martes, 5 de septiembre de 2017

La sombra de Penélope es alargada


«Cada corazón palpitante es un secreto para el corazón más próximo, el que dormita y late a su lado». Esta es una cita de Dickens que Marías incluye en su nueva novela y que, de algún modo, es el lema de la misma. Y a mí me parece que no solo es el lema de esta Berta Isla, sino de toda -o de casi toda- la producción novelística del escritor. Es un tema medular, omnipresente en su narrativa: la imposibilidad de conocernos, por muy próximos que estemos unos de otros.

Cada nueva novela de Javier Marías es de obligada y puntual referencia en este blog. Así que cumplo con mi obligación si les dejo constancia de que hoy se produce el desembarco en librerías del nuevo libro del autor madrileño, que es, según él mismo ha dicho, la historia de una espera, como la del mito de Penélope. La sombra de los mitos es siempre más alargada de lo que creemos.

Espionaje, necesidad de amor, psicología del alma y la maravillosa prosa de Marías dan sustancia, potencia, a la sombra. 

Nota: Ayer apareció también la nueva novela de Paul Auster, 4 3 2 1, cerca de mil páginas. Me va a perdonar el señor Auster, pero yo ya no estoy para esos trotes. Les confieso que las únicas novelas de mil páginas seguidas que hoy por hoy leería (o releería, estaría por ver) son las de Dostoievski, Dickens o Cervantes. Pocos más. Se lo juro.

4 comentarios:

  1. Qué buena buena pinta tiene. Gracias por el aviso.

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  2. También es noticia Marías estos días por comparar en twitter a las actuales feministas con las antiguas monjas jejeje

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    1. Estilísticamente, la comparación es brillante. Y no estilísticamente, también.

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  3. El comentario fue en una entrevista a raíz de la publicación de su libro, no en twitter. Fue en twitter donde después lo pusieron verde, para variar.

    El fragmento de entrevista es este:

    Entre los temas que trata Marías está la intolerancia. El escritor asegura que en los últimos años ha notado un aumento de la intolerancia por parte de lo que considera las monjas de toda la vida, aunque bajo otro disfraz. Se refiere a las feministas.

    Haciendo referencia a que ya no habrá besos en las carreras ciclistas y que las jugadoras de golf estadounidenses ya no llevarán faldas cortas, Marías opina que “las feministas han luchado durante años por vestir como les daba la gana. Y las sufragistas querían descubrir el tobillo. Y ahora resulta que, por otros motivos, no puede usted llevar minifalda”.

    Lo triste de todo esto es que se dé más relevancia a ese comentario que a la publicación de su nueva obra, pero en fin.

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