viernes, 4 de julio de 2014

El tiempo que crece a nuestras espaldas
("Nostalgia" de Mircea Cartarescu)



Mircea Cartarescu es un escritor rumano contemporáneo, candidato al Nobel desde hace tiempo (no hay ni un solo Nobel en su lengua) y cuya obra está siendo editada en España por Impedimenta.

Cartarescu ha entrado en mi biblioteca con Nostalgia, una colección de tres relatos y dos nouvelles auténticamente excepcionales: "El ruletista", "El Mendébil", "Los gemelos" (para mí la más redonda, una pieza de ingeniería literaria), "REM" y "El arquitecto". Extrañas y complejas, como extraños y complejos son nuestros mundos interiores, entrar en las historias de Cartarescu no resulta difícil, lo difícil es lograr salir de ellas. Y es que se hace casi imposible olvidar lo que hemos leído por muy alejados que nos encontremos del misterio último que encierra lo que se nos ha contado.

Pero ¿sobre qué escribe Cartarescu? Pues yo diría que sobre la infancia. Sí, principalmente sobre la infancia. O más bien -precisaría- sobre lo que creemos que fue nuestra infancia. Sobre los recuerdos, auténticos e imaginados (a veces indistinguibles). Sobre las calles y espacios y colores de la ciudad de Bucarest. Sobre nuestros sueños (en su múltiple acepción lexicográfica). Sobre el amor y el desamor. Sobre nosotros, sobre ustedes, sobre mí. Sobre la soledad -marca de la casa-, solitaria y en compañía. Cartarescu escribe -y cómo- sobre el eterno vértigo de vivir, sobre aquello que el también rumano Émil Cioran llamaba "el inconveniente de haber nacido". Sobre la pérdida, el continuo cambio ("El sendero es largo, la hierba es verde. Lo que hemos amado ya no se tiene"), el tiempo que crece a nuestras espaldas.

Mircea Cartarescu en su estudio

Sí, sobre todo ello escribe Cartarescu. En principio, nada original, ya ven. (De todo eso es de lo que viene hablando desde siempre la gran literatura, ¿no?: de la necesidad de explicarse el mundo, o mejor dicho, de explicarse a uno mismo en el mundo. Tarea inacabable e inútil, bien es cierto, pero a la que nunca renunciaremos.) Y, sin embargo, Cartarescu es original -qué dificil serlo a estas alturas-, y lo es porque su originalidad no reside en la trama, el hilo o el argumento de sus historias (que darían para hablar largo rato), sino en la forma de contar lo que cuenta. Es su pulso y su tensión lo que convierte a Cartarescu en un escritor fascinante, su arrebatadora prosa, su hábil juego de espejos e identidades, su natural manejo de lo pertubador (sí, esto lo define mucho) y de lo onírico (esto también), su creencia en que la ficción es algo tan real, o más, que la realidad, su estilo enérgico, hipnótico, subyugante.

"Uno no se convierte en escritor, lo eres o no lo eres", ha dicho el autor en una entrevista. No cabe duda de que él lo es. Un escritor honesto y exigente, con una portentosa imaginación y una gran personalidad. Es de esto precisamente de lo que está tan falto hoy la literatura.

"Por lo demás" -dice la protagonista de "REM", incluido en Nostalgia- "has observado, creo yo, que mientras los hombres siguen siendo más o menos niños, las mujeres buscan esconder su infancia como si les hubiera sucedido algo vergonzoso, algo maléfico."

Cartarescu ha entrado en mi biblioteca y en mi vida y lo ha hecho para quedarse.

3 comentarios:

  1. Yo espero que entre pronto en mi biblioteca, también con "Nostalgia". Me ha gustado mucho el comentario que has hecho.

    Un saludo.

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  2. Me persigue últimamente el rastro de este autor. Un texto como el tuyo me convence definitivamente de que hay que leerlo.

    Un saludo.

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  3. Adjudicado. Este autor me atraía desde hace tiempo y, como siempre, me faltaba el empujón. Saludos veraniegos.

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