viernes, 12 de octubre de 2012

Otoño Flaubert 1. El "idiota" de la familia

Gustave Flaubert, ca. 1870
«Gustave Flaubert comprueba, una vez más, que grandes obras de arte de la humanidad han sido creadas por  enfermos mentales. La historia de la literatura nos dice que la gran mayoría de los escritores viven en la cuerda floja de la locura y el suicidio. Menciono algunos casos. Hölderlin pasó los últimos cuarenta años de su vida internado en una clínica para locos. Antonin Artaud estuvo en varios asilos y finalmente murió en el manicomio. Guy de Maupassant, quien fuera discípulo de Flaubert, también falleció en un establecimiento psiquiátrico. Virginia Woolf se suicidó, ahogándose. No voy a hablar de la locura de Flaubert, porque éste no era su caso, pero sí de la neurosis del novelista, que vive en soledad.

Flaubert estudió Derecho en la Sorbona de París, carrera de la cual se retiró por recomendación médica, debido a que sufrió un ataque revelador de una enfermedad nerviosa, que algunos autores de la actualidad diagnostican como histeria, pero que otros califican de epilepsia. «Había un desgarramiento atroz del alma y el cuerpo. (Tengo la convicción de haber muerto varias veces)», escribió en una carta que figura en el libro Cartas a Louise Colet. Flaubert desconocía que esas cartas contaban la historia de su propia obra creativa, de Madame Bovary. Aquejado desde la juventud de una neurosis, tras la muerte inesperada de su padre y su hermana Caroline, se recluyó en la finca que había comprado su padre, donde viviría de las rentas que éste había dejado, con su madre y la sobrina que dejó huérfana su hermana. Se afirma que el ver a su hijo convertido en un ser inútil, aceleró la muerte del padre.

Louise Colet, una poetisa de segunda línea, era la amante de Flaubert. En la correspondencia entre ambos mostraba una frecuente molestia ante un amante que siempre se escudaba en las faldas de la madre. Flaubert le describía estados horrorosos de su madre, con alucinaciones fúnebres. Ella fue otro de los grandes amores del escritor, que es el prototipo del artista solterón, mimado y a veces tiranizado por el cariño maternal. 

Ruán, ciudad natal de Flaubert
De su neurosis Flaubert sacará ventajas, puesto que le dio a conocer fenómenos psíquicos ignorados por los demás, o más bien, que nadie había sentido. Además, la enfermedad tuvo mucho que ver en su elección de la literatura «como antiguamente se entraba en una orden religiosa, para gustar en ella todos sus goces» (Emile Zola). La literatura será su salvación, pues en su juventud se aburría atrozmente, se torturaba con toda clase de melancolías y fantaseaba con el suicidio.

Jean-Paul Sartre, en un extenso estudio de carácter biográfico sobre Flaubert, titulado El idiota de la familia, lanza la hipótesis que el escritor de Normandía sacó un beneficio secundario de su neurosis como solución a sus problemas. En el marco de una antropología que integra marxismo y psicoanálisis, se ocupa de la neurosis de Flaubert como una realidad única, tratando de descubrir el contexto social y psicológico. Al calificarlo de pasivo y despectivo, indica que en su comportamiento personal, y más tarde en toda su obra, se reflejan las consecuencias de unas relaciones familiares atravesadas por la anormalidad: un padre tirano, una madre poco afectiva, el modelo que le impusieron de su hermano mayor, los problemas constantes en su relación con las palabras. Solo pudo aprender a leer entre los siete y ocho años, y esto lo convirtió en el idiota de la familia. 

Louise Colet
Un Flaubert joven, apuesto y lleno de ilusiones empieza a sufrir una gran transformación en su vida: en el trayecto de un viaje sufre un ataque que él mismo describió como una congestión cerebral, una especie de ataque de apoplejía en miniatura, acompañado de trastornos nerviosos. El abandonar la carrera de Derecho debido a su neurosis y dedicarse solo a vivir para la literatura, llevando una vida de ocio, una vida improductiva, le confirmó a los de su casa que este hombre era el idiota de la familia.

Sartre escribió El idiota de la familia motivado por un psicoanálisis silvestre de corte freudiano que tiene el sello de la más profunda hostilidad a un escritor «burgués» al que trata de tonto en una inaudita incomprensión. El motivo es que, a juicio del filósofo francés, Flaubert en sus cartas se quejaba con demasiada frecuencia de no ser adinerado. Roland Barthes ha explicado una de las razones de esa incomprensión de Sartre hacia el creador de la novela moderna: "Flaubert, por el trabajo del estilo, es el último escritor clásico; pero, como ese trabajo es desmesurado, vertiginoso, neurótico, molesta a las mentes clásicas, desde Faguet hasta Sartre. Por eso se convierte en el primer escritor de la modernidad: porque accede a una locura. Una locura que no depende de la representación, de la imitación, del realismo, sino que es una locura de la escritura, una locura del lenguaje."»

(Fragmento de "La enfermedad de Flaubert", por Rubén López Rodríguez) 
________________________________________________________________ 

ACTIVIDAD 1:
A) Jean-Paul Sartre calificó a Flaubert como el "idiota" de la familia. Comenta razonadamente por qué y si está justificado o no. 
B) Cita ocho rasgos de la personalidad o particularidades biográficas que definan a Flaubert (p.e.: perfeccionista).
C) ¿Qué enfermedad padecía Flaubert? Explica brevemente sus síntomas. ¿Hay consenso al respecto? 


FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:
La enfermedad de Flaubert [artículo completo], por Rubén López Rodríguez
Flaubert: la libertad del escritor, por Carlos Pujol

¡¡Envía tu actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las demás que se proponen en Otoño Flaubert, antes del 3 de noviembre y gana uno de los tres ejemplares de La señora Bovary  (Alba Editorial) que se sortean!!

12 comentarios:

  1. Enhorabuena, Jesús. Creo que voy a aprender muchísimo.
    Mañana me pondré atentamente con los "deberes".
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De eso se trata, Esteban, de aprender.
      A por ello.
      Un saludo.

      Eliminar
  2. Es una actividad muy intersante, no creía quelas actividades fueran de este contenido. Mi más sincera enhorabuena por la aportación, ahora los participantes deberemos estar a la altura. yo ya he empezado a analizar la neurosis.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Antonio Luis, por supuesto que los participantes van a estar a la altura. Los seguidores de este blog tienen mucho nivel, hombre :))

      Eliminar
  3. Vaya con Flaubert, cualquiera lo diría, qué hombre más complejo. Enhorabuena, Barbusse, es genial este Otoño. Una duda, te enviamos las respuestas en el correo o como documento adjunto en formato word o PDF. Gracias. Un saludín.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Malena: los envías como a ti te sea más cómodo, es indiferente. Gracias y un saludo.

      Eliminar
  4. La genialidad tiene que tener algún "pero", puede ser la locura, la depresión, la soledad, pero a lo mejor vale la pena cambiar una vida "normal" por esa clase de capacidad.
    Me pongo con mis deberes.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Umm, yo tendría que sopesarlo mucho, casi preferiría una vida más mediocre a la genialidad dolorosa... Desde luego, genios como este nos han dejado auténticas obras de arte, pero a ellos les hizo sufrir extremadamente. No sé yo si les compensó personalmente. Atendiendo al epistolario de Flaubert (editado por Siruela), todo parece indicar que sí, que el balance de las satisfacciones fue superior al de los heridores y tortuosos momentos de creatividad.

      La cuestión es que Flaubert "estaba de los nervios", eso es indudable. Si el talento lo propició o no, no lo sabemos. También es verdad que más vale ser un neurótico con talento que sin él.

      Un saludo.

      Eliminar
  5. No estoy de acuerdo con Barthes. La relación entre literatura y locura siempre ha estado ahí desde Platón hasta Fracastoro. Otra cosa es que la era humanística (Renacimiento-Ilustración-Positivismo) haya privado a la creación de la condición mística de la antigüedad.

    Flaubert como buen decadente exploró sobremanera las virtudes de la hipersensibilidad. Se ve más claro en Huysmans, creo yo. Flaubert engaña mucho con eso de que lo consideramos realista. Pero realmente poco o nada lo diferencia de un Baudelaire o un Lorrain. En esa época las estupefacientes circulan por París de manera incontrolable. Es normal que los ambientes influyan en la perspectiva y conceptos del escritor.

    Ni idea de lo de Sartre, por cierto. Pero le pega, la verdad.

    Saludos y grandioso el blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy de acuerdo. Flaubert es, podemos decir sin miedo a equivocarnos, un lobo con piel de corderito solitario, sus formas son contenidas, pero su rabia contra el mundo tal como es y su desesperación romántica es radical.

      Muchas gracias. Y bienvenido al infierno.

      Saludos.

      Eliminar
  6. Perdona debo estar un poco dormida, pero no encuentro tu correo por ningún lado para venviarte mis actividades.
    un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mariuca, lo tienes en la web de Otoño, pero acabo de ponerlo al final de cada una de las entradas.
      Saludos

      Eliminar