viernes, 28 de diciembre de 2018

Escolios a la modernidad, 10

Fotografía: Kyle Thompson, 2015

«Cuando los escritores de un siglo no pueden escribir sino cosas aburridas, los lectores cambiamos de siglo».

Nicolás Gómez Dávila
Escolios a un texto implícito

domingo, 23 de diciembre de 2018

Un año más (y otro menos)

Duvenand ha vuelto, ¡por fin la chimenea encendida!

Desde mi austera, aunque he de reconocer que altamente acogedora y admisiblemente cálida cabaña en Kufstein, en Baja Baviera, les saludo por estas fechas un año más (o menos, según se mire). 

Mi secretario, el señor Duvenand, ha salido ahora mismo a comprar una serie de viandas de temporada a un pueblecito cercano, al otro lado de la montaña que se ve allí al fondo. Está a una media docena de kilómetros a pie, pero a Duvenand le vendrá bien respirar aire fresco y mover las piernas. Luego me encenderá la chimenea para que esto se caldee un poco y también preparará la cena de Nochebuena, no sin antes ponerme en orden la correspondencia y la programación del Dante ilustrado. Por cierto que me ha vuelto a pedir una subida de sus honorarios, pero, no sé, yo no lo veo. 

Les deseo una Feliz Navidad y año 2019.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Retrato de un asesino, de Anne Meredith
(Clásicos para regalar esta Navidad, y 6)



No podía faltar en esta lista de recomendaciones de clásicos para estas fechas una novela inglesa de corte policíaco y de ambientación navideña. Se trata de Retrato de un asesino, de Anne Meredith, y la edita Alba. Lo interesante -y lo novedoso cuando se publicó la obra, en 1934- es su planteamiento: desde el principio el lector conoce la identidad del asesino, y el suspense se elabora a partir de sus coartadas y de la incógnita de si será descubierto o conseguirá escapar. 

Novela de análisis psicológico de personajes, retrato siniestro de una familia. Otro de esos títulos escasamente conocidos y de gran calidad con los que Alba está engrosando su magnífica colección Rara avis. 

Una lectura idónea para copita, pipa y chimenea. Y el sumun, si nieve afuera. 

jueves, 20 de diciembre de 2018

Las máscaras de Dios, de Joseph Campbell
(Clásicos para regalar esta Navidad, 5)



Culmina Atalanta la titánica tarea de editar en nuestro país un libro fundamental: Las máscaras de Dios, de Joseph Campbell, auténtico compendio de la cultura espiritual de la raza humana. 

Si ustedes han ido adquiriendo los volúmenes de los que se compone la obra poco a poco, conforme han ido apareciendo, ahora solo han de hacerse con el cuarto y último, dedicado a la Mitología creativa, esto es, la que no proviene de los dictados y análisis teológicos de las altas esferas sacerdotales, como sucede en la mayoría de las religiones, sino que brota de las intuiciones, los sentimientos, las ideas y las visiones de los artistas y escritores que han creado nuevos relatos e imágenes míticas, como es el caso de las historias medievales en torno a los caballeros de la Mesa Redonda, el Grial o Tristán e Isolda, o de las obras de Dante, Nietzsche, Wagner, Thomas Mann y Joyce, o en el Guernica de Picasso. Los tres volúmenes anteriores están dedicados, respectivamente, a la Mitología primitiva, la Mitología oriental y la Mitología occidental. 

Que, en cambio, han decidido esperar a que la obra se publique completa para comprarla o regalarla, pues Atalanta tiene con ustedes el detalle de ofrecerles los cuatro volúmenes dentro de un estuche precioso, listo para llevar a casa, abrirlo y dejar que su contenido ensanche sus mentes.  

Cualquier fragmento de la obra de Campbell es más luminoso y verdadero que cientos y cientos de pretenciosos estudios sesudos y soporíferos. Campbell es ágil y directo, estimulante y delicado. Alguien a quien se le entiende todo. Un maestro. 

martes, 18 de diciembre de 2018

El invierno de mi desazón, de John Steinbeck
(Clásicos para regalar esta Navidad, 4)



John Steinbek es uno de los grandes críticos de las perversiones sociales y de la putrefacción de la sociedad de su tiempo, una sociedad que venera y fomenta, por encima de todo, lo material, lo tangible. Desarrolló una imagen de intelectual independiente que fue odiada tanto por los conservadores como por la izquierda oficial, lo que explica que haya recibido escasa atención en la historiografía literaria norteamericana. Ya se sabe, quien piensa con su propia cabeza y no con las siglas de un determinado partido político, cuidado con él, peligro a la vista, luces de neón intermitentes. 

En su última novela, El invierno de mi desazón, de 1961, Steinbeck estudia qué es lo que hace que un hombre, Ethan Allen Hawley, empleado y antiguo propietario de una tienda de comestibles, cambie de valores, en apariencia de la noche a la mañana. Prestando especial atención a la confrontación entre el dinero producto del trabajo y el heredado, y construyendo el armazón de la novela sobre el uso del diálogo -algo tan característico del autor-, Steinbeck ofrece una lección de literatura a la altura de sus dos grandes obras: Las uvas de la ira y Al este del Edén.

Hoy, que las palabras integridad y dignidad están a punto de eliminarse del diccionario por falta de uso práctico, Steinbeck nos recuerda qué significan. Su personalidad y su obra, construidas sobre la ética, nos son muy necesarias porque son escasos los referentes de que disponemos en nuestros días en ese sentido. Espejos, modelos, guías. O simplemente hombres dignos. Nórdica recupera su último libro en una edición preciosa y con la la traducción de Miguel Martínez-Lage que ya publicó El Aleph a principios de los dos mil. 

jueves, 13 de diciembre de 2018

La Feria de las Vanidades, de William M. Thackeray
(Clásicos para regalar esta Navidad, 3)



Resulta insoslayable, en una selección de clásicos para regalar en estas fechas (o en cualquier otras, en verdad), la edición de La Feria de las Vanidades, de William M. Thackeray, que acaba de publicar Alba en su colección Clásica Maior. Tapa dura, 888 páginas y nueva traducción a cargo de Miguel Temprano García. Incluye además el volumen las ilustraciones originales que hiciera el autor, a lápiz y plumilla, para la novela.  

Thackeray confesaba que veía a la gente en su mayor parte «terriblemente tonta y egoísta» y que en su novela únicamente pretendía inspirar a los lectores a mirar dentro de sí mismos y sus propios defectos. Pese a lo divertido y chispeante de su trama, La Feria de las Vanidades (Vanity Fair, 1848) es un retrato oscuro de la naturaleza humana. Su propio subtítulo -una novela sin héroe-, ya prepara al lector para lo que va a encontrar dentro: una amplia galería de personajes masculinos y femeninos, en mayor o menor medida defectuosos. Y talmente son presentados. 

Las debilidades humanas que Thackeray ilustra son las eternas y consustanciales a nuestra especie: la codicia, la holgazanería, el esnobismo, y las maquinaciones, engaños e hipocresía que lo enmascaran. Plena actualidad, en definitiva.  

Sátira acerba e implacable a veces, La Feria de las Vanidades es una de las grandes novelas del XIX. Y un perfecto exponente de la literatura realista de análisis psicológico y propósito moralizador. 

«¡Ah, vanitas vanitatum! ¿Quién de nosotros es feliz en este mundo? ¿Quién de nosotros consigue alcanzar sus deseos, y, cuando estos se cumplen, se da por satisfecho?», proclama Thackeray citando el Eclesiastés. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

Comedia, de Dante Alighieri
(Clásicos para regalar esta Navidad, 2)



Este volumen de Acantilado es el mejor regalo que puede recibir cualquier lector del siglo veintiuno interesado en una de las obras literarias más relevantes e influyentes de todos los tiempos: la Comedia, de Dante Alighieri. Esto también es válido para quien ya conozca la obra, porque hacer una relectura en esta exquisita edición es una garantía de satisfacción del cien por cien, tal es la calidad de su factura.

El principal ingrediente de su excelencia es la traducción que nos ofrece el profesor José María Micó (Premio Nacional de Traducción en 2006). Ha optado éste por una versión poética no rimada (¡gracias!), sino en verso libre, muy musical, nítida y elegante, expresiva en nuestro idioma y con una gran fidelidad al texto original. Según ha comentado el profesor en alguna entrevista, su principal preocupación era hacer una traducción "legible, cercana y fiel". Y a fe que lo ha conseguido, la prueba es que se lee con una gran fluidez, como si de un texto narrativo se tratase. No puedo decir lo mismo de algunas otras versiones que intenté leer en el pasado y que me echaron para atrás, como la de Ángel Crespo (liosa, pese a su fama), la de Luis Martínez de Merlo (enrevesada e incómoda), o la de Abilio Echeverría (artificial, por su demasiada dependencia de la rima).

Esta edición es bilingüe, pero, a diferencia de otras de este tipo, que presentan el texto original y la traducción en páginas encaradas (algo que personalmente detesto), aquí los versos originales de Dante van discretamente colocados a pie de página y en letra más pequeña, para no entorpecer la mirada del lector.

Otro acierto, en mi opinión, es la ausencia de notas explicativas (de nuevo, gracias). Micó suple esto con breves y muy bien elaboradas introducciones a cada canto -que yo aconsejo leer después, y no antes, de cada canto-, y un útil glosario razonado de personajes, obras y lugares citados, que va al final del libro.

En cuanto a sus características físicas, pese a sus casi mil páginas y a su encuadernación en tapa dura, el volumen es ligero y manejable, así que no se preocupen, que no van a tener que entrenar bíceps para sostenerlo. La clave de ello es el papel (según los editores, el mejor que han usado nunca en un libro), de bajo gramaje, pero de una gran resistencia y suavidad al tacto.

Borges reiteraba su fascinación por la Comedia. La obra más perfecta de la humanidad, llegó a decir sobre ella. También el profesor Micó va en esta línea. Él dice que “es un libro infinito, perfecto, en él está todo, todo lo que despliega el universo, por eso durante tantos siglos lo han acompañado múltiples interpretaciones, desde las más filosóficas a las esotéricas. Es una reflexión de la condición humana, un viaje intemporal a un mundo irreal”. La verdad es que no es de extrañar. En mi caso, ha sido suficiente con leer un par de cantos (por no decir uno solo) para declararme adicto a Dante, a su viaje iniciático, a la belleza de sus versos, al fascinante poder de su imaginación. 

Si usted va a leer la Comedia (o Divina Comedia, como la bautizó Bocaccio), bien en la Lectura ilustrada que se va a realizar aquí a partir de enero, o bien más adelante, por su cuenta, cuando a usted le venga en gana (tampoco hay que dar tantas explicaciones), no lo dude, hoy por hoy la edición, con mayúsculas, es ésta. Que sí, que cuesta un dinero, que es cara, que vale un pico y medio. Lo admito. Pero ya que uno se da un lujo, mejor que sea por la puerta grande, ¿no le parece?

Quizá alguien que le quiere bien, quizá usted mismo, se lo regale en estas navidades. Sea como sea, obligatorio. 

martes, 4 de diciembre de 2018

A mitad del camino de la vida...



El señor Barbusse tiene un deber pendiente con la Comedia (o Divina Comedia) de Dante Alighieri, uno de los monumentos de la literatura universal, fusión magistral de mitología clásica y cristiana, y perfecto compendio de cómo el hombre medieval concebía el mundo.

El deber pendiente al que se refiere Barbusse no es otro que el de leer el gran poema de Dante, pese a que -todo hay que decirlo- ocasiones para hacerlo no le han faltado. Pero ahora sí. Ahora es el momento perfecto. ¿Y por qué ahora es el momento perfecto? Pues porque acaba de publicarse una edición, la de Acantilado, que es francamente extraordinaria, como también lo es la traducción que ha realizado para ella el profesor José María Micó. 

Se dice que la Divina Comedia es a la Edad Moderna lo que la Odisea a la Antigüedad. Así que, si este año ha sido Homero el que ha pasado una temporadita por aquí, compartiendo unas semanas muy agradables con nosotros, en 2019 es el turno de Dante.

El señor Barbusse va a realizar una lectura atenta, cómoda y, por supuesto, ilustrada, valiéndose para ello del enorme caudal de imágenes que los versos de Dante han inspirado a numerosos artistas a lo largo de estos últimos siete siglos.

Comenzará la lectura el 21 de enero y discurrirá sin prisa, pero sin pausa. Más información, para los interesados que deseen seguirla, a principio de año.  

¿Se atreven?


© de la imagen: Eric Armusik, Dante's Inferno Painting Series
Reproducido con permiso del autor

viernes, 30 de noviembre de 2018

El Horla, de Guy de Maupassant
(Clásicos para regalar esta Navidad, 1)


«Tengo miedo de mí mismo, tengo miedo del miedo; pero, ante todo, tengo miedo de la espantosa confusión de mi espíritu, de mi razón, sobre la cual pierdo el dominio y a la cual enturbia un miedo opaco y misterioso». Así se expresaba Guy de Maupassant acerca de sus temores personales, los mismos que supo plasmar, como pocos, en algunos de sus relatos, entre ellos los que recoge este precioso volumen recién publicado por Libros del Zorro Rojo. Los tres títulos que incluye son Aparición, La cabellera y el memorable El Horla, que da título al libro y que, particularmente, es uno de mis relatos preferidos de la literatura del miedo de todos los tiempos. Esta preciosa edición incluye la traducción de Mauro Armiño y unas extraordinarias e inquietantes ilustraciones del artista argentino Mauro Cascioli. Todo se conjunta armoniosamente en este libro para conformar un producto de mucha calidad. 

lunes, 26 de noviembre de 2018

La luna, de Jules Cashford
Una joya de la mitografía



En verdad -muchas veces me lo pregunto-, no sé por qué me atrae tanto la mitología. Debe ser -y esto lo siento como algo inconsciente-, porque en ella encuentro una nada despreciable porción de verdad. Verdad sobre el ser humano y su relación con el mundo que habita. Verdad sobre cómo el hombre ha construido realidades a partir de metáforas. Verdad sobre cómo detrás de cada una de esas metáforas (o mitos) hay un miedo, un anhelo o un abismo ante el vacío. Sí, definitivamente se comprenden muchas cosas sobre nuestras neuras a través de los mitos. Lo expresa bien esto Jules Cashford en este descomunal libro sobre la luna que acaba de publicar Atalanta: «Uno de los descubrimientos de la psicología en el último siglo ha sido el de mostrar que los mitos estructuran nuestro pensamiento, tanto si somos conscientes de ello como si no. Todos nosotros, en cuanto especie, cultura e individuos, tenemos un relato sobre el mundo en que vivimos, el lugar que ocupamos en él y el propósito que nos guía. [...] Lo que los mitos tienen en común es que siempre son construcciones de la psique humana. Deben serlo, porque el mundo no es un hecho dado, sino algo que habitamos por medio de la interpretación».

La influencia de la luna sobre la cabeza de las mujeres. Anónimo, S. XVII (en La Luna, J. Cashford)

¿Y cuál es la interpretación fundamental -cabría preguntarse- asociada con el mito de la Luna? La de la muerte y el renacimiento. Las gentes del pasado remoto percibían el crecimiento y la mengua del satélite como el desarrollo y la agonía de un ser celestial, cuya muerte iba seguida por su renacimiento en forma de luna nueva. De ahí que la Luna ofreciera una imagen visible de esperanza, era, como señala Cashford, «la luz que brillaba  en las tinieblas de la psique humana». Se convirtió en un símbolo de transformación.

Se propone -y consigue- Cashford con su libro dos objetivos fundamentales: primero, explorar los mitos, símbolos e imágenes poéticas de la Luna a modo de estudio de la historia de las ideas desde los tiempos de los primeros seres humanos hasta el presente; y, segundo, preguntarse lo que estos relatos e imágenes revelan sobre la consciencia humana. Este último aspecto, claro, es muy importante, porque, como dice la autora, «no sabemos cómo se forja una mitología, ya sea nueva o antigua. Sin embargo, mediante la comparación de mitos de diversas épocas y culturas, hemos aprendido que todos ellos nos revelan nuestros más profundos anhelos y creencias, ofreciéndonos por lo tanto un medio de aprehender y conocer nuestro propio ser».

Las fases de la luna. Andreas Cellarius, 1660 (en La Luna, J. Cashford)

Es curioso que muchas personas cultas (o, al menos, consideradas como tales) opinen que el mito es una forma de pensar superada por el pensamiento reflexivo, cuando, en realidad, se trata de un pensamiento de carácter especulativo, «el impulso vital y original de la filosofía», en palabras de Cashford. Habría que recordarles a esas personas que el pensamiento reflexivo, lo estrictamente racional, no nos ha sido mucho más útil que lo especulativo para despejar dudas sobre la triple cuestión existencial, esto es, quiénes somos, qué hacemos en este microgranito de arena del universo y dónde vamos después de aquí (si es que vamos). Ni la filosofía ni la mitología, con sus distintos lenguajes, resuelven las grandes incógnitas, es cierto. Tal vez, como decía Virginia Woolf, lo único que consiguen es rascar un poco la cal de la pared. Pero ya sólo el intento, esa cal desprendida, vale mucho, porque expresa nuestro deseo de participación en el mundo, nuestro empeño por alcanzar alguna certeza en relación a qué pintamos aquí.

Dante y Beatriz en el cielo de la luna (en La Luna, J. Cashford)

La luna, símbolo de transformación es un libro enciclopédico, monumental, que nos permite abordar su contenido por una triple vía. Una primera, la más racional y ordenada, sería realizar una lectura del texto principal de la obra, con el apoyo del material gráfico ilustrativo que ofrece. Una segunda vía, más intuitiva y libre, consistiría en leer las más de doscientas imágenes (grabado, dibujo, pintura, fotografía) incluidas en el volumen, y no necesariamente en el orden en que aparecen, para después, y solo después, profundizar en su conocimiento a través de las explicaciones aportadas en el texto. Una última vía emprendería una lectura indirecta (y sumamente interesante) del tema propuesto por Cashford a partir de las citas con que la autora va espigando el discurso de la obra. Y en este sentido, el volumen y la variedad de referencias que Cashford maneja es sencillamente apabullante: abarca el ámbito de la filosofía y de la ciencia, del arte y de la religión, de la literatura y de la arqueología.

La luna saliendo del mar. Caspar David Friedrich, 1822 (en La Luna, J. Cashford)

No se puede dejar de mencionar la afinidad que la obra de Cashford guarda, tanto desde el punto de vista conceptual como metodológico, e incluso estético, con ese prodigio de libro que es Imagen del mito, de Joseph Campbell, también editado por Atalanta hace algunos años. Y hay una afinidad más entre ambos libros: uno y otro son joyas de la mitografía, compendios de la cultura espiritual del homo sapiens, que es -su trayectoria lo confirma- mucho menos sapiens de lo que se creía.

Precisamente fue Campbell quien afirmaba que uno de nuestros problemas en la actualidad es que no estamos familiarizados con la literatura del espíritu. Nos interesan las noticias del día y los problemas de la hora. Y poco o nada de los valores eternos que están en el centro de nuestras vidas. Sin embargo -decía-, cuando uno envejece, y todas las preocupaciones cotidianas han sido atendidas, y uno se vuelve hacia el interior, si no sabe dónde está o qué es, lo lamentará. Y en este sentido, los mitos han sido, son y seguirán siendo nuestros aliados para relacionarnos con el enigma del ser, con el prodigio de la existencia.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Clausura Otoño Shelley

Ilustración de Bernie Wrightson


Las olas se lo llevaron rápidamente, perdiéndose en la oscura lejanía.
Mary Shelley, Frankenstein


Con esta imagen de la Criatura alejándose en la oscuridad, se clausura hoy el Otoño 2018, dedicado a Mary W. Shelley. Quiero agradecer a todos los participantes su amable y resolutiva  dedicación a lo largo de estos casi dos meses de atenta lectura. 

Miremos cara a cara a nuestros monstruos, parece decirnos Mary desde el fondo de su corazón de niña. No huyamos, no salgamos despavoridos. Al fin y al cabo, lo que éstos nos tienen que decir, nos lo van a decir de todas formas, por las buenas o por las malas. Y, a lo mejor -casi seguro-, para sorpresa nuestra, lo que nos dicen no es tan terrible como imaginamos. 

Ponemos aquí fin a un otoño más. Felicidades a todos. 

lunes, 12 de noviembre de 2018

El estupor y la maravilla, de Pablo d'Ors
Desaprender la mirada


Pablo d'Ors tiene la virtud de escribir sobre asuntos serios (en el sentido de vitales, de desencadenantes del discernimiento) con las herramientas más sabias que pueden emplearse en literatura (y probablemente también en la vida): un gran sentido del humor y de la ligereza. Pasear por sus libros -sí, pasear, porque esa es la sensación de libertad y de frescura que se siente al leerlos- supone siempre una experiencia vívida y memorable. Sus personajes, sus historias, a fuerza de sencillas, se quedan para siempre en nuestras retinas, en la cara oculta de nuestro cerebro, y surgen, de pronto, cuando menos te lo esperas (o sí, sí te lo esperas) para recordarte que quejarse sin motivo es de canallas y de desagradecidos. Y esto, d'Ors lo hace con extrema facilidad, sin sermones ni cursilerías, sino dibujándonos una permanente sonrisa en los labios.

Alois Vogel, protagonista de este admirable y precioso libro, fue un niño, un adolescente y un joven enfermizo, que dejó por completo de estar enfermo a los treinta y cuatro años de edad, al ser contratado por el Museo de los Expresionistas de Coblenza, donde trabajará de vigilante hasta su jubilación. Con esa ingenuidad fértil y entrañable que le caracteriza, Vogel se define desde el principio, para que no haya malentendidos por parte de algún lector despistado: «Los que todavía hoy acuden a los museos son gente extraña: raros, inadaptados, solitarios, enfermos... Pero a mí siempre me ha interesado la gente así; yo mismo soy un inadaptado y un solitario y un enfermo. Soy indefectiblemente uno de ellos; cualquiera que me conozca, y aun sin conocerme, puede testificarlo».

Y, después, Vogel describe muy bien el entorno donde va a pasar tantas horas, días y años de su vida, al mismo tiempo que nos da el tono (entre surrealista, lúcido y cómico) en el que se dispone a narrar sus memorias:

«En realidad, la gente más interesada en arte es, con frecuencia, la que menos visita los museos. Según he observado a lo largo de estos últimos veinticinco años, ocupado en vigilar algunas salas del Museo de los Expresionistas de mi ciudad natal, el visitante habitual no dedica la mayor parte de su visita a contemplar las obras de arte, sino a observar al resto de los visitantes. El visitante común suele fijarse a menudo en sus propios zapatos, así como en los ajenos y, por supuesto, en las uñas de sus manos, que apostaría que se observan cuando se visita un museo mucho más que en cualquier otra circunstancia. Si un hombre pasa a diario de uno a dos minutos mirando sus uñas -establezcamos este promedio-, ese mismo hombre duplicará y hasta triplicará esa marca el día en que visita un museo, en que llegará a invertir cuatro y hasta cinco minutos para mirarse esas mismas uñas. Pero, junto a las uñas y a los zapatos, propios y ajenos, el visitante esporádico también dedica un tiempo no desdeñable a mirar los focos o el techo, o los estores, o las baldosas, o los bancos -en los que tanto le gustaría sentarse, si estuvieran libres- o, en fin, el regulador de la temperatura, que es, sin duda, junto al extintor de incendios, uno de los objeto más observados».

El arte es co-protagonista de esta novela. Alegría desbordante, Paul Klee, 1939  

El estupor y la maravilla es todo un tratado de la mirada y de cómo, si nos fijamos bien, si estamos suficientemente atentos, podremos comprobar que todo alrededor nuestro es un misterio. Pero, para descubrir esto, es necesario desaprender la mirada, reconducirla a su estado primigenio y más perfecto, que es nuestra mirada de niño. Esto lo sabe bien Alois Vogel: «Sí, este pequeño niño me ha enseñado a mirar o, por decirlo mejor, a no cansarme de mirar», dice. Y añade: «Cuando algo fatiga, es que aún no se mira bien; quien se cansa de mirar algo no está todavía dentro de lo que mira. Por eso, precisamente, se cansa. En realidad, las personas empiezan a quererse cuando aprenden a mirarse; eso que llamamos amor consiste, después de todo, en mirar como conviene. Después de mirar algo adecuadamente, ya no podemos ser los mismos; después de mirar algo mucho tiempo, no podemos sino cambiar de vida».

El estupor y la maravilla es también una exaltación del arte como vía para recuperar el asombro ante el misterio de existir. Porque, como dice Vogel, «se puede vivir cuando todo es un misterio; cuando no es un misterio, resulta insoportable». Y, lo que es peor, aburrido. «Y el aburrimiento -de nuevo Vogel-  es el más grave insulto a la vida»

lunes, 5 de noviembre de 2018

Lectura Frankenstein, caps. 18-24 (y final)

Ilustración de F. Solé y F. del Amo, 2006

Actividades 

A) Di qué momento de la novela plasma la ilustración que puedes ver arriba y, después, cita una frase o párrafo del libro que sirva de pie descriptivo a la misma. 

B) Observa estas ilustraciones (solo para participantes inscritos) y elige para cada una de ellas un pie descriptivo adecuado de entre los que se ofrecen a continuación: 
1. Habíamos acordado descender el Rin en barco desde Estrasburgo a Rotterdam, donde podíamos coger un barco para Londres. 2. "Recuerda esto: estaré a tu lado en tu noche de bodas". 3. Aproveché esos minutos de oscuridad y arrojé el cesto al mar. 4. Entré en la habitación donde estaba el cadáver y me condujeron hasta el ataúd. 5. Elizabeth estaba allí, sin vida, atravesada en la cama, con la cabeza colgando y el semblante pálido y desencajado, semioculto por los cabellos. 6. Hacía algunas semanas que me había procurado un trineo y unos perros, y de este modo había atravesado las nieves a increíble velocidad. 7. "Aún estamos cercados por los icebergs y en inminente peligro de ser aplastados si chocan entre sí". 8. Me arrojé sobre ella y la abracé con ardor; pero su mortal languidez y la frialdad de sus miembros me hicieron comprender que lo que ahora sostenía en mis brazos había dejado de ser la Elizabeth a la que había querido y amado. 9. Permanecí sentado junto a su lecho, vigilándole; tenía los ojos cerrados, y me pareció que dormía; pero poco después me llamó con voz débil. 10. Las olas se lo llevaron rápidamente, perdiéndose en la oscura lejanía. 11. Aquellos fueron los últimos momentos de mi vida en que gocé de felicidad. Navegábamos bastante deprisa; el sol abrasaba, pero nos protegíamos de sus rayos con una especie de toldo, mientras disfrutábamos de la belleza del paisaje. 12. Elegí una de las islas más remotas de las Orcadas como lugar de mi trabajo. Era el marco apropiado para una obra de este género, ya que se trataba de una roca cuyos altos acantilados azotaban continuamente las olas. 13. Verdaderamente, me hallaba abismado en tenebrosos pensamientos, y no prestaba atención a cómo descendía el lucero de la tarde, ni a los reflejos que en el Rin producía el dorado amanecer. 14. Observé que se acercaba más gente. Sus rostros expresaban una mezcla de ira y de curiosidad que me irritaba, y en cierto modo me alarmaba. 15. "Observa aquel castillo encaramado sobre el precipicio; y aquel otro, en la isla, casi oculto entre el follaje de aquellos hermosos árboles". 16. "Sígueme; voy en busca de los hielos eternos del norte, donde sentirás el suplicio de los fríos y del hielo, a los que soy insensible". 17. Al principio supusieron que se trataba del cadáver de algún ahogado que el mar habría arrojado a la playa; pero al examinarlo, descubrieron que no tenía las ropas mojadas.  
C) Completa esta guía de lectura (solo para participantes inscritos).

D) Comparte tu opinión, en la zona de comentarios, acerca de alguna o todas de las siguientes cuestiones de debate:
1.- ¿Qué te ha parecido la novela? Justifícalo. 
2.- La Criatura: ¿víctima o verdugo? 
3.- ¿Qué crees que tiene esta obra para ser un clásico plenamente vigente hoy día? O lo que es lo mismo: ¿sobre qué parece advertirnos Mary Shelley con este relato-mito?

MATERIALES DE APOYO

Se aportan a los participantes en esta última parte de la lectura varios ensayos y estudios introductorios a la novela, los cuales, no siendo en absoluto necesarios para hacer las actividades ni para comentar las preguntas de debate, sí son recomendables como documentos para un cambio de impresiones o una reflexión más detenida sobre lo leído:
Envía tus respuestas a elinfiernodebarbusse@gmail.com y comenta las preguntas de debate antes del 18 de noviembre. Es la fecha de cierre de este Otoño Shelley.

lunes, 29 de octubre de 2018

Lectura Frankenstein, caps. 11-17

Ilustración de Lynn Ward, 1934

Actividades 

A) Di qué momento de la novela plasma la ilustración que puedes ver arriba y, después, cita una frase o párrafo del libro que sirva de pie descriptivo a la misma. 

B) Observa estas ilustraciones (solo para participantes inscritos) y elige para cada una de ellas un pie descriptivo adecuado de entre los que se ofrecen a continuación: 
1. De pronto, mientras lo contemplaba, se me ocurrió que esta pequeña criatura carecía de prejuicios, y había vivido demasiado poco para haber adquirido alguno a la deformidad. 2. Apenas si podría describirte el efecto que me produjeron estos libros. Despertaron en mí un sinfín de imágenes y sentimientos nuevos. 3. Al oírla, Félix se acercó apresuradamente a la dama, la cual, al verlo, se quitó el velo, revelando un semblante de una belleza y una expresión angelicales. 4. Todo el pueblo se alarmó; unos huyeron, otros me atacaron. 5. "Niño; ya no verás más a tu papá; vas a venir conmigo". 6. El asegurar los pies en el suelo mientras avanzaba por los senderos serpenteantes de la montaña me producía perplejidad, dado lo absorto que me tenían las emociones sufridas durante el día. 7. Había una rendija pequeña y casi imperceptible. 8. Le apreté la garganta para callarle, y un instante después cayó muerto a mis pies. 9. Era tu diario [...] ¡Sentí náuseas al leerlo! ¡Maldito sea el día en que recibí la vida!, exclamé atormentado. 10. Cuando ellos se retiraban a descansar, si había luna o la noche era estrellada, me internaba en el bosque y recogía comida para mí y leña para la casa. 11. Al principio retrocedí aterrado, incapaz de creer que era yo, efectivamente, quien se reflejaba en aquel espejo. 12. "Niño, ¿qué significa esto? Yo no trato de hacerte ningún daño; escúchame". 13. Me apuntó con una escopeta que llevaba y disparó [...] Esta era, pues, la recompensa a mi gesto de benevolencia. 14. El viento avivó las llamas, que envolvieron rápidamente la casa y la lamieron con sus lenguas bífidas y destructoras. 15. Había un hombre viejo sentado cerca del fuego, donde se preparaba el desayuno. 16. En un arrebato de furia, me arrojó al suelo y me golpeó violentamente con un bastón. 17. Prendí fuego a la paja, el brezo y los matorrales amontonados. 18. Cogiéndole la mano al anciano, exclamé: "¡Ha llegado el momento! ¡Sálveme y protéjame! Usted y su familia son los amigos a quienes busco. ¡No me abandone en la hora de la prueba suprema!". 19. Gravemente magullado por las piedras y muchas otras clases de proyectiles, escapé a campo abierto.
C) Completa esta guía de lectura (solo para participantes inscritos).


Envía tus respuestas a elinfiernodebarbusse@gmail.com a lo largo de esta semana. Si por algún motivo no has podido leer durante esta semana, no hay problema por enviar varias actividades conjuntamente, siempre que esta excepción no se convierta en un hábito general. 


Pregunta compartida

Di qué momento del relato de la Criatura te ha impresionado más. Usa para ello la zona de comentarios que aparece al pie de esta entrada.

lunes, 22 de octubre de 2018

Lectura Frankenstein, caps. 5-10

Ilustración de Bernie Wrightson, 1983

Actividades 

A) Di qué momento de la novela plasma la ilustración que puedes ver arriba y, después, cita una frase o párrafo del libro que sirva de pie descriptivo a la misma. 

B) Observa estas ilustraciones (solo para participantes inscritos) y elige para cada una de ellas un pie descriptivo adecuado de entre los que se ofrecen a continuación: 
1. Había levantado la cortina de la cama, y sus ojos, si es que podían llamarse ojos, estaban fijos en mí. 2. A menudo, cuando el resto de la familia se había retirado a descansar, cogía el bote y me pasaba horas enteras en el agua. 3. Encontramos a Justine sentada en su rincón sobre un montón de paja; tenía las manos esposadas. 4. Respiró con dificultad y, con un movimiento convulsivo, agitó sus miembros. 5. Dejaba que la embarcación siguiese su propio rumbo y me entregaba a melancólicas reflexiones. A menudo me sentía tentado a arrojarme al lago silencioso, para que sus aguas me engulleran y mis desdichas terminasen para siempre. 6. Vi de pronto, a cierta distancia, la figura de un hombre que venía hacia mí a una velocidad sobrehumana. 7. ¿Qué hacía allí? ¿Sería acaso (y me estremecí solo de pensarlo) el asesino de mi hermano? 8. Con una ansiedad casi rayana en la agonía, dispuse al alcance de mi mano el instrumental capaz de infundir la chispa vital al ser inerte que yacía ante mí. 9. El día siguiente lo pasé recorriendo el valle. Estuve en las fuentes del Averion, que reciben sus aguas de un glaciar que desciende lento desde la cima de los montes hasta el valle. 10. “Hay en tu semblante una expresión  de desesperación, y a veces de venganza, que me hace temblar. Querido Victor, desecha esas pasiones tenebrosas”. 11. Henry me propuso una excursión por los alrededores de Ingolstadt, a fin de despedirme del país donde había residido tanto tiempo. 12. El resplandor de un relámpago iluminó aquel bulto y me reveló su figura con toda nitidez. 13. Nadie puede imaginar la angustia que sufrí durante el resto de la noche, que pasé tiritando de frío y empapado, a la intemperie. 14. Se le cedió la palabra a Justine para que hiciese su defensa. 15. Descubrí, al aproximarse más aquella forma (¡tremenda, odiosa visión!), que era el desdichado ser que yo había creado. 16. Y a la mañana siguiente, Justine murió.   
C)  Completa esta guía de lectura (solo para participantes inscritos).

Envía tus respuestas a elinfiernodebarbusse@gmail.com a lo largo de esta semana. Si por algún motivo no has podido leer durante esta semana, no hay problema por enviar varias actividades conjuntamente, siempre que esta excepción no se convierta en un hábito general.

Pregunta compartida

Cita alguna escena, fragmento o frase de la parte de la novela leída hasta el momento que te haya gustado especialmente. Usa para ello la zona de comentarios que aparece al pie de esta entrada. 

viernes, 19 de octubre de 2018

Compras de obligado cumplimiento


Lo que acaba de publicar Pre-textos me alegra el día y la semana (quizá el mes). Las Piedras de colores de Adalbert Stifter. Y por primera vez en su versión íntegra en español, con las seis historias que la componen. La única edición disponible en castellano de estas magníficas historias protagonizadas por niños era la de Cátedra, que incluía solo dos de ellos: Cristal de roca (Bergkristall, 1845) y Creta blanca (Bergmilch, 1843). La guinda la pone quien firma la traducción: Carmen Gauger. Compra de obligado cumplimiento. 

miércoles, 17 de octubre de 2018

El aprendizaje de nuestra levedad
("Planetarium", de Wormell y Prinja)



Leer sobre el Cosmos, sobre el Universo, sobre lo que hay más allá del planeta Tierra (una caca de mosca en la inmensidad del espacio) es un ejercicio de humildad muy recomendable que yo practico con cierta asiduidad. Te obliga a mirar las cosas desde otro punto de vista, un punto de vista aéreo y cenital, como el que tendría un pájaro que volara a gran altura, a una distancia de años luz, sobre nuestras cabezas y a relativizar nuestra importancia, la del ser humano, ese que se cree el dueño y señor del orbe terrestre. Es entonces cuando empiezas a reírte de la pomposidad de nuestra especie, de su ridículo afán de protagonismo, de su patética solemnidad. 

Decía Carl Sagan que en el Universo hay más planetas que granos de arena en todas las playas del mundo. Y, sin embargo -es curioso esto-, hay personas dispuestas a partirse la cara o a liquidar a sus semejantes en nombre de un trocito minúsculo, microscópico, de uno de esos granitos. Es la historia del mundo, en realidad. Y sigue siéndola. Así que, cuando nos carguemos definitivamente nuestro planeta (y en esto progresamos adecuadamente), nos iremos a otro (si es que nos da tiempo) para poner allí nuestro huevecillo y continuar con nuestras labores de destrucción y excrecencia generalizadas. 

Por eso digo que es tan bueno leer sobre estos asuntos. Al principio puede dar vértigo, pero es un vértigo saludable. Nos obliga a abrir la mente y a relativizar todo, absolutamente todo. El hombre, como ser finito, no puede concebir en su mente algo infinito como el universo, dejó dicho Aristóteles (¿o era Aquino?). Y eso, además de fascinante, es el primer paso en el aprendizaje de nuestra levedad.   

Todo esto viene al hilo del maravilloso libro que Impedimenta acaba de publicar titulado Planetarium. Es un libro escrito, de manera clara y diáfana, por Raman Prinja, profesor de Astrofísica de la University College de Londres, y a cuyo texto acompañan unas deslumbrantes ilustraciones de Chris Wormell. El contenido de la obra no solo abarca el Sistema Solar, sino también la Via Láctea, los exoplanetas, la muerte de las estrellas, el fin del Universo, los agujeros negros, además de objetos astronómicos, estaciones de observación, etc.  


Planetarium es un libro instructivo y apasionante, un juguete precioso para todas las edades (como deben ser los juguetes) y que puede disfrutarse de manera individual o (puesto que así lo permiten sus extraordinarias dimensiones) compartida. 

Cada noche me llevo el libro a la cama, y me demoro leyendo algún fragmento o mirando alguna de sus maravillosas ilustraciones. ¡Qué poca cosa somos!, pienso. Sin embargo, mi mente navega por sus páginas sin inquietud, sin sobrecogimiento, antes al contrario, discurre de manera fluida y apacible, como un pez en el agua, como si eso que leo o miro fuese algo ya familiar a mi consciencia y, como si de algún modo, ésta reconociese (o recordase) en ello su entorno natural y primigenio. Al final va a ser verdad aquello del iluminado William Blake de que el cuerpo es solo el traje.  

lunes, 15 de octubre de 2018

Lectura Frankenstein, Cartas y caps. 1-4

Ilustración de F. Solé y F. del Amo, 2006

Actividades 

A) Di qué momento de la novela plasma la ilustración que puedes ver arriba y cita una frase o párrafo del libro que sirva de pie descriptivo a la misma.

B) Observa estas ilustraciones (solo para participantes inscritos) y elige para cada una de ellas un pie descriptivo adecuado de entre los que se ofrecen a continuación: 
1. Era de baja estatura, aunque iba notablemente derecho, y tenía la voz más dulce que había oído en mi vida. Empezó su conferencia con una recapitulación de la historia de la química y de los progresos de los investigadores más distinguidos. 2. Y estando en la puerta, vi salir de repente un chorro de fuego de un viejo y hermoso roble que había a unos veinte metros de nuestra casa. 3. Mis hombres son valerosos y, al parecer, de firme resolución; no les desalientan los témpanos que continuamente pasan junto a nosotros y anuncian los peligros de la región hacia la que avanzamos. 4. Efectivamente, se trataba de un trineo como el que habíamos visto anteriormente, el cual, navegando a la deriva sobre un témpano de hielo, se nos había arrimado durante la noche. […] Había un ser humano, a quien los marineros trataban de convencer para que subiera a bordo. 5. La luna contemplaba mis afanes nocturnos, mientras, con incansable y viva ansiedad, perseguía a la naturaleza hasta los lugares más recónditos. ¿Quién puede imaginar los horrores de mi trabajo secreto, mientras andaba entre las humedades impías de las tumbas? 6. Lo volvimos a sacar a cubierta y lo reanimamos frotándole con coñac y obligándole a tragar una pequeña cantidad. 7. Cuando descubrí tan asombroso poder en mis manos, dudé mucho tiempo sobre la manera en que debía emplearlo. 8. Cuando mi padre regresó de Milán, encontró, jugando conmigo en el vestíbulo de nuestra villa, a una criatura cuya mirada parecía irradiar luminosidad, y cuya figura y movimientos eran más gráciles que los de una gacela. 9. ¡Válgame Dios, Margaret! Si hubieras visto al hombre que consentía de este modo en salvarse, tu sorpresa no habría tenido límites. Sus miembros estaban casi helados, y tenía el cuerpo espantosamente demacrado a causa del cansancio y el sufrimiento. 10. A menudo, las estrellas desaparecían con la luz de la mañana mientras yo seguía absorto en mi laboratorio. 11. Voy a regiones inexploradas, a la región de las “brumas y las nieves”, pero no mataré ningún albatros, así que no te inquietes por mi seguridad. 12. Leí y estudié con placer las locas fantasías de estos escritores; me parecían tesoros que muy pocos conocían, aparte de mí. 13. Al verme, el desconocido, se dirigió a mí en inglés, aunque con acento extranjero: "Antes de subir a bordo de su barco -dijo-, ¿tendría la bondad de indicarme dónde se dirige?" 14. Los cementerios no eran para mí sino receptáculos de los cuerpos privados de vida, los cuales, de sede de la belleza y de la fuerza, habían pasado a ser alimentos de gusanos. 
C)  Completa esta guía de lectura (solo para participantes inscritos).


Envía tus respuestas a elinfiernodebarbusse@gmail.com a lo largo de esta semana. Si por algún motivo no has podido leer durante esta semana, no hay problema por enviar varias actividades conjuntamente, siempre que esta excepción no se convierta en un hábito general.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Comienza la lectura de Frankenstein

Die weisse Hölle vom Piz Palü, de Arnold Fanck y Georg Wilhelm Pabst, 1929


Una vez terminado el primer bloque de este Otoño Shelley, comenzamos ahora la lectura guiada, ilustrada, colectiva y participativa de Frankenstein. Además, para compensar lo apretado e intenso de la primera parte del monográfico, va a ser ésta una lectura tranquila y dilatada, que nos ocupará unas cuatro semanas. 

Ignorada durante más de ciento cincuenta años por el mundo académico, Frankenstein no ha dejado ja­más de editarse desde su primera publicación en 1818. Has­ta los años 70 del siglo XX, cuando comenzó a ser rescatada por un tipo de crítica literaria que cuestionaba los «efectos de verdad» del canon clásico, una de las características más sobresalientes del destino de la novela de Mary Shelley había sido una mezcla de aprecio popular y de incomodi­dad por parte de los lectores cultos. 

Casi nada en los displicentes comentarios de los críticos canónicos, o en el tipo de productos de consu­mo masivo que ha suscitado Frankenstein, entre ellos el cine, prepara al lector contemporáneo para la riqueza argumental y significativa de la novela. Esto hace doblemente apetecible descubrir por nosotros mismos, de primera mano, lo que nos tiene que decir Mary a través de su historia y de las voces de sus personajes, que, como siempre ocurre con los clásicos, ofrece un amplio abanico de posibles interpretaciones. 

Como ha dicho Isabel Burdiel, una gran conocedora de la novela, leer Frankenstein a principios del siglo XXI «es una experiencia de lectura que, por esperada y previsible en sus efectos, re­sulta extraordinariamente inquietante en su inesperada no­vedad y en su capacidad para transmitir la profunda ansie­dad epocal y biográfica de la que surgió, despertando, al mismo tiempo, familiares inquietudes contemporáneas». Es, por tanto, lógico preguntarse: ¿Qué es lo que hoy todavía inquieta y sorprende, y se resiste a ser explicado, en la iden­tidad monstruosa de Frankenstein?

La lectura de la novela se dividirá en varias sesiones semanales, cada una de las cuales culminará con la publicación en el blog de una serie de actividades relativas a los capítulos leídos. El calendario es el siguiente:

10 al 14 de octubre: Lectura hasta el cap. 4 incluido
15 de octubre: Actividades lectura I
15  al 21 de octubre:  Lectura caps. 5 al 10  
22 al de octubre: Actividades lectura II 
22 al 28 de octubre:  Lectura caps. 11 a 17
29 de octubre: Actividades lectura III
29 de octubre al 4 de noviembre: Lectura caps. 18 a 24
5 de noviembreActividades lectura IV y Cuestiones de debate
18 de noviembre: Fecha tope de entrega de actividades y cierre Lectura

Los participantes, una vez completadas las actividades, han de enviarlas al correo electrónico elinfiernodebarbusse@gmail.com, bien una por una, bien todas al final de la lectura, pero siempre antes del 18 de noviembre

El lector tiene a su disposición en librerías y bibliotecas una amplia variedad de ediciones de la novela. La que se va a seguir aquí para la lectura es la que incluye la traducción de Francisco Torres Oliver (Nórdica, Valdemar, Alianza, Vicens Vives, etc.), realmente magnífica, la cual sigue estrictamente la estructura y el texto original de la tercera edición de la novela, de 1831, considerada por Mary como definitiva. Otra traducción excelente es la de José C. Vales, que pueden encontrar en Austral. Si ustedes desean leer la versión de 1818 (en mi opinión, espléndida), les recomiendo la edición de Cátedra, a cargo de Isabel Burdiel. No obstante, leer esta versión puede confundir al lector al hacer las actividades de lectura que se proponen, ya que la estructura en volúmenes y capítulos de esta edición varía con respecto a la de 1831, que es, repito, la que se va a seguir aquí. 

De momento, nada más. Abríguense, que nos vamos. 

Les deseo una placentera y fructífera lectura. 

domingo, 7 de octubre de 2018

Hoy es día de sorteo

Dos ejemplares impolutos para dos de ustedes

Siguiendo la inamovible costumbre de estos Otoños, hoy es domingo de sorteo, y a ello vamos.  

Para hacerles un poco más gustoso este Otoño Shelley y sus arduas actividades, vamos a sortear hoy 2 inmaculados ejemplares de Frankenstein en la magnífica edición de Nórdica, que cuenta con unas brillantes ilustraciones de Elena Odriozola. Desde aquí, agradezco a la editorial la cortesía y amabilidad que siempre les caracteriza, porque son ellos los que han cedido los ejemplares que ustedes disfrutarán. 

Participan en el sorteo todos aquellos inscritos que han presentado tres de las cuatro actividades en plazo: en total son 32 personas, ya que aunque son 33 los que cumplen las bases, una de ellas ha renunciado generosamente a participar en el sorteo porque ya tiene en su poder la edición de Nórdica. 

Agradecerles a todos su amabilidad, esfuerzo y, sobre todo, el gran interés por aprender que han demostrado en esta primera parte del Otoño. Ahora les espera una lectura que yo creo que les va a resultar sencillamente fascinante.

Nada más. Decirles que a las 17:00 horas se dará a conocer el resultado del sorteo, es decir, los ganadores.

¡Mucha suerte a todos!

Resultados del sorteo: aquí. ¡Enhorabuena a los ganadores!

jueves, 4 de octubre de 2018

Otoño Shelley 4. La voz de un sueño

Lámina del libro Surgical Anatomy, de Joseph Maclise, 1856

«¿Y qué era yo? Ignoraba absolutamente todo lo relacionado con mi creación y mi creador; pero sabía que no tenía dinero, ni amigos, ni ninguna clase de propiedad; y, además, poseía una figura espantosamente deforme y repugnante; ni siquiera era de la misma naturaleza que el hombre. Tenía más agilidad que él, y podría subsistir con una dieta más rudimentaria; soportaba el calor y el frío extremados sin que me afectaran tanto al cuerpo; mi estatura superaba a la suya. cuando miraba a mi alrededor, no veía ni oía a nadie como yo. ¿Era, entonces, un monstruo, una abominación de la tierra, de la que todos huían y a la que todos repudiaban?».
Mary Shelley, Frankenstein
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ACTIVIDAD 4:

A) En este enlace (solo para participantes inscritos) se ofrece una lista de obras literarias y científicas que influyeron en Mary Shelley para la creación de su Frankenstein. Completa el ejercicio relacionando cada obra con su correspondiente autor. Como fuentes de consulta se recomiendan los textos "Un cadáver exquisito" y "Laboratorio de ideas" (pertenecientes ambos al catálogo de la exposición El monstruo de Frankenstein, Buenos Aires, Biblioteca Nacional, 2018).

B) William Ospina es autor de El año del verano que nunca existió (Mondadori, 2015), un espléndido libro sobre Mary Shelley y la gestación de Frankenstein, cuya lectura es absolutamente recomendable. En este enlace se ofrece (solo para participantes inscritos) el capítulo del libro titulado "La criatura". Léelo y, basándote mayormente en él, contesta a las siguientes preguntas: 1. Mary es la madre de "una idea nueva de monstruosidad": ¿qué tipo de fantasma creó? 2. ¿Qué es, según Ospina, lo que nos conmueve de ese ser? 3. La afirmación "Mary se atrevió a ser la voz de un sueño" está relacionada con esta otra: "el heroísmo de Mary es más sutil y más discreto" que el de Byron o Shelley. Explica brevemente qué quiere decir el autor con esto. 4. ¿Qué opinión desliza el autor sobre la primera versión de la novela? 5. ¿Dónde fue descubierto y se encuentra conservado el manuscrito original de Frankenstein, de puño y letra de Mary Shelley, sin las modificaciones que posteriormente hiciera su marido? 6. ¿Por qué afirma el autor que el monstruo de Frankenstein es producto de su época? 7. Aparte de los "vinos" habituales del Romanticismo, ¿qué clase de "licores más fuertes" llegó a probar Mary? 8. El autor habla de una potente imagen de William Blake que le recuerda el momento en que la criatura de Frankenstein cobra vida, y lanza la hipótesis de que dicha imagen (titulada Elohím creando a Adán) tuvo que serle familiar a Mary desde pequeña. Localízala en Internet y envíala adjunta a esta actividad.

C) Lee el artículo de Michael Harris titulado "Por qué Frankenstein es más relevante hoy que hace 200 añosy haz un comentario crítico del mismo, especialmente respecto a la afirmación "No solo estamos esclavizados [por la tecnología, nuestra particular criatura de Frankenstein], es que además lo consentimos absolutamente." ¿Crees que, como Victor Frankenstein, también nosotros somos unos irresponsables con nuestra criatura?


El plazo de entrega de actividades se amplía hasta el 10 de octubre, miércoles. El día 7 de octubre se celebrará el sorteo de 2 ejemplares de Frankenstein en la magníifica edición de Nórdica; entrarán en el mismo todos aquellos participantes que hayan completado y entregado antes de esa fecha las tres primeras actividades.