lunes, 26 de enero de 2015

Llamadas en espera


La escritora inglesa Beryl Bainbridge tuvo que dejar su primera novela aguardando en un cajón varios años hasta que encontró un editor que confió en que habría lectores lo suficientemente cultivados para que no la etiquetasen a la ligera de abominable, indecente o simplemente repulsiva. Basada en un crimen real sucedido en 1954, el caso Parker-Hulme, que dejó conmocionada a la sociedad británica de su época, llega ahora esta obra de mano de Impedimenta (que prepara, por cierto, un año de infarto) para hablarnos de la crueldad de la infancia y de la capacidad del ser humano para manipular a sus congéneres. Hoy (me niego a decir "A día de hoy"), cuando han pasado más de cuarenta años desde su publicación (1972), Lo que dijo Harriet es considerada como una pequeña obra de arte. Y es que el arte no busca complacer, sino más bien al contrario: pulsar, interrogar, conmover, irritar, subvertir; en resumidas cuentas, no dejar indiferente. ¿Lo hace la novela de Bainbridge? Es algo que aún no sé, pero tengo mis sospechas. Por lo pronto, lo que tengo es su insistente llamada, compulsiva casi, que yo dejo -por necesidades del servicio y no por mucho tiempo- en espera. 

jueves, 22 de enero de 2015

El asesinato como estética

Una impresionante plancha de Yo, asesino.

Sigo con novela gráfica (ya pueden dejar de leer quienes la consideren un subproducto cultural o manifestación artística de bajo o nulo nivel). Y es que un cómic como Yo, asesino (Norma Editorial), escrito por Antonio Altarriba e ilustrado por Keko (en permanente estado de gracia), y que además trata de un tema interesantísimo como es el asesinato y la ambigüedad de la moral humana, es imposible -e injusto- soslayar. Aun menos para quien, como yo, le fascinan los psicópatas (aprovecho para recomendarles Dentro del monstruo, un librito publicado por Alba y escrito por Robert K. Ressler, una autoridad en psicología forense y en asesinos en serie, que nos relata los casos más impactantes en los que intervino asesorando al FBI durante cerca de veinte años).

El trabajo de Altarriba y Keko es sobresaliente. Con un guión medido, escrutador y de gran inteligencia, y una composición gráfica potenciada por el uso del negro y rojo sobre blanco, que resulta turbadora y de una enorme belleza, este trabajo, digo, es uno de los mejores cómics que he leído hace mucho tiempo (ni recuerdo). La obra ha recibido en Francia el Gran Premio de la Asociación de Críticos del Cómic 2015 y va camino de conseguir más galardones en el próximo Festival de Angulema. (Tomo nota de que los autores estarán este sábado en Radio 3, en el programa "La hora del bocadillo", de Laura Barrachina).

Ya Thomas De Quincey se atrevió a buscar un camino alternativo para la moral en su Del  asesinato considerado como una de las bellas artes. Y luego está Monsieur Verdoux, ese personaje de Chaplin al que cualquiera se atrevería a decirle que está equivocado cuando dice aquello de  "Asesinar a una persona hace de uno un canalla, asesinar a millones un héroe. Las cantidades santifican." Del mismo hilo que ambos precedentes están tejidas las costuras que sostienen el planteamiento reflexivo de Yo asesino, por lo demás un impecable y poderoso ejecicio de ficción y una consciente reafirmación en el cómic como medio de expresión artística capaz de tratar los temas más difíciles, delicados o trascendentes.

martes, 20 de enero de 2015

Imponente Auladell


La belleza que este hombre consigue con sus trazos, con sus sombras y con su paleta cromática es algo impresionante. Pablo Auladell acaba de sacar en Sexto Piso su interpretación gráfica de la obra de John Milton, El paraíso perdido.

Milton, ciego, con la muerte pisándole los talones y proscrito por la sociedad, escribió este gran poema épico sin rima, en el que se muestra la rebelión de Lucifer y la caída en desgracia del hombre. Componía los versos en su cabeza por la noche y los dictaba por la mañana a sus asistentes. Se publicó en 1667.

Desde luego, difícil es pensar en otro ilustrador que no sea Auladell para superar con éxito -y más allá- la adaptación a imágenes de una obra con una estética tan oscura y poderosa.

Perdérmelo no entra dentro de mis planes. 

viernes, 16 de enero de 2015

Para disfrutar El Quijote

Aventura con el vizcaíno (I, cap. 8), ilustración de Juan Alaminos, Lit. Mateu, Madrid, 1887

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid -o el Genil por Granada- y que está tan reciente la aparición de la edición de Pérez-Reverte del Quijote, me he propuesto aprovechar estos meses de frío invierno que se nos avecinan para leer (releer en mi caso por tercera vez) las divertidas aventuras del hidalgo manchego y su escudero. Eso sí, a pequeños sorbitos -sin prisa y sin pausa-, quizá a razón de una dosis de un par de capítulos diarios (eso me permitirá ir combinando su lectura con alguna otra).

Como sé que algunos de ustedes andan igualmente interesados en emprender esta apasionante lectura (lo sé porque han sido muchos los mensajes que he recibido en privado durante los pasados días: cientos, quizá miles, diría, es normal, ya saben que se lee mucho en España, especialmente los clasicos, y en concreto nuestro Quijote, y sé que en cuanto hay una edición nueva en la calle, la gente se lanza a por ella como hienas), les voy a contar de qué heramientas de apoyo y extensión voy a echar mano para hacer todavía más disfrutable la lectura (si ustedes quieren copiarse impunemente, adelante: no les voy a cobrar derechos de propiedad de la iniciativa).

1) Lo primero que necesitamos para leer el Quijote es tener un ejemplar del Quijote a mano, claro. Hay muchas, muchísimas y muy variadas: en pasta dura, en bolsillo, en mamotreto, en miniatura, en varios tomos, en uno, ilustradas, sin ilustrar, medio ilustradas, caras, baratas, bonitas, feas, etcétera.

La edición que yo voy a usar para mi relectura es la que he citado anteriormente, la de la RAE, adaptada por Pérez Reverte, que me parece una buena manera de acercarse a la obra, ni mejor ni peor que otras, sino la que me apetece ahora. Solo conviene saber, de antemano, que en ella no están incluidos los intermezzos, digresiones o historias externas a la trama principal que Cervantes, dejándose llevar por los usos de la novela pastoril del momento, incluyó sobre todo en la primera parte de la obra (en la segunda parte, el mismo Cervantes prescindió de ellas, haciéndose eco de los juicios de los lectores de la primera parte, que se mostraron muy entusiasmados con las disparatadas aventuras de sus dos personajes principales y muy fastidiados por que Cervantes se fuese, de cuando en vez, por las ramas).

Como consecuencia de lo anterior, los que opten por esta cuidada edición escolar de la novela sepan que se encontrarán con que los títulos de buen número de los capítulos no coinciden con los originales, debido a la restructuración y refundición que ha supuesto la adaptación.

En total, esta edición consta de 82 capítulos (31 y 51, primera y segunda parte respectivamente). Así que si me impongo un ritmo de unos dos capítulos diarios, descansando un par de días a la semana, hacen unos 10 capítulos semanales, por lo que la lectura me ocupará un par de meses, día arriba, día abajo.

Una buena guía de lectura
2) Muy cerquita del libro voy a tener la que considero la mejor guía que conozco para llevar a cabo una lectura organizada y amenamente comentada de Don Quijote. Se trata de Para leer a Cervantes de Martín de Riquer, publicada por Acantilado en 2003 y reimpresa en varias ocasiones (hay incluso una edición de bolsillo, publicada posteriormente y más barata).

El libro de Riquer, como dice Dámaso Alonso en su prólogo, "es un análisis siempre vivificado por multitud de comentarios atrayentes y muchas veces inesperables que nos va llevando paso a paso  a lo largo de la cadena de aventuras del hidalgo manchego. Riquer nos explica tanto el sentido externo de ellas como su produnda significación, y al mismo tiempo la serie de problemas que para cada aventura se le han presentado a la critica, y el modo como los diferentes investigadores los han tratado de resolver." La lectura de una aventura de nuestro Quijote y la posterior lectura de los comentarios de Riquer al respecto es una pauta muy recomendable.

3) La edición de la RAE no incluye notas a pie de página. Esto es bueno o malo según se mire y según lo que cada lector estime a su gusto e intención. Yo, por ejemplo, detesto las ediciones en que los pies de página ocupan casi más espacio que el texto de la obra propiamente dicha, pero bueno, para gustos colores.

El vocabulario del Quijote en mi móvil
No obstante, no estoy dispuesto a quedarme a oscuras con algunas de las palabras o expresiones que usa Cervantes (incluidos los famosos refranes que pone en boca de Sancho), porque hay excelentes vocabularios específicos muy útiles y gratuitos a nuestra disposición. Así que me he descargado en mi móvil, para tenerlo siempre a mano, el completísimo y utilísimo Vocabulario del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que Aníbal Echeverría y Reyes compedió en 1932 y también puede ser suyo en un chascar de dedos y gratis (aquí). 

En él se puede buscar ágil y rápidamente cualquier palabra que aparezca en la novela y encontrar una definición sencilla y que vaya al grano, sin que nos empape de erudicción.

4) Y, finalmente, esta relectura que voy a hacer de la obra me la voy a plantear muy visual. Y lo voy a hacer gracias a un asombroso descubrimiento que he realizado recientemente y que es una herramienta de consulta de esas por las que merece la pena que internet exista. Se trata de la Iconografía textual del Quijote, una base de datos electrónica documentada en la forma de un archivo hipertextual sobre las ilustraciones que forman la iconografía del Quijote.

Hablando en plata, que tengo a mi mano, a golpe de clic, más de 50.000 ilustraciones a gran resolución de un millar (sí, han leído bien, un millar) de ediciones distintas de la obra que han aparecido en cualquier momento y lugar. Así que voy a aderezar la lectura de cada capítulo con el ojeo de sus correspondientes ilustraciones, porque, además, la base de datos (desarrollada por la Universidad de Texas en colaboración con la Unviersidad de Castilla-La Mancha) permite acceder a las imágenes por capítulos, además de personajes, temas, ediciones, etc.

Un lujo: acceso a todas las ilustraciones existentes sobre El Quijote

No se me ocurre mejor postre ni mejor manera de retener en la memoria cada aventura vivida por nuestro hidalgo y su escudero que con este banquete gráfico. Cada semana les daré informe de algunas de las ilustraciones que más me han gustado correspondientes a loas aventuras que haya leído.

Completaré este inmersión quijotesca con la audición de varias grabaciones sonoras relativas a la novela y su gestación. Especialmente interesantes son las dos conferencias que sobre el Quijote de 1605 y el Quijote de 1615 impartió Joaquín Casalduero en la Fundación Juan  March. Asimismo, hay disponibles en la web de RTVE dos excelentes documentales que puede ser muy atractivo ver en algún momento del proceso de lectura: Cervantes y la leyenda de Don Quijote y Las locuras de Don Quijote.

Aventura de los molinos, il. de Jules David, 1928

En fin, creo que es todo lo que, de momento, puedo comentarles sobre mi regreso a las cálidas, graciosísimas e inolvidables páginas de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

lunes, 12 de enero de 2015

Inoxidable Eliot



"Porque ya lo conozco todo, todo lo conozco...
He conocido los crepúsculos, las tardes y las mañanas,
mi vida la he medido con cucharillas de café;
y conozco las voces agónicas en su agónica caída."


Son versos de uno de los libros de poesía más importantes -si no el que más- del siglo XX. Al menos, el más vanguardista e influyente, seguro. La tierra baldía de Thomas Stearns Eliot es un poema, en cinco partes, con un fraseo musical y con unas imágenes impresionantes, que se goza  por sí mismo con la simple dicción del texto sin necesidad de entrar -en un primer momento- en sus trascendentes  temáticas y en sus aparentes complejidades. 

A veces hace falta mucho tiempo para que un verso, una imagen poética que conocemos de memoria, por haberla leído muchas veces, cobre para nosotros significado, experiencia, carnalidad. Cuando ocurre es algo emocionante, se lo puedo asegurar. Es como descifrar un enigma, como dar con el código cifrado de una caja fuerte. Y con Eliot ocurre, también ocurre. 

A Lumen se le ha ocurrido recordar los cincuenta años de la muerte de este escritor con la publicación de una nueva edición de La tierra baldía, su gran creación junto con Cuatro cuartetos. ¿Lo novedoso? Dos cosas. La primera, comprobar que esta obra permanece plenamente vigente e inoxidable, por mucho que haya pasado casi un siglo desde su publicación (el libro es de 1922); la segunda, la brillante y vibrante traducción de Andreu Jaume. 

Para los interesados, aquí tienen una interesantísima entrevista que el programa El ojo crítico, de RNE, ha hecho al traductor.

jueves, 8 de enero de 2015

La primera en la frente


Como el genio de la botella ha surgido esta abrumadora edición de Las mil y una noches de mano de Atalanta, cogiéndome despistado para una posible reacción de compra navideña. Me entero tarde, pero nunca es tarde, ¿verdad?, para este festín compuesto por tres maravillosos tomos con estuche que nos ha preparado Jacobo Siruela. Con esta edición, los lectores estamos de enhorabuena porque disponemos ahora del texto completo, en la hermosa y cuidadísima traducción directa de Gutiérrez-Larraya y Leonor Martínez, de un clásico entre los clásicos que casi siempre se nos había ofrecido mutilado. 

Podría poner aquí las imágenes de los otros dos tomos y más información sobre el contenido, pero tampoco les voy a amargar áun más la patética y tortuosa cuesta de enero. Ello podría hacerles mucho daño y yo, antes que nada, soy un ser compasivo y misericordioso.

miércoles, 7 de enero de 2015

Colocarse el sonotone

Estos días de árbol luminoso y rosquillos de anís y vino he leído El silencio de Goethe o La última noche de Arthur Schopenhauer de Antonio Priante. Priante escribe como quien parece que no le cuesta trabajo escribir: natural, consistente, creíble, contenido, preciso. Priante escribe como quien respira, sin esfuerzo, sin aparatosidades, sin exhibiciones postizas. Priante se mete en la cabeza y en el cuerpo de Schopenhauer para regalarnos una novela tan breve como exquisita sobre los avatares vitales e intectuales del que ha sido uno de los pensadores más importantes e influyentes de la historia. Priante te agarra desde la primera y potente frase del relato, Ya no me inquieta verme en el espejo, y ya no te suelta hasta el emocionante punto final que cierra el libro. Priante se sabe al dedillo la vida y la obra del insigne filósofo y la entrevera y la funde con su prosa elegante y enjundiosa sin que el lector llegue a discernir qué es de uno y qué es de otro. Priante nos ofrece el retrato de un intelecto privilegiado pero también de una persona de carne y hueso que experimenta un sentimiento de extrañeza ante el espectáculo del mundo, ante el hecho de existir, actitud ésta que según reconoce el propio Schopenhauer es esencial para filosofar. Y para sentirse vivo, añadiría yo.

Libro con ritmo y pulso, con hondura y ligereza al mismo tiempo. Que esta extraordinaria novela haya tenido que aguardar ocho años para que alguien se decidiera a editarla mientras vemos pasar por delante de nuestras narices carros y carretas de libros escritos por imbéciles y para imbéciles, preciosamente editados y promocionados, es lamentable pero cierto y significativo. Ay, cerebros, ¿qué queréis vender, qué quéreis que se lea?

Literatura forzadamente indie la de Priante. A ver si ahora, don Antonio, que usted anuncia que su novela tiene los derechos caducados y está disponible para ser reeditada en papel algún editor se coloca el sonotone. Si yo tuviera una editorial, no le quepa duda... De momento, conformémonos con una verdad infalible: que quien quiere, encuentra, y quien busca, halla. Ya voy tras de sus otras obras sobre Cicerón, Catulo y Larra. Me alegro mucho de conocerle.