jueves, 24 de octubre de 2013

Otoño Kafka 4. Un mundo formidable en mi cabeza

Fotomontaje con retrato de Kafka a los 6 años de edad

«Tengo un mundo formidable en mi cabeza, pero ¿cómo liberarme y liberarlo sin salir hecho añicos? Y antes mil veces verme hecho añicos que retenerlo o sepultarlo dentro de mí. Por eso, sin duda, estoy aquí, esto lo veo perfectamente claro.» (F. Kafka, Diarios)

«Toda la obra de Kafka está envuelta por tinieblas y atmósferas opresivas. Podría parecemos un escritor desgraciado, obsesionado por los aspectos más negativos de la existencia: desamparo, culpa y miedo de no ser comprendido. Cuando nos acercamos a la obra de Kafka, es muy fácil reaccionar ante el texto con un sentimiento de desolación que se sobrepone al placer de la narración. Las situaciones en que coloca a sus personajes son verdaderamente sombrías e implacables, pero también son absurdas, y en ellas caricaturiza a los sistemas sociales con los que sus héroes tienen que enfrentarse. Kafka convierte el mundo en un broma grotesca.

Ilustración para una edición francesa de El proceso
Aunque Kafka era un escritor que hurgaba en su propio miedo y autodesprecio, al final su paranoia desemboca en una gran carcajada. El humor explota en gran medida la burla de uno mismo, una componente muy desarrollada en el sentido del humor de la cultura judía. El sentido del humor es patente en la obra de Kafka, aunque no de manera obvia. En realidad, habitualmente pasa desapercibido, oculto bajo su oscura visión del mundo. Surgiendo de un humor negro, la tragedia se puede convertir fácilmente en comedia en la obra de Kafka como, por ejemplo, cuando Joseph K., en El proceso, tiene que tratar con su incompetente abogado. Como Alan Bennett ha comentado: "El proceso, por ejemplo, es un libro mucho más divertido de lo que se ha reconocido y las bromas que Kafka hace de sí mismo son la mejor opción ante tan desesperadas circunstancias".

Kafka nació en el seno de la comunidad judía de la Europa oriental, que posee una larga tradición narrativa, y esto ayudó a Kafka a dar forma a su estilo. La historia del Golem, por ejemplo, le fascinaba  particularmente. En efecto, lo que Kafka hacía era escribir cuentos de hadas para adultos, utilizando la iconografía y los símbolos de su mundo para narrar cuentos y alegorías que pudieran contarse a todas las generaciones. Pero, cuidado. La obra de Kafka no sigue una narración directa. Es fácil sentirse decepcionado por su obra si se espera una narración lineal. En  sus principales obras, se busca explorar y desarrollar una idea central. Martin Greenberg lo explica así: 
"El estilo narrativo de Kafka descansa sobre la elaboración, sobre el despliegue de una imagen básica, más que sobre la representación tradicional de una acción. Las historias de Kafka no son dramáticas, sino visionarias; no parten de un principio para llegar hasta un desenlace de la acción, sino que progresan a través de intensas visiones para alcanzar una mirada más profunda." (Modern Critical Views: Kafka. H. Bloom. ed.)
Por tanto, no debemos esperar brillantes desenlaces en las obras de Kafka. El final de El castillo, por ejemplo, se extingue lentamente y El proceso lo hace con una sombría ejecución.

Primeras ediciones de El castillo (póstuma, 1926) y Contemplación (1913)

Lo que más fuertemente anida en nuestra memoria tras leer un texto de Kafka, es la siniestra imaginería que emplea en sus relatos. Personajes que son arrestados sin motivo, lúgubres castillos góticos que se ciernen sobre las aldeas, hambrientos artistas de variedades que desaparecen y viajantes que se transforman en insectos gigantes. Kafka poseía una viva imaginación y una fluida comunicación con su inconsciente. Espoleaba sus fantasías en beneficio de su creatividad, y materializaba sus miedos. Son esas imágenes y la exploración de las situaciones, más que una cuidada y hábil narración, las que han otorgado a Kafka un puesto entre los grandes escritores.

Al leer a Kafka es importante tener presente que la mayoría de sus obras no llegaron a terminarse. La mayor parte se publicó después de su muerte, reunidas por Max Brod, su amigo y posteriormente editor, a partir de los fragmentos dejados por Kafka, quien escribía más por placer que con intenciones "profesionales". Como dice Harold Bloom: "Sus novelas -América, El proceso, incluso El castillo- son mejores por algunas partes aisladas que en su conjunto; y sus relatos más largos, incluso La metamorfosis, comienzan con más brillantez de lo que suelen acabar." (H. Bloom, El canon occidental)

En la obra de Kafka también hay lugar para el sentido del humor
Buena parte de la obra de Kafka aparece en pequeños fragmentos, como en Reflexiones sobre el pecado, el sufrimiento, la esperanza y el verdadero camino, una colección de 109 ideas y aforismos. De nuevo, lleva al lector a comprobar que el valor de la obra de Kafka se encuentra en momentos, en hallazgos aislados y meditaciones. Kafka también fue un excelente escritor de cartas y diarios. Tanto las cartas como los diarios, dan soporte y moldean los relatos de ficción. En cierto modo, sus narraciones pueden verse como la extensión de ellos. Las cartas son la comunicación con el exterior, los diarios actúan como eje y los relatos de ficción como comunicaciones interiores.

Estos elementos de la obra kafkiana no pueden leerse de manera completamente separada, ya que se fertilizan mutuamente. La literatura de Kafka no es autobiográfica, pero sí una forma de dar sentido a su mundo. Si se mira bajo este prisma, la fragmentación y la sensación de inconclusión, empiezan a resultar menos incómodas para el lector.»

(Fragmento de Kafka. A beginner's guide, por Steven Coots, 2003) 
_________________________________________

ACTIVIDAD 4:
A) Contesta sucintamente a estas preguntas relacionadas con la obra de Franz Kafka: 1) ¿Dónde crees que está la clave de que su obra haya fascinado y siga fascinando a generaciones de lectores? 2) ¿Influyó de algún modo en su escritura el tipo de trabajo que desempeñaba el autor? 3) ¿En qué clase de animal se transforma el protagonista de La metamorfosis? 4) ¿Por qué puede considerarse esta obra una contrafábula? 5) ¿Qué obra de Kafka protagoniza Josef K. y cuál es el argumento? 6) ¿Cuál de sus obras suele considerarse la más ligera? 7) ¿Y la más compleja? 8) ¿Qué profesión tiene K., el protagonista de El castillo? 9) ¿Conocemos el final de su novela El proceso o está inacabada? 10) ¿Por qué otro u otros títulos se conoce también América? 11) Cita el título de un par de relatos de Kafka.

B) Razona por qué La transformación es una traducción más adecuada que La metamorfosis como título para la famosa obra de Kafka.

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:

¡¡Envía esta actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las restantes propuestas de este Otoño Kafka, antes del 3 de noviembre y gana uno de los tres ejemplares de La metamorfosis  (edición de Libros del zorro rojo) que se sortean!

5 comentarios:

  1. Aquí seguimos aprendiendo sobre Kafka y deseando empezar la lectura.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Aunque parezca sorprendente nunca he leído a Kafka, pero su Otoño Kafka me está atrapando,.. así que Sr. Barbusse, estoy deseando empezar la lectura guiada.
    Además, tengo un buen amigo que asegura que La metamorfosis, es una joya.

    ResponderEliminar
  3. Nunca es tarde para Kafka, Lola. Además, ya te anticipo que engancha y no se suelta.

    Estaré encantado de tenerte en la lectura de esa obra esencial de la literatura. Estás a tiempo de presentar las actividades para entrar en el primer sorteo. Mira que la edición de Libros del Zorro Rojo es absolutamente maravillosa y, además, ya no la encuentras, está agotada.

    Gracias y un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Yo nunca he leído tampoco a Kafka pero va a ser este un buen comienzo. Un saludo!!

    ResponderEliminar