jueves, 2 de junio de 2016

Animus quod perdidit optat

 Biblioteca de clásicos para uso de modernos, editada por Gredos

De vez en cuando me preguntan algunos raros inquietos, como yo, personas anómalas, sin duda, ya sea por condición o vocación, qué libro les recomendaría como introducción a la lectura o simplemente como puerta de acceso al conocimiento de los autores clásicos griegos y latinos. Yo siempre les digo éste de arriba, el de Villena, porque, aunque es erudito, lo es en su justa medida y, aunque es divulgativo, lo es sin ceder terreno a lo insustancial.

No es un diccionario al uso, sino una colección ordenada y muy personal de notas e impresiones de lectura. Y aunque hay docenas de libros que servirían a tal propósito, esta Biblioteca de clásicos para uso de modernos destaca porque está escrita muy ágilmente y desde una perspectiva plenamente contemporánea. También porque el lector percibe la pasión que su autor siente por aquello que nos cuenta (algo que cada vez es más inusual encontrar en un libro). Villena habla de Esquilo y de Catulo, de Homero y de Virgilio, de Plinio y de Aristófanes. Y de muchos más: épicos, dramaturgos, historiadores, filósofos, biógrafos, prosistas... Los más importantes están aquí, salvo alguna llamativa ausencia; Eurípides, por ejemplo.

Sin los griegos y los romanos antiguos seríamos muy otra cosa de lo que somos. Más pobres, sin duda. Más borregos, si cabe. Más sumisos, seguro. Comenta Erasmo en su Apotegmas de sabiduría antigua que "preguntaron en cierta ocasión al cirenaico Aristipo qué provecho sacaba del estudio de la filosofía. A lo que contestó: "El provecho es que puedo hablar libremente con quien se me antojare". Y esto dijo -continúa Erasmo- porque ni temía a los poderosos ni menospreciaba a los bajos, porque tenía su corazón libre de esperanza y de temor, a ninguno se sujetaba, ninguna cosa consentía salvo lo que a él le parecía bien." Quienes conocen algo la herencia literaria de nuestros antepasados grecolatinos saben bien de lo que hablaba Aristipo.


Ahora que las humanidades se han retirado de las aulas y que el hombre ha perdido definitivamente sus referencias (si alguna vez las tuvo), y que todo es inquietante y decadente y caótico en el panorama terrícola, aún nos queda la oportunidad de echar la vista atrás y conocer (enamorarnos, tal vez) de unos textos que nos tratan de tú a tú, que nos pulsan, nos alivian y nos comprenden. Porque aquellos fuimos nosotros. Somos nosotros. Porque contienen la llave.

Ya lo dijo Petronio: "Animus quod perdidit optat". El espíritu desea lo que ha perdido.

5 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por la recomendación. Me interesa. ¿De cuándo es? ¿Sabes si está disponible en librerías? Atentamente. Magnus

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    1. Es del 2008, y seguro que lo encuentras en las buenas librerías.

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  2. Pues tomo nota. Muchas gracias por la recomendación.

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  3. En los últimos días accedí a "Las nubes y desolación de la quimera" de Villena y eleva a Luis Cernuda a las ídem. Por otro lado no le va a la zaga "Lúcidos bordes de abismo" soberbia pornobiografía de Leopoldo María.

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  4. Buena recomendación. Lo buscaré. No entiendo la ausencia de Eurípides.

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