martes, 30 de octubre de 2012

Otoño Flaubert 6. Los rostros de Emma Bovary

Madame Bovary, dirigida por Claude Chabrol, 1991
«¿Cómo era madame Bovary? Sabemos que tenía la piel trigueña, el pelo oscuro y los ojos de color complicado, ¿pero su nariz, su barbilla? ¿Encaja su figura bien en el hombro? ¿Son sus tobillos elegantes? ¿Cómo visualizar sus hombros? De todas las grandes heroínas de ficción, Emma es probablemente la que más desacuerdos causará entre los lectores en cuanto a su apariencia física. No podemos remontarnos, como sí con Dickens, a algún grabado manchado de las primeras ediciones, pues Flaubert los odiaba y los prohibió en sus libros. Los cinéfilos podrían figurarse a Emma como Jennifer Jones, pero dado que eso implica aceptar el parecido de Flaubert con James Mason, no avanzamos mucho. Mario Vargas Llosa se enamoró profundamente de Emma desde cuando leyó por primera vez Madame Bovary en París en 1959, y al comienzo de [La orgía perpetua], este homenaje brillante, inteligente, poco convencional y ferozmente sensible a Flaubert, nos cuenta cómo desde entonces está bajo el hechizo de Emma, de su rebeldía social, de su poder erótico, de su vulgaridad y de sus promesas de violencia. Pero no la describe físicamente. ¿Puede uno enamorarse de una mujer y no saber qué pinta tiene? O tal vez él nos está ocultando la imagen que tiene, por celos. (Julian Barnes. "Un antiguo enamorado de Emma", 2010) 

«Ella es más ardiente que apasionada. Ama la vida, el placer, el amor mismo más de lo que ama a un hombre; está hecha para tener amantes, no un amante. (...) Emma no muere de amor sino de debilidad y a causa de su absoluta incapacidad para mirar hacia adelante, con una ingenuidad que la convierte en presa fácil del engaño, también en los negocios. Vive en el presente y es incapaz de resistirse al más mínimo impulso.» (Albert Thibaudet. Gustave Flaubert, 1935) 

«No hay que ser feminista para darse cuenta de que Flaubert asesina a Emma Bovary. ¿Cuál es su motivo? Hay una dosis de autocastigo, naturalmente, pero Flaubert era demasiado fuerte para ser destruido prematuramente por el principio de realidad. Emma es al mismo tiempo mucho menos fuerte que su creador y mucho más vital. Me temo que el motivo del asesinato fue la envidia por su vitalidad: el sadismo del autor es tan crucial en la tragedia de Emma como el masoquismo del autor.» (Harold Bloom. Genios, 2005)

El asesino Flaubert. Grasofismo de Margarita García Alonso, 2011

«Pero no es sólo el hecho de que Emma sea capaz de enfrentarse a su medio —familia, clase, sociedad—, sino las causas de su enfrentamiento lo que fuerza mi admiración por su inapresable figurilla. Esas causas son muy simples y tienen que ver con algo que ella y yo compartimos estrechamente: nuestro incurable materialismo, nuestra predilección por los placeres del cuerpo sobre los del alma, nuestro respeto por los sentidos y el instinto, nuestra preferencia por esta vida terrenal a cualquier otra. Las ambiciones por las que Emma peca y muere son aquellas que la religión y la moral occidentales han combatido más bárbaramente a lo largo de la historia. Emma quiere gozar, no se resigna a reprimir en sí esa profunda exigencia sensual que Charles no puede satisfacer porque ni sabe que existe, y quiere, además, rodear su vida de elementos superfluos y gratos, la elegancia, el refinamiento, materializar en objetos el apetito de belleza que han hecho brotar en ella su imaginación, su sensibilidad y sus lecturas. Emma quiere conocer otros mundos, otras gentes, no acepta que su vida transcurra hasta el fin dentro del horizonte obtuso de Yonville..., y quiere, también, que su existencia sea diversa y exaltante, que en ella figuren la aventura y el riesgo...» (Mario Vargas Llosa. La orgía perpetua, 1974)

«[Emma Bovary es] de naturaleza un poco perversa, una mujer de falsa poesía y de falsos sentimientos.»  (Gustave Flaubert. "Carta a Leroyer de Chantepie", 30-3-1853)

«Fui injusto cuando dije que Madame Bovary era idiota. O cuando lo dijo uno de mis personajes; que es lo mismo, aunque no del todo. (...) Y como digo, tal vez sea verdad lo de injusto. O cruel. Puede que mi capacidad de compasión disminuya con los años y con el espectáculo —grotesco, inagotable—de la nunca sorprendente estupidez humana, incluida la mía. Y es cierto. Quizá sea injusto enternecerse con don Quijote y despreciar a Emma Bovary. A los dos se les fue la olla creyendo que la vida podía ser como en las novelas baratas; y es verdad que late el mismo idealismo trágico en salir a deshacer entuertos que a buscar una pasión amorosa en un pueblecito de provincias. Hasta ahí, estamos de acuerdo. Sin duda la peor idiotez de Madame Bovary fue el dinero. Entramparse hasta el corsé. Si hubiera tenido sentido común, o recursos económicos, otro habría sido su destino. Pero ni el estatus social ni el momento eran adecuados para una pobre soñadora provinciana. Cuanto tuvo en su vida fueron dos imbéciles y medio: sus dos amantes y el marido. Y por supuesto: si hubieran sido treinta los hombres de su vida, habrían sido treinta imbéciles. También reconozco que es difícil arreglárselas cuando no sólo la satisfacción sexual, sino las posibilidades de sentirse amada y acompañada, dependen de un mundo de hombres que te acusan de puta si lo intentas y de idiota si fracasas. Hay poco espacio ahí para los héroes, en efecto. Para las heroínas. Y resulta una soberbia injusticia pedir a todas las mujeres que se curtan para sobrevivir.» (Arturo Pérez Reverte. "Sobre mujeres y héroes", 2011)

Madame Bovary, dirigida por Vincente Minnelli, 1949
«¿Qué es lo que hace que [...] millones de lectores vean a Emma con admiración y se identifiquen con ella? Y hasta los que la desdeñan, en el fondo saben que no es un juego de niños. No se trata de juzgarla, sino de entender el enigma Emma. Por esto, es preciso retomar en forma sintética algunos rasgos característicos de Emma y plantearse esta pregunta: Qui est-elle? ¿Quién es ella? Trágica, habitada por el fracaso, solitaria, asfixiada por la angustia, incomprendida, suicida. No hay duda, ella es un enigma. Y es tan compleja, tan difícil de descifrar como la vida misma. Con todo eso, ella no tiene nada de sobrenatural, nada ajeno a la naturaleza humana.El deseo profundo de la felicidad, los vicios y las virtudes, no son más que cosas mundanas. Aunque ella sea amable para algunos, repulsiva para otros, ella está quizás en cada uno de nosotros.» (Nacer Ouabbou. "De Madame Bovary a la orgía perpetua", 2004)

«El libro es todo un retrato de la medianidad, pero me pregunto si Emma alcanza a eso. La suya es una medianía estrecha, incluso para una persona poco imaginativa y de escasa presencia "social". Es mayor que la capacidad de su conciencia, considerada en términos generales: en resumen, sentimos que es menos esclarecida de lo que habría podido ser no sólo si el mundo le hubiera ofrecido más puntos de contacto, sino en el caso de que ella hubiese tenido más puntos de contacto que ofrecer.» (Henry James. "Gustave Flaubert". En: Notes on novelists, 1914)

«Flaubert se ve morir como un perro mientras esa puta de Emma Bovary vivirá eternamente.» (George Steiner. Los logócratas, 2003) 
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ACTIVIDAD 6:
Como vemos, hay tantos rostros para Emma Bovary como lectores de la novela de Flaubert. Unos la admiran y otros la detestan, pero a nadie deja indiferente. Centrándonos en este personaje:
a) Cita al menos seis adjetivos que se hayan utilizado para definirlo.
b) ¿Qué crees que quiere decir el profesor de literatura y crítico americano Harold Bloom con que Emma Bovary es una "heroína sin estilo"?
c) El cine también se ha sentido atraído por este personaje en distintas ocasiones. Investiga sobre las adaptaciones cinematográficas que se han realizado de la novela de Flaubert hasta la fecha y nombra qué actrices han encarnado el papel de la señora Bovary.   

FUENTES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:
Emma Bovary vista por Harold Bloom

¡¡Envía esta última actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las cinco anteriores propuestas en Otoño Flaubert, antes del 3 de noviembre y gana uno de los tres ejemplares de La señora Bovary  (Alba Editorial) que se sortean!!

12 comentarios:

  1. Estoy más o menos de acuerdo en parte, aunque nunca en todo, con las glosas de los Vargas Llosa, Bloom, el propio Flaubert y demás.

    Temerariamente añado la mía: yo creo que Emma era una mujer terriblemente 'superficial' -pobre- retratada magistralmente por alguien (Flaubert) que no lo era en absoluto

    Un saludo infernal

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    1. Yo creo que posiblemente superflua, pero, en ningún modo superficial!!!!

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    2. Lansky:

      Eso mismo piensa Bloom en el texto que he dejado como fuente de trabajo. Que Flaubert, genio del estilo, invierte su talento en fijar para la historia de la literatura la figura de una heroína sin estilo.

      Saludos.

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    3. Anónimo:

      Habría mucho que hablar sobre si Emma es superflua o superficial. Y es muy interesante la diferencia entre verla de un modo u otro, dependerá, creo, de lo que nosotros consideremos qué es realmente importante en la vida, es decir, de nuestro propio criterio vital. Yo creo que verla de modo superfluo no es acertado, pues la justificación de que no es superflua es que estamos hablando de ella después de más de ciento cicuenta años.

      Según DRAE:

      superfluo-a: no necesario, que está de más.

      superficial: 1. adj. Perteneciente o relativo a la superficie. 2. adj. Que está o se queda en ella. 3. adj. Aparente, sin solidez ni sustancia. 4. adj. Frívolo, sin fundamento.es o no precisar más copia

      En el bloque II de este Otoño Flaubert, en la Lectura guiada de la obra, podremos analizarla con más criterio para calificarla de un modo u otro.

      Saludos.

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  2. Víctima o verdugo, Emma ha pasado a la posteridad sin rostro y con ojos de color complicado. No digo que Flaubert haya muerto como un perro y ella haya pasado a la posteridad, más bien creo que han pasado juntos, indisolubles, a la posteridad. Es como cuando dices "Baudelaire", automáticamente no puedes dejar de pensar a continuación "las flores del mal". Esa es la maldición de ambos, de Flaubert y Bovary, que es imposible pensar en ninguno de los dos excluyendo al otro, ¿Qué pensaría hoy Flaubert de eso?

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    1. pensaría lo de siempre: que Bovary c'est mois

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    2. Mónica: totalmente de acuerdo. Son indisolubles. Casi podríamos hablar de Gustave Bovary o de Emma Flaubert. Yo creo que son la cara y la cruz de una misma moneda.

      Lansky: es verdad, no se mojaría, saldría del paso con esa frase. Frase que, por cierto, no está documentada y que no sabemos si realmente llegaría a decirla. La verdad es que queda tan de anuncio de colonia navideña, jajaja, que no me atrevo a echarla por tierra del todo.

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  3. Es curioso que a una mujer que sale con varios hombres se le llame puta, sin más rodeos, mientras que en el caso contrario del hombre es sólo un mujeriego. A pesar de los defectos que pudiera tener Emma Bovary, no creo que se la haga justicia a ese respecto.

    Saludos.

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  4. Malena, demasiado manido el debate puta vs mujeriego. Madame Bovary da para mucho más, por Dios!!!!

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  5. Muchas gracias por utilizar mi grafica. Emma nos recordara siempre la maleta de prejuicios con que viene una mujer a este mundo. Saludos. Agradecida.

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    1. Gracias a ti, amiga. Me pareció una imagen muy impactante y que se ajustaba perfectamente a lo que yo quería transmitir con estos "rostros de Emma Bovary. Enhorabuena y gracias de nuevo por tu maravillosa visión de la Bovary.

      Un abrazo.

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