temprano..."

El propio Davies, que es ese señor que ustedes tienen retratado más arriba, sentado en un sillón junto a una imponente chimenea, y con pose e indumentaria pulquérrimas, explica en el prólogo a la primera edición de este libro, de 1982, la razón de ser del mismo: «A pesar de la afición que he tenido toda la vida a los cuentos de fantasmas jamás se me ocurrió escribir ninguno hasta que fui a Massey College, facultad y residencia universitaria de la Universidad de Toronto, en 1963. Por Navidad celebrábamos siempre una fiesta a la que invitábamos a algunos amigos y era preciso dar algo de espectáculo. Abundaban las personas de talento, como poetas y músicos, pero se esperaba que yo hiciera también alguna aportación, y se me ocurrió que podía ser un relato de fantasmas, el primero del presente libro. Durante los dieciocho años que estuve en la residencia, todas las Navidades me pedían que escribiera un cuento, y aquí están, reunidos en un libro, con la esperanza de que los disfruten otros entusiastas de esta clase de literatura.» 
 
De Davies he leído la Trilogía de Deptford, que me introdujo a un autor de una prosa cristalina y briosa al mismo tiempo, con una elegancia exquisita, una mirada aguda sobre los personajes y sobre la trama, y una buena dosis de humor. Ha de esperarse que semejantes ingredientes estén aquí también presentes. Anticipa un poco que eso es así la nota de la editorial: «Los fantasmas de Dickens, la reina Victoria o Ibsen son algunos de los espíritus festivos que habitan un libro en el que la maestría de Davies se muestra en todo su esplendor. Unos fantasmas que el lector llegará a necesitar "como quien necesita un suplemento dietético, unas vitaminas para atajar una de las dolencias modernas más temibles: el raquitismo racional."»

Así que, como decían lo latinos: fiat. Es decir, vía libre. Es decir, a la saca.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Apología del libro impreso


Cuando el ebook alcance la perfección de esta belleza en celulosa que les aconsejo, entonces podremos decir que hemos entrado plenamente en la era digital. Mientras tanto, no. Mientras tanto, picotearemos del libro electrónico y nos resultará útil y cómodo y nos intentaremos engañar a nosotros mismos diciendo que es maravilloso y bla bla..., pero ¿qué quieren que les diga?: que la experiencia que uno tiene con un libro como -por ejemplo- el que les dejo más arriba, su tacto, su olor, su color, su cálida y cómplice tangibilidad no tienen comparación con la frialdad del artefacto digital. O, al menos, para mí. (¿Romanticismo? Bueno, pues sí. Etiquétenlo como quieran.)

A lo que iba: Alba acaba de publicar una edición de quitar el hipo de un clásico indiscutible para todas las edades, como dice la promoción de la editorial, que es el díptico de Nathaniel Hawthorne formado por El libro de las maravillas (1852) y Cuentos de Tanglewood (1853). En ellas, de la mano del joven estudiante Eustace Bright, un grupo de niños se inicia en la mitología griega en una serie de veladas y excursiones que se suceden a lo largo de las distintas estaciones del año. Conocidas historias como las de Perseo y Medusa, el rey Midas, la caja de Pandora, Hércules en el jardín de las Hespérides, Teseo y el Minotauro, o Ulises y Circe, les descubren un mundo perdido y mágico, pero vivo en los secretos y prodigios de la naturaleza. Estas obras fueron dos de los mayores éxitos de Hawthorne y todavía hoy se cuentan entre las mejores recreaciones del universo colosal y a veces "inextricablemente doloroso" de los antiguos mitos griegos. 


Cuatrocientas sesenta páginas, tapa dura, traducción de Gerardo Escodín y Marta Salís. Y, por si fuera poco, el libro incluye las maravillosas ilustraciones en color de Walter Crane y Virginia Frances Sterret, aparecidas en ediciones de finales del XIX y principios del XX.

Un placer para nuestra mente y para nuestros sentidos. Unas exigencias para las que el ebook -seamos honestos- aún no está preparado.

martes, 26 de noviembre de 2013

Escarlata Navidad


Sherlock Holmes ha vuelto. Y lo hace a lo grande, de la mano de la editorial Nórdica, de Esther Tusquets, como traductora, y de Fernando Vicente, que nos ofrece unas deslumbrantes ilustraciones con predominio del tono escarlata, acorde con el título de la obra. El infierno de Barbusse no ha podido contenerse ante semejante acontecimiento editorial y ha decidido que va a contribuir a que esta Navidad ustedes sean un poquito más felices ofreciéndoles la oportunidad de que ingresen en sus bibliotecas una preciosidad como esta. Así que, ¿qué les parecería si respondiendo a unas fáciles preguntas que se formularán aquí los días 2, 9 y 16 de diciembre y enviando las respuestas  a elinfiernodebarbusse@gmail.com antes del día 18 de diciembre a las 23:59 h. entraran en un sorteo donde pueden ser obsequiados con uno de los 2 ejemplares que la editorial Nórdica y monsieur Barbusse tienen a bien poner en suerte para su íntimo disfrute y gozo sempiterno? Pues, ya saben: los próximos tres lunes, una preguntita. Y el día 19 de diciembre, el sorteo. Para que vayan abriendo apetito, les dejo aquí imagen de los 2 ejemplares que les aguardan de esta cuidada edición de Estudio en escarlata

lunes, 18 de noviembre de 2013

Karamázov (con acento en la a)


Ya está aquí. Estaba anunciado desde antes del verano, aunque ha salido a la luz hace tan solo unos días. Con una nueva traducción -cincuenta años han transcurrido desde la última aparecida en español-, ya tienen en sus librerías este impresionante clásico de la mano de Alba Editorial (¿quién si no?). 

Sí, hace falta tiempo, es verdad: más de mil páginas (aunque, eso sí, ninguna de relleno).

domingo, 17 de noviembre de 2013

Sorteo 2 y Clausura del Otoño Kafka


Con el sorteo de estos tres preciosos ejemplares de La metamorfosis (cortesía de la editorial Astiberri), ponemos punto y final a este intenso Otoño Kafka. Enhorabuena a los premiados y a todos los participantes, que pueden sentirse satisfechos, una vez superadas las numerosas y severas pruebas de este monográfico, de ser verdaderos conocedores de este importante autor y de haber leído con detenimiento y en profundidad -como merece- unas de las obras más inquietantes y esenciales de la historia de la literatura. Aquí, la lista de los premiados. 

jueves, 14 de noviembre de 2013

Lectura de La metamorfosis, III


A partir del incidente de las manzanas, Grete deja de visitar  a su hermano y su habitación se va pareciendo a un basurero. Gregor es testigo de cambios en su familia. Por un lado, la situación económica ha obligado a todo el mundo a trabajar y por otro han alquilado una habitación a tres caballeros. Una noche los inquilinos le piden a Grete que toque el violín y Gregor sale de su habitación para oírla. Los hombres ven al horrible insecto y deciden marcharse de la casa. En ese instante tan crítico Grete toma la voz cantante y dice abiertamente que hay que quitárselo de encima. Esa misma noche Gregor muere y al día siguiente la familia se marcha aliviada al campo.

Claves de lectura (para trabajo personal):

1. Fíjate en que en todo el relato —y más intensamente en esta tercera parte— está presente en Gregor el dolor físico. Su carácter simbólico se relaciona estrechamente con la constatación de su realidad, con la toma de conciencia del estorbo que supone él en la casa y de su soledad afectiva.

2. El nihilismo que impera en toda la obra, pero en especial en esta última parte, es absoluto. Ya no hay esperanza posible, ni siquiera en Grete, que ahora ya se ha quitado la máscara por completo y que ya está harta de atender a alguien a quien niega todo rasgo humano. La hermana ya no se preocupa en averiguar qué le puede gustar de comida, sino que, por la mañana y por mediodía, antes de marcharse al trabajo, mete apresuradamente con el pie, en la habitación de Gregor, lo primero que encuentra, y por la tarde lo recoge de un escobazo sin mirar siquiera si lo ha probado, o —lo que es más frecuente— está intacto. Ya no limpia, pero tampoco dejar hacerlo a los demás; y en el suelo se acumulan montones de polvo y basura, la suciedad se extiende por las paredes. A la mente de Gregor acude un último destello de recuerdos humanos, propiciado por el deseo todavía vivo en él de ayudar a su familia. Incluso llega a recordar vagos amores,  «pero lejos de poderles ayudar a él y a su familia, todos se mostraban inaccesibles, así que se alegraba cuando desaparecían». Mientras, en el cuarto se arrumban los muebles superfluos, los trastos inútiles, el cajón de la ceniza y el cubo de la basura. Es interesante ver cómo ocurre ahora lo contrario de lo que había ocurrido en la escena de los muebles de la segunda parte, cuando se procuró quitar todo lo que estorbaba de la habitación de Gregor. Ahora se llena de lo que nadie quiere, de lo que alguna vez fue útil y ahora es inservible, como Gregor.

3. Fíjate en una nueva ambigüedad deliberada: el hambre de comida que siente Gregor y el "hambre de otra cosa" que siente cuando oye la música que la hermana ejecuta con el violín. La música —antes nada estimada por Gregor en su condición de humano— ahora, una vez convertido en animal, le abre los ojos hacia una realidad que bien podía haber llenado —o, al menos, aplacado— el vacío existencial que ha presidido su vida. Ese "alimento anhelado y desconocido" del que habla, ese alimento del alma es el mismo que buscan sin encontrar los personajes flaubertianos. Sólo ahora, bicho parásito, bestia herida, sucia, cubierta de polvo y de restos de comida, comprende que la voz profunda de su alma es un deseo indefinible, inexpresable, irrepresentable que lo conduce  hacia una meta que está más allá de la línea divisoria entre lo humano y lo bestial. Esta es la base para una interpretación espiritual de la obra.

4. La pérdida del contacto físico es otra de las características del proceso de deshumanización que sufre Gregor. El sentido del tacto es el que mejor representa la proximidad física, y a través del cual se expresa el afecto, se materializa el deseo o también se ejerce la violencia. Observa cómo Kafka contrapone la falta total de contacto que la familia tiene con Gregor, presentando varias veces a lo largo del relato los abrazos y la cercanía que se da entre los padres y la hija ("se arrojó en los brazos del padre", "se abrazaban mejilla con mejilla", "la madre le tiraba de la manga", "le susurraba al oído palabras cariñosas", "para sentarse muy cerca una de otra", "extendió los brazos para protegerla", etc.). Como vemos, no hay cabos sueltos en esta obra.

5. En esta parte aparecen nuevos personajes que dotan al relato de realidad exterior, áspera y grotesca. Uno de ellos es la asistenta, que trata con indiferente crueldad a Gregor ("¡Ven acá, viejo escarabajo pelotero") y es quien se deshace del cadáver (no se sabe bien cómo, aunque no es difícil imaginarlo). Los otros personajes son los tres huéspedes que se instalan en la casa de los que no conocemos sus  nombres y que ocultan sus rostros tras unas barbas. Tras señalar al bicho con dedo acusador, deciden marcharse al constatar las "repugnantes condiciones que reinan en esta casa y en esta familia." Encarnan la vergüenza, la marginación y el rechazo de la sociedad hacia Gregor.

6. Prosigue la transformación de la familia. Cada miembro de la familia ha cambiado sus hábitos y sus expectativas. La transformación más evidente es la del padre, que ahora no se quita el uniforme (éste, como símbolo de otra transformación, se asemeja al caparazón que envuelve la espalda de Gregor) ni dentro de la casa. La transformación de Grete es tan abrupta e impactante, si cabe, que la que sufrió Gregor. De la noche a la mañana lo desprecia y ya no queda en ella amor ninguno por su hermano. La sentencia de muerte sale por boca de ella: "Tenemos que intentar librarnos de él".

7. Antes de morir, Gregor vuelve a pensar en su familia con emoción y afecto. Algunos críticos, que han dado a la obra un significado religioso, han visto en la muerte de Gregor un sacrificio. "Gregor es un chivo expiatorio que carga con los pecados de sus seres queridos, es el Cristo que muere para salvar a todos los seres humanos, aunque sin conseguir redimirlos", ha dicho Walter Sokel. Revisa algunos símbolos religiosos en la obra (por ejemplo, la culpa, la manzana, la reiterada presencia del número tres en la obra, etc.).

8. El tema de la ingratitud también es un motivo importante de esta obra. ¿Crees que puede achacarse a los miembros de la familia haber sido desagradecidos con Gregor? ¿Hasta qué punto puede aplicárseles esta frase: 'Cuanto más das, mas te exigen'?

9. La última escena es magnífica por su irónica simplicidad. Un sol primaveral (en contraste con la niebla y lluvia del comienzo de la obra) ilumina a la familia Samsa mientras escribe sus cartas de disculpa a sus respectivos jefes. La transformación de Gregor parece, ahora ya, una pesadilla del invierno. Tenemos la extraña impresión de que no se ha producido nunca. El padre, la madre y la hija respiran aliviados por haberse quitado de encima una carga tan pesada. Deciden pasar el día en las afueras. Las perspectivas son halagüeñas: sus tres empleos prometen mucho, hay que alquilar un piso, mejor situado que el actual, y pensar en el matrimonio de Grete. La muchacha se pone en pie y estira su cuerpo joven, con la triunfal crueldad de la vida respecto a todos los dolores y a todos los muertos. La vida continúa, como ha sido siempre, con sus horrores y egoísmos. ¿Cómo interpretas este renacer de la familia después de la muerte y desaparación de Gregor?

10. Repara en cómo una obra escrita con tanta sencillez puede tener tanta profundidad. Nabokov ha dicho de ella: "La limpidez de su estilo subraya la oscura riqueza de su fantasía. Contrastes y unidad, estilo y asunto, forma y trama se integran a la perfección."


El pasaje favorito de Otoño Kafka (¿Cuál es el tuyo?):

La escena de la muerte de Gregor, quizá por estar narrada con total asepsia y naturalidad (como lo es todo en esta obra), es un momento impresionante. Gregor, penosamente, porque se encuentra muy débil e impedido, regresa arrastrándose a su habitación, después del episodio del violín. Al llegar al umbral, se vuelve y echa una última mirada a la madre, que está dormida. Solo y abandonado en su habitación, tras escuchar el atronador cerrojazo que su hermana da a la puerta, antes de morir, Gregor conoce ese don que quizá sólo es posible recibir en el momento de morir: la paz de espíritu vacía y contemplativa.
«Apenas había entrado en su cuarto, la puerta fue cerrada a toda prisa, se echó el cerrojo y se atrancó con un mueble. Gregor se asustó tanto por el ruido repentino a sus espaldas que las patitas se le doblaron. Era la hermana la que tanto se había apresurado. Había esperado de pie, luego había saltado con ligereza hacia adelante —Gregor ni siquiera la había oído venir—, y gritó un "¡por fin!" a los padres mientras giraba la llave en la cerradura.
"¿Y ahora?" —se preguntó Gregor y miró a su alrededor en medio de la oscuridad. Al poco tiempo hizo el descubrimiento de que no se podía mover. No se sorprendió, más bien le resultó algo antinatural que se hubiera podido mover hasta ese momento con aquellas patitas tan delgadas. Por lo demás, se sentía relativamente cómodo. Notaba, es cierto, dolores por todo el cuerpo, pero le parecía como si fueran cada vez más débiles y como si, finalmente, fueran a desaparecer. Apenas sentía ya la manzana podrida en su espalda y el entorno infectado, cubierto completamente de una tenue capa de polvo. Pensaba en su familia con amor v emoción. Su opinión de que tenía que desaparecer era quizás en él más decidida que en su hermana. Permaneció en ese estado pensativo, vacío y pacífico, hasta que el reloj de la torre dio las tres de la madrugada. Aún pudo ver el clarear del amanecer por la ventana. Luego, su cabeza se hundió involuntariamente, y de las ventanas de la nariz se escapó, débil, su último suspiro.»

Temas de debate (para puesta en común):

1) "Hemos hecho todo lo humanamente posible para cuidarlo y tolerar su presencia; creo que nadie nos puede hacer el más mínimo reproche." Son palabras de Grete referidas a Gregor. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué podrían haber hecho? ¿Por qué no lo dejan vivir, aunque sea como insecto?

2) Lee este texto. ¿Estás de acuerdo con lo que el autor expone? ¿Por qué?

Con esta entrada cerramos la lectura de La metamorfosis y del Otoño Kafka. Participa con tus comentarios y gana uno de los tres ejemplares de la obra editados por Astiberri que se sortearán el próximo domingo 17 de noviembre. Más información aquí.

Imagen de entrada: ilustración de Luis Scafati para La metamorfosis (Libros del zorro rojo)

lunes, 11 de noviembre de 2013

Lectura de La metamorfosis, II


Gregor se va acostumbrando a su estado animal y sobrevive gracias a Grete, que le lleva la comida y es el único miembro de la familia que lo visita. Desde su habitación oye las conversaciones de los suyos sobre la situación económica de la familia tras la transformación de Gregor. Grete tiene la iniciativa de retirar los muebles de su habitación para permitirle moverse con más facilidad. Las dos mujeres se ponen manos a la obra, pero Gregor no quiere desprenderse de un cuadro y se cuelga de él en la pared. La madre lo ve y se desmaya. Cuando el padre llega a casa y pregunta por lo ocurrido, Grete le dice que Gregor ha intentado escaparse. Entonces el padre coge unas manzanas y empieza a lanzárselas para que vuelva a la habitación. Una de ellas lo hiere gravemente.


Claves de lectura (para trabajo personal):

1. La segunda parte comienza con un nuevo despertar de Gregor, esta vez "de un sueño pesado, parecido a la inconsciencia." El lector que, como Gregor, podía haber pensado que todo lo ocurrido antes era producto de una pesadilla -Kafka es un maestro jugando a la ambigüedad-, puede caer en la tentación de pensar que el protagonista ahora sí se va a despertar realmente y que, cuando lo haga, se va a imponer la normalidad. Sin embargo, leemos de inmediato que Gregor, "palpando torpemente con sus antenas, que ahora comenzaba a estimar, avanzó hacia la puerta para ver lo que habia ocurrido." La brusca aparición de la palabra "antenas" sobrecoge aquí, y la naturalidad con se confirma la veracidad de la transformación nos hace desechar (a Gregor y a nosotros) la posibilidad de que nos encontremos dentro de un sueño fantástico.

2. Comprueba cómo a lo largo de la obra la noción temporal pase de estar precisada a diluirse y casi desaparecer. Ya dijimos que no eran gratuitas las alusiones al tiempo cronológico. El despertador, que al comienzo daba las horas y los minutos, recordando a Gregor el horario de los trenes y la vastedad del lejano mundo, ha desaparecido. Gregor ha perdido la memoria de la duración y de las divisiones de tiempo y, a medio relato, ya no sabe si ha pasado la Navidad o está aún por llegar. En el texto esto se traduce en que, poco después del inicio de la segunda parte, la narración -hasta entonces lineal- pasa a ser también iterativa, es decir, los acontecimientos dejan de narrarse uno por uno y son considerados como una repetición ("De esta forma Gregor recibía diariamente su comida", "Escuchaba cómo en vano uno solía animar al otro") y el tiempo será contado por periodos (semanas, quincenas y meses). Esta pérdida de la noción temporal es uno de los síntomas del proceso de deshumanización de Gregor. ¿Qué otros síntomas de esta deshumanización puedes identificar en esta segunda parte?

3. No todo es negativo para Gregor en su nueva condición. Al cabo de algunas semana, tras tomar confianza con su nuevo cuerpo, aprende a arrastrarse a lo largo y ancho de las paredes y del techo. Agarrado allí arriba, una sutil vibración de bienestar recorre su cuerpo; y, con feliz desmemoria, comienza a jugar, dejándose caer sobre el suelo. Aunque haya perdido la vista, ha ganado este otro don. ¿Podemos decir que esta facultad de poder ascender le provoca felicidad? ¿Lo transmite así el texto?

4. Observa la aparente -y solo aparente- contradicción que encontramos en el texto cuando leemos: "Veía las cosas, aun las que no se encontraban muy distantes, con menor claridad" y un poco más adelante: "a medida que pasaban los días, lo veía todo con mayor claridad." Este doble significado del verbo "ver" logra un efecto precioso. El gran pensador Emil Cioran ha dicho: "Las situaciones límite, así como la enfermedad y el enamoramiento nos permiten ver con claridad la vida, distinguir lo que es importante de lo que no lo es." ¿Crees que es esta frase se puede aplicar a Gregor en tanto que su nuevo estado le da lucidez? ¿En qué lo notamos?  

5. Aunque los elementos dramáticos, incluso trágicos (la soledad, la deshumanización, la falta de comunicación, la miseria humana de una familia) están muy presentes en La metamorfosis, también encontramos rasgos cómicos y grotescos: la caricaturización de los personajes, las pantomimas y gestualidades que recuerdan al cine mudo (con el que Kafka disfrutaba), las onomatopeyas, las exclamaciones, las interjecciones, etc. Esta contradicción entre la risa y el llanto, nueva ambigüedad kafkiana, es más bien aparente. En realidad, tanto mediante las carcajadas como mediante las lágrimas se puede llegar a un mismo puerto: la angustia vital, la denuncia de un orden establecido, el deseo de escapar de una situación desagradable. Félix de Azúa, en su ensayo Lecturas compulsivas, describe metafóricamente las novelas de Kafka como "un conjunto de sonoras carcajadas que hielan la sangre." Localiza en esta parte del texto aquellas situaciones o actitudes que te resulten cómicas, ridículas o extravagantes.

6. En esta parte podemos leer: "Decidió comportarse, por el momento, con tranquilidad y esforzarse, empleando toda su paciencia, por hacer soportable a la familia todos los incovenientes que, en su estado actual, se veía obligado a causarles." Y, más adelante: "Cuando la conversación se centraba en la necesidad de ganar dinero, Gregor abandonaba siempre la puerta y se echaba sobre el fresco sofá de cuero cercano, pues se ofuscaba de vergüenza y de tristeza." Ambas frases denotan un gran sentimiento de culpa por parte de Gregor. ¿Cómo valoras esto? ¿A qué crees que es debido? ¿Cómo lo define como persona?

7. Grete decide llevarse de la habitación de Gregor el escritorio y la cómoda, cargados de pasado y de recuerdos familiares, para que él pueda arrastrarse y caer libremente de las paredes. La madre no está de acuerdo: no quiere que el cuarto habitado se transforme en una madriguera; espera que los muebles, con su carga afectiva, retengan a Gregor en la vida de los hombres. Los muebles son el único vínculo que le liga a su existencia humana y lo quieren despojar de él. Finalmente, sacan el mobiliario de la habitación en una maravillosa escena en la que Gregor se rebela y cubre con su grueso cuerpo el retrato de la mujer ataviada con pieles que éste había recortado de una revista ilustrada. Piensa hasta qué punto nos humanizan las cosas, nuestros objetos, etc. y como éstos son un reflejo de nuestra identidad. Te premitirá valorar con mayor exactitud el gesto de la familia al despojar a Gregor de sus pertenencias.

8. Ya hemos dicho que La metamorfosis es una obra de gran carga simbólica: por ejemplo, las puertas (como barreras de comunicación), la ventana (como representación del mundo exterior en contraposición de la reclusión de Gregor). El retrato de la dama con pieles es un nuevo símbolo que parece concentrar -de manera minuciosa y muda- los deseos eróticos reprimidos de su juventud, sus sueños de amor no realizados, quizá su fetichismo inconfesado. Representa la afectividad de Gregor, su humanidad más palpable.

9. El final de la segunda parte es muy significativo pues marca un giro en las relaciones de Gregor y su familia. ¿En qué modo la reacción del padre determina la posición de Gregor dentro del núcleo familiar?


El pasaje favorito de Otoño Kafka (¿Cuál es el tuyo?):

A raíz de la transformación de Gregor, la familia va sufriendo tambien otra tranformacion (se ha dicho que es a esta transformación a la que realmente alude el título de la obra). La primera que tiene lugar es la del padre. Después de la escena del desalojo del mobiliario, el padre regresa a casa, la madre ha sufrido un desmayo y Gregor está extendido, lleno de desesperación, sobre el cuarto del salón. Gregor ve al padre por primera vez después de su transformación y es incapaz de reconocerlo. Ahora, desde que el hijo está encerrado, privado de la palabra, en su cuarto-madriguera, y no amenaza ya su vitalidad, ha florecido de nuevo. Dos transformaciones cara a cara. El momento en que Gregor se pregunta si esa persona que tiene delante sigue siendo su padre es absolutamente elocuente e inolvidable.
"Así jamás se lo había imaginado, tal y como permanecía allí, ante él. Es cierto que en los últimos tiempos, con sus correrías, había olvidado preocuparse, como había hecho antes, de la situación en el resto de la casa, y tendría que haber estado dispuesto a encontrar bastantes cambios. Sin embargo, ¿era ése todavía su padre? ¿Era el mismo hombre que yacía cansado en la cama cuando, con anterioridad, Gregor llegaba de sus viajes de negocios? ¿Se trataba del mismo que le recibía por la noche, en bata y sentado en la butaca, incapaz de levantarse, elevando el brazo en señal de alegría? ¿Era el que en los raros paseos conjuntos de algunos domingos o fiestas caminaba lentamente entre Gregor y la madre, que ya de por sí caminaban con lentitud, embutido en su viejo abrigo, sirviéndose con precaución de su bastón como si fuera de una muleta y, cuando tenía algo que decir, parándose casi por completo y reuniendo a sus acompañantes a su alrededor? Ahora estaba bien derecho; vestido con un ceñido uniforme azul provisto de botones dorados, como los que llevan los ordenanzas de los institutos bancarios; sobre el cuello rígido de la chaqueta sobresalía su pronunciada doble papada; bajo las pobladas cejas brillaba la mirada de sus ojos negros, viva y atenta; el pelo canoso, antes desgreñado, estaba ahora peinado con una raya pulcra y de una rectitud minuciosa."


Temas de debate (para puesta en común):

1) El escritor Vladimir Nabokov ha dicho respecto a La metamorfosis: "Gregor se ha cargado sobre él mismo toda la injusticia y el egoísmo de los demás, negándose, de este modo, como persona, sin poder desarrollar su verdadera identidad, sin ser libre. En esta historia, los verdaderos insectos, los auténticos parásitos son el padre, la madre y la hermana. Gregor, como insecto repugnante, se transforma en lo que su familia le ha hecho sentirse." ¿Estas de acuerdo? Valóralo.

2) El personaje de Grete es, despúes del de Gregor, el más complejo. ¿Qué opinas de Grete y de su manera de actuar hasta el momento con respecto a su hermano?

Participa con tus comentarios y gana uno de los tres ejemplares de La metamorfosis editados por Astiberri. Más información aquí.

Imagen de entrada: ilustración de Luis Scafati para La metamorfosis (Libros del zorro rojo)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Lectura La metamorfosis, I




Gregor Samsa, un joven viajante de comercio que vive con sus padres y su hermana Grete, se despierta una mañana y descubre que se ha convertido en un insecto monstruoso que a duras penas puede levantarse de la cama. Su  familia se extraña por su tardanza en salir de la habitación y el apoderado de la empresa se acerca a su casa para averiguar por qué no ha ido al trabajo. Gregor no pierde la calma en ningún momento; se pregunta qué ha podido ocurrirle y trata de buscar una respuesta lógica. Incluso achaca esos cambios que padece a la dureza de su profesión. Sin embargo, la reacción casi histérica de la familia y del apoderado al verlo salir de la habitación le indica que ocurre algo anormal y extraño. El padre le obliga con el bastón a entrar en su habitación para encerrarlo.

Claves de lectura (para trabajo personal):

1. Fíjate en la equilibrada estructura en tres partes que presenta la obra, de semejante extensión, explícitamente delimitadas y que aparentemente se corresponderían  con el clásico proceso vital de nacimiento, vida y muerte: en la primera se da el descubrimiento de la transformación, la segunda parte gira en torno a la adaptación de Gregor a su nuevo estado, en la tercera se muestra la degradación y el fin del personaje. La estrecha relación existente entre las tres partes no es en absoluto casual (nada es casual en esta obra). Cada una evoluciona según un mismo esquema que podríamos resumir con tres palabras clave: estímulo-impulso-repulsión. Y las tres contienen un clímax al final. Identifica dónde se inicia el clímax de esta primera parte. ¿Qué situación es el detonante?

2. Sin duda, uno de los grandes logros de la obra es conseguir una absoluta identificación entre Gregor y el lector. Desde el principio, Kafka exige que el lector asuma la perspectiva de Gregor, no le da la posibilidad de distanciarse, de comprenderlo desde fuera. Conocemos la realidad a través de la mirada de Gregor, constatamos a la vez que él su transformación y sufrimos dentro de la piel del personaje su degradación. ¿Cómo logra esto Kafka? Usando un narrador omnisciente en tercera persona que enseguida adopta el punto de vista de Gregor, de modo que nos encontramos, además, con una restricción de campo o  punto de vista interno (tan típico del autor). Todo lo que dicen los padres y el apoderado cuando las puertas de la habitación están cerradas lo escuchamos desde dentro, con Gregor. Todo lo que vemos y oímos lo hacemos a través de los ojos y oídos de Gregor. Incluso, cuando éste no sabe con certeza lo que está ocurriendo, baraja posibilidades: "¿Por qué no iba la hermana a reunirse con los demás? Lo cierto es que acababa de levantarse de la cama y aún no había comenzado a vestirse. ¿Y por qué lloraba? Tal vez porque su hermano no se levantaba, no dejaba entrar al apoderado en su habitación, porque corría el riesgo de perder su empleo y el jefe, luego, perseguiría otra vez a los padres con sus viejas pretensiones." El autor se vale, además, del estilo indirecto libre o monólogo interior para transmitir los pensamientos del protagonista. Es un estilo empleado para narrar la intimidad (recuerdos, sentimientos, sensaciones, ideas) desde adentro y permite una aproximación a la conciencia del personaje. Sirva como ejemplo el fragmento antes citado. Estas técnicas narrativas contribuyen a crear la típica sensación de angustia o ahogo que provoca en el lector la literatura kafkiana. Piensa en lo diferente e indudablemente menos efectiva que hubiese sido la historia que se nos cuenta sin el empleo de estos procedimientos.

3. Observa que el aspecto exterior del insecto en sí no es lo más relevante en el relato, sino su estado anímico, no olvidemos que se trata de un ser lúcido, que piensa y recuerda, medio animal y medio humano. Kafka no tenía la menor intención de describir objetivamente a Gregor. Tenía muy claro que el efecto de horror de lo descrito vagamente es mucho mayor que el de lo concreto, así el miedo a la oscuridad puede ser mayor que el miedo a un monstruo que vemos ante nosotros. No sabemos con exactitud qué clase de insecto es Gregor (en el original, Kafka usa un término no demasiado específico, Ungeziefer, que puede traducirse como "bicho", "estiércol", palabra que años más tarde, curiosamente, utilizaron los nazis para imprecar contra los judíos). Bien es verdad que se describen sus patas, sus antenas, su caparazón y su vientre, pero aún así no podemos hacernos una imagen concreta de su aspecto. Algunos han especulado con que se trata de una cucaracha, otros de un escarabajo. Hemos de suponer que se trata de un insecto indeterminado con un tamaño de mamífero considerable, ya que es capaz de alcanzar erguido el pomo de la puerta y difícilmente su anchura le permite cruzar el marco de la puerta. Kafka elige un animal del orden más ínfimo de la naturaleza y uno de los más desagradables. ¿Crees que es deliberado? ¿Hubiese cambiado mucho la historia de haberse transformado en otro animal, por ejemplo, un perro o un cerdo?

4. El absurdo es otro de los grandes rasgos característicos de lo kafkiano. El diccionario define absurdo como "contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido." Esta primera parte de la obra es ya rica en situaciones y actuaciones absurdas. La primera que nos encontramos es la propia transformación de Gregor, para la que no existe una causa, como ocurre en los cuentos tradicionales. Ni un hada ni un mago le han convertido en animal. Ahí está, absurda e inexplicable (omo era la vida para Kafka), y así hemos de aceptarla. Mezclar lo asombroso y excepcional con lo cotidiano y, sobre todo, contar hechos insólitos con la lógica de la naturalidad es una de las grandes virtudes del escritor checo. Identifica tú mismo los hechos o comportamientos que te parecen absurdos o ilógicos en esta primera parte, hay muchos.

5. No pases por alto las alusiones al tiempo, tanto al cronológico (continuas referencias a la hora) como al climatológico (hace un día de niebla y lluvia). En las otras dos partes comprobaremos que no son detalles gratuitos (ya hemos dicho que no hay nada casual en este relato, rico en símbolos).

6. ¿Qué opinión le merece a Gregor su trabajo? El trabajo alienante de Gregor ha sido puesto de manifiesto por muchos lectores que intentan ver en esta obra una crítica a la explotadora y deshumanizada sociedad industrializada capitalista. Localiza este fragmento en el texto y valóralo.

7. Cuando le hablan detrás de la puerta ¿qué deducimos de las palabras y el tono de cada personaje? ¿Se deja ya entrever el carácter del padre, de la madre y de la hermana, y la relación que mantienen con Gregor? Reléelo y compruébalo.

8. En esta primera parte se alude a los cambios de voz del protagonista ¿logra hacerse entender cuando habla? La incomunicación es uno de los motivos centrales de este relato. ¿Crees que hubiese cambiado mucho la situación de Gregor de haber conservado la voz humana? 

9. ¿Le preocupa a Gregor la reacción de la familia cuando descubran su nuevo aspecto exterior? ¿Cómo interpretas este pensamiento de Gregor?: "Sentía curiosidad por saber lo que los demás, que tanto reclamaban su presencia, dirían al verle. Si quedaban aterrorizados, entonces Gregor ya no tenía ninguna responsabilidad más y podía permanecer tranquilo. Si lo tomaban todo con serenidad, entonces tampoco tenía ningún motivo para inquietarse y, si se daba prisa, podría estar en la estación a las ocho."

10. Gregor pasa por varias fases respecto a su transformación: una de negación y, posteriormente, otra de aceptación. ¿Qué ejemplos encuentras en el texto de ambas? 


El pasaje favorito de Otoño Kafka (¿Cuál es el tuyo?):

La llegada a la casa del apoderado no hace más que incrementar la angustia de Gregor y del propio lector. Tenemos ya aquí uno de los temas centrales de la narrativa kafkiana: el individuo impotente en manos de una instancia superior, anónima y poderosa. El tono de reproche con que el apoderado habla a Gregor es impropio de la situación, así como injusta la sospecha de que Gregor no haya acudido al trabajo por malversación de fondos. Esa desproporción entre la reacción de la instancia superior y el aparente delito del protagonista es también un motivo literario característico de la obra de Kafka.
"Señor Samsa -elevó la voz el apoderado-, ¿qué ocurre? Se atrinchera en su habitación, responde simplemente con sí y no, hace que sus padres se preocupen innecesariamente y, sea dicho sólo de paso, descuida sus deberes laborales de un modo inaudito. Hablo aquí en nombre de sus padres y de su jefe y le pido con toda la seriedad una explicación inmediata y clara. Estoy asombrado, asombrado. Creía conocerlo como a un hombre tranquilo, razonable, y ahora, de repente, parece como si quisiera hacer alarde de un humor extravagante. El jefe me indicó esta mañana el posible motivo de su falta -hacia referencia al cobro que hace poco se le confió-, pero casi estuve dispuesto a dar mi palabra de honor de que ese motivo no era cierto. Pero ahora le veo hacer alarde de esta obstinación y pierdo del todo cualquier deseo de interceder por usted. Y su posición no es la más sólida. Al principio quería decírselo a solas, pero como me está haciendo perder aquí el tiempo inútilmente, no sé por qué sus señores padres no tendrían que enterarse. En los últimos tiempos su rendimiento ha sido muy insatisfactorio: es cierto que no es precisamente la mejor temporada para hacer negocios, eso lo reconocemos, pero no existe la temporada en la que no se haga ningún negocio, señor Samsa, no puede haberla." (trad. de José Rafael Hernández Arias)

Temas de debate (para puesta en común):

1) Algunos lectores de La metamorfosis son de la opinión de que Gregor sufre una demencia que le hace creer que se ha transformado en un insecto, y que dicha transformación no se ha producido en realidad. ¿Qué opinas? ¿Hay indicios en el texto que apoyen esta hipótesis, o no se sostiene?

2) ¿Qué sabemos acerca de cómo era Gregor antes de su transformacion? Me refiero a su carácter, a cómo era como persona, a su relación con la familia, con su trabajo. Kafka es un maestro dosificando la información y nos deja adivinar ya algo al respecto en esta primera parte.¿Era una persona amargada? ¿Era una persona realizada, satisfecha consigo misma?

3) ¿Qué te parece la forma de reaccionar de Gregor ante su transformación? ¿Es lógica, comprensible?  Intenta imaginar que una mañana te despiertas convertido en un bicho monstruoso con patitas en constante agitación, ¿cómo reaccionarías tú? ¿Pedirías ayuda, al contrario que lo que hace Gregor? ¿Intentarías valerte por tí mismo?

Participa con tus comentarios y gana uno de los tres ejemplares de La metamorfosis editados por Astiberri. Más información aquí.

Imagen de entrada: ilustración de Luis Scafati para La metamorfosis (Libros del zorro rojo)

lunes, 4 de noviembre de 2013

Comienza la lectura de La metamorfosis

Kafka no quiso que el insecto apareciese dibujado.
La metamorfosis o La transformación es quizá la obra más sorprendente de la producción de Kafka. Fue escrita a finales de 1912 y publicada en octubre de 1915. Narra la historia de Gregor Samsa, un viajante que vive en el hogar familiar, al que mantiene con su salario, quien un día despierta convertido en un gigantesco insecto. Pero su cambio es sólo físico, pues su mente permanece intacta. El núcleo de la narración gira en torno a cómo la relación con su familia se deteriora y cómo, en vez de caer en la autocondescendencia, trata de mejorar su terrible situación. 

La historia cuenta realmente muy poco. Sin embargo, bajo la descripción de la crisis que los personajes afrontan, hay todo un mundo de significados. Es así como, aplicándole los más diversos métodos de análisis literario, y partiendo desde distintos puntos de vista —filosófico, literario, psicoanalítico, religioso, sociológico, político— se ha originado en torno a esta obra una auténtica avalancha de posibles interpretaciones, ante la cual el lector se encuentra desconcertado.

Quien se enfrente por primera vez a la obra debería obviar todas estas interpretaciones y encarar el texto sin prejuicios ni visiones premeditadas que lo único que logran es distorsionar la propia experiencia de lectura. Enfrentarse al texto y únicamente al texto, sin añadidos, es la única forma de disfrutar plenamente de la riqueza y potente simbolismo de esta historia. Lo dijo Albert Camus, con la claridad y lucidez que siempre tuvo:
"Todo el arte de Kafka consiste en obligar al lector a releer. Sus desenlaces, o la ausencia de desenlaces, sugieren explicaciones, pero que no se revelan claramente y que exigen, para que parezcan fundadas, una nueva lectura del relato desde otro ángulo. A veces hay una doble posibilidad de interpretación, de donde surge la necesidad de dos lecturas. Eso es lo que buscaba el autor. Pero sería un error querer interpretar todo detalladamente en Kafka. Un símbolo está siempre en lo general, y, por precisa que sea su traducción, un artista no puede restituirle sino el movimiento: no hay traducción literal. Por lo demás, nada es más difícil de entender que una obra simbólica. Un símbolo supera siempre a quien lo emplea y le hace decir en realidad más de lo que cree expresar. A este respecto, el medio más seguro de captarlo consiste en no provocarlo, en leer la obra con un espíritu no prevenido y en no buscar sus corrientes secretas. En cuanto a Kafka en particular, está bien consentir en su juego, y acercarse al drama por la apariencia y a la novela por la forma." (A. Camus. La esperanza y lo absurdo en la obra de Kafka)
Acercarse al drama por la apariencia y a la novela por la forma. Justamente eso es lo que vamos a hacer en esta lectura compartida: basarnos únicamente en el texto que dejó escrito Kafka y dejar al lector que entre libremente en el juego que le propone su autor, porque, además, La metamorfosis no admite que nadie cierre el significado de la parábola que contiene. Lo ha dicho muy bien F. Karl:
"Es la más asombrosa exposición que escritor alguno haya hecho en tan poco espacio, y es doblemente apremiante porque rechaza toda interpretación. Uno puede verla como simple 'posibilidad' o 'potencialidad'. Incluso, todo esfuerzo por vincular la novela con la vida de Kafka encuentra serias discrepancias. Las mayores satisfacciones llegan cuando se deja hacer a la novela, sin entrometerse." (F. Karl. Franz Kafka: representative man)
Independientemente de lo que nos sugiera y de la interpretación que le queramos atribuir, La metamorfosis es una maravillosa pieza literaria. A la vez terrorífica y patética, realista y absurda. Es una historia engañosamente simple que deja una profunda marca en nuestra mente.

"Al despertar Gregor Samsa una mañana de un sueño intranquilo, se encontró en la cama convertido en un monstruoso insecto." Así arranca La metamorfosis, una de las obras capitales —mal que le pese a Eduardo Mendoza— de la literatura universal.

Comenzamos la lectura de La metamorfosis en este Otoño Kafka. Participa y gana uno de los tres ejemplares de la obra editados por Astiberri. Más información aquí.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Sorteo 1 Otoño Kafka


Ya hay flamantes ganadores de este primer sorteo de Otoño Kafka. Se llevarán uno de estos valiosos ejemplares de La metamorfosis (por cortesía de Libros del Zorro Rojo). Enhorabuena a los premiados (los demás valientes participantes que no se desanimen, que después de la lectura habrá otro sorteo, recordad).

Los ganadores: aquí.