jueves, 16 de febrero de 2017

Comienza la lectura de La colmena

Madrid, Gran Vía, años 40

Mientras ustedes terminan de hacer comentarios y completar la guía de lectura de Pabellón de reposo, continuamos en este segundo bloque de Otoño Cela con la que es, sin duda, una obra maestra de la literatura española: La colmena (1951).

El lector dispone en el mercado de muchas y variadas ediciones (Alianza, Cátedra, RAE, Austral, etc.). Les aconsejo, como siempre, que dejen para después de la lectura de la obra las introducciones y estudios preliminares que pueda incluir la edición que manejan. De esa manera se accede a la novela de una manera más directa, sin ideas ni interpretaciones preconcebidas.

Debido a la particular composición de La colmena, en base a secuencias narrativas, es muy importante que, para realizar con comodidad y agilidad la actividades posteriores a la lectura, tengan ustedes identificadas con precisión las distintas secuencias de la novela. Por eso, es muy aconsejable que, conforme vayan leyendo, anoten en sus ejemplares, a lápiz, el número que corresponde a cada secuencia. Cela dispuso tipográficamente las secuencias separadas unas de otras por varias líneas en blanco, y es así como deberían aparecer en cualquier edición de la novela, pero no siempre sucede. Para que no tengan dudas a la hora de marcar las secuencias, les he elaborado este índice, donde aparece cada secuencia identificada por su número y por las primeras palabras que la introducen.

Asímismo, aquí les dejo un índice de los principales personajes que aparecen en la novela, con indicación de las secuencias en que intervienen, por si en un momento determinado quieren ubicar un determinado personaje o su relación con otros. (Puede haber en este índice algún error de indicación de secuencia en algunos personajes, pero es algo puntual y no reviste importancia. Aun así, quería avisarles. Reclámenle a la editorial Vicens Vives, de cuya edición está tomado).

Las actividades para después de la lectura se publicarán el 9 de marzo, y los participantes tendrán como fecha límite para realizarlas y entregarlas hasta el 18 de marzo.

Como en el caso anterior, les recomiendo dejarse llevar por la lectura sin tener demasiado en mente las actividades que han de realizar después. No se dejen influenciar por este hecho. Simplemente disfruten del libro, tiempo habrá de volver a él, y estudiar y comentar debidamente sus aspectos más relevantes. 

Los interesados en participar, y entrar en el sorteo de una muy bonita primera edición de Pabellón de resposo (Madrid, Afrodisio Aguado, 1944), con ilustraciones de Suárez del Árbol, tienen toda la información aquí.

¡Buena lectura!

lunes, 13 de febrero de 2017

Lectura guiada de Pabellón de reposo

«El tiempo se ha parado definitivamente sobre nosotros...»

En agosto de 1943, el diario El Español publicaba las últimas entregas de Pabellón de reposo, segunda novela de Camilo José Cela nacida a la sombra de las grandes expectativas creadas por La familia de Pascual Duarte, de un año antes, circunstancia que, a pese a su grandísima calidad literaria, ensombreció su recepción. César González Ruano, con su habitual perspicacia, apuntaba a los pocos días de su publicación: "Yo no creo que Pabellón de reposo sea inferior al tan llevado y traído Pascual; pero el tópico de café y la intencionada cicatería profesional, que, aún sin regatearle hoy, una consideración innegable, hizo con su primera novela un derroche desascostumbrado, insiste, con cierto sadismo, en que lo bueno de Cela es su primer libro. Muchas veces he pensado que si este hombre escribiera el Quijote se seguiría diciendo que donde esté aquel Pascual Duarte, ni hablar."

Concebida a partir de dos estancias del propio autor en sendos sanatorios antituberculosos (en 1931 y 1942), la segunda novela de Camilo José Cela es, según él mismo escribió, "el inmediato producto de una amarga y aleccionadora experiencia personal", producto que, sin embargo, tiene más de ficción que de autobiografía. 

Pabellón de de reposo narra la vida de un grupo de hombres y mujeres en un sanatorio para tuberculosos. Unos y otros, echados en sus chaise-longues, languidecen atentos a cuanto pasa a su alrededor —el trajín de las enfermeras y de las criadas, el vuelo de los pájaros, el estado de los demás enfermos, las ensoñaciones de la señorita de la habitación 37, las atenciones del señor de la 52, la palidez del muchacho de la 14, las afectadas declaraciones del 11....—. Una misma corriente los une a todos, una misma preocupación los esclaviza. Las relaciones y los afectos, pero también las susceptibilidades y las obsesiones se consolidan más y más a medida que la enfermedad avanza y la novela transcurre. Aunque todos se saben actores de la misma tragedia, el mundo interior que llevan dentro si, las cosas que dejaron para venir al pabellón, los separan y aíslan. Camilo José Cela se recrea en esbozarnos sus vidas pasadas en contraste con la obligada inercia presente. Con experta maestría ensambla los pormenores de cada personaje, adelgazando en el transcurso de la novela los hilos de su existencia y separándola de lo contingente. Conforme se acercan a sus últimos instantes, todos ellos se hacen más simples, más naturales, más sencillos, en una palabra, más humanos.

Serena y sabia, hermosa y terrible, Pabellón de reposo es una ignorada joya literaria que nos habla de la importancia de sabernos vivos.


ACTIVIDADES

A) Contesta a las preguntas que se proponen en esta guía de lectura y envía tus respuestas a elinfiernodebarbusse@gmail.com.

B) Comparte tu opinión, en la zona de comentarios, acerca de alguna o todas de las siguientes cuestiones de debate:

1. "Mi novela, lejos de producir un efecto deprimente, pudiera —de saberse leer con agudeza— hacer vibrar las cuerdas optimistas del lector". Son palabras de Camilo José Cela, incluidas en Pabellón de reposo. ¿Estás de acuerdo con ellas? ¿De qué manera crees que esta novela puede llamar al optimismo?
2. La novela, rebosante de vitalismo (ya desde el espléndido preámbulo, con la alusión a las palabras de un tal Claudius van Vlardingenhohen), es toda una advertencia sobre el privilegio que supone estar vivo y sano, y sobre el hecho de que solo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos. "La proximidad al fin me da una lucidez que nunca tuve", dice en un momento de la novela el paciente 11, una frase que entronca con esta otra del filósofo Emil Cioran: "El ser humano es lúcido únicamente cuando está enfermo o cuando se enamora, solo entonces ve de verdad, solo entonces comprende". ¿Estás de acuerdo? ¿Es tan digno de compasión el hombre que le es imprescindible perder algo para valorarlo? ¿No hay remedio?
3. Indica algún pasaje, párrafo o frase que te haya gustado especialmente o movido a la reflexión.

La fecha tope tanto para la entrega de la guía como para la realización de comentarios es el martes día 28 de febrero.


MATERIALES DE APOYO

Se ofrecen aquí, para el lector interesado, dos estudios introductorios a la novela, los cuales, no siendo en absoluto necesarios para hacer las actividades, sí son recomendables como documentos de lectura y reflexión previa a la realización de las mismas.

Ana Mª Platas. Pabellón de reposo (en Camilo José Cela, Síntesis, 2004) 
John W. Kronik. Pabellón de reposo: la inquietud narrativa de Camilo José Cela, 1983

Un tercer texto, de mayor extensión, se ofrece aquí para aquellos lectores que deseen profundizar en la novela a través de un estudio más pormenorizado y analítico:

Paul Ilie. Pabellón de reposo (en La novelística de C. J. Cela, 3ª ed., Gredos, 1978)
 
¡Participa y podrás llevarte una preciosa primera edición de la novela (Madrid, Afrodisio Aguado, 1944), con ilustraciones de Suárez del Árbol. Toda la información aquí!

jueves, 9 de febrero de 2017

Un nuevo Maupassant



Siempre un avistamiento de Alba es para ser tenido en cuenta, pero si el avistamiento es de un Maupassant, entonces la consecuencia inmediata es el señalamiento. ¿Por qué? Pues porque Maupassant es magnífico. Lo dijo muy clarito Joseph Conrad: «este maestro del mot juste, nunca ha sido un mero tratante de palabras. Sus mercancías no han sido cuentas de vidrio sino pulidas gemas: quizá no las más raras y preciosas, pero sí con las mejores aguas de su género». 

La mercancía, la gema, en cuestión, que ahora nos ocupa es Pierre y Jean, todo un clásico de la literatura francesa que se presenta con estas pintas en la nueva edición de Alba, y de cuya traducción son responsables María Teresa Gallego y Amaya García Gallego. 

El viejo Roland, joyero jubilado, se retira junto a su esposa a Le Havre para entregarse a su pasión por el mar y los barcos. Hasta allí acuden sus hijos, Pierre y Jean, recién licenciados de sus estudios en París, uno médico, el otro abogado, para disfrutar de las vacaciones y planear su futuro. La armonía de la que disfruta este hogar, frecuentado por una jovencísima viuda con quien comparten excursiones, almuerzos y paseos por los alrededores, se verá sacudido por la llegada de una misteriosa herencia que recae en uno de los hermanos. El legado detona una rivalidad latente. Las dudas asaltan al no favorecido, Pierre, que arrastrará a su soñadora y distante madre –magnífica representación del universo femenino– a un callado infierno. 

Escrita por Maupassant en el verano de 1887, esta novela de breve extensión describe vívidamente la atmósfera de las calles de una ciudad marítima, los cafés abarrotados, el gozoso tiempo estival, las travesías marinas…, ambiente que envuelve la vida descansada de una familia de la pequeña burguesía francesa a fines del XIX, y que es la gestación de un drama familiar. 

Magistral historia, Pierre y Jean es uno de los grandes estudios de carácter de Maupassant, donde el personaje principal, según señalaba Italo Calvino, «renueva, de interrogante en interrogante, de acceso de ira en acceso de ira, la toma de conciencia de un Hamlet, de un Edipo».

miércoles, 8 de febrero de 2017

Horace Rumpole, abogado

 


La información que porporciona la editorial Impedimenta en la contracubierta de este libro, así como la frase con que arranca la historia son más que suficientes para no perder demasiado de vista a este prometedor personaje, ¿no creen? Su autor, John Mortimer (del que ya  hemos hablado por aquí en alguna otra ocasión), es garantía de calidad made in England asegurada.

La contra: 

Insigne defensor de las causas perdidas, Horace Rumpole es un abogado adorable, un hombre de altos ideales y de gran sentido común, que fuma cigarros malos, bebe un clarete aún peor, es aficionado a los fritos y a la verdura demasiado hervida, cita a Shakespeare y Wordsworth a destiempo y, generalmente, se decanta por los casos desesperados y por los villanos de barrio. Excéntrico y gruñón, lleva años abriéndose paso en las salas de justicia londinenses, mientras brega en casa con su terca mujer, Hilda, a quien él apoda «Ella, La que Ha de Ser Obedecida», en un particular universo donde el sarcasmo, el humor y la intriga se mezclan a partes iguales. Al modo de P. G. Wodehouse, John Mortimer construye en sus narraciones un universo demoledor y sarcástico al más puro estilo British.

La frase:

«Yo, Horace Rumpole, abogado, a punto de cumplir sesenta y ocho años, letrado de poca monta en el Tribunal Penal Central de Inglaterra y Gales, comúnmente conocido como Old Bailey, marido de la señora Hilda Rumpole (para mí es «Ella, la que Ha de Ser Obedecida») y padre de Nicholas Rumpole (profesor de Sociología en la Universidad de Baltimore, siempre he estado muy orgulloso de Nick); yo, cuya mente rebosa de antiguos crímenes, anécdotas jurídicas y fragmentos memorables del Oxford Book of English Verse (en la edición de sir Arthur Quiller-Couch), además de un amplio conocimiento sobre manchas de sangre, grupos sanguíneos, huellas dactilares y falsificaciones mecanografiadas; yo, en la actualidad el miembro de mayor edad de mi bufete, tomo la pluma a mi avanzada edad en un momento de calma en el trabajo (no hay mucho delincuente por aquí, parece que los más notables villanos de Inglaterra se encuentran de vacaciones en la Costa Brava), a fin de intentar reconstruir por escrito algunos de mis triunfos más recientes (y ciertos desastres no menos recientes) acontecidos en los juzgados, y de paso conseguir algún dinero que no caiga de inmediato en manos de Hacienda, en las de mi ayudante Henry ni en las de Ella, la que Ha de Ser Obedecida, y quizá también de entretener un poco a los que, como yo, han encontrado en la justicia británica una fuente inagotable de diversión inofensiva».

jueves, 2 de febrero de 2017

Comienza la lectura de Pabellón de reposo

Practicando la cura de aire en el Sanatorio del Guadarrama, ca. 1930

Comenzamos el bloque II de Otoño Cela con la primera de las dos obras que leeremos: Pabellón de reposo. Esta novela, segunda publicada por Cela, apareció primero en prensa, por entregas, a lo largo del verano de 1943, y un año después, 1944, como volumen unitario.

El lector tiene a su disposición en librerías la actual edición de Destino, nada que ver con la magnífica edición, ya descatalogada, del mismo sello, aparecida en la colección Áncora y Delfín, y de la que aquí se sortearon el domingo pasado tres ejemplares. Es de desear que algún editor se anime (que lo dudo) a hacer una nueva edición de la novela a la altura de su calidad: cuidada tipografía, buen papel y unas -¿por qué no?- adecuadas ilustraciones. Por pedir, que no quede.

Las actividades para después de la lectura se publicarán el 13 de febrero y los participantes tendrán como fecha límite para realizarlas hasta el 28 de febrero.

Aunque la novela presenta una estructura nada convencional, en la linea experimental propia de su autor, y su contenido es considerablemente reflexivo, les recomiendo dejarse llevar por la lectura sin tener demasiado en mente las actividades que han de realizar después. No se dejen influenciar por este hecho. Simplemente disfruten del libro, de su preciosa prosa poética y de las confidencias, angustias, miedos e ilusiones que nos relatan los internos del pabellón sanitario. Tiempo habrá de volver al texto y trabajarlo. Les recomiendo, no obstante, que, conforme vayan leyendo, intenten identificar (y apuntar a lápiz en el libro, si acaso) quién nos habla en cada capítulo; de esa manera les resultará más fácil completar las tareas de lectura que se propondrán posteriormente.

Los interesados en participar, y entrar en el sorteo de una muy bonita primera edición de la novela (Madrid, Afrodisio Aguado, 1944), con ilustraciones de Suárez del Árbol, tienen toda la información aquí.

¡Buena lectura!