jueves, 13 de septiembre de 2012

Una lectura vespertina de septiembre


Anonadado, entusiasmado, vivificado, rejuvenecido..., leyendo esta maravilla. ¡Qué grande es el escritor ruso más europeo! El narrador de la ocasión perdida, del "pudo haber sido y no lo aproveché". Nada tumultuoso o quejica (estoy ya un poco harto de tanto reivindicador ombliguista). Todo lo contrario, sereno y lírico. Estoico. ¡Cómo escribe Turguénev, Santa María del Buen Dolor! 

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