lunes, 20 de octubre de 2014

Comienza la lectura de La muerte de Iván Ilich

Ilustración de Agustín Comotto para La muerte de Iván Ilich (Nórdica)

Comenzamos el segundo bloque de Otoño Tolstói con la lectura de la primera de las tres novelas cortas que abordaremos: La muerte de Iván Ilich.

Recomiendo la edición de Nórdica, con traducción de Víctor Gallego, sencillamente excelente.

Los participantes disponen de una semana para leer la obra. El próximo lunes 27 de octubre aparecerá la ficha con las actividades correspondientes que han de realizarse.

Los interesados en participar (y entrar en un magnífico sorteo final de libros) tienen toda la información aquí.

domingo, 19 de octubre de 2014

Sorteo 1 Otoño Tolstói

Los libros esperan a los premiados.

Han sido muy pero que muy valientes los participantes que han llegado a completar el primer bloque de este exigente, laborioso y difícil Otoño Tolstói. También los que lo intentaron, pero por diferentes razones no pudieron terminarlo. Estoy seguro de que el cascarrabias de Yasnáia Poliana se sentiría muy orgulloso de todos ustedes, aunque no se vistan de mujik

Es hora, ahora, de recoger los frutos de todo lo mucho que han aprendido, de darles mis más sinceras felicitaciones y de ofrecerles una oportunidad para llevarse a casa un ejemplar de alguna de estas tres obras breves y maestras de la literatura. Por cortesía de las editoriales Nórdica, Alba y Navona, se sortean dos ejemplares de La muerte de Iván Ilich, dos de Amo y criado y dos de Hadjí Murat. Una maravilla. 

Los nombres de los ganadores: aquí. Enhorabuena. 
Los premios, según puestos, son: Puestos 1 y 2: La muerte de Iván Ilich. Puestos 3 y 4: Amo y criado. Puestos 5 y 6: Hadjí Murat

miércoles, 15 de octubre de 2014

Un editor en el infierno: Luis Magrinyà

Luis Magrinyà (en su primer selfie, según testimonio propio)

El señor Barbusse acoge este mes en su caverna infernal a Luis Magrinyà, director de colecciones de clásicos en Alba editorial. Desde 1995 esta firma viene diseminando títulos esenciales de la literatura de todos los tiempos -con especial querencia a los decimonónicos-, editados con criterio, rigor y una estética actual y atractiva. Lexicógrafo, escritor, traductor, Luis es el responsable de procurar grandes satisfacciones a los que buscan la mejor literatura servida por las mejores manos posibles. Cualquier buen lector sabría identificar un ejemplar de las dos colecciones emblemáticas del sello, Clásica Maior y Alba Clásica, con sus cubiertas elegantemente ilustradas y sus lomos color dorado mate. Guarda Barbusse imborrables momentos de placer ligados a la lectura de tantos y tantos «albas»: de Collins a Goncharov, de Austen a Flaubert, de Hardy a Dostoievski. No obstante, una especial devoción, no exenta del valor sentimental que se concede a lo irrepetible, profesa hacia dos títulos que nunca se cansará de recomendar: el David Copperfield de Dickens, y el Martin Eden de London. Ejemplares de ambos reposan en un lugar exclusivo de su biblioteca.


Nadie lee nada. Si lee, no comprende nada, y si comprende, lo olvida enseguida. No lo digo yo, son palabras de Stanislaw Lem. ¿Demasiado pesimista?

Yo hace tiempo que tomo notas cuando leo.

Imagínese que una inundación –por elegir una catástrofe– amenaza con hacer desaparecer su fondo editorial. ¿Qué libro (solo uno, por favor) salvaría?

No soy nada extremoso y me cuesta imaginar situaciones románticas. En todo caso, seguramente elegiría algún libro que no hubiera funcionado muy bien, que acaban siempre convirtiéndose en mis favoritos. Por ejemplo, La nueva Grub Street de George Gissing o las Escenas de la vida bohemia de Henry Murger… De hecho, son favoritos míos, sí o sí.

Yo le digo: la calidad en la literatura es subjetiva. Y usted me dice…

Pues que, dentro de lo que cabe, y teniendo en cuenta las circunstancias históricas, es objetiva.

El Príncipe Florizel, idóneo para ir de copas
¿Con qué personaje de ficción le gustaría irse a tomar unas copas?

Con el príncipe Florizel de Bohemia (de Nuevas mil y una noches de R. L. Stevenson) o con Rastignac después de pronunciar su célebre frase final («Ahora, París, tú y yo nos veremos las caras») en El pobre Goriot.

¿Qué título publicado por otra editorial le hubiese hecho feliz tener en su catálogo?

Bueno, solo es cuestión de esperar… En el caso de los autores con derechos, hay que recordar que los derechos vencen, y entonces puede uno publicarlo cuando otra editorial no renueva el contrato. En el caso de los clásicos, es cierto que las colecciones de Alba partieron de la idea de publicar lo que los demás no publicaban, pero después de casi 300 títulos, eso nos preocupa cada vez menos. Creemos que en ese sentido hemos cumplido con creces y además hemos abierto un camino. Ahora es un momento estupendo en que uno puede publicar algunos de sus libros favoritos, estén o no publicados por los demás: por ejemplo, en enero sacamos una nueva traducción de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde y más adelante una de Billy Budd, marinero, dos nouvelles que siempre me han encantado.

¿Soy un retrógrado, un romántico o un friki si le digo que mi experiencia con el libro electrónico me ha producido un efecto rebote y ahora compro más libros en papel que nunca?

No sé. Para mí el libro siempre ha sido texto. El libro electrónico no tiene por qué cambiar esa experiencia. Otra cosa es que uno no busque texto en los libros, o no le baste.

Decía Kafka que un libro debe ser el hacha para el mar helado de nuestro interior. ¿Algún libro-hacha que destaque en su vida?

También esa frase me parece muy romántica. No acabo de creer en los libros que te cambian la vida. Sí hay, en cambio, descubrimientos felices. Ya he contado en otra parte que fue muy importante para mí leer unos Relatos de amor de una promoción llamada Biblioteca Pepsi, donde, al final de mi adolescencia, descubrí a Stendhal, Merimée y Henry James, entre otros.

Un libro que detesta o al que le tiene especial manía es…

Por decir uno y porque ya lo he dicho varias veces, Los anillos de Saturno de W. G. Sebald, que siempre me ha parecido un timo.

En literatura, ¿está todo inventado?

Bueno, no creo que sea és la cuestión. Es desde luego interesante –y es uno de los principales propósitos de una colección de clásicos− que el pasado dialogue con el presente, porque de este diálogo surgen hallazgos inesperados, sorpresas a veces no del todo cómodas (ni para el pasado ni para el presente). Pero lo de que en literatura está todo inventado siempre me ha parecido una gran excusa para vagos.

Dos favoritos de Magrinyà

Dígale algo a un adolescente que no lee para que se sienta interesado por la lectura; o lo que es lo mismo, ¿qué nos aporta el acto de leer?

Temas de conversación (en el sentido social, y más genuino). Placer. Ilustración. Atisbos de otras cosas. Ideas que se no te habían ocurrido antes. Volver de otro sitio a la realidad para encontrarla cambiada. Yo creo que los adolescentes valoran mucho estas cosas; no sé si las sacan de otro lado. Y, bueno, cuando decimos «leer», espero que nos estemos refiriendo a leer bien y leer buenos libros. Las campañas indiscriminadas de fomento de la lectura son fatales.

Si mañana los alienígenas invadieran la Tierra y estos quisieran hacerse una idea, leyendo un libro, de cómo son los humanos, ¿qué obra les aconsejaría para ilustrarlos?

No lo sé. Tal vez una novela que quisiera escribir yo, en la que cada palabra, cada hecho llevara una nota a pie de página explicando lo que es cada cosa a alguien que no conociera nada de nuestro mundo. Cada cosa, ¿eh? Desde «agua» hasta «pasión» o «arremolinarse».

Un clásico de la literatura que le sonroje no haber leído aún.

No me sonroja. Cada uno traza su propio camino como lector, o debería hacerlo. No he leído más que unas cuantas páginas de Proust, pero seguro que algún día lo leeré y me gustará. No he conseguido nunca avanzar mucho en Kafka. No he terminado el Ulises.

Dígame un libro que le haya hecho reír (con o sin carcajadas).

Bueno, La montaña mágica, como dice muy bien Mann en el prólogo, es muy divertido. Dickens y Thackeray son grandes genios cómicos. Los caballeros las prefieren rubias es un must del siglo XX.

Un must del XX
Y otro que le haya hecho llorar (con o sin lágrimas).

La casa de la alegría de Edith Wharton es una de las novelas más atroces que he leído.

Un autor de cabecera y otro de cabezada.

Jajaja, la verdad es que para mí son lo mismo. Por la noche, cuando cojo un libro, la verdad es que lo hago para invitar al sueño… y ya puede ser el libro bueno o malo, porque en esos momentos ésa es su función. Pero, bueno, si me pregunta usted por mis autores favoritos, tengo muchos: por decir alguno, Stendhal entre los muertos, Janet Malcolm entre los vivos.

Un autor del momento que presume se seguirá leyendo dentro de cien años.

La posteridad no es tan buen juez como se dice… Prefiero no hacer pronósticos. Recuerdo hace unos años esa «recuperación» de El último encuentro de Sándor Márai. Empecé a leerlo con ilusión y tuve que dejarlo de tan tontorrón que me parecía.

¿Cuál es su lema como editor?

Alternar la originalidad con la sensatez e introducir temas de diálogo. Por otro lado, dado que, quiera o no, un editor está haciendo política cultural, es importante que sea consciente de que tiene una responsabilidad.

¿Qué opinión le merece la opinión de que los libros son caros?

Pues que los vicios siempre son caros.

¿Cuál de los títulos que usted ha editado es el más vendido?

¿Realmente tengo que contestar a esta pregunta? ¿Por qué tiene que ser interesante el libro más vendido?

Simbiosis perfecta entre contenido y continente
¿Qué tiene Cincuenta sombras de Grey para vender 30 millones de ejemplares en todo el mundo?

No la he leído. Pero ahora no diré que «como no la he leído, no puedo opinar». A cierta edad, uno ve que el empirismo está sobrevalorado: no sé quién era que decía (¿Clarín?) que, si ves unas orejas de burro detrás de una tapia, está de más saltar la tapia para comprobar que efectivamente es un burro. Y, por otra parte, en ciertos casos, el hecho de no leer es claramente una opinión.

Defíname lo que es para usted un libro bien editado.

El que transmite el texto sin ruidos.

¿No debería pagarse el precio de un libro una vez leído, y no previamente sin que sepamos si nos va a gustar?

???

¿Hay muchos gatos -bien maquillados- y pocas liebres en los expositores de las librerías españolas?

Por supuesto. La categoría «best seller de calidad» es impresionante. También contemplo con tristeza la desprofesionalización del sector, que se da tanto en los grandes sellos como en los pequeños.

¿Editar en España es llorar o lloriquear?

Vivir en un país que no tiene la tradición de valorar la cultura es bastante triste.

Una ilusión aún no cumplida.

Acariciar a un león.

martes, 14 de octubre de 2014

Otoño Tolstói 5. El elefante y la mariposa

Tolstói. Ilustración de Iban Barrenetxea
«Pero, a nosotros, no nos bastaba con admirar la obra: la vivíamos, era nuestra. Nuestra, por su vida ardiente, por su juventud de espíritu. Nuestra, por su desencanto irónico, su implacable lucidez, su obsesión por la muerte. Nuestra, por sus sueños de amor fraternal y de paz entre los hombres. Nuestra, por su terrible acta de acusación contra las mentiras de la sociedad, y por su realismo, y por su misticismo. Por el hálito de la naturaleza, por su sensibilidad hacia las fuerzas invisibles, por el vértigo que le produce el infinito.

Sus libros fueron para nosotros lo que Werther para su generación: el magnífico espejo en el que se reflejan nuestras fuerzas y nuestras debilidades, nuestras esperanzas y nuestros temores. No nos preocupábamos de conciliar todas esas contradicciones ni, menos aún, de meter esa alma múltiple, caja de resonancia del universo, en estrechas categorías religiosas o políticas, como hacen aquellos que, siguiendo el ejemplo de Paul Bourget, al día siguiente de la muerte de Tolstói rebajaron al poeta homérico a sus pasiones partidistas. ¡Como si nuestros efímeros grupúsculos pudieran servir para medir a un genio! ¡Y qué me importa a mí que Tolstói sea o no de mi partido! ¿Me preocupé acaso del partido de Dante o del de Shakespeare antes de respirar su hálito y de beber su luz?

No decíamos, como esos críticos de hoy: "Hay dos Tolstói, el de antes de la crisis y el de despues de la crisis, uno es el bueno, el otro no." Para nosotros, sólo hubo uno, y lo amábamos en su totalidad. Y es que sentíamos, instintivamente, que en almas como la suya todo tiene su razón de ser, todo está relacionado.»

Romain Rolland. Vida de Tolstói, 1911
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ACTIVIDAD 5:

A) Una de las más gráficas definiciones del arte narrativo de Tolstói se la debemos al también escritor ruso Iván Turguéniev, quien afirmaba: "Tolstói es un gigante entre los demás escritores. Un elefante entre los demás animales. Como un elefante, puede arrancar un árbol de cuajo, pero también puede coger una mariposa con tanta delicadeza que no se pierda ni una brizna de polvo de sus alas." Resumía así, con gran acierto, la magnitud, la inflexibilidad y al mismo tiempo la primorosa atención, la conciencia del detalle que no puede dejar escapar quien quiere atenerse a la verdad. Vamos a detenernos precisamente en las características literarias de Tolstói. Basándote en el texto que se aporta como primera fuente: 1. Cita y explica brevemenente los principales rasgos de la narrativa de Tolstói. 2. Señala las diferencias entre la obra del primer Tolstói y del segundo (antes y después de la crisis). 3. Explica qué crees que quiere decir Zweig cuando afirma que "Tolstói no necesita cruzar nunca el umbral de lo real para tocar lo extraordinario." 4. ¿En qué se basa la recurrente comparación de Tolstói con Homero?

B) Basándote principalmente en la segunda fuente recomendada, contesta si son verdaderas o falsas las siguientes afirmaciones sobre la obra de Tolstói: 1. La primera obra que publicó fue Los cosacos. 2. Los protagonistas del relato Tres muertos (o Tres muertes, depende de la traducción) son una señora, un campesino y un árbol. 3. Los cuentos de Sebastopol tuvieron una mala acogida por parte de la crítica. 4. Anna Karénina es anterior a Guerra y Paz. 5. El conde Vronski es un personaje de la novela Anna Karénina. 6. En Guerra y paz tienen mucho protagonismo las guerras napoleónicas. 7. Tolstói nunca publicó sus obras por entregas. 8. Sonata a Kreutzer toma su título de una pieza musical de Beethoven. 9.  La muerte de Iván Ilich es una novela corta de la primera época de Tolstói. 10. El dinero recibido por los derechos de autor de la novela Resurrección los donó Tolstói a la secta de los dujobores. 11. Amo y criado es un bellísimo relato o novela corta que se publicó póstumamente. 12. En los relatos El padre Sergio y El diablo está muy presente el problema del sexo y del amor. 13. El protagonista del inolvidable cuento Jolstomer es un caballo. 14. ¿Cuánta tierra necesita un hombre? es una parábola sobre la ambición desmesurada del ser humano.

¡¡Envía esta actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las restantes propuestas que han venido apareciendo en Otoño Tolstói, antes del 18 de octubre y entra en el sorteo de varias de sus obras más emblemáticas!!

jueves, 9 de octubre de 2014

Otoño Tolstói 4. El nihilista disfrazado

Tolstói, con indumentaria de mujik, 1902

«Nuestro mayor pecado es el amor en abstracto por las personas. Sí, ese amor incorpóreo, impersonal por las personas que viven en algún lugar lejano y nos hacen señas con los dedos para que nos acerquemos a ellas. Amar a una persona a la que no ves, a la que no conoces y con la que nunca te vas a encontrar es muy fácil y muy atractivo, más aún porque no hay nada que sacrificar, no hay nada que perder, y al mismo tiempo el sentimiento parece estar activo, el alma satisfecha, y la conciencia engañada. Pero no, intenta amar a alguien que está frente a ti, con el que vives, al que ves, que tiene sus costumbres, y te estorba.

No soy un santo, ni nunca he pretendido serlo. Soy un hombre que se deja llevar por sus impulsos y que a veces dice, casi siempre dice, no del todo lo que piensa y siente; pero no porque no quiera decirlo, sino porque no sabe cómo decirlo, y con frecuencia exagera, sencillamente se equivoca. Eso, en lo que se refiere a mis palabras.

El escritor con Maksim Gorki, 1900
En lo que se refiere a mis acciones, es aun peor. Soy un hombre definitivamente débil, con hábitos viciosos, que tiene deseos de servir al Dios de la verdad, pero que constantemente se tropieza en el camino. Si ven en mí a una persona que no puede equivocarse, cada error que cometo se convierte en una mentira o en una hipocresía. Pero si se me comprende como a una persona débil, entonces la discordancia entre mis palabras y mis acciones es un indicio de debilidad, y no de mentira ni de hipocresía. Y entonces aparezco frente a la gente como lo que verdaderamente soy: un ser malo, pero que siempre ha querido, con toda su alma, ser absolutamente bueno, es decir, ser un buen siervo de Dios.

Soy culpable, y repugnante, y digno de desprecio. Si mira usted la vida que llevaba yo antes y la que llevo ahora, se dará cuenta de lo que trato de realizar. Y también de que no lo he logrado ni en una milésima parte, es cierto, y soy culpable de ello, pero si no lo he realizado no es porque no haya querido, sino porque no he podido. Cúlpeme a mí, y no al camino por el que voy. Si conozco el camino que me lleva a casa y voy por él borracho, tambaleándome de un lado al otro, ¿acaso eso significa que el camino por el que voy no es bueno? Y si no es bueno, indíqueme otro, o bríndeme su apoyo en el buen camino si ve que me tropiezo y me tambaleo, del mismo modo que yo estoy dispuesto a brindarle a usted mi apoyo. No me haga caer, no se alegre cuando me tropiezo, no grite con regocijo: "¡Miradlo!, dice que va camino a casa, y lo que hace es hundirse en el pantano". No se alegre de esto, ayúdeme, bríndeme su apoyo. [...] Ayúdeme, el corazón se me desgarra de desesperación porque todos nos hemos extraviado, y mientras yo hago todos los esfuerzos posibles, usted, cada vez que me aparto del camino, en vez de compadecerse y compadecerme, me señala y grita arrobado: "¡Miradlo, ha caído en el pantano junto con nosotros!».

Lev Tolstói. Cartas y Conversaciones con Teneromo (extractos)
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ACTIVIDAD 4:

A) Tolstói encuentra una salida a su angustia vital en el pueblo. En las gentes más humildes y sencillas descubre lo que él llama una "conciencia de vida" o fe que les procura consuelo y aleja de la deseperación. De estos seres humanos le asombra y conmueve el hecho de que "parecen vivir sin que la vida les suponga una carga." Es por esto por lo que el escritor decide dedicarse con todas sus fuerzas, hasta el día de su muerte, a ser como ellos, a vivir esa vida empapada de lo que él considera auténtica verdad. Pero ¿cómo hacerse pueblo y compartir esa fe? Lee el texto que se aporta como fuente y contesta a las siguientes preguntas: 1. ¿Por qué Zweig llama a a Tolstói "el nihilista disfrazado"? 2. ¿Encontró Tolstói la tranquilidad para su alma en esa fe que tanto ansiaba? 3. ¿Podemos afirmar que Tolstói fuera realmente un creyente? 4. ¿Qué es lo más positivo y hermoso de su doctrina? 5. ¿Y lo más negativo o fastidioso? 6. ¿Qué opinión le merecía la Iglesia como institución? 7. ¿Qué ideas o postulados lo convirtieron en un revolucionario pacífico? 8. ¿Qué quería significar Tolstói con la frase: "Puede que mi situación sea falsa para los hombres, pero quizá sea eso, precisamente, lo necesario"?

B) El también escritor ruso Maksim Gorki definió a Tolstói como "un hombre humano". A la luz de lo que sabes ya sobre nuestro escritor, ¿podríamos considerar que es una definición acertada? Razónalo. 

¡¡Envía esta actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las restantes propuestas que encontrarás en Otoño Tolstói, antes del 18 de octubre y entra en el sorteo de varias de sus obras más emblemáticas!!

lunes, 6 de octubre de 2014

Otoño Tolstói 3. Una broma estúpida y cruel

Lev Tolstói en su estudio. Ilya Repin, 1891

«Mi vida se detuvo. Podía respirar, comer, beber y dormir; de hecho, no podía no respirar, no comer, no beber y no dormir. Pero no había vida en mí porque no tenía deseos cuya satisfacción me pareciera razonable. Si deseaba algo, sabía de antemano que de ello no resultaría nada, tanto si se realizara como si no.

Si un hada se me hubiera aparecido y me hubiera ofrecido hacer realidad mis deseos, no habría sabido qué pedir. Si en los momentos de embriaguez tenía, no digo deseos, sino la costumbre de antiguos deseos, en los momentos de lucidez sabía que éstos no eran más que un embuste, que no había nada que desear. Ni siquiera podía desear conocer la verdad, pues adivinaba ya en qué consistía. La verdad era que la vida es un absurdo. Era como si hubiera vivido mucho tiempo y, poco a poco, hubiera llegado a un abismo y ahora viera claramente que delante de mí no había nada excepto mi ruina. Y, sin embargo, no podía detenerme, ni dar vuelta atrás, ni cerrar los ojos para no ver que delante no había más que el engaño de la vida y de la felicidad, y los sufrimientos verdaderos y la muerte verdadera: el aniquilamiento completo.

La vida me aborrecía, y una fuerza irresistible me arrastraba a despojarme de ella. No se puede decir que quisiera matarme. La fuerza que me arrastraba fuera de la existencia era más poderosa, más absoluta, más general que cualquier deseo. Era una fuerza parecida a mi antigua aspiración a la vida, sólo que se producía en sentido inverso. Aspiraba con todas mis fuerzas a desembarazarme de la existencia. La idea del suicidio se me ocurrió con tanta naturalidad como antes las ideas de mejorar mi vida. Esa idea era tan tentadora que tenía que emplear ardides conmigo mismo para no llevarla a cabo demasiado apresuradamente.

Tolstói y familia enYásnaia Poliana
No quería precipitarme únicamente porque quisiera desenmarañar mis pensamientos; si no lo conseguía, siempre estaría a tiempo. Y he aquí que yo, un hombre feliz, saqué una cuerda de mi habitación, donde me desvestía solo cada noche, para no colgarme de un travesaño que había entre los armarios. Y dejé de ir de caza con la escopeta para que no me tentase ese medio demasiado fácil de quitarme la vida. Yo mismo no sabía lo que quería: me daba miedo la vida y luchaba por desembarazarme de ella y, al mismo tiempo, esperaba algo de ella.

Y esto aconteció en un momento en que estaba rodeado de lo que se considera la felicidad completa; eso fue cuando aún no cumplía cincuenta años. Tenía una buena esposa, amante y amada, buenos hijos, una gran hacienda que, sin esfuerzo por mi parte, aumentaba y prosperaba. Era respetado más que nunca por amigos y conocidos, los extraños me colmaban de elogios, y podía considerar, sin temor a exagerar, que había alcanzado la celebridad. Además, no estaba enfermo ni física ni mentalmente; al contrario, gozaba de un vigor mental y físico que rara vez he encontrado en las personas de mi edad. Físicamente, podía segar al mismo ritmo que los campesinos. Intelectualmente, podía trabajar ocho o diez horas seguidas sin resentirme por el esfuerzo. Y a tal estado llegué que ya no podía vivir; y, temiendo la muerte, debía emplear ardides conmigo mismo para no quitarme la vida.

Ese estado de ánimo podía expresarse de la siguiente manera: "Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado". Aunque yo no reconociera la existencia de ningún alguien que me hubiera creado, esa noción según la cual alguien se habría burlado de mí de manera cruel y estúpida trayéndome al mundo era, para mí, la más natural.»

Extracto de Confesión, Lev Tolstói, 1882. Trad. de Marta Rebón
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ACTIVIDAD 3:

A mediados de la década de 1870, después de escribir Guerra y Paz y Anna Karénina, Tolstói sufrió una tremenda crisis existencial que plasmó en un libro impresionante por su intensidad y dramatismo, Confesión, y que se saldó con una conversión espiritual que habría de transformar para siempre su vida y su pensamiento. Como ha dicho Stefan Zweig, pocos artistas de la era contemporánea -quizá solo Dostoievski- han hurgado tanto en el alma humana. Nos centraremos en un fragmento de este texto especialmente revelador de cómo se sentía el escritor por aquellos años. Lee dicho extracto (que se adjunta como fuente) y razona sobre las siguientes cuestiones: 1. ¿Qué simbolizan las dos gotas de miel de la fábula? 2. ¿Cómo explica Tolstói, uno de los mejores artistas de su tiempo, el hecho de que el arte ya no le motive ni le aporte consuelo? 3. El autor llega a decir que "no podía encontrar placer en la vida sabiendo que existían la vejez, el sufrimiento y la muerte." ¿Encuentras dicha actitud razonable? Valórala, contraponiéndole lo que decían los estoicos acerca de que "es precisamente el conocimiento de la muerte lo que nos hace apreciar la vida y considerar como un regalo cada nuevo día que se nos concede." 4. Describe brevemente las cuatro salidas vitales que plantea Tolstói y explica por qué ninguna le conforta. 5. Escoge un párrafo del texto con el que estés de acuerdo y otro con el que no, y justifica por qué.

FUENTE RECOMENDADA PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:

¡¡Envía esta actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las restantes propuestas que encontrarás en Otoño Tolstói, antes del 18 de octubre y entra en el sorteo de varias de sus obras más emblemáticas!!

jueves, 2 de octubre de 2014

Otoño Tolstói 2. La infelicidad conyugal

El matrimonio Tolstói, en 1908

«¡Madre de Dios, ayúdame! Estoy enamorada como nunca he creído poder estarlo.» (1862)

«Me fastidia que sólo le interese el lado más sombrío de todo.» (1864)

«Moscú. Mañana hará un mes desde que nos hemos instalado aquí [...] Las primeras semanas lloraba yo todos los días, porque Lêvoska  no sólo estaba abatido, sino que había caído en una apatía desesperanzada. No dormía, no comía, a veces lloraba, y yo pensé, simplemente, que me volvería loca.» (1881)

«Solías decir: ¡Por falta de fe quería ahorcarme! ¿Y ahora? Ahora ya no vives sin fe, ¿por qué eres tan infeliz?»

«Lo único que puedo decir es "disfrútalo", y sin embargo me aflige que unas fuerzas intelectuales como las tuyas se vayan en cortar leña, calentar el samovar y coser pares de botas.» (1884)

«De pronto te imaginé con mucha claridad, y me embargó un torrente de ternura por ti. Hay en ti algo inteligente, bueno, ingenuo y perseverante, y todo eso lo ilumina, sólo para ti, una luz de compasión por todo el mundo y una mirada dirigida directamente al alma de las personas.» (1884)

«¿Por qué todas las veces que escribes mi nombre en tu diario lo haces con tanto hastío? ¿Por qué  quieres que las  futuras generaciones y nuestros mismos nietos desprecien mi nombre como el de una esposa frívola y antipática que te hizo infeliz? Si con eso crees acrecentar tu gloria, encarnando el  papel de  víctima, ten en cuenta también el enorme daño que tú me has hecho. Me habías prometido acabar toda clase de malevolencia tuya en lo que a mí respecta. Y no has cumplido tu palabra. ¿Crees verdaderamente que tu gloría póstuma corre el peligro de disminuir si no me presentas como tu verdugo y a ti mismo como un mártir cuya cruz soy yo?» (1895)

Los Diarios de Sofía están editados por Alba
«Lev es sobre todo un escritor y un ideólogo; pero, en realidad, en su vida ordinaria, es un hombre débil, mucho más que nosotros, los simples mortales.» (1900)

«El genio necesita que alguien cree para él un hogar confortable, apacible y alegre. Al genio hay que alimentarlo, lavarlo y vestirlo; el genio necesita que alguien pase a limpio sus obras.» (1902)

«Por  primera vez en mi vida he sufrido atrozmente; la culpa  a tiene tu frialdad en nuestras relaciones, y la ingerencia de Chertkov en nuestra vida; por vez primera he deseado con toda la fuerza de mi alma martirizada una vuelta, seguramente  ya imposible, al pasado. Los medios a  los que he recurrido han sido seguramente los peores,  los más burdos, los más antipáticos, los más crueles para ti e incluso también para mí misma, lo que deploro amargamente. ¿Pero era dueña de mí? No lo creo. Todo se había debilitado: mi voluntad, mi ánimo, mi corazón,  hasta mi cuerpo. Los raros y lejanos recuerdos de tu antiguo amor hacia mí me han hecho inefablemente feliz en estos últimos tiempos; en cuanto a mi amor por ti, origen de todas mis acciones,  incluso las más  celosas y  más insensatas, este amor jamás se ha debilitado y vivirá en mí hasta el fin de mis días. Adiós, querido mío, ojalá que esta carta no te irrite.»  (1910)


Extractos del Diario y Cartas de Sofía Behrs, esposa de Tolstói
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ACTIVIDAD 2:

A) Sofía Andréievna Behrs contrajo matrimonio con Lev Nikoláievich Tolstói en 1862. Si bien los primeros años de vida conyugal fueron tranquilos y felices, con el tiempo surgirían reproches y tensiones crecientes que culminarían en una etapa final realmente tormentosa. A la muerte del escritor, en 1910, Sofía llegaría a afirmar: "He pasado cuarenta años de mi vida al lado de Lev Nikoláievich, sin haber conseguido conocerlo profundamente." Nos centraremos ahora en la figura de esta mujer, a la que Tostói llamaba cariñosamente Sonia. Escucha el audio que sirve como fuente para esta actividad y contesta brevemente a las siguientes preguntas:

1. ¿Qué edad tenía Sonia cuando se casó? 2. ¿Qué descubrió al leer los diarios de su marido que la dejó completamente impactada? 3. ¿Le gustaba vivir en el campo, en Yásnaia Poliana, o prefería la ciudad? 4. ¿Tenía alguna formación académica? 5. ¿Cuántos hijos tuvo el matrimonio? 6. ¿Contribuyó Sonia de algún modo al proceso creativo de la novela Guerra y paz? 7. ¿Con qué amenazaba a Tolstói su mujer para que no la abandonase? 8.¿Qué hecho colmó la paciencia de Sofía con respecto a su marido? 9. ¿Cuál fue la relación de Sonia con Vladimir Chertkov? 10. ¿Quién acompañaba al escritor en su escapada final? 11. "Hay mucha gente en la Tierra además de Tolstói", llegaría a decir el propio Tolstói poco antes de morir; ¿qué sentimiento crees que late detrás de esa frase? 12. ¿De qué murió el escritor? 13. ¿Llegó su mujer a tiempo para despedirse de su marido? 14. ¿Se llegaron a reconciliar Sonia y su hija Sacha? 15. Finalmente, ¿se respetó la voluntad de Tolstói de ceder sus derechos de autor al dominio público?

B) ¿En qué obra, claramente autobiográfica, escrita por Tolstói pocos años antes de su boda con Sofía Andréievna, se narran los primeros y felices años del matrimonio de un hombre maduro y una mujer casi adolescente?


FUENTE RECOMENDADA PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD:

¡¡Envía esta actividad a elinfiernodebarbusse@gmail.com, junto con las restantes propuestas de este Otoño Tolstói, antes del 18 de octubre, y entra en el sorteo de varias de sus obras más emblemáticas!!