viernes, 26 de octubre de 2012

Otoño Flaubert 5. Un Quijote con faldas

Mujer leyendo. Henri Matisse, 1894
«Si en algo refleja su maestría el escritor de novelas es en la creación de los personajes. Gustave Flaubert plasma en el perfil de Madame Bovary toda su creatividad, intuición, habilidad psicológica, sus propias vivencias, y aquellas que prestó de otros autores. Emma Bovary es un personaje muy conocido dentro y fuera del mundo literario, su idiosincrasia es tipificada bajo el síndrome de “bovarismo”, que se asocia inmediatamente al “quijotismo”, ya que Madame Bovary constituye una sátira similar al Quijote de Cervantes. Los dos escritores dramatizan los efectos perniciosos producidos por ciertos libros. El Quijote devora libros de caballería y termina imitándolos en su propio estilo jocoso y cómico. Emma Bovary devora libros de romance y ella, de la misma manera, los imita de un modo loco, frívolo y trágico. La gran diferencia entre los dos es que Cervantes considera a sus personajes con benevolencia, mientras que Flaubert describe a Emma determinada a una condena impenitente. La comedia cervantina apunta a un mundo mejor, pero la oscura y trágica visión de la novela de Flaubert no presenta ninguna alternativa positiva, por lo que se clasifica a Flaubert entre los escritores nihilistas. El autor de Madame Bovary tiene en mente mostrar día tras día, minuto a minuto, los pensamientos y las acciones de su heroína. Muestra sin compasión sus defectos, hasta el punto de que el lector toma una actitud más tolerante que su progenitor.

Don Quijote leyendo. Adolf Schrödter, 1834
Su creación permite a Flaubert expresar la riqueza de las formas de ficción que estaban en boga hasta que la novela se elevó a un género literario más alto: novelas de adulterio, damas sentimentales a la vez virtuosas y no virtuosas; idilios, romances y tragedias en escenarios exóticos coloniales; descripciones pormenorizadas arqueológicas de pompa y tiempos pasados que enmarcan héroes nobles, sorprendentemente modernos en su mediocridad; panoramas realistas de encumbramiento social inescrupuloso y atractivas imágenes de capitales como una ciudad de placer, misterio y crimen. Está claro que Flaubert leía para escribir y Madame Bovary para soñar. Emma es un Quijote del siglo XIX. El paralelismo entre Don Quijote y Madame Bovary ya es clásico.

En cuanto al bovarismo, este es un término acuñado por la psiquiatría en los primeros años del siglo XX, mediante el cual se designa un estado psicopatológico, relacionado con la personalidad de Emma Bovary, como satisfacción inmediata y exclusiva de sensaciones personales. 

En términos psicopatológicos, la anomalía consiste en una alteración del sentido de la realidad, de raíz esquizoide, por la que una persona se considera otra distinta de la que realmente es. El término lo introdujo el psicólogo francés Jules Gaultier, antes del advenimiento de Freud y del psicoanálisis. Gaultier define esta patología como la evasión en lo imaginario por insatisfacción. “La distancia que existe en cada individuo entre lo imaginario y lo real, entre lo que es y piensa que se es“. Así se expresó Gaultier cuando tomó el caso de Emma como el diseño de una forma de enfermedad mental, en los comienzos de la psiquiatría, una ciencia formada a la luz de la visión romántica de la psyche.

El psicólogo Jules Gaultier
La novela centra su atención en las múltiples perspectivas que le ofrece el personaje, su devenir psicológico y la descripción de sus estados de ánimo. Mario Vargas Llosa dice que el autor descubrió o inventó su sistema de trabajo, mientras escribía Madame Bovary, porque es uno de los escritores más lúcidos respecto a este proceso de conversión de lo real en ficticio.

Una de las características más importantes del personaje, Emma Bovary, es el conflicto entre su naturaleza romántica y su tendencia hacia la desilusión. A la edad de 13 años fue incapaz de resistir la melancólica atmósfera del convento y se sumergió en novelas románticas cuyas historias quiso que se hicieran realidad. Los sucesos que creía que iban a mejorar su vida, tales como el convento, la vida matrimonial, nunca se cumplieron. Esta situación pone de manifiesto la distancia entre la imaginación y la realidad, propia de la idiosincrasia de Emma y su "bovarismo". En consecuencia, Emma es considerada como un personaje real del siglo XIX, también del siglo XX y de la actualidad. Su creador, al diseñarla, obtuvo como resultado un singular universal, para un imaginario colectivo, por eso subsiste hoy después de 150 años.»

(Fragmento de "Diseño de un personaje: Madame Bovary", por Nelly Vélez Sierra)
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ACTIVIDAD 5:
A) Fue José Ortega y Gasset (aunque suele atribuírse erróneamente a Varga Llosa) quien, en un artículo titulado "Flaubert, Cervantes, Darwin", calificó a Emma Bovary como "un Don Quijote con faldas". Cita y explica brevemente los paralelismos que pueden encontrarse entre ambos personajes.
B) El término "bovarismo" es un término derivado de la novela de Flaubert. Explica su significado, su uso, etc.

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:
La huella cervantina en Flaubert: Madame Bovary y la reminiscencia quijotesca, por Ramón García Pradas

¡¡Envía tu actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las demás que se proponen en Otoño Flaubert, antes del 3 de noviembre y gana uno de los tres ejemplares de La señora Bovary  (Alba Editorial) que se sortean!!

5 comentarios:

  1. Sí, es interesante y reiterada la comparación entre quijotismo y bovarismo; ambos han dado nacimiento a esos tópicos, o 'ideas recibidas' traduciendo literalmente al propio Flaubert, pero, frases hechas al margen, yo creo que el bovarismo sigue vigente como 'enfemedad' en nuestros días; en cambio el quijotismo habría que buscarlo con lupa.

    Ortega erró a mi juicio en lo de "Don Quijote con faldas": el ser un 'acuñador' de frases impactante puede ayudar más a un publicista que a un filósofo, y desde luego no entendió para nada a Darwin, al que parafraseaba a través del necio teórico del darwinismo social, Herbert Spencer, tan reaccionario como ignorante de la evolución biológica como proceso, y no del prpio Darwin, alque no me consta que leyera

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    1. Bueno, los dos (tanto Don Quijote como Emma Bovary) intentan hacer de sus sueños una realidad. Y, pese a los batacazos que se dan, persisten. En ese sentido la similitud de Ortega es muy válida. Luego hay diferencias, e importantes, desde luego, que posiblemente sea por donde tú vas. Sí, se trata de una frase publicitaria, pero no deja de tener su sentido, en parte. O eso creo.

      Un saludo.

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  2. Yo no se como el Sr Lansky sabe si Ortega leyó a Darwin, o si Spencer leyó a Ortega. O si Spencer leyó a los dos, el mensaje destila cierto tufillo anti Ortega muy típico de los que no han leido a Ortega.
    Un saludo

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    1. Es fácil saberlo, pero por si su pregunta no es retórica le contesto: porque parafrasean a esos aurtores, por ejemplo a Darwin demostrando que no se han enterado de lo que decía, por lo que sólo caben dos opciones: 1) no le han leido, 2) le leyeron, pero, aún peor, no se enteraron

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  3. Si es retórica la pregunta

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