jueves, 13 de noviembre de 2014

Un editor en el infierno: Valeria Bergalli

Valeria Bergalli (sombra) en el despacho de la editorial.

Desciende este mes al infierno Valeria Bergalli, fundadora y directora de Minúscula, editorial que cumple ahora quince años de vida. De madre italiana y padre argentino, Valeria ha vivido en Alemania, París, Londres y, desde hace dieciocho años, en Barcelona. En su catálogo, que aspira a ser lo más cosmopolita posible, se refleja un marcado interés por la cultura europea. Proponer libros sin recurrir a estridencias, casi en voz baja es, según Valeria, su principal aspiración, de ahí la alusión a la letra minúscula que da nombre a la editorial. El señor Barbusse recuerda que el primer "minúsculo" que tuvo en sus manos fue Reunión de bachilleres de Werfel, un tomito delicadamente editado que le abrió las puertas a otros tantos brillantes escritores que desconocía: Stuparich, Ortese, Kaschnitz, Basara, Madieri, Keilson, etc. Desde entonces, y con más intensidad desde la publicación de la impresionante Siempre hemos vivido en el castillo, no le quita ojo a los movimientos de esta pequeña gran editorial, de la que sigue esperando nutrientes básicos. 

Nadie lee nada. Si lee, no comprende nada, y si comprende, lo olvida enseguida. No lo digo yo, son palabras de Stanislaw Lem. ¿Demasiado pesimista?

Para eso se inventó el rotulador fluorescente.

Imagínese que una inundación –por elegir una catástrofe– amenaza con hacer desaparecer su fondo editorial. ¿Qué libro (solo uno, por favor) salvaría?

Evitemos lo de las catástrofes, que asusta mucho. Si lo que me pregunta es por cuál de nuestros libros siento más apego (difícil, terrible pregunta), la respuesta podría ser: por los que leí cuando era muy joven y alguna vez soñé con editar, como LTI. La lengua del Tercer Reich, de Victor Klemperer, que publicamos en 2001.

Un libro inolvidable.
Yo le digo: la calidad en la literatura es subjetiva. Y usted me dice…

... que no. 

¿Con qué personaje de ficción le gustaría irse a tomar unas copas?

Con cualquier personaje de Chéjov. 

¿Qué título publicado por otra editorial le hubiese hecho feliz tener en su catálogo?

Pedro Páramo, de Juan Rulfo.

¿Soy un retrógrado, un romántico o un friki si le digo que mi experiencia con el libro electrónico me ha producido un efecto rebote y ahora compro más libros en papel que nunca?

Qué bien, alguien que compra libros. 

Decía Kafka que un libro debe ser el hacha para el mar helado de nuestro interior. ¿Algún libro-hacha que destaque en su vida? 

Virginibus puerisque y otros ensayos, de R.L. Stevenson. Me enseñó lo maravillosamente bien que se puede escribir sobre cualquier, y subrayo cualquier, asunto. 

Un libro que detesta o al que le tiene especial manía es…

Mi temprano rechazo por El principito marcó mi juicio lector.

En literatura, ¿está todo inventado?

No. 

Dos delicatessen de Minúscula: Ortese y Kaschnitz

Dígale algo a un adolescente que no lee para que se sienta interesado por la lectura; o lo que es lo mismo, ¿qué nos aporta el acto de leer?

Leer nos aporta más de todo. El exceso debería atraer a un adolescente. 

Si mañana los alienígenas invadieran la Tierra y estos quisieran hacerse una idea, leyendo un libro, de cómo son los humanos, ¿qué obra les aconsejaría para ilustrarlos?

Cualquiera de Shakespeare. 

Un clásico de la literatura que le sonroje no haber leído aún. 

Simplicius Simplicissimus, de Grimmelshausen. Me apena no haberlo leído porque estoy segura de que me gustará. 

Un hallazgo conmovedor: Stuparich.
Dígame un libro que le haya hecho reír (con o sin carcajadas). 

El papel de mi familia en la revolución mundial, de Bora Cosic. 

Y otro que le haya hecho llorar (con o sin lágrimas). 

La isla, de Giani Stuparich.

Un autor de cabecera y otro de cabezada.

De cabecera, Stevenson. De cabezada, pongo la tele. 

Un autor del momento que presume se seguirá leyendo dentro de cien años.

Soy mala pitonisa. Y tengo una mala noticia: que se lea dentro de cien años no significa que sea bueno. 

¿Cuál es su lema como editor?

No hay reglas (excepto las de la honradez y la cortesía), pero lo que hagas tendrá consecuencias. 

¿Qué opinión le merece la opinión de que los libros son caros?

La opinión contraria. 

¿Cuál de los títulos que usted ha editado es el más vendido? 

Verde agua, de Marisa Madieri, un libro especialísimo que fue de los primeros que publicamos. La primera edición es del año 2000, la más reciente, de hace un mes. 

¿Qué tiene Cincuenta sombras de Grey para vender 30 millones de ejemplares en todo el mundo?

Que se hable de él. Como hace usted ahora (y no quiero hacer yo). 


Uno de los emblemáticos "minúsculos"

Defíname lo que es para usted un libro bien editado.

Que esté bien traducido (si no es un original), bien revisado, bien presentado. Y, last but not least, que también sea un buen libro (es decir, bien escogido). 

¿No debería pagarse el precio de un libro una vez leído, y no previamente sin que sepamos si nos va a gustar?

¿Por qué estas ideas surgen solo en relación con los libros? Hasta en un restaurante en el que hemos comido mal pagamos la factura. 

¿Hay muchos gatos -bien maquillados- y pocas liebres en los expositores de las librerías españolas?

Hay muchas liebres, por suerte, pero también muchísimo marketing "cultural". 

¿Editar en España es llorar o lloriquear?

Sería imperdonable que llorara por hacer lo que me gusta, pero algo más de consideración por los buenos libros nos vendría bien a todos. 

Una ilusión aún no cumplida.

Ser librera.

8 comentarios:

  1. Solo conocía esta editorial de oídas hasta que hace poco leí la extraordinaria "Siempre hemos vivido en el castillo". Seguiré descubriendo su catálogo, seguro. Muchas gracias por permitirnos conocer un poco a su editora.

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  2. ¡Cuánta maravilla ha publicado esta señora! Voy a recomendar dos de ellas, que probablemente estarán entre las menos conocidas de su catálogo y que, además, son muy distintas entre ellas:
    "Cerdeña como una infancia" de Elio Vittorini, y "Una temporada en Venecia", de Wlodzimierz Odojewski. Hermosísimas por razones muy diferentes. Tampoco he podido olvidar nunca los hechos terribles que se cuentan en "Medallones" de Zofia Nalkowska, ni el descubrimiento del gran Soma Morgenstern.

    Un saludo cordial,

    Jorge Martín

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  3. Desde luego la labor que están haciendo algunas editoriales pequeñas es para un sobresaliente, y una de ellas es esta. Luego dicen que no hay oferta variada en las librerías. Solo hay que saber buscar. Enhorabuena por la entrevista.

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  4. Yo me quedo con los de Pierre Bergounioux, "Un poco de azul en el paisaje" y "Una habitación en Holanda". Me parecieron maravillosos.

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  5. Yo creo que el marketing bien hecho tiene su mérito. ¿Por qué no alabar la labor de los publicistas,aunque lo que vendan no sirva para mucho? Ya me gustaría contratar a mí a la persona que hizó la campaña publicitaria de 50 Sombras ese del que hablan? O no.
    Un saludo y enhorabuena por la entrevista

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  6. Por cierto, se me olvidaba, la foto de presentación es genial. Enhorabuena

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  7. Yo también recuerdo muy bien esa lectura de Reunión de bachilleres, señor Barbusse. Y algunos otros muchos minúsculos, como usted dice. Pequeña gran editorial, sin duda. Ya veo que elige sus entrevistados cn tan buen criterio como sus lecturas. Enhorabuena.

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    Respuestas
    1. Valeria Bergalli, volvi atras en el tiempo.... el domingo salio un extraordinario articulo en el Miami
      Herald sobre Minuscula, Felicitaciones.
      Tu abuela Carmen fue mi maestra en segundo grado, tus abuelos y mis padres eran muy amigos,
      Tu papa y yo nos conocemos desde chicos......Me dio una alegria inmensa leer tu trayectoria.
      Vuelvo a felicitarte. Mony Bo

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