lunes, 17 de diciembre de 2012

Lectura Madame Bovary, III, caps. 1-11

Después de su encuentro en la ópera, Léon y Emma inician una apasionada historia de amor. Emma da rienda suelta a sus ansias de amor y riqueza y gasta más de lo que tiene instigada por Lheureux, que conoce la relación de los jóvenes. A Léon lo asusta el desenfreno de Emma y pone fin a la relación. Emma, acuciada por las deudas, que arruinan a Charles, y trastornada por su fracaso sentimental, decide poner fin a su vida. Se suicida tomando arsénico y muere tras una horrenda agonía. Charles cae en un abatimiento atroz, sobre todo tras descubrir las cartas que Léon enviaba a Emma. Un día su hija lo encuentra muerto y ella debe ir a vivir con una tía lejana.

Guión de lectura:

1. Al encontrarse con Léon en la catedral, Emma acepta que les enseñen la iglesia: ¿qué paso definitivo parece querer eludir o retrasar con ello? ¿Le entrega a Léon la carta que había tenía preparada? [cap. 1]

2.Tiene lugar en este capítulo una de las más famosas escenas de la novela: el paseo de Emma y Léon en el coche con las cortinillas echadas que deambula sin rumbo por las calles de Ruán. El lector se ve obligado así a imaginar la escena, puesto que el narrador se limita a recalcar la velocidad del coche y a señalar los nombres de las calles por las que circula. Al final, una mano que asoma por debajo de las cortinillas arroja al aire pedacitos de papel: ¿qué revela este detalle? [cap. 1]

3. Oberva cómo al final del capítulo la perspectiva del narrador se adapta a la de los burgueses que miran asombrados pasar una y otra vez aquel extraño coche.  [cap. 1]

4. ¿Cómo se contrasta el "mundo" de Emma con el de Yonville cuando ella regresa del pueblo? [cap. 2]

5. Fíjate en los sentimientos de Emma hacia Charles tras conocerse la noticia de la muerte del padre de éste. [cap. 2]  

6. Emma ha aprendido a ocultar su vida y se las ingenia para ir una vez por semana a ver a Léon a Ruán. El uso de la ironía es patente aquí de nuevo cuando Flaubert, para describir la estratagema ideada por Emma para ver a solas a Léon, escribe: "Fue por entonces, es decir, a comienzos del invierno, cuando pareció aquejarle un ardiente entusiasmo por la música" [cap. 4]

7. Observa cómo se describe la ciudad de Ruán, al llegar allí los jueves por la mañana en la diligencia, no de forma objetiva, sino a través de las impresiones de Emma. [cap. 5]

8. Mientras la mentira se convierte para Emma en una necesidad y Lheréux va estrechando el cerco económico contra ella, ¿qué cariz van tomando las relaciones con Léon? [cap. 6]

9. ¿Se siente Emma feliz? ¿Se ha sentido alguna vez feliz? ¿Ha encontrado alguna vez lo que buscaba? [cap. 6]

10. ¿Qué influye en Léon para hacerle pensar que tiene que abandonar sus relaciones con Emma? [cap. 6]

11. Los acontecimientos se precipitan: se ponen a la venta los bienes embargados a Emma, que se siente desbordada por lo que está pasando. ¿A quién le da sus últimos cinco francos? ¿Qué significado crees que tiene el hecho? [cap. 7]

12. Observa de nuevo el cambio de perspectiva: ¿desde dónde y a través de quién se narra ahora el encuentro entre Emma y Binet? [cap. 7]

13. ¿Tiene conciencia Emma de la propia degradación moral al visitar a Rodolphe? ¿Cómo reacciona este? Observa otra vez el impresionismo descriptivo: al salir de la casa de Rodolphe, el paisaje es descrito como lo ve Emma. [cap. 8]

14. ¿Qué objeto recuerda Emma de la casa de Homais y qué determinación toma al hacerse con él? Fíjate en el final trágico de la protagonista: su muerte patética contrasta con el pragmatismo burgués. (Como hemos venido comentando en el transcurso de la lectura, la contraposición de la mentalidad romántica de Emma con la mediocre vida burguesa que la rodea es una constante a lo largo de la novela). [cap. 8]

15. ¿Crees que Charles se agranda como personaje en este capítulo? [cap. 9]

16. Observa la reacción de los distintos personajes ante el entierro de Emma: Homais, Lheréux, la madre de Charles... Fijémonos en Justin, ese personaje de corte dickensiano, enamorado platónicamente de Emma, que la va a llorar, en soledad, al cementerio. Es probablemente el único personaje sobre el que Flaubert extiende una mirada tierna y benevolente. [cap. 10]

17. Las dificultades se abaten sobre Charles, y todos parecen darle la espalda, incluso Homais. ¿Cambia en algo su forma de ser? ¿Se parece más al hombre que a Emma le hubiera gustado que fuera? [cap. 11]

18. ¿Cómo vuelven a aparecer en escena Léon y Rodolphe? Observa cómo se pone de relieve el romanticismo afectado del primero. ¿Qué otros personajes estrechamente relacionados con Emma aparecen? [cap. 11]

19. Compara en final de Berthe, la hija de Charles y Emma, con el de Homais. ¿Cómo queda retratado este último? ¿Puede tener algún significado el "triunfo" final de Homais? [cap. 11]

El pasaje favorito de Otoño Flaubert:

No escojo en esta ocasión un pasaje concreto, sino diferentes detalles y momentos que tienen lugar en el desenlace de la historia. Hay un momento inolvidable en la novela en que el entrometido Homais y por el prosaico sacerdote Bournisien —el creyente en los fármacos y el creyente en Dios— se quedan dormidos en sendas butacas, cerca del cadáver de Emma, el uno enfrente del otro, roncando mano a mano, con sus barrigas abultadas y las mandíbulas caídas, hermanados por el sueño, unidos al fin por la misma debilidad humana del sueño. El pesimismo de Flaubert sobre el ser humano es total, como parece ilustrar aquí. Pocos personajes se salvan en esta novela. Y, luego, ¡qué insulto para el destino de la infeliz Emma, el epitafio que Homais idea para su tumba! Tiene la cabeza atiborrada de latinajos, pero al principio no es capaz de encontrar otra cosa que sta viator, «detente, caminante». ¿Detente dónde? El final de esta cita latina es heroam calcas, «para no hollar a un héroe». Pero finalmente, Homais, con su atrevimiento habitual, sustituye «para no hollar a un héroe» por «para no hollar a una amable esposa». «Detente, caminante, para no hollar a una amable esposa»; lo último que se podría decir del pobre Charles, quien, a pesar de toda su estupidez, amaba a Emma con una adoración profunda, patética, de la que ella toma conciencia durante un instante fugaz, antes de morir. ¿Y dónde muere él? En el mismo cenador donde Rodolphe y Emma solían amarse. Ya digo, detalles que cierran el círculo, la terrible visión que Flaubert nos da del ser humano. Detalles que se añaden a todo lo demás que hemos venido analizando y que elevan a esta obra a la categoría de auténtica obra maestra del arte literario, y aun del arte.

Claves de lectura:

1. Uno de los temas planteados en la novela —tal vez más importante de lo que a simple vista pueda parecer— es el derroche económico, el consumismo que practica su protagonista y el consiguiente endeudamiento que trae como consecuencia. A este respecto el escritor Antonio Muñoz Molina en un brillante artículo titulado "El porvenir de Emma Rouault" (que les aconsejo leer integro aquí) ha dicho: "El hermoso instinto de felicidad de Emma Rouault queda malogrado por un orden social siniestro y por una afición excesiva a la literatura. Y si no estuviera siempre tan ebria de novelas, versos, y óperas, tal vez habría sabido averiguar a tiempo que su desgracia no la traerá el amor, sino los engranajes crueles del dinero, que entonces, igual que ahora, actúan con perfecto sigilo bajo el ruido de la literatura, de la política, de la religión, de la propaganda. Emma Bovary es tan contemporánea nuestra que sucumbe bajo el peso monstruoso de una deuda que no puede pagar." ¿Estás de acuerdo con Muñoz Molina en que Emma prefigura el consumismo del siglo XX, que ella está más próxima al hombre actual por su materialismo, por su irrefrenable compulsión a la compra y a la adquisición de cosas y más cosas de las que le son necesarias y, sobre todo, de las que puede permitirse? ¿Hasta qué punto crees que Emma se suicida por la asfixia que le supone su deuda? 

2. Gran poder simbólico tiene la figura del horrendo vagabundo que Emma ve con frecuencia en Ruán y al que, posteriormente, oirá cantar bajo su ventana justo en el momento de su muerte. ¿Que te sugiere este personaje? ¿Qué crees que puede simbolizar?

17 comentarios:

  1. Y tanto que es contemporánea nuestra. A la vista está en qué severa crisis estamos. Y estos barros vienen de los lodos de habernos gastado por adelantado lo que no teníamos. Así que Emma prefigura toda nuestra ideología de consumistas natos. Así lo veo yo. Por cierto, un acierto traer aquí el artículo de Muñoz Molina, que es brillante.

    Saludos.

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  2. Está claro que el derroche descontrolado al que se apunta la señora Bovary deriva en un acogotamiento económico que se suma a su desencanto existencial y amoroso en particular. Es probable que de no haberse producido esta circunstancia probablemente ella hubiese caído de nuevo en la depresión, pero quizá no hubiese consumado el suicidio (ya lo intentó previamente cuando la deja Rodolphe, pero no se atrevió, ahora podría no haber sido diferentes).

    Ese endeudamiento es totalmente prefigurador de una nueva condición del ciudadano del siglo XX y XXI. La terrible crisis que estamos viviendo no puede ser mejor ejemplo de esa filosofía de no solo gastarse el dinero que tengo sino, por adelantado, el que tendremos en próximos años. Y en Emma Bovary ese afán materialista, como modo de llegar a cumplir sus sueños de grandeza y aristocracia, está muy presente y Flaubert se encarga de subrayarlo mucho a través de la presencia del usurero Lheureux.

    El artículo de Muñoz Molina, por cierto, muy interesante.

    Y esta lectura que ya acaba, realmente modélica.

    Un saludo.


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  3. El mendigo repulsivo es, al mienos segun yo o veo, un símbolo de la verdadera condición de Emma, es decir, su verdadero pasado discreto y campesino. Por eso se le aparece en el momento de su muerte, para recordarle que sus sueños han sido vanos y equivocados.

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    1. La presencia del mendigo en el momento de la muerte de Emma tiene una función dramática esencial. Ella rie a carcajadas cuando oye su canción, justo antes del momento de expirar. Ciertamente esta figura está abierta a interpretaciones, pero lo que está claro es que al lector le sobrecoge, como sobrecoge a su protagonista, quizá porque de alguna manera el mendigo aúna toda la fealdad del mundo, ese mundo que Emma ha pretendido ignorar, el real, el auténtico y no el idealizado y de color de rosa que ella buscaba. El vagabundo es la realidad más cruel de todas, aquella que Emma se niega a aceptar, la verdadera condición terrenal, intrascendente y pasajera de todo lo humano. En un momento de lucidez -la que da la enfermedad, la que da el atisbo inevitable de la muerte próxima- Emma rie de su propia estupidez, de sus propios sueños, de todas las miserias de la vida que vuelven a su cabeza en un momento. El mendigo es toda su conciencia, ese resquicio profundo y escondido en el que se sabe, aunque sea de manera leve pero certera, que es imposible ir contra el destino.

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    2. Es muy interesante esto que dices, y es cierto que la protagonista adquiere brevemente la lucidez que nunca antes había tenido en el momento antes de morir. Quizá si hubiese intentado volverse hacia dentro y valorar lo que tenía le hubiese ido distinto y hubiese tenido otro final.

      TOdo el libro es magnífico, pero esta última parte es sencillamente colosal.
      Saluods.

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    3. Claro, Ángel, pero hay un aspecto en el que no estoy de acuerdo: el de que Emma es alguien que no se vuelve hacia dentro. Es cierto que es superficial, materialista, clasista, egoísta, etc. pero hay algo que la novela deja muy claro: Emma es consciente de lo que le pasa, lo pien y lo razona. Lo que pasa es que es incapaz de ponerle solución, de ir contra su propio deseo, de salir de su falsa identidad. Ella sabe bien lo que le ocurre, razona, valora, es consciente de que es infeliz. Lo que no encuentra es remedio.

      "¡Qué más daba! No era feliz, nunca lo había sido. ¿De dónde venía esa carencia en su vida, ese pudrirse instantáneo de todas las cosas en que se apoyaba?"

      "¡Ay, qué imposibles eran las cosas! Por lo demás, no merecía la pena buscar nada. ;Todo mentía! Tras todas las sonrisas había un bostezo de hastío: en todas las alegrías, una maldición; en todos los placeres, el correspondiente asco; y los besos mejores dejaban en los labios un deseo irrealizable de una voluptuosidad más elevada."

      Sin duda estas son palabras de alguien que conoce lo que le pasa, que es capaz de comprender las circunstancias, su interior. Pese a ello es incapaz de encontrar una camino fuera de la mentira. Es esto precisamente, el construir toda su identidad en una falsedad, lo que la destruye. POr eso cuando la realidad la llega a cercar de manera tan estrecha todo se venga abajo.

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  4. Con algo tiene que llenar su gran vacío el personaje: lo intenta con el sexo, con el amor idealizado, con un marido, con una hija, con la religión..., le faltaba la adquisión desmedida de cosas que le hiceran sentir, al menos, por un instante dueña de una felicidad aparente. No creeo que Emma se suicidara por ello, sino por la suma de decepciones. Le irrita, por ejemplo, más la conversación con Rodolphe cuando le va a pedir el dinero que la propia circunstancia acuciante del endeudamiento. En fin, como he repetido en otras ocasiones el problema de esta mujer es buscar fuera la serenidad y la felicidad en lugar de dentro.

    Un saludo.

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  5. Carmen, Esteban y Miguel:

    Absolutamente de acuerdo. Y traigo aquí este texto clarificador de Vargas Llosa, al que hemos seguido en parte en esta lectura, el cual esté en la línea de lo que decís ambos:

    "Sin embargo, el afán de Emma de poseer objetos no sólo se conecta con sus amores; también con sus desengaños y su aburrimiento. Es una relación más sutil, menos subrayada que la anterior, pero que, en ciertos períodos de su vida, se percibe claramente. Cien años antes que sus congéneres de carne y hueso, Emma Bovary, en un pueblecito normando, intenta contrarrestar una insuficiencia vital adquiriendo objetos, acudiendo a los productos industriales en busca de la ayuda que los hombres no pueden darle. En "Madame Bovary" apunta esa alienación que un siglo más tarde hará presa en las sociedades desarrolladas de hombres y mujeres (pero sobre todo de estas últimas, por sus condiciones de vida): el consumismo como un desfogue para la angustia, tratar de poblar con objetos el vacío que ha instalado en la existencia del individuo la vida moderna."

    Saludos.

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  6. Quisiera plantearle a Barbusse y alos demàs participantes, si piensan que el hecho de que la criada de la casa de los Bovary se llamara Felicité se puede considerar o no una ironia de Flaubert. Me resulta curioso que con la cantidad de nombres que hay, la llamara así.
    Un saludo a todos

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    1. Antonio Luis: es una observación perspicaz la que haces y desde luego llama la atención que sea la criada de Emma, esa "muchacha de catorce
      años, huérfana y de fisonomía dulce" la que de alguna manera sea la persona más próxima a ella con mas sentido común. Es Félicité la que le aconseja que hable con su marido de su depresión, la que la toma del brazo cuando tiene el primer impulso de suicidio después del leer la carta de Rodolphe, y la que se viste con sus vestidos una vez ha muerto. Incluso Charles llega a condunfirla con ella por su parecido tipo. Es decir, no estamos ante un personaje de simple relleno,de figurante, funcional, sino, como todo en Flaubert, construido milimétricamente. ¿Con ironía en su nombre?, probablemente.

      Por cierto, Flaubert usaría posteriormente otro personaje llamado Félicité en su cuento "Un corazón sencillo" y aquí sí que te puedo decir que intencionadamente por la personalidad de la propia protagonista.

      ¡Interesante apreciación!

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    2. Sr Barbusse el cuento al que se refiere, creo es un cuento que se caracteriza por la clase burguesa que en él se representa y por la chica Felicité, que el cachondo de Flaubert la llamó así, cuando la pobre iba de desgracia en desgracia.
      un saludo.

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    3. Justamente, Francisco. Es la obra que complementa a Madame Bovary, es la otra manera de encarar la vida. Félicité tiene pocas alegrìas pero las sabe saborear al máximo, cada buen momento lo considera un regalo, algo que no esperaba y que viene por añadidura. Magistral Flaubert.
      Un saludo.

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  7. No creo que el suicido de Emma se debiera a su deuda, creo que simplemente cuando ve que ya no tiene escapatoria y que nadie le va a ayudar, es cuando se hace realmente consciente de la situación en la que ha vivido y le ha hecho terminar en esa situación.
    Se da cuenta de la bondad de su marido, Charles, que poco a poco he ido descubriendo que aunque al principio no estaba enamorado de ella, termina queriéndola de verdad (un claro ejemplo de amor, porque el trato que le daba Emma no era como para quererla), de que en realidad no era nadie para ninguno de sus amantes que le dan la espalda sin dudarlo y que la gente del pueblo solo busca disfrutar con los males de los demas.
    ¿Qué le queda a Emma que vivía solo para ese sueño que nunca conseguía plasmar? El suicidio es una salida fácil para muchos personajes un poco desquiciados como el de Emma.
    Es verdad que Emma es un claro ejemplo de consumismo, pero no se hasta que punto es como el nuestro. El consumismo actual creo que se debe un poco más a un exceso de productos y de oportunidades y por supuesto a las ganas de tener lo que otros ya disfrutan. En el caso de Emma creo que se debía más al placer que se suponía pensar que tenía otro tipo de vida puesto que su vida le parecía tan insulsa y triste que necesitaba rellenarla con cosas bonitas.

    El vagabundo me ha parecido un símbolo de todo lo que odiaba Emma, la fealdad, la mediocridad y la necesidad. Quizás en el último momento un recordatorio de que hasta ese ser tan inmundo estaba mejor que ella, pues no tenía nada que perder.

    Una pregunta que os quería hacer. Se habla mucho de como afectaron las lecturas a Emma, pero ¿Cuando leía Emma? A parte de alguna referencia a sus lecturas antes del matrimonio después Emma se dedica sobre todo a soñar, pero nunca se habla de cuales eran sus lecturas.

    Un saludo.

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    1. Mariuca:

      Como bien dices, la lectura es fundamental en la juventud de Emma, es la que configura su visión idealizada, y tiene especial fuerza en ese período de su vida. Después, intuimos que sigue siendo un hábito constante y, especialmente, cobra vida en sus etapas postdepresivas (tras la marcha de Léon y posteriormente cuando Rodolphe la abandona), que sí aparece explícitamente el texto.

      El caso de Emma es planteado por Flaubert de modo muy parecido al de Don Quijote (ya vimos los paralelismos de ambos personajes): también el Quijote lee concentradamente durante un tiempo determinado de tiempo y luego ya no hay ninguna referencia a ese hecho: se dedica solo a salir en busca de aventuras caballerescas (entre otras cosas porque al pobre le queman sus libros en una hoguera).


      Un saludo.

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  8. Como consecuencia de la próxima ya Navidad, voy a estar ausente unos días en los que me serà complicador acudir a esta ventana de aire oxigenado en la que se ha convertido para mi este blog, por este motivo quiero dar mi màs sincera enhorabuena a barbusse por este magnifico monogràfico dedidacado a Flaubert y a continuaciön a La Señora Bovary. Y es que debo decir que no he participado nunca en una actividad como esta, con esta calidad y sentido, y eso que asisto a multitud de cursos por todos sitios. Saludos a todos y Feliz Navidad.

    Minneapolis. MIN

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  9. Acabo de terminar ahora mismo la lectura de "La señora Bovary". Antes de nada, agradecer a "El infierno de Barbusse" la oportunidad de volver sobre esta obra maestra, máxime si es con una traducción tan cuidadosa como esta. Respecto a la tercera parte de la obra, es tan apasionante que necesitaría de todo un ensayo. Para empezar, el ritmo va "in crescendo" hasta alcanzar la trepidación de la parte que desemboca en el envenenamiento. Desde que se entera de la amenaza de embargo, Emma emprende un peregrinaje que la lleva hasta lo más infame, pasando por todas las etapas intermedias. Respecto a si se mata realmente por causa del dinero, creo que no, y aporto como prueba el detalle de los cinco francos (lo último que le queda) que lanza al mendigo. Realmente creo que para ella el lujo es sólo el marco de su pasión por ese ideal inalcanzable de amor-belleza idealizados. Sin embargo, Flaubert contrasta violentamente esta actitud con la de Homais (recordemos que le da al pobre cinco céntimos y le pide que le devuelva 2,5). Realmente encuentro en esta obra una moraleja subversiva (para el orden burgués, se entiende) y es esta: Los que actúan movidos por los sentimientos (Emma, Charles)acaban mal; los cicateros y calculadores (Homais, Lheureux)triunfan y son respetados socialmente. Sigo en mis trece de que Flaubert estaba mil veces más de parte de Emma (con todos sus defectos) que de la gentuza bienpensante que la rodeaba. Es significativa la frase final: "Le acaban de conceder [a Homais] la Legión de Honor". Todo un broche significativo: un hipócrita absoluto, pedante, cínico y clasista, es el modelo. Salvando las distancias estamos casi ante "Justine o los infortunios de la virtud", de Sade. Los "homais" que denunciaron a Flaubert sabían bien por qué.
    Gracias por la hospitalidad y perdón si me he extendido demasiado.

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  10. Antonio, así es y lo será siempre, los homais gobiernan el mundo, se les premia, se les venera, son el modelo a imitar. Triunfan y salen impunes. Los homais están ahí, basa salir a la calle, ver la televisión o leer las noticias. Así es el mundo. Así lo hemos encontrado y asi lo dejaremos. Es la gran lección, amarga lección de Flaubert.

    Gracias a ti por tu atención y tu tiempo.

    Un saludo.

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