viernes, 8 de diciembre de 2017

Clásicos para regalar esta Navidad, 2
(«Decamerón», de Giovanni Boccaccio)



Cuando Giovanni Boccaccio empezó a escribir el Decamerón, Europa acababa de ser devastada por la peste negra de 1348. El panorama general del triunfo de la muerte predomina en la introducción de su obra maestra, considerada como el hito inaugural de la prosa de ficción en Occidente. Así, el libro de las "diez jornadas" o "cien historias" nace de un impulso doble: manifestar el duelo por los muertos (durante la peste, el escritor perdió a su padre, a su madrastra y a muchos amigos) y celebrar la vida que continúa y se renueva. 

Siete jóvenes damas y tres caballeros se encuentran por casualidad en la iglesia florentina de Santa María Novella. Las mujeres permanecen allí en busca de abrigo y protección divina, hasta que una de ellas propone a las amigas una fuga desde Florencia a las colinas circundantes, aún a salvo de la peste. Todas están de acuerdo, pero ¿cómo va a trasladarse un grupo de mujeres hasta allí, sin la compañía de caballeros que las defiendan en caso de ataque? Y es entonces cuando aparecen los tres jóvenes nobles, que enseguida aceptan la invitación. Así, los diez, acompañados de siete criados, parten hacia una villa señorial apartada de la ciudad y, allí, en medio del infierno sombrío de una Florencia enferma, se abre entonces un claro, el locus amenus que hará posible  que se olviden de la muerte durante algunos días. Entre las normas que se imponen en su retiro, y la principal, está la de que, después de la siesta de la tarde, se reunirán cerca de una fuente, bajo la sombra de los árboles, para contar historias hasta la hora de la cena. En total se llegarán a contar hasta cien historias, que son las que componen el Decamerón. 

De esas cien historias (o cien novelas, llámese como se quiera), que tienen por tema común el amor y el ingenio humanos, la editorial Libros del Zorro Rojo ha reunido en esta preciosa edición diez de ellas. Arropado por unas delicadas ilustraciones de Alex Cerveny, la traducción, ya clásica, de Esther Benítez y una breve pero magnífica introducción de Mauricio Santana Dias, este libro es una pequeña joya a incorporar a cualquier biblioteca que se precie. 

2 comentarios:

  1. Precisamente unos amigos me regalaron este libro la semana pasada y aún no lo he leído, lo dejaré para leerlo tranquilamente estos días festivos navideños. Las ilustraciones son bien bonitas y con libros como este creo que lo digital no tiene nada que hacer, porque el placer estético que depara tener en las manos un libro como este, tan bien editado, es mucho.

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    1. Así es, Francisco. No se puede mejorar algo que los siglos han demostrado que es inmejorable.

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