viernes, 19 de diciembre de 2014

Salón, chimenea, árbol navideño

Barbusse ha acondicionado su salón

Por un momento, sí, por un momento, hum..., no pillan al señor Barbusse aquí en medio del salón montando toda esta parafernalia navideña. Si llegan a entrar un minuto antes en el blog lo hubiesen visto enfrascado entre luces, juguetes y calcetines de colores. Lástima, porque recién acaba de salir por aquella puerta del fondo en dirección a su alcoba de hibernación sosticial, que ya toca, dadas las fechas.

Pero no se apuren, les ha dejado muchos entretenimientos al pie del árbol, muchos libros para que ustedes elijan y la chimenea encendida. ¿Que no hay donde sentarse? Bueno, hum..., tienen la alfombra, que es de lana y es mullida y confortable. ¿Algo más? Ah, sí, se me olvidaba (y menuda bronca me caería si esto se me quedara en el tintero). Que dice que les transmita, en su nombre, su deseo de que tengan una Feliz Navidad y un año 2015 espléndido.

Yo les dejo tarjeta postal dedicada por mano de mi representado hum... y quedo a su servicio para lo que ustedes quieran transmitirle durante su etapa latente. Pásenlo, si pueden, la mar de bien durante estas fechas, sean ustedes mismos. Ya saben lo que decía Simenon (me permito, ahora que no está el dueño del cotarro y si ustedes me lo disculpan, una pequeña licencia literaria), decía Simenon: "Prefiero ser criticado, incluso odiado, por lo que soy, que ser amado o admirado por lo que no soy." Sí, eso decía Simenon, hum... Bueno, voy a cerrar la puerta, que entran corrientes de aire frío muy poco recomendables para mi tendinitis crónica del manguito supraespinoso.

Su muy humilde y acatador servidor que soy de ustedes, 
monsieur Duvenand.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tesoros que usted debería conocer


Se ha hecho esperar -ya no me quedan uñas ni dedos que comerme- pero por fin tenemos a nuestra disposición el nuevo número de Graphiclassic, en esta ocasión dedicado a La isla del tesoro. Desde que se publicara -hace ahora un año y medio- el impresionante monográfico sobre Moby Dick (si no lo tienen es que ustedes están completamente desquiciados) somos muchos los que hemos estado esperando este tomo dedicado al clásico de Robert Louis Stevenson. Toda espera tiene su recompensa, y estos días de polvorones, carne mechada y luces evanescentes pienso pasármelos disfrutando con cada una de las páginas de semejante librazo.

Los monográficos de Graphiclassic se presentan al lector como una apuesta por los clásicos, no solo por sus valores literarios, sino también por la espuma que han generado sus múltiples y variadas representaciones. Sus editores pretenden colaborar en la medida de lo posible en que estos libros vuelvan a ser tomados en consideración por el atareado lector del siglo XXI, poniendo el énfasis en lo que se podría denominar una revisión contemporánea de su contenido. "Sólo pretendemos -dicen- explicar de la forma más atractiva posible los caminos por los que un clásico llega a tocar el alma del lector universal y a generar en él un pensamiento arquetípico del que todos somos en alguna medida deudores."

La lista de colaboradores que escriben sobre La isla del tesoro es tan amplia como excelente, destacando, entre otros, los nombres de Javier Marías, Fernando Savater, Alberto Manguel, Mario Vargas Llosa, Juan Madrid, Luis Alberto de Cuenca y Alejandro Jorodowsky. En cuanto a las ilustraciones -son libros profusamente ilustrados- destacan las de Fernando Vicente y Federico del Barrio.

Cuando se publicó y tuve entre mis manos el primer título de la colección, el de Moby Dick, no daba crédito a que un segundo número pudiera ver la luz. Pensaba que la consolidación de una apuesta como la de publicar una colección de estudios literarios y gráficos sobre obras maestras de la literatura, y encima hecha de manera seria, rigurosa y con tanta calidad, era posible solo en un país más culto que el nuestro. Sé que la gestación de este nuevo monográfico ha sido accidentada y a menudo incierta. Sin embargo, ya está en la calle, ya es una realidad. Empiezo a creer seriamente que me equivocaba. Dos números son compañía. Y tres -anuncian un tercero dedicado a Verne- podrían ser hasta multitud. Bendita multitud. 

Mi más sincera enhorabuena y mi más egoista agradecimiento a los editores. 

¡Larga vida a Graphiclassic!

lunes, 15 de diciembre de 2014

Un editor en el infierno: Diego Moreno

Diego Moreno, esperando que llegue la nieve

Ya solo por tener en su catálogo el Michael Kohlhaas de Heinrich von Kleist (un autor reverenciado en este infierno), La muerte de Iván Ilich de Tolstói (la mejor edición en castellano que pueda leerse), y la colección de Cartas a Felice de Kafka  (inencontrable en librerías) merecería que volviésemos la cabeza para detenernos y valorar la estupenda labor de Diego Moreno al frente de la editorial Nórdica. Fundada por este madrileño en 2006, esta firma nacía con la idea de publicar la buena literatura de los países del norte de Europa, aunque poco a poco ha ido ampliando su espectro geográfico hacia otras latitudes. Diego apuesta por tres ingredientes esenciales: la calidad literaria, el cuidado y respeto de los oficios del libro. Con esa premisa, Nórdica edita tanto novela como poesía, y da cabida desde autores poco conocidos hasta clásicos indiscutibles recuperados (sin ir más lejos, el Hamlet de Shakespeare en la rescatada versión de Moratín). Su colección de libros ilustrados para adultos es un emblema del quehacer de la editorial y debería ser un destino recurrente para todo lector bien instruido.


Nadie lee nada. Si lee, no comprende nada, y si comprende, lo olvida enseguida. No lo digo yo, son palabras de Stanislaw Lem. ¿Demasiado pesimista?

Bueno, un poco pesimista sí que es. Es cierto que se lee poco, pero la supervivencia de editoriales como Nórdica pone de manifiesto que cada vez hay lectores más exigentes, mejor formados y con ganas de descubrir títulos y autores nuevos.

El primer título de la Trilogía de Tora
Imagínese que una inundación –por elegir una catástrofe– amenaza con hacer desaparecer su fondo editorial. ¿Qué libro (solo uno, por favor) salvaría?

Difícil elección… posiblemente el estuche con los tres tomos de la Trilogía de Tora. Para mí fue todo un descubrimiento y hemos conseguido que miles de lectores se emocionen con la vida de esta niña noruega. De lo mejorcito de la literatura nórdica de la segunda mitad del siglo XX.

Yo le digo: la calidad en la literatura es subjetiva. Y usted me dice… 

Pues yo diría que no… Aunque el canon se va modificando, los elementos que hacen que un libro sea una gran obra son bastante objetivos. Otra cosa es que nos guste o no, que es diferente. Simplificando mucho, cuando pasados muchos años desde su publicación, un texto nos sigue conmoviendo, nos sigue pareciendo moderno, tiene algo que contar y lo cuenta bien, entonces objetivamente estamos ante una obra de calidad. 

¿Con qué personaje de ficción le gustaría irse a tomar unas copas? 

Te iba a contestar que con Josef K, pero no le veo mucho de copas. Por eso, sin duda con Elling, el protagonista de la tetralogía que lleva su nombre. No es porque lo hayamos publicado nosotros, je, je, pero es un personaje fascinante. Tomarme un vino con él y hablar de poesía sería todo un placer. 

¿Qué título publicado por otra editorial le hubiese hecho feliz tener en su catálogo? 

Sin lugar a dudas Hambre, de Knut Hamsun. Es mi novela preferida.

¿Soy un retrógrado, un romántico o un friki si le digo que mi experiencia con el libro electrónico me ha producido un efecto rebote y ahora compro más libros en papel que nunca? 

En absoluto. Nosotros publicamos muchos libros en formato electrónico, incluso en App, pero para mí el libro en papel (bien editado, eso sí) es insustituible. Es cierto que hay momentos en los que el ebook es muy práctico, pero la experiencia lectora, desde mi punto de vista (seguramente soy un romántico / retrógrado como tú) no tiene nada que ver. 

Un libro-hacha para Diego Moreno

Decía Kafka que un libro debe ser el hacha para el mar helado de nuestro interior. ¿Algún libro-hacha que destaque en su vida?   

Me gusta mucho Kafka y, como ya he comentado, Hamsun. Dos libros importantes para mí han sido El proceso y Hambre. 

Un libro que detesta o al que le tiene especial manía es… 

La verdad es que tengo muchos prejuicios y hay muchos libros que no me gustan nada, pero prefiero guardar silencio para no ofender a nadie. 

En literatura, ¿está todo inventado? 

No sé qué decirte. Como lector pocas veces me seducen las propuestas que pretenden inventar algo. El año pasado, por ejemplo, disfruté mucho leyendo Limónov, pero ese ejercicio metaliterario no es algo nuevo, se lleva haciendo mucho tiempo. 


La poesía está presente también en Nórdica

Dígale algo a un adolescente que no lee para que se sienta interesado por la lectura; o lo que es lo mismo, ¿qué nos aporta el acto de leer? 

Para los que disfrutamos leyendo hay pocas cosas tan placenteras (y, además, baratas y accesibles) como leer un buen libro, pero es algo difícil de transmitir a alguien que no lee. Sólo la pasión que mostramos cuando hablamos de un libro o un autor que nos gusta puede motivar a alguien a leer. Éste es parte de nuestro trabajo como editores, trabajar con pasión para que los lectores, y los que leen menos, se sientan atraídos por nuestras propuestas. 

Si mañana los alienígenas invadieran la Tierra y estos quisieran hacerse una idea, leyendo un libro, de cómo son los humanos, ¿qué obra les aconsejaría para ilustrarlos? 

Posiblemente Si esto es un hombre, de Primo Levi, pero entonces saldrían corriendo de este planeta… 

Un clásico de la literatura que le sonroje no haber leído aún. 

Un libro que creo que no he llegado a terminar nunca es Guerra y Paz. Es de esos libros que tienes la impresión de haber leído, pero que seguramente no lo has hecho. 

Dígame un libro que le haya hecho reír (con o sin carcajadas). 

Aunque no me suelen atraer los libros de humor, he disfrutado mucho con algunos escritores nórdicos como Paasilina. Tiene un sentido del humor gamberro y original. También me reí mucho con un libro que publicamos hace un par de años de un autor Noruego, Erlend Loe (Naíf. Súper). 

Elling, un personaje de grata compañia
Y otro que le haya hecho llorar (con o sin lágrimas). 

Me emocionó leer Cartas de cumpleaños de Ted Hughes, un fantástico poemario reeditado el año pasado coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte de Sylvia Plath. 

Un autor de cabecera y otro de cabezada. 

Un autor de cabecera para mí es Michel Houellebecq. Un autor que, lo siento, pero me aburre poderosamente es J.M.G. Le Clézio. 

Un autor del momento que presume se seguirá leyendo dentro de cien años. 

Aunque ya es mayor, creo que las novelas de Richard Ford se leerán siempre. 

¿Cuál es su lema como editor?

Pronto llegará la nieve. Se siente en el aire (je, je)

¿Qué opinión le merece la opinión de que los libros son caros?

En general los libros no son nada caros. Caro es un gin-tonic, pero ¿un libro? Una buena historia en una buena edición es de las cosas más baratas que existen. Ahora bien, entiendo que con el poco dinero que hay ahora mismo en nuestro país todo puede parecer caro. 

¿Cuál de los títulos que usted ha editado es el más vendido?

Hay varios libros que hemos vendido muy bien, como los del Nobel Tranströmer o, más recientemente, Atlas de islas remotas. 

¿Qué tiene Cincuenta sombras de Grey para vender 30 millones de ejemplares en todo el mundo?

Pues no lo sé. Habrá que preguntar a los lectores. Es uno de esos fenómenos que sigo sin entender. Con la de libros eróticos buenos que hay… 

Dos clásicos ilustrados

Defíname lo que es para usted un libro bien editado. 

Un libro es el que el aspecto formal (papel, tipografía, interlineado, tapa…) no entorpecen la lectura sino que contribuyen al placer desde antes de abrir el libro. Cuando vas a la estantería, coges un libro y desde el primer momento disfrutas del peso, del tacto, del olor… entonces estamos ante un libro bien editado. Puede parecer una gilipollez, pero en Twitter hay que gente que escribe que está oliendo nuestros libros, eso es lo que buscamos.

¿No debería pagarse el precio de un libro una vez leído, y no previamente sin que sepamos si nos va a gustar? 

Sí, claro, y una comida después de comer, y una película después de verla… No creo que hay que confiar en el sello editorial como confiamos en un cocinero o en una bodega. 

¿Hay muchos gatos -bien maquillados- y pocas liebres en los expositores de las librerías españolas? 

Como publicamos mucho hay, necesariamente, de todo, pero cuando viajas y ves las mesas de novedades de librerías prestigiosas fuera de España te das cuenta de que el nivel que tenemos aquí es muy, muy alto. Como lector estamos en el mejor momento posible para encontrar libros atractivos en las librerías. Una pena que la economía no ayude… 

¿Editar en España es llorar o lloriquear? 

Yo soy de los editores que prefieren trabajar a quejarse. Somos muchos los editores que nos ponemos el mono de trabajo todos los días para hacer viables  nuestros proyectos, visitando librerías, intentado llegar al mayor número de lectores y haciendo libros de la mejor manera posible. 

Una ilusión aún no cumplida. 

De momento todas se van cumpliendo…

viernes, 5 de diciembre de 2014

Un Quijote entrañable

Es una noticia maravillosa este Don Quijote, sobre todo porque la inteligente adaptación viene de alguien que lo ama y, por tanto, si lo ama, el cuidado que ha puesto ha sido máximo. Arturo ha eliminado con elegante bisturí las tramas adicionales y externas a las aventuras del Quijote y Sancho, tan frecuentes, sobre todo, en la primera parte de la obra. Y luego ha cosido, con excelente mano de artesano, esos cortes para que el lector no perciba en qué momento se han hecho. Todo lo demás se ha respetado, incluido el vocabulario castellano antiguo (nada de modernizaciones lexicográficas).

¿El resultado? Un limpio y claro discurrir por la línea argumental principal de la novela.

La edición -de Santillana- es bonita y cómoda, e incorpora la bella tipografía de la edición de Joaquín Ibarra de 1780, así como dibujos originales e inéditos de Arnal, Barranco, Brunete, Antonio e Isidro Carnicero, Castillo, Ferro, y Jerónimo Gil.

Anteayer, en la presentación de esta edición escolar -y no tan escolar- de la obra, Pérez-Reverte culpó a los ministros analfabetos de quitar El Quijote de las escuelas y aseguró que "ya no se lee porque ellos no lo entendían y prefirieron eliminarlo, antes que educarse a sí mismos.".

Y es que el libro de Miguel de Cervantes no es ni siquiera una lectura recomendada en los planes de estudio hoy en día en España, algo que viene -decía Arturo- de "generaciones de ministros analfabetos, uno tras otro, que ignoran qué es El Quijote, ni saben para qué sirve", sino que "les suena a un texto complicado, aburrido, cervantino y esas cosas". 

Arturo P.-R.ojeando un ejemplar de la edición

Háyala leído o no, si usted tiene entre 12 y 99 años, tiene una nueva oportunidad de acercarse a esta novela, a las inolvidables y divertidísimas aventuras y desventuras del caballero andante y su escudero a partir de esta entrañable edición.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Los árboles


«Porque somos como troncos de árboles en la nieve. En apariencia reposan planos, y se podrían correr de lugar con un pequeño empujón. No, no se puede, porque están firmemente unidos al suelo. Pero fíjate, incluso esto es sólo apariencia.».
 F. Kafka. Los árboles (del volumen Contemplación, 1913)

Imagen: Trees in the snow, por John Lucic (National Geographic)

lunes, 1 de diciembre de 2014

Apología de la librería

Postal de una librería francesa

El viernes se celebró el día de las librerías. Para todo hay un día, ¿se han fijado?, 365 ocasiones dan para mucho, hasta para la estupidez más políticamente correcta. No es este el caso, porque no es estupidez, sino sensatez reservar una fecha para subrayar que aún existen librerías, esos espacios acotados por muros donde uno puede sentir la libertad de lo inabarcable, el abismo intelectual de saber que todo un mundo mágico y exuberante está al alcance de nuestra mano. 

Las librerías -me refiero al lugar físico, no al concepto- son establecimientos condenados a desaparecer. Será un proceso lento, lo sé, pero terminará imponiéndose. La aparición e impacto de los nuevos soportes electrónicos y hábitos lectores así lo determinan. Con ellas desaparecerá toda una manera de entender la vida con y respecto a los libros, con y respecto a su presencia próxima y palpable, tangible y sensitiva. Todo lo haremos desde una pantalla: la pantalla de un ordenador, de una tableta, de un movil o de un e-reader. La consulta, la adquisición, la descarga, la lectura. Todo será digital, binario, todo se reducirá a ceros y unos. 

No me opongo al progreso, aun cuando traiga -como en este caso- hábitos indudablemente más pobres y estéticamente más feos y vulgares. La sofisticación de un libro en papel -perdonen quienes tengan que perdonar- no la conseguirá el frío y aséptico plástico de una pantallita. No hay evolución para algo -el libro- que ha llegado a su tope de evolución, para algo que es perfecto en su concepto y en su materialización. 

Mientras que todo este proceso se consuma -yo no lo veré en su totalidad-, aprovecho para cantar los ratos inolvidables que he recorrido, solo o en compañía, los pasillos y rincones de tantas y tantas librerías, siempre al acecho, entre los miles de colores, tamaños y formas que se insinuaban ante mis ojos, de un libro -una voz- que me reclamara. 

Aprovechemos este placer mientras dure. Pasear, hojear, charlar, mirar, comprar o no comprar, imaginar, demorarse, resguardarse entre libros. Cuando las librerías no existan, habremos perdido algo que no sé muy bien lo que es, pero sí sé que no lo habremos sustituido por algo mejor, ni más enriquecedor, ni más satisfactorio. Llámenme soñador, si quieren. Como dice la canción de Lennon, "You may say I'm a dreamer, but not the only one."

lunes, 24 de noviembre de 2014

Poniéndonos al día


No quiero que, con el mesmerizamiento tolstoiano que nos ha ocupado estos dos últimos meses, se me pase señalarles unas cuantas novedades literarias que conviene tener en cuenta, para todo los gustos, pero siempre con el toque de buena literatura y de exclusiva edición.

Vamos allá. Para quien quiera intriga de la buena, inteligencia deductiva, precisión nipona y encima un libro bien escrito no debe dejar pasar El expreso de Tokio, de Seicho Matsumoto (Libros del Asteroide). Tres horas -échenle tres y media, como mucho- de lectura apasionante, que dejan un sabor de boca estupendo y prolongado. 


Siguiendo con la poco conocida literatura japonesa, advierto a lectores exigentes: Impedimenta acaba de poner en la calle una nueva edición de Kokoro de Natsume Soseki, considerada su obra maestra. Tiempo tendré de hablarles de esta novela, que me acompañó durante un fin de semana largo en que fui alternando el sofá con brasero y la camita con edredón para intentar aliviar una riada nasal tipo tsunami y un carraspeo ardentoso de garganta con visos de derivar en volcán Krakatoa. Y vaya elección que hice.

Podría decirles que este libro habla de tantas cosas y tan importantes y lo hace con una belleza tan arrebatadora y sutil al mismo tiempo, tan inusual, que más que un libro lo que es Kokoro es una verdadera bendición. Es de esas historias que quedan prendidas para siempre en nuestros recuerdos. El peso del pasado se presenta aquí diseccionado y todo ello con un ritmo narrativo pausado pero vibrante, con una prosa capaz de sugerir y de mostrar, de herir y de acariciar. Enorme, en una palabra.


Para los amantes de lo clásicos revisitados, en este caso con nueva traducción a cargo de Andrés Barba y con unas apabullantes ilustraciones del genial Gabriel Pacheco, Sexto Piso edita un Moby Dick que conviene no perder de vista y que -¡ojo!- rivaliza con la hasta ahora edición definitiva de Valdemar. La edición es, desde luego, impresionante. Si usted no ha leído aún este monumento de la literatura, ya tiene dos opciones a sopesar. Y si la ha leído, pues es una oportunidad magnífica para disfrutarlo de nuevo. De la misma mano de Sexto Piso, que parece que se anima con los clásicos, nos llega un nuevo Robinson Crusoe, también con traducción nueva (aquí tiene complicada la competencia con las de Julio Cortázar y Enrique de Hériz) y con una preciosas ilustraciones de Tullio Pericoli. Uf, quiero los dos.


¿Qué mas? Ah, sí. Para los amantes de la novela histórica pero con enjundia y nivel literario, yo no dudaría de hacerme con un ejemplar de Sinfonía napoleónica de Anthony Burgess. La acaba de editar Acantilado con una pinta de quitar el hipo, nueva traducción y preciosa cubierta. Napoleón se presenta aquí despojado de la parafernalia oficial en  una obra irreverente y divertida de mano de un brillante Burgess, escritor siempre experimental que se conoce fundamentalmente por su distopía La naranja mecánica.

Un par de avisos más y una coda. El primero, la edición del Libro del desasosiego de Pessoa que acaba de publicar Pre-textos, con traducción de Jerónimo Pizarro y una nueva ordenación y presentación de los contenidos, y que más tarde o más temprano adquiriré dada la admiración que le tengo a esta obra íntima, pesimista y genial. El segundo aviso es la biografía de un escritor considerado un Santo Padre para este infierno: el señor Zweig. Con el título de El exilio imposible. Stefan Zewig en el fin del mundo, Ariel publica este libro de George Prochnik que se centra en el auge y en la caída del escritor a partir del aislamiento y exilio en que lo sumió el Tercer Reich y que lo llevó de Londres a Bath, de Nueva York a Río, para acabar en la lejana Petrópolis, donde en 1942, puso fin a su vida.


Y la coda: el nuevo título de la colección Rara avis de Alba editorial. Magrinyá no pierde oportunidad de alegrarnos este otoño y pone en nuestras manos Pero... ¿quién mato a Harry? de Jack Trevor Story, de esas obras entre la comedia (negra) y la intriga (chispeante) con pleno color y sabor ingleses. Hitchcock la llevó al cine en 1955, la recordarán. "La gente se pasa la mitad de la vida ocultando con palabras lo que quiere decir, y la otra mitad, pensando en lo que ocultan los demás", se dice en un momento del libro. Mordaz, divertido, brillante.

Ya saben.