martes, 23 de agosto de 2016

Hasta Moccia escribe mejor
("Cero K", de Don DeLillo)


Otra decepción, una más, con la lectura de un autor contemporáneo y que, además, es considerado uno de los mejores exponentes del posmodernismo literario (sic). Para este batiburrillo, Don DeLillo, mejor era haberse quedado quieto, contemplando las blandas nubes de Manhattan, o viendo cómo pican miguitas de pan las aturdidas palomas de Washington Square. A priori me interesaba su argumento, su planteamiento. También las posibles densidades literarias, las ráfagas de discernimiento que un escritor de nuestros días, y desde nuestra óptica, pudiera aportar sobre el tema de la muerte (y, de rebote, sobre la vida), y todo ello a través de un medio tan dúctil y tan poderosamente íntimo como es una novela (recordemos aquello de "la novela como método de conocimiento" de Unamuno). Pero no, aquí el conocimiento, por no hablar del entretenimiento, ni ha venido ni se le espera. Cero K es un magnífico ejemplo de esa clase de literatura basura que se presenta disfrazada de supuesto prestigio o altura intelectual, y que suele ser tan cara y aplaudida por progres y demás complacientes culturetas. La peor, a mi juicio. Hasta Moccia escribe mejor.

13 comentarios:

  1. Lo tenia pendiente este libro. Gracias por aconsejar.!!! En estas vacaciones me he leído dos libros que me han gustado mucho y si me lo permites te lo recomiendo: El libro de los Baltimore de Jöel Dicker y La Sal de la Tierra de Daniel Wolf.

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    1. Los tendré en cuenta, porque, aunque las bellacas lenguas digan que tengo alergia a los bestseller, es una "mentira autorizada de los tiempos".

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  2. Pues vaya. DeLillo no es santo de mi devoción, y leyendo tu opinión si tenía algún interés en la novela, creo que va camino de desaparecer. Ruido de fondo tengo entendido que es una obra maestra. De esta novela también había leído maravillas. Este parrafo me encanta.

    Cero K es un magnífico ejemplo de esa clase de literatura basura que se presenta disfrazada de supuesto prestigio o altura intelectual, y que suele ser tan cara y aplaudida por progres y demás complacientes culturetas. La peor, a mi juicio. Hasta Moccia escribe mejor.

    Cada día es más habitual que nos quieran vender gato por libro.
    Saludos

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    1. Es solo mi opinión, cuidado, que no es necesariamente transferible ni compartible.

      En cuanto a "Ruido de fondo", demasiado turbulento para mí, demasiados acontecimientos sobrevenidos y, sobre todo, demasiada familia desestructurada por ahí.

      En todos los libros americanos de al menos ochenta años hacia atrás, si no más, hay una familia desestructurada, fíjese. Parece ser el tema clave de la literatura americana contemporánea, tema sobre el que, todo sea dicho, no tengo el más mínimo interés.

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  3. Sr Barbusse, con mis respetos : ¿por qué se mete ud donde no le llaman ? ¿A santo de qué Don de Lillo, si lo nuestro es Don Quijote ?......Déjese ud de experimentos y no se nos disperse. Vaya ud a lo suyo, a lo nuestro, a lo que nadie lee, a lo bueno.

    Saludos ;)

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  4. ¡Me encanta el Sr. Barbusse cuando se le ENCANTA la lengua!

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    1. No suelo hablar de lo que no me gusta (¿para qué?), pero es que hay veces que es para ponerse como Malambruno oyendo ciertas complacencias injustificadas y ciertos silencios inmerecidos.

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    2. Hasta la portada de esa edición resulta algo así como insulsa, falta de encanto en este blog. Es como si desentonara en su blog Barbusse. Todos los libros que aquí se reseñan tienen una edición exquisita, cuidada, y llena de magia. Son ediciones que apenas usted señalarlas te dan ganas de tenerlas, te atrapan nada más verlas. Y esa no, demasiado "progre". Al menos para mi gusto.

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  5. Los libros son como los restaurantes: su peor pecado es ser pretenciosos.

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  6. Mi experiencia con DeLillo también es bastante mala. Y eso que leí la que se suponía una de sus mayores obras maestras (porque tiene varias, claro): "Ruido de fondo". Quedé totalmente fuera de la novela. Luego leí "Submundo" y, tras un gran arranque, la cosa se fue poniendo cada vez peor.
    Sin embargo con Pynchon sí he disfrutado, y eso que es otro postmodernista, ay...
    Ahora estoy con Marilynne Robinson ("En casa") y, como en "Gilead", la cosa va muy, pero que muy bien.

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