martes, 7 de junio de 2016

Compañeros de viaje

Un complemento magnífico a la lectura del Quijote

Es precavido y prolijo Marías a la hora de hablar de la pertinencia de la publicación de este volumen. Al fin y al cabo son apuntes, notas preparatorias de un curso sobre el Quijote que impartió en el Wellesley College (Massachusetts) cuando contaba treinta y tres años. Dice Marías que duda mucho que estos textos, apuntes o notas merezcan la publicación, pero que si algún año puede ser benévolo con cuantas aportaciones haya a la figura y la obra de Cervantes, a buen seguro es este del cuarto centenario de su muerte. Y remacha: «Mi intención al publicarlo es no regatearle a Cervantes un solo homenaje, por muy azaroso y pobre que sea este. Y cabe la posibilidad de que algunos lectores o estudiantes españoles de hoy se animen a leer o releer el Quijote en la compañía de aquel semijoven de treinta y tres años».

Vale. Me queda claro, Javier. Y me queda claro porque es de suponer que hay apuntes de algunos que tienen mucha más sustancia e interés que los engrudos voluminosos y planos, como una tabla de planchar, que algunos otros dan a la imprenta, y que luego promocionan sin que se les suba una pizca de color a la cara.

Los apuntes son eso, apuntes. Que nadie espere, pues, encontrar en estos textos un excesivo cuidado o voluntad de estilo alguna. Recorren el Quijote casi capítulo a capítulo, aunque en algunos el autor se extiende mucho, y en otros poco o nada, según preferencias o intereses. Pero lo que sí es siempre constante es la inteligencia en la observación, lo oportuno de la nota, la coherencia de la lectura que su autor hace a lo largo de la obra. 

Para hacernos una idea, cuando la aventura del vizcaíno, Marías escribe: «Notar el tipo de narración simultánea, casi cinematográfica, empleada en 80-81, en que, mientras a Sancho Panza lo apalean y cocean los mozos, Don Quijote está ya hablando con la señora del carruaje. Este recurso va a llevarse a un punto aún más asombroso cuando Cervantes interrumpe la narración de la batalla con el vizcaíno y, de pronto, de manera aparentemente improvisada, nos habla de un primer y un segundo autor de la obra. ¿Quién es el primer autor, que se disculpa que "no halló más escrito" (83)? El segundo parece el propio Cervantes, quien "no se desespera de hallar el fin de esta apacible historia" (83)».

Manuscrito, con el plan del curso, reproducido en el volumen

O este otro: «A lo largo de la lectura del libro veremos de qué modo trata Cervantes la caballería andante en los libros de caballerías, y creo que estaréis de acuerdo conmigo en que lo que más destaca es un apasionamiento por ellos. Difícilmente puede creerse que Cervantes detestara en verdad los libros de caballerías. Se percibe en todo momento el regocijo que le produce la narración de aventuras caballerescas, eso sí, ridiculizadas y deformadas hasta la saciedad. Pero observad también que casi todos los personajes, incluso los que condenan dichos libros, los conocen bien. Muchos reconocen haberlos gozado, y hasta en el escrutinio y quema, el cura, que se aparece como su mayor enemigo, demuestra tener opinión -y por tanto conocerlos- sobre la mayoría de los títulos que le son sometidos a juicio».

O bien: «¿Cómo es la locura de Don Quijote?  Hay un elemento que debe analizarse y tenerse en cuenta y siempre bien presente en este arranque de demencia: Don Quijote decide hacerse caballero andante (30, "y fue que le pareció convenible y necesario", dice el texto). Es decir, no se trata de que se lo crea sin más ni más, como algo que le viene desde fuera, hasta cierto punto por algún poder ajeno a su voluntad, o como algo irremediable, sino que entre su entusiasmo febril por los libros de caballerías, y su primera salida, cambio de nombre, búsqueda de armas y armadura, bautizo o confirmación de Rocinante, hay una decisión consciente, o al menos no del todo insconsciente. Quizá Don Quijote quiere ser otro del que es (58, "yo sé quién soy"), no es simplemente que deje de ser el que es. ¿Antecedente de Jekyll y Hyde? No exactamente, porque aquí apenas si existe Jekyll, y no se alternan».

O simplemente: «77, Don Quijote ríe por primera vez» .

Magnífico compañero de viaje, Javier Marías, para adentrarnos en Cervantes. Y magnífico complemento, estos apuntes suyos, para los lectores, presentes y futuros, del Quijote.

2 comentarios:

  1. Me lo obsequio seguro. Gracias.

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  2. Interesante entrada. No ´se si este comentario lograré que suba. En otra ocasión lo hice como ánonima. Me hice un perfil pero ahora no sé como activarlo.
    Cervantes no se reía de las novelas de caballería, pero él si escribió El Quijote con bastante ironía sobre muchos temas de gran relevancia que en él trató,de otra forma no los hubiera podido tratar. Don javier Marías siempre despierta interés.
    Saludos.

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