miércoles, 22 de abril de 2015

Pensamientos volátiles

Barbusse, aproximadamente en la época en que redactó sus Pensamientos volátiles

En el volumen segundo del compendio de monsieur Barbusse titulado Pensamientos volátiles para días de cansancio extremo, publicado por la casa Hanger e Hijos, de Leyden, sin fecha, puede leerse una curiosa batería de anotaciones a vuela pluma que su autor quiso incluir en dicha obra por tratarse de, según él mismo redacta, "inaprensibles, intrascendentes y efímeras máximas que pueden servir para trazar una biografía futura de mis inquietudes más íntimas y sociales, sin óbice del provecho que puedan obtener de éstas aquellos de mis semejantes que tengan afán en pensar deleitosamente y sin cortapisas." Los pensamientos volátiles fueron muy cultivados por mi representado en una determinada época, prueba de ello es el generoso número de páginas que dedicó a tales breves e inocuas -permítaseme el atrevimiento de calificarlas así- meditaciones. He seleccionado en esta ocasión unas seis, para no empacharles en exceso su tiempo de ocio. Siempre a sus pies, E. Duvenand.

Lo peor de los llamados intelectuales de hoy es que no buscan la verdad, sino solo la parte de ella que les da la razón y, por tanto, les mantiene bien alimentado su ego, su cortedad de miras y su deshonestidad. Aun así, son aplaudidos.

Asesinar tu ego es la premisa para que te llamen idiota, pero también para ser feliz.

No puedo dejar se sentir un latigazo supraespinal cada vez que oigo expresiones como "Poner en valor", "Como no podía ser de otra manera" y "Con la que está cayendo", por no hablar de "A día de hoy". Afortunadamente existe el ibuprofeno.

No soporto a los que leen libros con la misma grotesca e improductiva voracidad con que comen patatas fritas. Luego, además, como eructos, emiten sus puntuaciones.

No por morirte más tarde, vas a estar menos tiempo muerto. Si esto que dijo Lucrecio lo repitiéramos todos lo días, nos tomaríamos menos en serio y entonces viviríamos realmente. Pero, ¿qué pasa? Pues que nadie lee a Lucrecio.

No veo series de televisión. Ni jamás las veré. No insistan.

martes, 21 de abril de 2015

Teletipo de librería Laie

La libreria de Meijer Warnars. Johannes Jelgerhuis, 1820

Como monsieur Barbusse está ahora menguado de ideas, me encargo yo, por petición suya, de hacerles llegar este teletipo de la librería Laie de Barcelona, que a su vez le pide al infierno apoyo para su difusión. Así que, acometiendo mis labores de secretario de mi representado y sin más, ahí les dejo. Fdo. E. Duvenand.


Invitamos a los tuiteros lectores a una cita con la literatura

La librería Laie de Barcelona quiere fomentar la buena literatura desde que abrió sus puertas en Barcelona. Este Sant Jordi, día del libro, queremos que todo Twitter hable de buenos libros.

Para eso, hemos creado un hastag, #Tienesunacita, que queremos lanzar desde ahora hasta el día 23 de abril. Invitamos a los lectores a que compartan en Twitter sus citas literarias favoritas acompañadas de #Tienesunacita y @laietana. Los tuits serán retuiteados por Laie y la revista www.paseodegracia.com para amplificar el impacto.

Nuestra vocación es la lectura y estamos dispuestos a contagiar a Twitter. ¿Te apuntas? A los lectores que vivan en Barcelona y que pasen por Laie mostrando en el móvil un tuit con #Tienesunacita les haremos regalos y descuentos en libros.

¡Por un Trending Topic literario!

sábado, 18 de abril de 2015

Ganadores Sorteo El anticuario

Gafas, sombrero y objetos personales de escritura de Walter Scott en Abbotsford.

Hoy a las 20:00 h., a la caída de la tarde, como le gustaría a Jonathan Oldbuck, se darán a conocer los ganadores del Sorteo El anticuario que gratificará a tres seguidores de este blog con su correspondiente ejemplar de la magnífica novela de Walter Scott, editada por Alba.

Han sido muchos los participantes en este sorteo que ha consistido en completar correctamente tres actividades -espero que didácticas y divertidas- sobre el gran escritor escocés.

Gracias a todos por participar, suerte y -me adelanto ya- enhorabuena a los que resulten premiados porque se llevan a casa un gran obsequio.

(20:00 h.: Aquí la lista de ganadores. Enhorabuena.)

jueves, 16 de abril de 2015

Sorteo El anticuario. 3

Ilustración para El anticuario de Scott, por Patrick Allan-Fraser

El personaje principal de la novela El anticuario de Walter Scott, es el inolvidable Jonathan Oldbuck, señor de Monkbarns, solterón, locuaz, misógino y apasionado de la arqueología y de los libros antiguos. Oldbuck siente fascinación por aderezar sus diálogos con pintorescas citas en latín de los grandes autores clásicos. A propósito de esto: ¿podrías emparejar correctamente los autores y títulos de la lista que se propone aquí? Imprímela, complétala y cuando la tengas terminada, envíala (una simple foto con el móvil valdrá) al mail elinfiernodebarbusse@gmail.com. Podrás ganar uno de los tres ejemplares de El anticuario, en la magnífica edición de Alba editorial, que se sortearán el próximo 18 de abril, si contestas a esta y a las otras dos preguntas que se han formulado estos días. El plazo máximo de admisión de respuestas será hasta las 23:59 h. del 17 de abril de 2015. Y las condiciones para participar: aquí.

lunes, 13 de abril de 2015

Sorteo El anticuario. 2

Casa de Walter Scott, al sur de Escocia

Esta segunda pregunta consiste en hacer un crucigrama temático sobre Walter Scott. Accede a él aquí, imprímelo y complétalo. Cuando lo hayas acabado, envíalo (una simple foto con el móvil valdrá) al mail elinfiernodebarbusse@gmail.com. Podrás ganar uno de los tres ejemplares de El anticuario, en la magnífica edición de Alba editorial, que se sortearán el próximo 18 de abril, si contestas a las tres preguntas que se formularán. El plazo máximo de admisión de respuestas será hasta las 23:59 h. del 17 de abril de 2015. Y las condiciones para participar: aquí.

jueves, 9 de abril de 2015

Sorteo El anticuario. 1

Retrato de Walter Scott, 1820

En la siguiente biografía de Walter Scott se han colado tres importantes gazapos. ¿Cuáles son?

Walter Scott nació en Edimburgo un 15 de agosto de 1771. Hijo de un abogado, desde su infancia se sintió fascinado por las leyendas y los episodios históricos, preferentemente medievales, de su tierra natal escocesa, que posteriormente constituirían el tema principal de muchos de sus poemas y novelas. Pasó gran parte de su niñez en la granja de sus abuelos, en la región rural de los Borders. Estudió Medicina, pero la literatura era su verdadera vocación. Comenzó su carrera literaria como traductor. Desde 1792 se dedicó, a pesar del asma que sufría, a recorrer Escocia y a recoger baladas del folklore local. La novela histórica romántica tiene en Walter Scott, si no a su inventor, a su primer y más influyente representante. Muy admirado por Dickens, es autor de novelas espléndidas como El anticuario, El monje y Rob Roy. Obtuvo grandes beneficios por la venta de sus obras, beneficios que empleó en construir una enorme propiedad en Escocia, bautizada Abbotsford. Asociado a una firma de impresores y a una editorial, que sucumbieron a la crisis económica de 1826, rechazó ampararse en el fácil recurso de declararse en bancarrota, y estuvo pagando durante el resto de su vida una enorme deuda. Murió en 1832.

Envía tu respuesta, junto con las correspondientes a las dos preguntas que se formularán en breve, al mail elinfiernodebarbusse@gmail.com y podrás ganar uno de los tres ejemplares de El anticuario, en la magnífica edición de Alba editorial, que se sortearán el próximo 18 de abril. El plazo máximo de admisión de respuestas será hasta las 23:59 h. del 17 de abril de 2015. Y las condiciones para participar: aquí.

lunes, 6 de abril de 2015

Cien años de una obra maestra


Se cumple 100 años de la publicación de, en mi opinión, una de las mejores obras literarias jamás escritas, y algunas editoriales lo subrayan con reediciones y nuevas traducciones, lo que siempre es una buena noticia para el lector, que así puede elegir entre un mayor número de versiones. Destaco dos de las más recientes: la de Navona, con traducción de Xandru Fernández (con el título de La transformación), y la que acaba de salir, con traducción de la siempre impecable Isabel Hernández, en Nórdica. A propósito, felicidades a los de Nórdica por no estamparnos el escarabajo pelotero en la mismísima cubierta y ser un poquito más originales. 

Juan José Millás en el prólogo de esta edición dice:

«Se pueden olvidar otros libros, incluso otros libros que no tendríamos inconveniente en reconocer como más importantes, pero nadie que haya tenido en sus manos La metamorfosis puede olvidarla, pues es uno de esos curiosos relatos por los que el lector es leído (o devorado) al tiempo que lo devora (o que lo lee).» 

Y es cierto.

Y sigue diciendo: 

«No importa cuántas veces penetre uno en este libro; al final siempre se pregunta lo mismo: ¿Cómo lo ha hecho? Y es que se trata de una novela sin forro. Quiero decir con ello que le das la vuelta y es exactamente igual por un lado que por otro: ni siquiera es fácil advertir, una vez colocada del revés, esa fina cicatriz que en los calcetines delata si se encuentran de uno u otro lado. No hay forma de verle las costuras. [...] La simpleza aparente del relato es tal que si uno va levantando capas de materiales narrativos en busca del motor primordial, cuando levanta el último velo no hay nada detrás. Nada. En eso, curiosamente, La metamorfosis nos recuerda a la vida.»  

Así es, es la vida, la vida misma, con su horror y su nostalgia de belleza, con su rotundidad y su abismo. 

(Mientras tanto, el autor de Riñas de gatos sigue diciendo que Kafka era un mal escritor. Cada uno a lo suyo, mientras no se haga daño a naide.)