Lectura guiada «Consolaciones»

Cabeza de diosa griega. Museo de la Acrópolis, Atenas  © Foto: Barbusse


La «consolación» es un género creado por los filósofos griegos y posteriormente adaptado por los romanos. El propósito de la consolación es transformar el estado interior de abatimiento de las personas que se han visto sacudidas por el infortunio mediante la exposición reflexiva, intimista en ocasiones y siempre persuasiva, de ejemplos moralizantes, normas de conducta y principios morales elevados que debían servir de remedio. Así, entre los propósitos de este género se cuenta serenar el ánimo de quienes sienten aflicción, infelicidad o tristeza; atenuar el disgusto de los que padecen sufrimiento, fracaso o desdicha, y conseguir la resignación de los que, desolados, padecen desgracia grave. 

Enfermedad, muerte y destierro, en el seno de una fortuna o destino circundante tan próximo como imprevisible y caprichoso, son pues los principales temas sobre los que giran las consolaciones y su afán de sensatez confortadora, de moderación de la pena y de serenidad frente a lo ineluctable. De manera más específica, las consolaciones de Séneca a Marcia, a su madre Helvia y a Polibio no son escritos especulativos, ni metafísicos, ni tampoco sistemáticos y dogmáticos, sino que más bien muestran su espíritu pragmático y moralizador. 

En este Otoño Séneca hemos abordado la lectura de dos de las tres consolaciones que escribió  el filósofo, en concreto, dos fragmentos de la Consolación a Marcia (capítulos 6-11 y 19-22) y un fragmento de la Consolación a Polibio (capítulos 10-11). Pueden descargarlos de los siguientes enlaces (disponible solo para participantes inscritos) : 

La destinataria de la primera consolación es Marcia, matrona, y en ella Séneca la exhorta a abandonar el largo luto por la muerte prematura de su prometedor hijo Metilio, acaecida tres años atrás. En la Consolación a Marcia, ésta es esbozada como una mujer cuya fortaleza de espíritu le ha permitido superar las duras pruebas a las que la vida la ha sometido. 

La segunda consolación pretende confortar a Polibio por la muerte de su hermano, de quien no se cita el nombre. Destacado liberto de Claudio, Polibio era asesor de su corte y encargado de los suplicatorios y memoriales dirigidos al emperador. 

El humanismo y la belleza que encierran las tres consolaciones de Séneca es suficiente razón para que ustedes las lean en su totalidad en alguna o en varias ocasiones en sus vidas.

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ACTIVIDADES

A) Completa las actividades de lectura que se proponen en este enlace (sólo disponible para participantes inscritos) y envía tus respuestas al correo electrónico que se indica abajo. 

B) Cita (sólo cita, no hace falta comentar) una frase, fragmento o idea del texto que te haya gustado especialmente, bien por considerarla confortante o inquietante (tú eliges). Usa para ello la zona de comentarios que aparece debajo de esta entrada. 


Envía tus respuestas a elinfiernodebarbusse@gmail.com. La fecha tope tanto para la entrega de las actividades de lectura y para la realización de comentarios es el martes día 12 de noviembre

Comentarios

  1. Yo me quedo con el párrafo que finaliza el capítulo 9 de las Consolaciones a Marcía:
    "Conócete. ¿qué es el hombre? Un recipiente quebradizo a cualquier golpe y a cualquier sacudida. No hay necesidad de un violento temporal para destrozarte : en cuanto te des un golpe, te desharás. ¿Qué es el hombre? Un cuerpo endeble y frágil, desvalido, indefenso por su misma naturales, necesitado de la ayuda ajena, abandonado a todas las insolencias de la suerte, cuando ha fortalecido bien sus brazos, alimento de cualquier fiera, victima de cualquiera; fabricado con materiales flojos y deleznables, elegante en sus rasgos externos; nada resistente al frio, al calor, a la fatiga y, en cambio, destinado a caer en la sonsunción por la misma inactividad y ocio; temeroso de su alimento, unas veces por falta de él (perece, otras por exceso) estalla; precisa una vigilandia ansionsa y atenta, su aliento es precario e inestable, le sobresalta un susto repentino o bien oir de pronto un ruido desagradable; motivo constante de preocupación para si mismo, defectuoso e inútil. ¿Y en este ser nos extraña su muerte, que es cuestión de un mero hipido? ¿Acaso derribarlo es , pures, tarea de mucho empeño?......"
    Me parece magistral. Una cura de humildad en toda regla.

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  2. "A cualquiera puede acontecerle lo que a uno puede".

    Me inquieta y me conforta al mismo tiempo. Y lo olvidamos siempre.

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  3. "En su mente resuelve proyectos inmortales, sin término, y toma disposiciones para nietos y biznietos, mientras la muerte le sorprende haciendo planes a largo plazo y lo que llama vejez se le reduce a un período de muy pocos años".

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  4. "Si los hados se dejan derrotar por las lágrimas, derramémoslas; que se pase entre lamentos entero el día, que la noche sin sueño la tristeza la consuma; que las manos se lancen sobre el pecho desgarrado e incluso ataquen el rostro y que esta aflicción tan provechosa se ejercite con todo tipo de crueldades. Pero si ningún llanto resucita a los muertos, si el destino inmutable y fijado para siempre no se altera ante la angustia y la muerte retiene todo lo que se ha llevado, que concluya el dolor que de nada sirve."

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  5. El que ha citado Ramón me gusta mucho, pero voy a quedarme con este porque más que consolación, debería ser obligación: "A menudo hay que recordar al espíritu que ame las cosas tal como si fueran a desaparecer, mejor dicho, como ya desapareciendo. Todo cuanto la suerte te ha dado poséelo como algo carente de garantía. Apoderaos al vuelo de las satisfacciones que os proporcionen los hijos, dejad que a su vez disfruten de vosotros y apurad sin tardanza todas las alegrías."

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  6. .”De dónde nos viene entonces tanto empeño en llorar a los nuestros, si no sucede por imposición de la naturaleza? De que no nos figuramos ninguna desgracia antes de que nos suceda, al contrario, como si sólo nosotros estuviéramos exentos y emprendiéramos un viaje más sosegado que los demás, no permitimos que los infortunios ajenos nos adviertan que son comunes a todos. Pasan ante nuestra casa tantos entierros: no pensamos en la muerte, tantos funerales de niños: nosotros tenemos en mente la toga de nuestros hijos, su servicio militar, su sucesión a la herencia paterna, se ofrece nuestros ojos el repentino empobrecimiento de tantos ricos y a nosotros no nos pasa por las mientes que también nuestras riquezas están igualmente en peligro. Así pues, nos vemos golpeados de improviso, los sucesos previstos de mucho antes nos acontecen más débilmente”. INQUIETANTE.

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  7. A todos nos crían para esto, quienquiera que es engendrado a la vida está destinado a la muerte. Alegrémonos por lo que nos den y devolvámoslo cuando no lo reclamen. A cada uno en su momento lo atraparán los hados, a nadie pasarán por alto, que permanezca en guardia el espíritu y no sienta nunca temor por lo que es inevitable, que aguarde siempre lo que es inseguro” . (Consolaciones a Polibio (11-3). ESPERANZADOR.

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  8. La muerte es la liberación de todos los dolores y el límite más allá del cual no pasan nuestras desgracias, la que nos restituye al reposo en el que estábamos antes de nacer... La muerte no es ni un bien ni un mal; en efecto, puede ser un bien o un mal aquello que es algo; en cambio, lo que en sí mismo no es nada y todo lo reduce a nada, no nos abandona a ninguna clase de suerte.

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  9. Es difícil citar sólo un fragmento y me gustan todos los que se han citado ya aquí. Por aportar otro: "Todo lo humano es fugaz y perecedero, ocupante de una ínfima porción del tiempo sin fin. Esta tierra con sus ciudades y países, sus ríos y el cerco del mar, la consideramos como un punto si la comparamos con el universo: nuestra vida ocupa menos espacio que un punto si se confronta con todo el tiempo, cuya dimensión es mayor que la del mundo, en vista de que éste se mide repetidas veces dentro del espacio de aquél. ¿Qué importa entonces prolongar algo cuyo aumento, sea del tamaño que sea, no distará mucho de nada? Únicamente de una forma es mucho lo que vivimos: si es suficiente.

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  10. "Piensa que un difunto no se ve afectado por ninguna desgracia, que lo que nos hace espantosos los infiernos es leyenda, que a los muertos no les amenaza ninguna oscuridad ni cárcel ni corrientes que abrasan con su fuego ni el río del Olvido, ni tribunales y condenados, ni más tiranos en esa libertad tan amplia: esas cosas son bromas de los poetas, que nos han inquietado con espantos infundados"

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  11. "Apoderaos al vuelo de las satisfacciones que os proporcionen los hijos, dejad que a su vez disfruten de vosotros y apurad sin tardanza todas las alegrías: Nada hay prometido sobre la noche de hoy; aun he dado un plazo demasiado largo: nada sobre la hora presente. Hay que apresurarse, nos van pisando los talones: pronto se separará esta compañía, pronto estos vínculos se desharán levantando gran revuelo".
    "Incluye, por tanto, entre tus mayores bienes el haber tenido un padre excelente: no hay razón para que pienses cuanto tiempo más hubieras podido retenerlo, sino cuanto tiempo lo has tenido".

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  12. "Te aprecio vida, gracias a la muerte" (20,3)

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  13. "Luego son nuestras ideas las que nos atormentan y cualquier desgracia adquiere la importancia que le hemos atribuido" (Consolaciones a Marcia, 19). Nuestra felicidad está en nuestras manos.

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  14. "Pasan ante nuestra casa tantos entierros: no pensamos en la muerte; tantos funerales de niños: nosotros tenemos en mente la toga de nuestros hijos, su servicio militar, su sucesión a la herencia paterna; se ofrece a nuestros ojos el repentino empobrecimiento de tantos ricos y a nosotros no se nos pasa por las mientes que también nuestras riquezas está igualmente en peligro." No he podido dejar de recordar a John Donne :"No preguntes por quien doblan las campanas, doblan por ti"

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    1. Ahora que citas a John Donne, viene al caso recordar un libro excepcional que está en sintonía con estas "Consolaciones" de Séneca. Acaba de ser recuperado por la editorial Navona: se trata de "Devociones y duelo por la muerte", y es una obra muy recomendable.

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  15. "Ya puedes citarme varones longevos y de ancianidad transmitida en la tradición, y echarme la cuenta de los ciento diez años de cada uno: cuando pongas tu atención en todo el tiempo se quedará en nada la diferencia entre la vida más corta y la más prolongada, si consideras cuánto vivió uno cualquiera y lo comparas con cuánto dejó de vivir". (Consolación a Marcia, 21,3)

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  16. "Piensa qué ventajas tiene una muerte a tiempo, cuánto perjudicó a muchos el haber vivido demasiado".

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  17. En su mente resuelve proyectos inmortales, sin término, y toma disposiciones para nietos y biznietos, mientras la muerte le sorprende haciendo planes a largo plazo y lo que llama vejez se le reduce a un período de muy pocos años.

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  18. Me quedo con el final de la Consolación a Marcia: "Nada hay tan engañoso como la vida del hombre, nada tan traicionero: nadie, por Hércules, la hubiera aceptado si no fuera que se otorga a quienes la desconocen."
    Me parece tan bello como inquietante.

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