viernes, 4 de enero de 2013

Feliz 98


Don Pío, ¿me oye usted, don Pío?..., escúcheme: ¿cómo he podido estar tanto tiempo sin leerle?, ¿cómo he podido ignorar días y meses y años ese calmante pesimismo -que también es el mío-, esa visión mortal de España, tan valiente, tan -en el fondo- apesadumbrada que retrata usted como un grande en El árbol de la ciencia? ¡Me duele España!, decía su coetáneo don Miguel, haciéndose portavoz de lo que ustedes, los de la generación del 98, sentían en lo más hondo de sus interioridades. ¡Ya sé que les duele España! Pues que sepa que a mí también me duele España, téngalo claro, aunque ya dudo si tanto como antes, cuando era menos angustioso y menos pro-huraño y menos escéptico de todo y hacia todos. Entonces todavía sonreía condescendientemente viendo tanta orejera en rostro humano, tanto desfile de borregos a dos patas, tanta ignorancia y al mismo tiempo -es lo terrible- tanto enorgullecimiento de la propia ignorancia. ¡Tanto toro, tanta fiesta, tanta gaita! ¡Tanta ridiculez de machito ibérico!... Paleto ibérico, en puridad. 

Ya no, ahora no, y quizá no definitivamente. Ya no me río. Por eso me siento tan impresionado, tan mecido, tan acogedoramente resguardado, podría decir, por su literatura. Ustedes, los que radiografíaron la España de aquellos primeros años del XX radiografiaron la España de siempre, la de entonces, la de antes y la de hoy. Todo se repite, o nunca nada cambió en realidad. La España moralmente esclerotizada, inmunizada contra el saber, anoréxica de inquietudes. En continua grisura y desaliento.

Usted, y don Miguel, y don Ramón María y don José -auténtico póquer de ases- vénganse conmigo. Tendrán, les prometo, una destacable presencia este año en este Infierno. Se lo merecen. Quizá nosotros, los españoles del 2013 no los merezcamos -seguro que no- y estemos más en la sintonía del estúpido anuncio del fiambre Campofrío. Qué le vamos a hacer. Como usted mismo dijo "Así hemos encontrado el mundo y así lo dejaremos". Pero mientras tanto, déjeme a mí, al menos, el consuelo de referir sus talentos, aún vivos, ya por siempre.

Respetuosamente. 

[Transcripción de un texto manuscrito de Barbusse, sin data; al final, de manera casi ilegible, aparece esta anotación: Camino de perfección de Pio Baroja - La voluntad de José Martínez Ruiz (Azorín) - Luces de bohemia, de Ramón María del Valle-Inclán - Amor y pedagogía de Miguel de Unamuno.]

7 comentarios:

  1. Impresionante comienzo de año !. Barbusse irrumpe con fuerza. Y por fin recapacita y vuelve la vista hacia la literatura española. Bien escogido ese poker de ases. Grandes entre los grandes. Habrá que estar muy atento a este infierno español que promete....y mucho.

    Saludos y Feliz 2013.

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    1. Gracias, Ramón. Volveremos la vista, pero sin dejarla...

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  2. Maravilloso Barbusse el manuscrito, siga usted así. A mi me gusta lo de "tanto desfile de borregos a dos patas". Impresionante, que actualidad. Jajaja
    Feliz año y esas tonterias que se dicen habitualmente y las cuales me niego a repetir.

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    1. Soy Francisco Gopar, perdón. Este año estoy un poco más torpe que el anterior.

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    2. Gracias y feliz año (sin las tonterías habituales que se dicen habitualmente), Sr. Gopar...

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  3. Todo aquello se debió a una suerte excepcional. La cultura de la palabra escrita va peridendo gas poco a poco en detrimento del audiovisual y habrán de pasar muchos, muchos años, para que coincidan en el tiempo, en España, cuatro escritores de la categoría de los que cita Jesús. Si es que alguna vez, ojalá que así sea, llega a ocurrir.

    Yo aprovecho la ocasión para recomendarles, claro esta, la trilogía de "Las Ciudades" de mi admirado Baroja. Nada que desmerecer a doña Emma. ;-)

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    1. Cierto es, amigo Julian. El nivel de aquellas coincidencias no existe ahora. Y menos de coincidencias tan críticas, tan autocríticas, tan auténticas. La autenticidad exite poco o nada ya.

      Un saludo.

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