Comedia, de Dante Alighieri
(Clásicos para regalar esta Navidad, 2)



Este volumen de Acantilado es el mejor regalo que puede recibir cualquier lector del siglo veintiuno interesado en una de las obras literarias más relevantes e influyentes de todos los tiempos: la Comedia, de Dante Alighieri. Esto también es válido para quien ya conozca la obra, porque hacer una relectura en esta exquisita edición es una garantía de satisfacción del cien por cien, tal es la calidad de su factura.

El principal ingrediente de su excelencia es la traducción que nos ofrece el profesor José María Micó (Premio Nacional de Traducción en 2006). Ha optado éste por una versión poética no rimada (¡gracias!), sino en verso libre, muy musical, nítida y elegante, expresiva en nuestro idioma y con una gran fidelidad al texto original. Según ha comentado el profesor en alguna entrevista, su principal preocupación era hacer una traducción "legible, cercana y fiel". Y a fe que lo ha conseguido, la prueba es que se lee con una gran fluidez, como si de un texto narrativo se tratase. No puedo decir lo mismo de algunas otras versiones que intenté leer en el pasado y que me echaron para atrás, como la de Ángel Crespo (liosa, pese a su fama), la de Luis Martínez de Merlo (enrevesada e incómoda), o la de Abilio Echeverría (artificial, por su demasiada dependencia de la rima).

Esta edición es bilingüe, pero, a diferencia de otras de este tipo, que presentan el texto original y la traducción en páginas encaradas (algo que personalmente detesto), aquí los versos originales de Dante van discretamente colocados a pie de página y en letra más pequeña, para no entorpecer la mirada del lector.

Otro acierto, en mi opinión, es la ausencia de notas explicativas (de nuevo, gracias). Micó suple esto con breves y muy bien elaboradas introducciones a cada canto -que yo aconsejo leer después, y no antes, de cada canto-, y un útil glosario razonado de personajes, obras y lugares citados, que va al final del libro.

En cuanto a sus características físicas, pese a sus casi mil páginas y a su encuadernación en tapa dura, el volumen es ligero y manejable, así que no se preocupen, que no van a tener que entrenar bíceps para sostenerlo. La clave de ello es el papel (según los editores, el mejor que han usado nunca en un libro), de bajo gramaje, pero de una gran resistencia y suavidad al tacto.

Borges reiteraba su fascinación por la Comedia. La obra más perfecta de la humanidad, llegó a decir sobre ella. También el profesor Micó va en esta línea. Él dice que “es un libro infinito, perfecto, en él está todo, todo lo que despliega el universo, por eso durante tantos siglos lo han acompañado múltiples interpretaciones, desde las más filosóficas a las esotéricas. Es una reflexión de la condición humana, un viaje intemporal a un mundo irreal”. La verdad es que no es de extrañar. En mi caso, ha sido suficiente con leer un par de cantos (por no decir uno solo) para declararme adicto a Dante, a su viaje iniciático, a la belleza de sus versos, al fascinante poder de su imaginación. 

Si usted va a leer la Comedia (o Divina Comedia, como la bautizó Bocaccio), bien en la Lectura ilustrada que se va a realizar aquí a partir de enero, o bien más adelante, por su cuenta, cuando a usted le venga en gana (tampoco hay que dar tantas explicaciones), no lo dude, hoy por hoy la edición, con mayúsculas, es ésta. Que sí, que cuesta un dinero, que es cara, que vale un pico y medio. Lo admito. Pero ya que uno se da un lujo, mejor que sea por la puerta grande, ¿no le parece?

Quizá alguien que le quiere bien, quizá usted mismo, se lo regale en estas navidades. Sea como sea, obligatorio. 

Comentarios

  1. Tengo dos de las ediciones que mencionas, la de Abilio Echevarría, y la de Luis Martínez de Merlo. Ambas me han parecido pésimas y no me han hecho pasar más allá del Círculo del Infierno, cotejándola con el original en italiano en internet. Era prolijo el discernimiento. Lo primero leía un resumen para orientarme sobre lo que iba a leer -no es fácil por la cantida de referencias históricas o imágenes poéticas que uno no logra comprender de entrada-; luego leía simultáneamente la edición de Luis Martínez de Merlo comparándola con el original en italiano en la pantalla del ordenador. Veía la distancia enorme entre dicho original y la traducción que es un pálido reflejo poético. No puedo imaginar traducir a Lorca a otra lengua, pues lo mismo Dante. No es fácil, no es fácil y requiere gran voluntad.

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    1. Así es, Joselu. No es nada fácil. De ahí el famoso adagio latino: traduttore, traditore (traductor, traidor). Por eso las que hay que elegir son las que amortigüen al máximo esa traición. Y esta de Micó es, en ese sentido, franca.

      Saludos.

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