jueves, 28 de septiembre de 2017

Otoño Woolf 2. Una buceadora del alma humana

Virginia con su sobrino Quentin, ca. 1927

«Casi todo me atrae. Sin embargo se alberga en mí algún buscador infatigable. ¿Por qué no hay un descubrimiento de la vida? Algo para ponerle las manos encima y exclamar: "¿Es esto?" Mi depresión es un sentirme acosada. Estoy buscando: pero no, no es eso… no es eso. ¿Qué es entonces? ¿Tendré que morir sin haberlo encontrado? Y luego (como anoche, cuando atravesaba Russell Square) veo las montañas en el cielo: las grandes nubes; y la luna que se está alzando sobre Persia; tengo una grande, sorprendente impresión de que hay algo allí, ¿qué es "eso"? No es exactamente la belleza a lo que me refiero. Quiero decir que la cosa en sí basta: es satisfactoria; acabada. También una impresión de mi propia rareza, de la rareza de estar caminando sobre la tierra. También está ahí, la infinita extrañeza de la posición humana; estar atravesando Russell Square, con la luna allí arriba y las nubes como montañas. Quién soy yo, qué soy, y todo el resto; preguntas que siempre flotan en torno: y de pronto doy de narices con algún hecho concreto -una carta, alguien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de frescura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con este "eso", y experimento entonces un gran reposo.»
Virginia Woolf. Diario íntimo
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ACTIVIDAD 2:

A) Lee la fuente 2A, que se te ha aportado como material de trabajo. Tras su lectura completa, debes hacer corresponder cada una de las viñetas que aparecen numeradas en amarillo en la fuente con una imagen de las que se ofrecen aquí, y que van identificadas por letras (por ejemplo: 1-F). Busca siempre que la imagen sirva para ilustrar lo que el texto dice, aunque no sea gráficamente idéntica a la viñeta original.

¡¡Envía esta actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las restantes propuestas en este Otoño Woolf, antes del 14 de octubre y participa en el sorteo de 3 ejemplares de La señora Dalloway! Toda la información aquí

6 comentarios:

  1. Un consejo: sigan las instrucciones que les he dado. Lean la fuente en su totalidad (no sean tramposos) y luego hacen la práctica. No tomen atajos, que ya les digo yo que no van a dar ni una. Venga, a trabajar.

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  2. Ja, ja. Pensaba leerlo completo y en ello estoy. Este verano leí Orlando y me fascinó. Me hablaron entonces de este cómic y quería leerlo. Gracias Barbusse.
    Por cierto, veo que está leyendo La librería. ¿Que tal está?. De Penélope Fitzgerald leí La flor azul y me gustó bastante.
    Saludos

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    1. Fitzgerald es una magnífica creadora de ambientes y "La librería"no es una excepción. Enseguida nos lleva allí a ese pueblo de la marisma del este de Inglaterra, en los años cincuenta del XX, y a esa antigua casa donde Florence Green se propone abrir una librería. El libro es un prodigio de cómo narrar con talento, gracia y ligereza. A ver cómo se las ha apañado Coixet para llevarla al cine. En noviembre veremos.

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    2. Gracias Barbusse, lo leeré.
      Saludos

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  3. Hola a todos y todas,
    He leído La Señora Dalloway como 5 ó 6 veces, a razón de una por año desde que descubrí a Virginia Woolf. Ahora creo que ya estoy listo como para pasar a una obra posterior. Pienso seguir la lectura de sus obras de forma cronológica, ¿me sugieren alguna otra forma o esa puede estar bien? Pensaba leer de La Señora Dalloway hacia delante y después de La Señora Dalloway hacia atrás.
    Un saludo,
    Oscar

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    1. Óscar, si hablas de novela (excluyendo ensayo y cuento), yo te sugiero (es solo una sugerencia, una posibilidad, tan válida o no como cualquier otra) este orden a partir de Dalloway:

      El cuarto de Jacob
      Al faro
      Los años
      Entre actos
      Las olas (su obra más disolutiva y deconstructiva).

      Y luego completar con Orlando y sus dos primeras novelas: Fin de viaje, y Noche y día.

      Si no los conoces, los cuentos de Woolf son también excepcionales, una delicada maravilla.

      Pero, vaya, si te has leído 5 o 6 veces La señora Dalloway, en verdad estás más que preparado para empezar por donde tú quieras, o incluso dejarte llevar por tu intuición. Por cierto, que esta novela, cuanto más veces la lees, más encuentras en ella. Es un verdadero clásico. Italo Calvino decía muy bien lo que era un clásico: "son libros que nunca terminan de decir lo que tienen que decir".

      Ánimo y adelante.

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