viernes, 24 de enero de 2014

Caigan, déjense caer


Quizá no lo han visto y no se han enterado. O quizá lo han visto y han preferido mirar para otro sitio, disimuladamente, con un desabrido mohín en la boca, como si fuese algo que no tiene -ni quieren que tenga- que ver con ustedes. De ese modo -se dicen, se mienten a sí mismos-, su conciencia queda liberada, queda exenta del fatigoso e ingrato trabajo de tener que desaflojar el deseo, aquietar el ansia, minimizar el impulso súbito. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Sea como fuere, yo estoy aquí -recuerden- para no dejar pasar lo que es necesario saber, lo que debe saberse, lo que -a su pesar y en el fondo- exigen saber. Y saben -ya lo dijo Wilde- que el mejor modo de vencer una tentación es caer en ella. 

Por eso, déjense caer,
caigan,
disfruten cayendo...

6 comentarios:

  1. Menudo c... es el señor Barbusse. ¡¡No me había enterado!!

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  2. Alba, me trae a mal traer. Mi economía no aguanta sus estupendas ediciones.
    Un saludo.

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  3. Si todas las caidas terminan en Alba tendremos que tropezar más a menudo.

    Gracias y un saludo

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  4. ¡Lo he visto, lo he visto! Y he caído. Totalmente rendida.

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  5. He caído tantas veces en Alba, tan satisfactoriamente, que ya es un deporte y un placer. Gracias por el blog. Enhorabuena.

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  6. Pues seguro que en esta me dejo caer, pero totalmente. Un saludo.

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